lunes, 19 de mayo de 2008

jueves, 15 de mayo de 2008

Le dije sí a la vida, pero me costó CARÍSIMO


Una clase de yoga mental transcurre en las noches, donde los tentáculos del recuerdo logran elongarse hasta parajes remotos y pausadamente grotescos. El olvido diurno a llegado a remolinarlos con el afán mágico de que sólo se vuelvan colores, pero las palabras y los sucesos a veces cobran tal realidad en los sueños, que al amanecer una contractura cerebral me colapsa y la primera orina de la mañana se hace sólida y dolorosa.

Estaba ahí, frente a todos, con el uniforme que nos identifica con esa notable vergüenza propia de ser nada más que adolescentuchos. Yo, más ofendida que el resto, con un disfraz pedófilo y torcido de monja saiko, madre ya hace casi un año, no me creía el cuento de ser una chiquilla en formación. Mi transito había sido tan rápido como primitivo: una rotura de himen, luego de sufrir de un tenaz estupro por casi 2 años, una sexualización coludida y consuetudinaria; ya era mujer.
Esas niñitas que jugueteaban a gustarse y a esconder sus partecitas inmaduras pero infectadas desde siempre por la calamidad dérmica de las espinillas en el culo o la implacable retención de líquidos en los muslos, o la piel de naranja en la barriga, o la tensión siempre apocalíptica de la gravedad en los pezones, no conocían aún la dolorosa peregrinación por el deseo de la penetración. Esas niñitas, aún felices en sus bachilleratos y sus comentarios de series juveniles, se separaban de mi, como si exprofeso hubiera elegido el camino del dominio de mi cuerpo. A pesar de ellas suponer de que yo hacía lo que quería, eran ellas las que hacían lo que querían con su cuerpo, pues aún se pertenecían a si mismas y su exploración curiosa, salvaje, intuitiva y gozosa, era el verdadero sosiego e independencia. Yo, adoctrinada en las prácticas, no era más que una ciudadana del género y mi rol histórico comenzaba a apoderarse a través de un poderoso instinto de preservación destructiva (de mi misma, por eso creo que cualquier interrupción del embarazo en adolescentes menores de 18 años es meramente "resguardo de la salud física y emocional de la madre"), que bien era empleado con más racionalidad por quién era mayor que yo, 4 gloriosos años, y que portaba el adminículo que agredía al hacer soberanía en mi cuerpo.
La verdad es que mucho antes de los quince años, pude haber quedado embarazada. Hinchada como paté hasta las postrimeras. Pero me escondí del fluido que manaba, no sin sentir repulsión, hasta que un engaño pueril y precoz, me hizo absorber todo el esperma, hasta devorarme las entrañas con el parásito humano. En ese tiempo no podía llegar a entender completamente de qué se trataba y no era de ninguna condena decir que ese hijo no era lo que yo anhelaba. Pues bien sabía yo qué era felicidad y siempre había sido estar fuera de los roles impuestos por ese señorito correctito que lograba deslumbrar con sus ojitos azules y su porte promedio, a todo adulto con quien entablara una conversación, que siempre llegaba a un arrebatado cliché de poética admiración al futuro. Él soñaba con un trabajo de oficina y una mujer llena de hijos en una casa modesta con olor a fritangas, en donde los armarios estuvieran perfumados y al fondo de la casa hubiera una piecesita con escritorio, biblioteca y un barcito con habanos y una botella de wisky. Yo lo sabía y es por eso que acabé cualquier tipo de contacto, un año exacto antes que se produjera la fecundación, alejamiento que no perduró lo suficiente. El lobby parental fue excesivo y por esos días el mozo iba a aprender junto a mi madre lecciones de inglés. Él ya no estaba en mi ciudad, sin embargo se esmeraba en continuar visitándome, pues no se resignaba a dejar a tan tierno ser para continuar amoldandolo a su antojo. Flores y chocolates y toda clase de cursilerías llegaron a mí con frenética exposición pública. Eran entregados honoríficamente, en el salón de mi casa a vista de mis padres orgullosos, o en uno de los pasillos del liceo, en donde las muchachas, inocentes, envidiaban una suerte que se había extraviado desde hace tiempo. Volvimos, a pesar de mi incertidumbre, de mi sospecha trágica de que con ésto comenzaría una vida ajena.

Cuando el niño tenía una año y medio, ya no soporte más a su padre, ese devoto estudiante universitario, que visitaba a esta escolar de tercero medio, que era su esposa, y a ese niño que puso con determinación su mismo nombre, una vez al mes, si es que había suerte.

Recuperar el tiempo perdido fue mi entusiasmo y aún amamantando al niño, volví prontamente a clases y a danza, manchando cada 2 horas mi jumper con leche caliente y mi malla celeste, que nunca pudo calzarse como antes. Los estragos en mi cuerpo, me hacían frenar los impulsos sexuales, justo ahora, en la edad en que no se frenan. Y no conseguí la fuerza para tener un novio, hasta que mi mejor amigo, mi compañero de escuela, el que siempre estaba ahí riéndose de los absurdos pliegues de la vida, me tendió una mano. Terminó, como cuando iba en octavo básico, con su polola, para estar conmigo y estuvimos juntos. Salimos por las calles, y libres fumamos porros escuchando música, y fue él el que me inspiraba a pensar cosas vagas y maravillosas, a perder el tiempo ganando en risa, en confianza, en la tan meritoria alegría juvenil. Él no tenía apuros y no quería competir por ser el señorito pulcro y pedófilo. Y vivimos la vida como niños, con un erotismo válido y generoso.
Hasta que un día, yo, la Morgana, la mujer adulta y recorrida de 17 años, caí en el juicio público, por estar en el papel de quién somete sexualmente al débil. Tan extraño era todo. Pues a mí me pasaba una situación que, al padre del niño le debería, por justicia, haber sucedido. Pero siempre fui la culpable. La madre de mi "ex-marido" del padre de mi hijo, mi otrora suegra, me tachaba como "calzonera" y no pude poner un pie en su casa hasta que el embarazo acabó y comprobó con un álbum familiar en mano, el parecido del niño con su correctísimo hijo. Pues ahora, la madre de mi compañero de curso, me llamaba a una reunión en su casa. Cobardemente mi leal amigo, me obligó a apersonarme, no sin antes advertirme que esa señora era pía y devota, que a sus cincuenta años se encontraba estudiando teología en la Católica y que no debía contradecir a ninguno de sus consejos. Ese recuerdo ya olvidado, volvió a mí en sueños, anoche. Vi a esta señora sentada en un sillón, escudriñando entre mis pendejos, para encontrar la evidencia del abuso cometido a su niño. A ese niño que había sido violado a los 9 años por su prima de 15, a ese niño que fumaba pitos desde hacia tiempo y follaba con su anterior polola en la pieza de sus padres. Pero yo era la madre soltera del curso, la que sabía; "hácete hombre Arturo", le decía el profesor de física en sus clases al vernos sentados juntos; "dale su merecido Tobar", gritaba eufórico en los pasillos, en donde la manada se reía, con caprichosa inocencia. Y la madre llamó a la mía para decirle que yo era corrupta y marrana, que yo estaba pervirtiendo a su retoño, a su "Benjamín", menor entre dos hermanas. Y entonces mi madre entró a mi pieza, mientras mudaba a mi hijo, y me grito "maraca". Yo reí no sin soltar una alarmada lágrima y me quedé pensando sin lograr comprender nada.

Anoche tuve un sueño, tan real y solemne. Estaban mis compañeros y compañeras de uniforme y todos me sentían podrida lástima. Y unas casas antiguas eran filmadas desde su entrada, y como siempre yo me atrevía a traspasar la puerta y grababa más allá de los límites, un pasado feroz, en camastros hundidos, paredes mohosas y relicarios, y fantasmas, y calendarios con paisajes, y estampitas de santos y del sagrado corazón. Todo revenido y solitario. Como un cementerio.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Mujeres al borde de un ataque a mansalva

El verdadero desalojo de la mujer de la escena pública

Artículo publicado por la revista Punto Final

Por Karen Hermosilla Tobar

La existencia científicamente comprobable del punto G por medio de una ecotomografía transvaginal dio consistencia al más importante de los mitos sexuales conocidos por la humanidad. Ahora muchos dejaremos de dudar ante un profuso “squirting” o “eyaculación femenina”, la última moda en el mercado de la pornografía.

El esotérico punto G, no era más que una masa rugosa y altamente dotada de capilares a la entrada de la vagina. A pesar de esta simplicidad biológica, existen pocas Alfas en comparación con las miles de mujeres en Chile y en el mundo, que aún no han sentido ningún tipo de orgasmo, ni siquiera el éxtasis calificado como inmaduro por Freud. Si bien no son muchas las afortunadas de que su “pene atrofiado” secrete una sustancia parecida al semen, gracias a ellas se ha logrado que “la igualdad de las diferencias” y “la paridad sexual”, sean irrefutables ante la mirada obstetricia.

En un país donde las encuestan hacen las veces de Oráculo de Delfos, las cifras tienen la autoridad de verdad revelada. Una que contrasta con el descubrimiento del sexólogo italiano Emmanuele Jannini. El cuadro de estrés que sufren las mujeres se evidenció tras los resultados de la encuesta Adimark “Madres: Roles y estrés” -realizada a hombres y mujeres entre 30 y 65 años de Santiago-, reveló que un 60 % de las capitalinas encuestadas se reconoció con altos índices de estrés. Además, las mismas encuestadas también se declararon poco satisfechas con su vida sexual.
“Este malestar puede tener múltiples expresiones, desde un conjunto de síntomas físicos y psíquicos que muestran las mujeres, que se ha denominado “Síndrome del Estrés Femenino”, hasta desencadenar o favorecer diabetes, depresión, ataques cardíacos, ansiedad, insomnio, accidentes, alcoholismo o abuso de medicamentos”, precisa el gineco-obstreta Rodrigo Macaya, de la Unidad de Reproducción Humana de la UC.

El trabajo mal remunerado, la triple jornada, la presión social del rol impuesto por la hegemonía masculina, la inseguridad en la planificación familiar, mantienen en permanente crisis al “sexo débil”. Hasta razón le encuentro a Norman Mailer cuando decía: “La revolución feminista ha convertido a la mujer en ese tipo de hombre que a mí me entristecía cuando era joven, ese que tenía que trabajar de nueve a cinco de manera aburrida y nunca era dueño de su destino. Ahí es donde acabó su revolución, su asalto al poder”. El Punto G, se sitúa entonces como un discurso de poder que ventila y pone en vitrina la sexualidad femenina, sin que esto evidencie una práctica sexual frecuente y satisfactoria, sino más bien una mujer masculinizada, capaz de emular la expulsión de secreción vital.

Luego de esta reflexión aparecen ante mis ojos: Juan Colombo Campbell, José Luís Cea, Raúl Bertelsen, Marcelo Venegas y Mario Fernández, los ministros que parapetados en el Tribunal Constitucional se instalaron en el catre del pópulo y con moral victoriana prohibieron la distribución gratuita en servicios de asistencia de salud pública, el Postinor 2, o pastilla del día después, que a juicio de la ciencia podría resultar abortivo. Un discurso de poder que se apropió del cuerpo femenino para desde éste dominar al conjunto social con las costumbres de un pequeñísimo sector que apuesta por el oscurantismo; una verdadera fabrica de hijos bastardos.
Las cifras indican que en los sectores pobres una de cada cinco adolescentes menores de 20 años es madre, mientras que entre el sector acomodado una de cada 30 jóvenes tiene un hijo. De esta forma el crecimiento demográfico depende, para la oligarquía pechoña y latifundista, de las adolescentes desinformadas, vehementes bailarinas de reggeton, de las muchachas neófitas y desheredadas que crían hijos para la guerra y el trabajo asalariado. No sabemos cuantas de ellas poseen el punto G, pero gracias a la ciencia podríamos tener claro quienes de ellas son más proclives al apetito sexual y los humores pecantes. Así como va la cosa, ante la prohibición del anticonceptivo de emergencia, el alza de un 50% en anticonceptivos orales y la nula opción de acceder a un aborto higiénico y legal, podríamos generar Pymes y utilizar nuestro preciado cobre en la construcción de estilosos cinturones de castidad.
Lo increíble de la resolución del TC es que el levonorgestrel, componente activo de la famosa píldora de emergencia, resulta inconstitucional sólo cuando es distribuido por los organismos de salud pública, no así cuando es vendido por las grandes cadenas farmacéuticas. Parte de la misma trama es el alza de un 50% en los anticonceptivos orales femeninos. Todo parece ser un nicho de compra venta cuando el Estado traspasa al mercado sus responsabilidades. Cuando esto sucede la sexopolítica domina la microestructura y con esto a los consumidores en su espacio corporal. Esta acción de biopolítica forma parte de los cálculos del poder y se imprime en los discursos sobre sexualidad y tecnología: agentes de control sobre la vida en el marco del capitalismo salvaje contemporáneo.

Nelly Cubillos, académica de la Universidad Arcis en la Cátedra de Psicología del desarrollo Humano, es una de las activistas que se opone al fallo del Tribunal Constitucional: “El acto valido en la antigüedad era resuelto por medio de la fe, hoy el acto válido es decidido por la ciencia. Ambos, a pesar de parecer contrapuestos se basan en el desconocimiento y en la falta de información que posee la ciudadanía. Sucede algo similar a lo que ocurría cuando se debatía sobre la transformación de los minerales”. La académica enfatiza que los medios de comunicación de masas a los que se tiene acceso reproducen un discurso heteronormativo, en donde la lógica estructural es masculina y dirigida por los poderes fácticos que han naturalizado y automatizado el poder en forma de dominación de los cuerpos, como lo describe Focault bajo el concepto de “biopoder”.

La docente señala que la izquierda mantiene los tabúes y el progresismo no alcanza a llegar al espacio íntimo, pues ha sido usurpado por el discurso dominante, y por su parte la derecha conservadora impone un estilo de vida por medio de los poderes fácticos que han construido poderosos mitos fundacionales sobre los que se instaura la moral social que otorga poder radical y originario a Dios, la autoridad, la familia, la tierra, la vida y la muerte, y que han transformado el lenguaje en ley, institución y poder.

En la Atenas clásica, el matrimonio era la condición natural de la mujer ciudadana. Un rol consistente en adoptar el papel de señora del oikos y procreadora de los nuevos ciudadanos. El Estado otorgaba roles según su determinación biológica. De esta forma se aseguraba en la ley, la función del hombre y la mujer dentro de la República. Desde ese entonces la mujer fue la base económica de la Patria a costa de una sexualidad reprimida cuya finalidad exclusiva era la multiplicación, como si se tratase de cabezas de ganado ofrendadas a la Re (s)- pública. En el siglo XXI bajo un gobierno encabezado por una mujer, y con flamante Punto G, la situación parece ser la misma, pero con la variante que la administración de la pobreza recae en la mano invisible y no en el Estado.

El cambio cultural, relativo a las acciones cotidianas que generan el imaginario nacional, no es más que un deseo, una fantasía planificada publicitariamente para que un grupo abultado de elector@s se sientan representad@s, aunque sea nominalmente, pues en la práctica somos un rebaño que pretende ser guiado hacia el camino de una moralidad feudal, satisfaciendo una sociedad de devotos y consumistas feligreses.

La constitución de Jaime Guzmán ratificada por el Presidente Lagos declara: "La ley protege la vida del que está por nacer”, éste dictamen hace inconstitucional la medida impulsada por Michelle Bachelet, la primera presidenta de Chile, destinada a la planificación familiar y a la protección de la sexualidad de millones de adolescentes y mujeres que se ven forzadas a tener un hijo inesperado sin las condiciones suficientes para un desarrollo digno o expone su vida y su libertad en uno de los 150 mil abortos anuales -siendo ésta sólo la cifra oficial- tipificados en la ley chilena como “Crímenes y Delitos contra el Orden Familiar y la Moralidad Pública”. Sin embargo no se inmiscuye cuando la decisión es tomada con un par de lucas en el bolsillo que permiten un limpio y anónimo trámite.

Pero “la culpa no la tiene el chancho, sino quien le da el afrecho”. La Concertación, históricamente, ha dado afrecho a los mercachifles transnacionales y a los píos señores que poco saben de los 35 mil embarazos adolescentes, muchos de ellos experimentados por niñas pobres y/o producto de violaciones, relaciones de pedofilia o incesto.

Durante el gobierno de Lagos, el Ministro de Salud Pedro García, ordenaba suprimir la repartición de condones por parte de la cartera en un liceo de la Novena Región. Se hacía hincapié que no había que fomentar la sexualidad (responsable) en menores de edad. Al parecer, el doctor gineco-obstetra consideró impropia la actividad amatoria de los adolescentes y hacía entrever que el varón no debía ser habituado a una técnica milenaria de control, tanto de la natalidad como de las ETS.

Otro botón de muestra es que el voto decisivo para el fallo en contra de la píldora de emergencia fuera de Mario Fernández, ex ministro de Defensa del gobierno de Ricardo Lagos.
Los signos equívocos de los gobiernos de la Concertación y la evidente sumisión ante los designios de La Santa Iglesia, la oligarquía conservadora, la Carta Magna pinochetista y la gran industria farmacéutica, han provocado que medidas trascendentes como la distribución del Postinor 2 de forma gratuita a mayores de 14 años en todos los servicios de salud pública, hayan sido echados por tierra. La señora Presidenta no puede con el sino plebeyo de ser obedientes ante la furia de Dios, o la del latifundista. Un hado que no fue rectificado en el gobierno del estadista Lagos.

El progresismo a la chilena sólo dio el ancho para cambios estéticos, para un cambio de “rostro”, que es de utilidad principalmente porque la sociedad se ha venido educando sólo en la libertad del mercado. La democracia es el juego de la elección de marcas y sabores de yogures como postula Lavín en su Revolución Silenciosa. Pero la elección en cualquier mercado, hasta en el de la planificación familiar, necesita de oferta y garantías estatales.

Es por eso que aunque suene duro, además de los tradicionales gritos feministas que resuenan en las plazas: “Cura Medina sal de mi vagina”, incluiría un “Mata la guagua, Bachelet”. Es necesario utilizar mecanismos más audaces y definitivos. Porque la derecha política, económica y mental, la más peligrosa pues traspasa las trastiendas partidistas y se erige como un falo totémico, está aplicando la política del desalojo a la mujer en toda su magnitud. La utilización de la figura de Bachelet para asumir desastres como la mala identificación de detenidos desaparecidos del patio 29, la deficiente implantación del Transantiago, el desfalco de EFE, MOP, Chile deportes, la crisis estudiantil, entre tantas otras, la suspensión de Provoste pasando por alto que en la administración de Lagos se produjo la omisión de los datos sobre subvenciones, la prohibición del Postinor 2, el alza en los fármacos anticonceptivos, son flores mustias de una misma guirnalda, que espera ser colocada con legítima violencia sobre una lápida de mármol coloreada con los desvencijados tonos del arco iris.

miércoles, 30 de abril de 2008

Andrade es el HOMBRE

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Si me detengo a pensar un momento en qué se parece el socialismo de antaño con el de hoy, mi corazón busca que las ideas se me escabullan. Podría ponerme de súbito a cocinar alguna preparación profética en mi caos-cocina o tomaría en mis manos, pretenciosamente, un complejo libro de antropología.


No hay caso. Me siento limítrofe en todos los movimientos. Me desconcentro p(o)e-ns- (m) ando en cosas banales: el bigote, extrañamente abundante de un poeta prontamente decadente, o en los ojos exóticos de un inocente muso perdido de Gauguin, un joven desierto y amarillo. Mis más bajas pasiones me hacen sentirme parte de un programa horrible como Mea Culpa. Mi entusiasmo va de la magia al desastre. No se puede cocinar decentemente, ni pensar de una forma coherente y honesta. Menos en qué se parecen el Partido Socialista chileno de ayer con el de hoy.

Soy joven y desesperanzada.

El Partido Socialista de antaño, ese que produjo un pacto vanguardista y que corajudo se empecinó, lejos de buscar un cambio, ha cambiado demasiado. Veo que la miseria es transmitida como un show contrario a las simbólicas reverberaciones iconográficas de la figura de Salvador Allende y las tan pertinentes y desconocidas frases de Osvaldo Andrade.

Los estudiantes, los trabajadores, los pobres, las mujeres, los maricones y las lesbianas, y todos los animales que van quedando sueltos, además de los vagabundos y los locos, las malezas que aún no se han quemado y los árboles sobrevivientes, a pesar de todas las protestas y reclamaciones, no consiguen más que represión. A pesar de ser una masa diversa y luchadora que intenta liberarse de las garras del mercado, jamás ha podido sentir el respaldo de este partido que intento ser vanguardia en algún momento. El pueblo, ya sea en las formas actuales tales como usuarios y funcionarios, son víctimas del Partido Socialista pues son ellos quienes tienen inalienablemente la responsabilidad de la primera Magistratura y varios Ministerios, Secretarías, Gobernaciones, Intendencias y Municipios.

El otro día escuché una mala broma. El señor funcionario del PS decía que su cuenta, que consistía en 4 vodka tónica, sería pagada por el Municipio de Quilpué. Al preguntarle yo porqué me decía eso, me contestó que me había salido “la veta de periodista”, cosa que debe ser resguardada celosamente mientras oficio de copetinera para no incomodar a los consumidores, en su mayoría burócratas. Luego y en tono absoluto y fervoroso mencionó: “Porque puedo”.

El chiste según Freud, se perfila como una fisura que deja entrever secretos pensamientos que buscan aceptación social.
El gobierno de Salvador Allende no fue un gobierno socialista, a juicio del mismo héroe, sino que un gobierno popular, que reconocía en el Estado una plataforma burguesa de hacer política y por lo tanto de vivir la vida. El gobierno de Lagos Escobar y de Michelle Bachelet, en cambio, son gobiernos liderados por este partido y secundados por la Concertación, toda la clase empresarial emergente y todos los intelectuales agringados que hagan falta. No tiene nada de popular.

De esta forma hicieron una sociedad completamente burguesa, cada vez más clientelista, a relajo de los tantos miles y millones de funcionarios y usuarios, con el fin de decidir por este disciplinado ente que vota por sus jefecitos con devota inseguridad laboral y con efectividad garantizada. Personas fiscales abundan en la masa social, asegurando la continuidad del gobierno por unos 20 años más, aunque con su voto nunca logren una jubilación digna en el sistema Público.

Podemos ver que las diferencias están a la vista. Al parecer no solo temporalmente las condiciones del uso del PS han cambiado, sino cósmicamente. El partido socialista se ha separado de sus raíces, que flotan en un océano, en donde las olas que tocan el presente, resbalan hacia la orilla sin arrastrarlas. Unas raíces exterminadas, ahogadas en un icono pop, en una rebeldía en blanco y negro, en unas “reñidas elecciones” en donde la táctica es igual a la estrategia.

El gobierno de Michelle Bachelet mantiene en sus filas a dos entes antagónicos que se mantienen en un eficiente empate. El Doctor Velasco y Mr. Andrade miden su imaginario sin conseguir más que lo que sucede cuando un elástico es estirado por ambos lados: Cae de un salto siempre en el medio, quedando por segundos suspendido en un espacio cargado de símbolos, que se diluyen irremediablemente píxel a píxel.

Ninguno es capaz de convertir su pensamiento en una política pública. Andrade teniendo todo el respaldo de un partido con tradición, también fracasa en el intento.

Todos sus dichos se han pasado por alto, han sido rectificados, desmentidos, puestos en la débil situación del individuo. El individuo Andrade piensa- porque lamentablemente no puede actuar- de forma personal e intransferible, sin representar a nadie más que a si mismo, en un acto rebelde e incluso egoístamente indisciplinado. A pesar de ser una opinión altamente compartida por el pueblo de Chile, a pesar de tener un margen altamente superior de credibilidad al de sus camaradas, justamente porque su opinión no representa más que a sí mismo, a nadie le importa la palabra de Andrade.

Un partido con poder para decidir ¿porqué le teme al debate profundo? Osvaldo Andrade recibió el apoyo de muchos de sus camaradas, e igualmente de la Presidenta de la República. ¿Qué pasa entonces? No se pueden dar solo espaldarazos, se deben llevar a cabo medidas que provoquen avances sustantivos en justicia social.

Osvaldo Andrade, un heroico y cercano Ministro, ya sea por su plataforma multimedial, o su historia como sindicalista, lleva la consigna de la simple y llana espontaneidad de quien no cree que el Estado sea un feudo. Los socialistas que mantienen esta raíz, tienen una hermosa playa frente a sí. Tocan la orilla, como Andrade, y se sienten ridículos haciendo máquinas internas que los sumerge en el gran y frío océano, que ninguna relación tienen con los estudiantes, los trabajadores, los pobres, las mujeres, los maricones y las lesbianas, y todos los animales que van quedando sueltos, además de los vagabundos y los locos, las malezas que aún no se han quemado y los árboles sobrevivientes.

Las prestaciones a gendarmería a visión de analistas y aliancistas, pertenece a una más de las irregularidades del caso “sobresueldos”, sin embargo Andrade ha sido enfático y ha tenido la entereza de contestar sin arrugarse frente a las cámaras que fue un trabajo realizado seriamente en horas fuera de su jornada laboral.

La casa de brujas ha comenzado y la cabeza de Andrade se mantiene sobre sus hombros. Supongo que Andrade es el HOMBRE. Lo digo pues me evoca, inevitablemente, cuando lo observo, esta provinciana campaña política. Deben estar unidos cósmicamente, como lo esta el pico de un pájaro carpintero a la cura del dolor de muelas como aseguran los aborígenes de Siberia. Así es en el pensamiento primero que ordena el universo y que sin duda también crea distancias infranqueables, como la que en este momento tiene el Partido Socialista de antaño y el de hoy, a no ser por Andrade, un mágico puente, sobre un tortuoso océano.

sábado, 26 de abril de 2008


Estimado Luther_:

Seguiré sus consejos esotéricos. La morbosa misoginea me hará leer todo lo que es, ojalá, mejor al cliche nauseabundo de mujer posmo.
Hoy día nos acordamos de usted con Z y pensamos en llamarlo. Lo hicimos, pero su compañia no es Moviestar. Así es que le mandamos un mensaje, pero tampoco fue recibido. Yo no tengo el honor de tener bajo mi conocimiento su numeración, así que no pude tomar por mi misma la misión de contactarlo. La verdad es que tenemos un programa con Z, cosa arriesgadísima, pero a ninguno de los dos nos importa morir. El programita este se llama "caballo ingles" no porque nos guste el inglés y los caballos aunque sean veloces, me tienen un poco desilusionada ante su servil pose...nada más es algo así como un presagio autocumplido pues sabemos que esta relación (y el programa en cuestión) tendrá la partida del "caballo inglés" y luego se destruirá pixel a pixel, como en mis mejores viajes en ketamina, en donde la realidad se diluye y forma conceptos maravillosos de simbología espacial y didáctica.
A todo esto, la llamada era para invitarlo cordialmente a un programita de estos que le cuento, para hablar de mayo del 68.
Para que vea que estamos denuevo en luna de miel. románticos como nosotros solos.

Contesteme si le interesa

Ya estuvo Chinoy y el poeta Faundez. Tenemos que estar a la altura. ¿comprende?

K

Pd: El "caballo inglés" que pensandolo mejor, podría haberse llamado "caballo de troya" o "caballo loco" en honor a la película "correré como caballo loco", pero que por nada se llamó caballito de bronce, por lo sebadamente irrespetuoso que es ese juego con el prójimo y porque preferimos un jinete amable y liviano que nos haga ganar la carrera, va todos los sábados de 18:00 a 20 y pico, en la radio placeres, que en mi tercera o cuarta reencarnación, me volvió a "tolerar". La RP, que es un verdadero clásico discursivo, está en la 87.7 de la frecuencia modulada, aunque no sé pork se dice así cuando a tan pocos locutores se les entiende lo que dicen...pero en fin, y también sale on line, para la tierra de costa a costa, y los demás planetas. el milagro de Internet. www.radioplaceres.cl



Suya

lunes, 21 de abril de 2008

martes, 15 de abril de 2008

El cumpleaños de mi abuela



Pensé que me moría. Esta vez es en serio. No se trataba de una pataleta suicida, se trataba de una salud mitómana, huidiza, que jugaba al escapista, desapareciendo en un par de segundos.
Queridos...Me moría¡¡ El frágil cuerpo de ésta, su servil dama, se caía a pedazos, se rebanaba como un trozo de mortadela a la presión del cuchillito oxidado de la tienda de abarrotes. Era yo la que dominada por fuerzas superterrenasultracósmicas, se enfermaba presentando un diagnóstico fatal. Pensé en ese tan falso y ruin comentario señalando que era solo el instrumento y recordé que las cuentas se pagan pues hay usura hasta en los fagocitos. La taquicardia apanicada, el sudor frío escalofriando incluso mis mucosas vaginales, mi pelo que se venía a la cara al estilo gótico y mis piernitas dobladas pajarísticamente. Al parecer todo comenzó con una llamada a Talca. Con el cumpleaños de la abuela, de la "mamita ana". Con la incrédula manifestación de alegría ante sus 88 años. Con eso de que no estaba porque andaba en el "supermercado".Con eso de que estaba bien. Mis energías ese día no andaban bien. Parecía que eran succionadas por cañerías igual de tortuosas que un sistema circulatorio. Ahí yo, esperando que las arcadas produjeran frente al retrete, mareada como una borracha, experimentando alucinaciones; construía un nuevo calendario, uno de los ciclos sexuales, un "culendario" y llegaba la nueva era de desvaríos carnales y los rituales escatológicos. Aire fresco para occidente. Ahí, yo con un paro cardiaco y las amneas que duraban un poco más que los llantos privados, me recordé de la impudicia y de la indignidad que tanto avergüenzan ajenamente (aunque sugiero que no es más que proyección) a mi gran amigo y de la falta que me hacía aún a pesar de todo. Ahí casi muerta, yo me arrepentía de no haber sido más patética, más sincera todavía de lo que intentaba ser. Exponer que no soy proaborto porque es un asco botar fetos al water, o declararme mamona y entregada a mi hijo hombre, o manifestarme enamorada de las absurdas conversaciones con Artemio. Decir que no soy mujer ni inteligente, porque no me gustan los gremios ni las identidades embasadas. Tantas cosas se me ocurrían ahí cerca de la muerte...
Me llamó mi madre que esta enferma y me enteré de que mi hermano también estaba enfermo, como siempre, y la verdad es que no sé si es el frío. La abuela goza de buena salud. Ella vive y no se hace problemas más que por las muertes en oriente a causa de un tifón o por un accidente aéreo. Sí, si sé que les puede parecer que soy una mala nieta, pero no me interesa. Siempre creí en las brujas y en los vampiros, pero nunca pensé que se podían ser las dos cosas. Ya estoy mejor.