sábado, 14 de junio de 2008

Recordando Viejos tiempos

Este texto fue escrito hace algunos meses atrás.
Hoy que he dado fin a la experiencia en donde comprendí la decadencia laboral de la nuevas generaciones producto de la avara impudicia de quienes, sin ningún escrúpulo, útilizan las leyes neoliberales para su enriquecimiento, vuelvo a publicar las líneas que descomprimieron mi atorado corazón obrero.

Cometiendo un sincericidio puedo confesar que no estoy confeccionada para el trabajo forzado como tampoco para la ingesta indiscriminada de alcohol o sustancias tóxicas. La fuerza de mi cuerpo contrasta completamente con la de mi lengua.

Si no llegue a ser una proletaria, por último hice el afanoso y humillante intento de serlo. De todas formas fue inspiración para el siguiente texto y para un artículo en esta última edición de la revista PUNTO FINAL, que ya está en quioscos, y que se titula Sudando por un Título.

Para no aumentar la confusión, el siguiente escrito no tiene que ver formalmente con el escrito en Punto Final, pero si tiene mucho que ver con una realidad "social" que se manifiesta a causa miserables que recubren con ropaje contestatario su medrosa calidad de patrones.

"Históricos" CUIDADO, que el tiempo no se ha completado y falta mucha tinta por ser derramada¡¡




El año de la rata no tuvo perjuicio en comenzar desde el primero de enero. Aunque podríamos sufrir de marcitis, la mayoría, incluyendo a los proceres patrios, tuvo que desempeñar labores durante la época estival.
Me he levantado a las once como de costumbre, sin que eso quiera decir que me encuentre "descansada". Primero fue el cuidado de una anciana de 87 años que se preocupa de su comodidad más que Doña Bella. La campanilla sonó con retumbe durante todo el mes en el que me encontré dispuesta para sus necesidades y sobretodo caprichos; cosas tan mínimas como subir el volúmen del televisor o acercar un chaleco que estaba al lado de tan tierna viejita. Para qué hablar de las carreras sanitarias y las comidas especiales, la hora del aseo, y los baños de pies con sales esenciales. Una Teresa de Calcuta ezquizofrénica e impaciente, tan voluntaria en lo monetario como forzada en lo familiar, me vi un mes en una faceta que de hoy en adelante descarto por completo. Luego de no poder hacer nada creativo durante ese mes y de perder la inspiración por mucho más de ese tiempo, la usual decadencia económica se trasformó rapidamente en indigencia. Ni confort, ni lentejas, ni pasta de dientes. Nada. Alguno que otro amigo más pobre que yo me entregó sus dadivas a cambio de mi manufactura gastronómica y algunos trazos de lucides. La necesidad llegaba en marejadas, dejandome petrificada y con el cuerpo oxidado; debía moverme "por la vida", "ganarme la vida" y no ser más esa barcasa barada a los pies de un océano rabioso y turbulento. Llegaba la hora de hacerme a la mar.

Se habían terminado rotundamente las asistencias parentales y ni siquiera esas 30 lucas me servían para pagar la luz. Las opciones eran las mismas que las que tenía desde los 13 años.Esperar un milagro o simplemente dejar que un macho me mantuviera, con el riesgo macrabro que siempre implica. Mi hijo de testigo metafísico y los machucones que amainan al paso de las horas me mostraron una nueva fórmula. Ser mano de obra barata. Menos barata que la de un copero o una mesera, pero igualmente barata.

El trabajo consiste, en el mejor de los casos, en asisitir a una juventud mediocre y cobarde a olvidar su simplícima existencia, en un su revote continuo de felicidad aparente. Darles copete hasta verlos desviar sus ojos y afirmarse contra los muros, hasta ver como se besan sin más calor que el de una lengua traposa e intoxicada con alcohol barato vendido a precio de mercado.

Soy la chica dura de la barra, la que llega cuando recién cae el sol y se va al despuntar el alba. Me gustan trabajar en las catacumbas parecidas a los calabosos de Moneda de Honor, donde al final de la jornada de casi 12 horas, se siente el vertigo del suicidio. Buen nombre pienso, excelente concepto. Y es mejor así, uno elige a su verdugo y a mi me parece respetable el mio. Por lo menos uno de tres. (el síndrome de Stocolmo es un clásico).

Creo que hay algún tipo de adiestramiento de combate entre las oscuras lineas del negocio, algún tipo de enseñanza magistral para los necesitados en esta extraña dialéctica. Todos los que aquí se parten su mal alimentado lomo son marginales. Entre las mujeres podemos encontrar madres solteras y estudiantes en busca de experiencias gregarias vivificantes. Entre los hombres, chicos que viven de una pasión, cantantes de punk y metal, desequilibrados y soñadores, noctámbulos amantes de la caspa del diablo. Ninguno apto para la oficina. Una persona así debe ser barata. Pienso en la justicia de la mano invisible y me conformo con mantenerme acá abajo, en una acción que raya en la asistencia médica. Surtiendo de sucedáneos a los jovencitos perdidos en el mundo de las oportunidades. De estar arriba me sería más confuso. Héroes revolucionarios brindando por la misión cumplida con Wiski de 6 años, junto a uniformados de alto escalafón de varias ramas, en una cuba artificial que apenas existe en el exótico pensamiento de un Ulises latinoamericano. La transición se huele y exuda por sus camisetitas de niño tardío, su lino importado y sus mujeres tambien importadas, o por lo menos su silicona ortopédica.
Allá, en en la plataforma A, como se le desiga, debo lidiar además del lumbago imterminente y somático, con mis contradicciones vitales.

Por lo menos aquí abajo, entre lolería sin futuro ni ideales, Guevara no me mira de reojo ni Lenin supervisa mi productividad.

Eso me pasa por rebelde; quizas el mensaje sea "ya lo hicimos todo, dejense de alucinar pendejos culiaos al peo, cabros de mierda contrarevolucionarios, haganse cagar trabajando para nosotros, aweonaos ¿les gusta este concepto? Entonces, caguense"

Pero por otro lado, la mentira trasciende a todos los polos y entiendo de que de tanto transitar en la superficie, en la propaganda y la publicidad, se haya llegado al otro polo. La superficie siempre es resbalosa; No por un Jack Daniel's Tennessee Whiskey, ni por gel polímero en las tetas, voy a complotar con el sistema y su pútrido afán de bienestar; un gusano que engorda con las tristes visceras del desarrollo.

lunes, 9 de junio de 2008

Les gusta la del burro

Dedicada a todos los politicos y empresarios.

¡A QUEMAR LA CONSTITUCION Y LOS LIBROS DE HISTORIA DE CHILE, HACED UNA PIRA CON ELLOS EN FRENTE DE LOS MUNICIPIOS¡¡¡

martes, 3 de junio de 2008

Advertencia y luego Estoy Verde



ADVERTENCIA: TODOS los textos de El blog de KAREN, compartidos PUBLICAMENTE, para el vogerismo y la pornografía intelectual de multitudes, no responden a la realidad tal cual es, pues es LITERATURA. Es por ello que me resultan patéticos e irrisorios los comentarios que vinculan la realidad FICCIONADA, a mi vida privada.

Si bien hay acontecimientos que forman parte del andar de cualquier persona que intenta apasionarse en sus minutos de existencia y que padece como cualquier ser humano, de la persistencia en la memoria, todos éstos se encuentran intervenidos por la imaginación, retocados con las malas palabras y los escándalos alguna vez soñados en el matinal barro reflexivo. No soy una excepción a la regla, comparto la homogenización nefasta y circumbirúmbica del entramado, soy frívola heredera warholiana, y cadete neonata de los titeres con cabeza. No tiro por el culo rayos de fuego y me parezco a cualquier madre del mundo, padezco de la misma neurosis fértil de los poetas moquillentos de los bares, que abudan y dan pena y de la rancia y viril furia de los vendedores ambulantes.

Los amigos que quieren, preciosa y pretenciosamente, dejar entrever un grado de cotideanidad en sus posteos, como los tantos anónimos, exigentísimos demandantes de conductas morales de criterio individual e intolerantes editores de contenidos, ya que actúan de jueces decisores de las temáticas que se deben o no abordar, cuando y en qué tono en El blog de KAREN, mi medio se simulación comunicativa, DEBEN entender que éste es un espacio libre de censura, en donde la experimentación narrativa es en miras, a largo plazo, de obtener una escritura fluida, provocadora, intuitiva y conectiva, que aunque transite por el narcisismo, en ningún caso es, ni será, un diario de vida.

En una plataforma cibernética, enmarcada en un nuevo sistema, o antisistema, sin reglas y ni siquiera lugar físico, el plano virtual es literal y en efecto, la única imposición. Trabajoso resulta estar explicando conceptos del común conocidos. Trabajoso resulta tener que estar explicando cada uno de mis movimientos a personajes que a mi juicio, hasta antes de los comentarios acaecidos, tenían un C.I promedio e incluso superior a esta base proletaria-usuaria-crediticia, pero me han decepcionado tanto como año tras año lo hago religiosamente con mi santa madre.

Esperando que sigan disfrutando o lacerandose producto de mi ácida prosa sin que tengan que verse tentados a achacarme ninguna carga, pregunta existencial, duda complicativa, capciosa infidencia neurológica o urinaria, Se despide, Siempre MIA. K


Pd: La petición de información será retribuida sólo si a mi criterio tienen importancia fundamental para los blogeros. Con respecto a cual es la literatura que por estos días estoy leyendo, puedo decir que El sueño americano de Norman Mailer, novela autobiográfica supongo, pues se trata de un intelectual pop, veterano de guerra, misógino y calenturiento, que por todo le echa la culpa a las mujeres. También leo constantemente Los cantos de Maldoror, un trágico señorito que se cree el más malo de todos los malos, y otras cosillas, como Juan Emar y sus días, en donde una surrealista carcajada le persigue.

ESTOY VERDE

Estoy verde como la canción de Charly. Así ando por las calles de Valparaíso, el lugar más “loco” de Chile, según se dice. Mediante el periodismo extremo veo que tan progresista es esta ciudad cosmopolita y que tan “preparados” nos encontramos para la invasión eXtraterrenal.

Verde de envidia


Pero, Karen que te hiciste. ¿Tenía que ser ese color? Se me preguntaba con avidez.
Superaba el entendimiento crepuscular de la sociedad chilena. Quien lo diría, si ni las carreteras de la libre información, ni la llegada del nuevo siglo, ni la muerte de Pinochet, nos permitían despojarnos de nuestra boba forma de estereotiparnos.

Me recordé de un dibujo que hice en cuarto básico, en ese colegio de monjas argentinas en donde no te educaban, te “traumaban” de eficaz forma para ser una buena dueña de casa. Bastó que mi bebito tuviera el pelo verde para que la “madre” me increpara de duras formas por no haber respetado los designios de Dios todopoderoso, el peluquero oficial de la tierra. No había tal color en el genoma humano y debía de inmediato cambiar la tonalidad del cabello de mi diseño de recién nacido.

El verde desde entonces quedó en mi retina como el color de la insubordinación, ese de la naturaleza más intrépida y salvaje.


El WanderS “seguro a ganar” (bis)



Oye no es por importunarte, pero ¿Dónde te teñiste el pelo? Mi hijo quiere tenerlo bien verde porque es de la barra de los Panzer.
Jaja – lancé una forzosa carcajada para superar el raudo enrojecimiento de mejillas
Mire yo quería tenerlo azul, pero algo falló en la decoloración y me quedó verde- intenté explicarle sobre mi extraña apariencia, mientras le decía que iba a postularme como reina de Wanders.
Ya me siento caturra de corazón- le dije haciéndome “la linda”

Y es que mi cabello siempre ha sido mi juguete favorito. En esta ocasión el azul rey había sido el escogido para calmar mi ansiedad histérica, pero lamentablemente las profesionales del acicalamiento de la Casa Pichara, entendieron mi idea de aguas marinas como un destino turístico caribeño, porque me sumergieron la cabeza en una verdadera ola turquesa de las islas margaritas.

No pasé camuflada


En dos semanas viví la violencia de ser diferente. Todos somos diferente, pero la apariencia humana nos uniforma de manera inevitable.
En la Universidad, un espacio abierto para el debate y las ideas, fue donde recibí la mayor parte de los apelativos y calificativos en esas insoportables dos semanas.
Un compañero me dijo – Parece que te hubieran obligado, no es posible que alguien haga lo que hiciste por propia voluntad, a no ser que te estés autoflagelando.

La verdad es que a esas alturas encontraba que las explicaciones podía que estuvieran en otra cosa distinta a la de la mera tintura.

- Pareces pixelada. Te fotoshopiaron la cabeza- Me gritaba de calle a calle otro de mis camaradas de la academia.
Mi queridísima profesora de la cual soy ayudante, la Rosita Alcayaga, delante de mis “ayudados” me dijo que me veía vieja – Si parece que fueran canas verdes- expresó con ironía, agregando que la colita que me tenia agarrado el pobre pelo que me quedo mustio a la altura de la nuca se parecía al de la chimultrufia. Todo mal. La agarré de un ala, en un acto heroico por salvar mi dignidad, diciendo – yo la llamo profesora, no vemos más rato.

El Avispón Verde

De todas formas tuvo más de dulce que de agraz. El sólo hecho psicomágico de que la mujer más dura que he conocido, incluyendo las que aparecen en la historia y los mass media (Eso quiere decir que estoy contemplando a la Tatcher, a la Madariaga, a Catalina la grande, a la Quintrala y a la Mathei) Ana María Reusch, casi doctora, que me tenía en las cuerdas en su cátedra de administración de empresa, me tuviera que dar la estupenda noticia de haber eximido en el ramo, mientras llevaba un chillón y obsceno color verde en la cabeza.

Me miro con sus ojos de lince agobiado por el hambre de sangre, y oteo mi pelo con confusión reprimida.

- Te fue bien, te felicito por el trabajo, muy bien pensado.

Quedaban atrás los días en que me dijo en su oficina: “No cambiaras el mundo, el sistema te absorberá inexorablemente. Yo era igual que tú a tu edad”
Ese último testimonio que tuvo características de confesión, debía ser saldado con inclemencia.

Sé que mi pelo verde le dejó clarísimo que quizás no pueda variar la metástasis en la tierra , pero sí lo que hago con mi mollera y que ni a palos me parezco a ella, ni antes ni después, porque la “permanente” que acarrea es la indeleble evidencia del status quo que la contiene.

En pedir no hay engaño

Así mismo con mi pelo verde, fui a pedir práctica profesional a la Radio Valentín Letelier de la Universidad de Valparaíso (su gingle dice “una radio abierta” así que me tenté de hacer la prueba)

Ronald Smith, mandamás en la emisora, con su polera tan British, casi no me reconoce, sin embargo me fue de mil maravillas. El progresismo no solo quedó en su música y mi talento prevaleció. Veamos si en marzo me reciben con los brazos igual de “abiertos” a mis “súper ideas” (cosa que NO pasó)


Viejo verde coquetón vivaracho
En la calle hombres exaltados con mi apariencia me tiraban piropos como nunca antes. Si hasta uno me dio un agarrón, cosa que me hizo suponer algo de vendetta con respecto a mi looke. Porque a algunos les molestó de sobremanera, lo encontraron una sobre exposición patética y desafortunada. “El gusto de afearse” Otros más calidos me aseguraban que era una verdadera “fantasía sexual” ambulante.
El Conde de Lautréamont de cumming me miro con entusiasmo y carcajeó con desparpajo. Mientras, los poetas me comentaban que desenmascaraba mi naturaleza “bifida” y escamosa.

No me salvó ni Greenpeace


Lo cierto es que Valpo aunque cosmopolita a la fuerza, no es Ámsterdam. Mi querido puerto sigue constreñido por pasquines satánicos y conservadores como la Estrella, por Urendas, por falsos progresistas y por universitarios provincianos.
Ni los cruceros, ni el borde costero, ni el bicentenario nos harán más modernos. Por que somos lo que somos aunque hayan gritos desesperados desde las profundidades que me digan en ocasiones “verde que te quiero verde”
Dos semanas hecho lo inasible, me revolqué en mi vergüenza tiñendo mi cabello con un rojo exótico, ad-hok, con mi bizarra entraña de pobladora terráquea.

jueves, 29 de mayo de 2008

Buena para nada y el fractal


Corro el computador hacia adelante. No me interesa hacer mayor esfuerzo. Yo sigo donde mismo. Sí, soy floja, siempre lo he sido. Una buena para nada. Desde chica se me caen las cosas al suelo, se me mancha la ropa con químicos que fagocitan mis prendas. Así me he ido por la vida, haciendome cargo a medias, o simplemente no haciendome cargo, intentando que la beneficencia de mis cercanos me sostenga a duras penas. Estoy sin luz. Se me olvidó pagarla y aunque hubiera querido, no tenía dinero. Soy improductiva. Soy de esas que deberían haber sido putas o algún subproducto de lo mismo. Pero además de floja, improductiva, ya y para los que me conocen, soberbia, soy conservadora. Enchapada a la antigua. De valores patéticos que se arrastras como una cola, que a estas alturas tiene huellas de barro marcadas en todo su ancho y alto. Pésima mezcla. Como una princesa venida a menos. Me imagino que puede que sea rusa... Si puede ser. Una zarina empobrecida, presa del Soviet.

Hoy me despierto con una sensación maravillosa. Mi mente hacia tiempo que no me regalaba un buen sueño. Estaba en el cielo. Tenía una maestra indú. Ella no sabía que era mi maestra, pero yo la admiraba profundamente, cosa rara. Había viajado a un lejano lugar a casarse con un señor indú rico, pero se devolvió, porque pasadas cuatro semanas el hombre la puso en la categoría de segundas esposas. No lo soportó y se vino nuevamente a ese lugar donde yo estaba. Desperté con una lección de dignidad y trás mis ojos aún se veía el verde prado. Un ojo cosmológico me seguía, vibraba. Me levanté, porque ya había sido abandonada...ya lo dije, soy floja. Eran las 10 y aún siendo la visita, no me acomedía a dar un trato privilegiado a mi anfitrión. Mi mala educación abrió el refrigerador y sacó una punta de queso amarillo. Diremos que unos 2 centimetros cuadrados. Se me agarro de sopetón por el brazo y se me increpó "No te comas el queso que es para el desayuno".
Dejé el pedacito de queso en su mano bondadosa y me volví a acostar. Traté de evocar a la indú y su traje violeta, pero no me persiguió más que la idea que era una pobre mina,yo, completamente buena para nada, floja y miserable. La cuenta de la luz impaga, la reunión de tesis y mi incapacidad productiva. Cometer un crimen, dejar de resistir y volverme loca de una vez, podrían constituir una buena salida, una más interesante incluso que el suicidio. Ya que se creía tan listo por pertenecer a una institución gubernamental...ya que creía que ese amparo le daba potestad sobre su entorno, sobre su patria,sobre el centimetro cuadrado de queso, yo haría lo mismo, pertenecería a una institución, tan estatal y adoctrinadora como la suya...
Tomé desayuno, comí del pan que preparara, tome el té tibio y dulce que me sirviera. Le pedí para la luz. Me dio lo suficiente, si es que no me cobran cargos...siempre lo hacen.

...A mi me gustaría trabajar recogiendo desperdicios en las playas, leyendole poemas a las gaviotas, abrazando perros, dandole vuelo a los columpios, contando chismes en los dormitorios, viendo programas fomes, cantando pésimo cantos mongoles, escondiendo remedios tras los cojines, combatiendo fantasmas en los sótanos, llenando de garabatos las contratapas de los libros, posteando a idiotas que nunca serán leidos como quisieran, haciendo amigos imaginarios en los bares,tiñiendome el pelo de colores inverosímiles, convidando a fiestas funerarias, contando chistes a las afueras de un hospicio, traduciendo los sonidos de las guaguas...

jueves, 22 de mayo de 2008

Latifundistas neoliberales muy republicanos: los colage líder



Luego de tanto tiempo siendo el Laboratorio del Capitalismo, es posible que problemáticas existenciales vengan a asechar a los chilenos.

El Estado es popular en Chile. Es un lugar representado diariamente en las pantallas, como un reality. Casos de corrupción, libros negros de los tres poderes, hermosas tenidas de Andreolli. Por su gerencia están compitiendo políticos y empresarios.
Además es entretenido. El Estado es farandulero gracias al The Clinic. Hay de todo, y son chilenos de carne y hueso. Son nuestros colage líder. Latifundistas neoliberales muy republicanos. Nos podemos identificar con ellos, menos en su calidad de vida e influencia pública.

El colage líder, es un personaje enigmático, actúa de acuerdo a las tendencias de satisfacción garantizada y emite un mensaje cortito, ojalá entretenido, o largo y bien sentimentalón, construido hábilmente por los medios de masas. La expresión acordada en el estatuto, en el marco, la que se acomoda dentro de una cajita rectangular, en donde los actores son permanentes como en la ópera China, pero parecidos a los de Miami Bays.

El colage líder, es un modelo que intenta provocar un determinado actor social.
¿Somos cómo somos, o somos como ellos quieren? ¿Copiamos su modelo, o ellos son nuestro reflejo? ¿El pueblo tiene los líderes que se merece? ¿Hablamos como en la tele? ¿Cómo se habla en la realidad? ¿Qué nos importa realmente? ¿Los pesos- puntos del Líder, el crecimiento del PIB, o el retraso del final de Lola?

Estamos pegaditos a los medios, y por supuesto a nuestros colage líder, y eso ha repercutido en nuestra sociabilidad. Si bien los seres humanos según Nietzsche “somos islas en un mar sin orillas”, las comunidades poseen ciertos códigos que ayudan a avanzar en conjunto. En Chile existe un patente problema y es que los colage líder están en una “volada” que no corresponde a las “voladas” del conjunto. El colage líder se ha esmerado en proponer necesidades nuevas, sin resolver las originales, convirtiendo la realidad en un sucedáneo.

La metalengua se aleja (y con ello el sentido estético y conceptual) y las estadísticas se nos abalanzan heroicas. De esta forma nos redescubrimos como chilenos. ¿Cuántos chilenos piensan que son bonitos? ¿Se siente un “luchador familiar”, un “aspirante inseguro” o un “marginado descreído”? ¿Qué cualidad tiene el chileno?: a) trabajador, b) ninguna cualidad, c) patriota, d) alegres, espontáneos, e) valientes, sufridos, sacrificados.

La alternativa e, es una “cualidad”, aunque ustedes no lo crean, para un 34.2% según una encuesta de PNUD. Es decir que un 34, 2% cree que el dolor es edificante.

Las historias sobre los afortunados colage líder, tienen su clave en la alternativa e) valientes, sufridos, sacrificados. ¿A qué niño de la época no se le cayó una lágrima escuchando la historia de los pollitos de Fra-fra, o sobre la hermosa constitución familiar de Somerville, Lucksic, Piñera o Alvear? Ellos han podido contar la historia, al igual como lo hace la temporera, la jefa de hogar, el estudiante que labura, claro está, en su modesta casa y no en un set, y sin el resultado monetario de los esforzados emprendedores pentamillonarios, ni el prestigio y poder de nuestros adalides políticos, ambos pertenecientes a la casta de los colage líder, que pautean el Estado nacional.

El discurso fragmentado, contradictorio, que no crea verdaderas redes y convierte la sociedad en un mito, es el que emiten los medios de masas para confundir a los ciudadanos, todo esto a cargo de los colage líder que nos administran. La muchachita que opta por la famosa “vida”, no recibe una pensión alimenticia para la “vida”, ni asegura una buena educación para la “vida”, y ni siquiera puede asegurar que la “vida” no termine quemada a lo bonzo en la plaza de la Constitución o siguiendo el destino de los héroes de Antuco.

Se confunde a la gente para que haga lo menos conveniente para si misma. Te hacen creer en un modelo, que solo les resulta a los que tiene mucha plata, o que poseen verdaderas redes de poder. Los colage líder las tienen, pues su verdadera clave no es ser valiente, sufrido ni sacrificado, su clave es ser transversalmente frívolo y haberse separado hace tiempo de un pueblo de “rotos” que jamás comprenderán su visión de estadistas.

“Sea sacrificado, sea valiente, saquese la chucha porque “al que madruga Dios le ayuda”, aunque “no por mucho madrugar amanezca más temprano”. Usted sufrirá por el patrón, para que él sea rico y poderoso, mientras usted sigue hundiéndose en el lodazal de la mediocridad.

Por eso entiendo al Rupe cuando dice que somos más chilenos que humanos.

Estamos obligados a una conciencia nacional completamente extraviada, según parámetros antojados y arbitrarios y para más mala suerte, advenedizos, artificiales, ajenos, capitalistas. ¿Usted se ha preguntado si es un “capitalista”? ¿Usted se ha preguntado cómo vive alguien que no es “capitalista” en un país Capitalista?

Esta claro que esa “tradición Republicana”, de la que hablaba Lagos, es una verdadera marca registrada que hace del Bicentenario, el mayor evento histórico de la escena política chilena. Somos un país que cree en el Estado, pero que lamentablemente cree en el sacrificio. Un país que está confundido, pues los líderes también son patrones, y además son chilenos, como uno mismo, y por lo tanto, son aceptados y admirados, por su polifuncionalidad.

No es papi Estado, es papi patrón Estado y además Emprestado. Seguimos siendo un inquilino pusilánime.

La exposición publicitaria de la patria, con los colage líder en un limbo, ha hecho perder la esencia social que tanto persiguieron los héroes concertacionistas cuando estudiaban gratis en alguna de las Universidades Públicas del Estado, y no eran un modelo discursivo tan poco prolijo. Unos hombres y mujeres, tan abstrusos; latifundistas neoliberales muy republicanos, que hacen lo que les parece sin escuchar ninguna otra voz más que las de si mismos. Un colage humano de lo más conveniente en el mercado.