domingo, 10 de junio de 2012

Peras al Olmo


Pedirle peras al olmo es una perdida de tiempo. Si bien la vida misma en las condiciones a las que esta sujeta parece obligarnos a malgastarlo, hay varias formas de hacerlo más interesantes que empeñarse en que el olmo se ponga a dar peras, o que el Presidente proponga y haga lo que en evidencia el pueblo propone y exige. Hay situaciones sociales que por lo anquilosadas que se encuentran, parecen ser verdaderas leyes físicas ininmutables.

No vas a convencer a un flaite de que la sopaipilla es un peinado desopilante y horrible, o que salir con pistolones en las fotos los delata de cualquiera de sus temerarios actos. Sería lo mismo que explicarle a un shuper que sus pelmazos bailes y su idiota jerga “random” apesta a pocos minutos de desplegarse con elegante abajismo.

El poder es el poder, y con respecto a éste podemos solo someternos si no somos capaces de ejercerlo y traspasarlo para que sea lo que originalmente es, un medio y no un fin, para conseguir cosas buenas para el mundo.

Pero estos buenos deseos sacados de tarjeta Village, se han extinguido igual que la ídem, y ya todos tenemos más que claro que el arte de la política ha culminado en la patética representación de políticos que sin tener nada más útil que hacer con sus mediocres vidas se han desatado generosamente en una vergonzosa puesta en escena que nada tiene que ver con  generar soluciones a los problemas originados por la obligatoria vida en sociedad.

Cae de cajón y lo sé. Tenemos a la vista que los políticos no generan políticas y que esto le conviene al show business de los medios de comunicación, las empresas, los comandos y partidos. Después de todo nos gusta, sin tener muy claro que fue primero, el huevo o la gallina, y el espectáculo desplegado en torno a estos decadentes representantes de la voz del pueblo, es un bien de consumo.

¿No será que la voz del pueblo está igualmente decaída? No, dirán los que se sienten orgullosos de las incontables marchas, de los mata pacos y las proclamas estudiantiles, igualmente espectaculares y obviamente también convertida en un bien de consumo dentro del mercado de lo “político”.

Se advierte que esto está de moda, y sólo eso, cuando en efecto podemos ver que la voz, el discurso del pueblo y más aún su práctica está tan decaída como su representación en la forma humana de “políticos”. 

Cuando lo veo a usted sin saber comportarse cívicamente en el metro, donde se queda parapetado en el poder de ir pegado a la puerta cuando se baja 15 estaciones después, cuando se arrastra frente al jefe que lo amilana con solo una mirada, cuando decide comprarse un auto con 5 puertas para ser más bacán,  cuando bota al perro o al gato, o cuando se siente mejor viendo al otro ser cagado por la polola, despedido del trabajo, asaltado “por weón” en una pasarela,  uno se da cuenta que esperar que tu representante te represente fuera de la norma cotidiana de tu propia actuación, es pedirle peras al olmo.

Sabemos o intuimos que la sociedad es una farsa de los centros de producción para colocar la mano de obra en un solo lugar, siendo devenir  del drama éxodo campo-ciudad, de las necesidades crecientes y un aburrido etcétera que ha construido esta familia hacinada que se odia y se abusa, pero que hipócritamente y sobretodo por miedo, permanece unida, con líderes gestados a imagen y semejanza  de la imperfección, mezquindad, cobardía y deseos de “humanidad”, de diferenciación y valoración de supuestas cualidades excepcionales.

Por eso, si queremos que las cosas cambien, en primer lugar asumamos que somos espejo de los otros y que al haber finalmente accedido a esta argamasa de miserias sapiens no podemos esperar que la mierda huela a gloria. Esto antes para comenzar a intentar abrir los ojos desde un ángulo menos frontal que contrapone pechito con pechito y ombligo con ombligo en un baile que gesta aún más bocas con discursos y prácticas decadentes. Quizás sólo así por fin podamos cultivar el ansiado campo de perales y alimentarnos de sus dulces frutos.


“Rico bueno, rico muerto”

Así era como mi nonagenaria Mamita Ana me chantaba las cucharadas de comida. Una dona trena puchito de paco, carita de macaco. Y una a una, con una velocidad contraindicada por cualquier pediatra, iban llegando a mi boca. Era mañosa, como ahora, y había que hacerme algún showsito, como ahora, para que accediera. Desde ese “tierno” gesto me comenzó a quedar la idea de que los pacos eran unos macacos.

Confusión o la más pura verdad con la que crecí entendiendo aquello, aun de tener un abuelo paterno de verde uniforme y patrióticas carabinas haciendo algo más que adornar mi árbol genealógico. Hace poco por un entuerto difícil y estúpido con el pase escolar de mi hijo, debí ir a una Comisaría a dejar constancia de su perdida. Fue ahí cuando uno de estos “amigos en su camino” entrego en manos del niño una revista institucional, la cual he revisado hasta el hartazgo.

En su edición de Aniversario, recordaban la gran proeza de todos los tiempos: la defensa de Juan Pablo Segundo, el Mensajero de la vida y peregrino de la paz en su visita a Chile en plena Dictadura. El despliegue impecable y la conducción a sangre fría del papamóvil, la dispersión de las protestas y el místico mensaje “El amor es más fuerte” estaban en un reportaje no muy concienzudo pero sí muy democrático, con el fin que cualquiera, sí, incluso un macaco pudieran entenderlo.

Los peones del Estado, castrados lingüísticamente, y por consiguiente, ideológicamente para hacer cumplimiento del imperativo de “orden y patria”, eran informados en las páginas en couché de sus beneficios como uniformados. Caridad pura y dura de quienes como funcionarios públicos desclasados deben acatar las condiciones de la estructura con míseros sueldos.

Becas para sus hijos que no alcanzan más que el nivel técnico, y un concurso de pintura que en sus bases obliga a hacer la obra con la inspiración basada en la actividad del carabinero en la comunidad, que para colmo no especificaba el premio, diciendo que “será un pasaje para el grupo familiar a un destino dentro del país que se verá en su momento”.

“Paco bueno, paco muerto” es una frase que tomó aún más sentido con Bernales, pero que encierra que traicionar al pueblo, siendo los perros guardianes de la oligarquía, pocas veces trae signo de bien. Y en evidencia.

La revista de la misma institución promete seguridad para el carabinero colocando una infografía donde aparece un FF.EE, como todos regordete, modelando la armadura bajo el lema “Para que no te pase nada”. Ciertamente es una preocupación caer en la lucha cuerpo a cuerpo que se da en las calles.

Cuando explico y hago ver que la violencia es del Estado que en las poblaciones da las acotadas opciones de paco o ladrón, muchos me dicen que no debiera ser así de benevolente. Que no debe haber compasión por quienes han decidido llevar la carga de garantes de la propiedad y la defensa de los poderosos. Sin embargo, me queda siempre la duda si se podría realizar un trabajo con ellos como con el lumpen y la esperanza de las esposas protestando por aumentos frente a La Moneda y en de Pé a Pá, además del desparpajado y exhibicionista Ripetti.

“Ni los obréricos, ni los paquíticos tienen la cúlpica señor fiscálico” son las alumbradas palabras de la Violeta. Y sí, los pacos no saben lo que hacen al igual que los soldados que atravesaron de un lanzazo al flaco de la cruz.

Ser un matapacos, un luchador centrado en el combate con estos simios de uniforme, quizás es perder el foco de la lucha de clases, pues estos también son trabajadores asalariados, que en su desclasamiento y ausencia de ciudadanía como actores pensantes dentro de la sociedad, quedan aun más relegados que cualquiera de nosotros.

Las poblaciones o guetos de pacos son y seguirán siendo pobres, aun de que las viviendas fiscales aminoren la carga económica. En las últimas páginas de la revista se mostraba a una rolliza mujer con cara de desesperada ilustrando una infografía que daba consejos para llevar una dieta saludable.

 Se me vino a la cabeza el “ula ula, los pacos tienen tetas, las pacas tienen tula” y sentí una enorme lástima. Darlos vuelta quizás sea una hazaña difícil, más que tirarles una molotov a mansalva, pero seguro daría más frutos en la verdadera lucha social, donde el verdadero culpable es el poderoso. Quizás debiéramos rayar las murallas con un seco “rico bueno, rico muerto”.

domingo, 29 de abril de 2012

Los Dueños de Casa

No es por ofender, pero la figura de la “dueña de casa” siempre me ha parecido vomitiva. En primer lugar porque es un decir y no una realidad. La mayoría de ellas no son dueñas de nada, sólo de su obsesión por lo doméstico y por las reglas que han impuesto en ese mediocre reino, como moneda de cambio por su, muchas veces autoimpuesto, cautiverio.

 Una vez escuché que la política comenzaba ahí, en la dueña de casa y sus reglas de mierda que parten por limpiarse bien los pies y no fumar en el living. Y que luego de eso, viene el asalto al poder en los municipios, desde el Aseo y Ornato, Seguridad Ciudadana, Control de Plagas y una sarta de menudencias que fácil se lograrían coordinar con una buena organización vecinal. Pero no, está el dueño de casa, o la dueña de casa, que le gusta dirigir el tránsito como paco raso, para tener una cuotita de poder acorde con una ambicioncita de poder, que no se fija en ningún futuro sino en un presente represivo y conservador de las buenas maneras, que seguro aprendió en la casa-fundo donde pasó cada uno de los veranos de la infancia.

 Este es el Alcalde u Alcaldesa, un señor o señora, preocupados del tejemaneje de una comuna que tratan como fundo, feudo o casona colonial, en donde imponen sus ideologías, pero no de forma ideológica propiamente tal, sino que práctica, y justamente he ahí el problema. Esta base política que les da atribuciones, y en donde se sientan los culos de estos verdaderos patrones, es la que hace que el avance sea impensado hacia una política autogestionada o con mayor autonomía, obviamente que no para ellos, sino que para el pueblo.

 Acostumbrados los “ciudadanos” a ir a las oficinas de los municipios, a reunioncitas con el alcalde, a “exigirle” de esto y de aquello, los ha alejado de las soluciones que ellos mismos podrían crear con un poco de ingenio y creatividad. Así, el mal de la política se ha instalado desde este primer escalón hacia el poder: El clientelismo.

 Los mejores amigos de los alcaldes, terminan siendo los paquetes de fideos, los trabajos al mejor estilo Pem y Pojh, y esos títulos de dominio de tierras que con suerte podrán sostener una media agua. En Valparaíso cómo olvidar a Pupy, el alcalde regalón de los cerros, que dio a manos llenas tierras de quebradas en donde se construían casas que al primer chaparrón terminaban cerro abajo.

 El alcalde Diamantes, gorda Pupy, o Hernán Pinto y su hoyo de 20 mil millones de pesos no afectó a que se tirara a senador, y ahora, a las primarias de la Concertación por un nuevo periodo parapetado en el “Castillo de Greiscol”, como cariñosamente se le dice a la Municipalidad porteña, pero sí afectó a la madurez política de los electores.

 Es ahí, insisto, en donde reside el drama. En el hijo que a sus 35 años sigue viviendo en la pieza con el poster de Iron Maiden pegado en la muralla, corriéndose la paja escondido, comiéndose toda la comida que le regalan mientras se jibariza su independencia proporcionalmente que hace caso a las reglas de la casa.

 Tenemos un sinfín de ejemplos de alcaldes. El de Penco, de Ñuñoa, Providencia, Peñalolén, Iquique, Viña del Mar, Valpo, Pelotillehue, Springfield, y en realidad, el de cada localidad de punta a cabo, con ese prototipo de dueño o dueña de casa, en una dictadura del cotidiano que se embadurna de mediocridad en la chimuchina de la necesidad primera, lo único que pueden responder con algo y solo algo de efectividad, porque para las grandes cosas, como la educación, está requete demostrado que no les da el ancho, aunque su cinturita de huevo, diga lo contrario.

 Es importante ya que no podemos extirparlos, darles nuevas necesidades. Exigirle al dueño de casa que no solo saque la basura y riegue el jardín, sino que implemente reciclaje, no basureros clandestinos de donde saque la plata para los pendones y gigantografías de campaña.

 Exigirle forestación, plazas, parques, ciclovías, infraestructura deportiva y recreativa de calidad, política de tenencia responsable de mascotas y, por supuesto, un sinceramiento. La educación no es lo suyo, recordemos el 2×1 de Regginato “Bozzio” que no tenía la media completa, y deleguen al Estado la responsabilidad. No por la plata que se les da por la subvención vamos a tener a estos cortoplacistas y domésticos dueños de casa, decidiendo un futuro que tan poco les importa.

sábado, 21 de abril de 2012

La Única Vía


Las condiciones de trabajo en Chile son como la mierda. En general se nos paga poco, se nos estruja harto, se nos presiona, se nos mantiene cagados de susto con los despidos, y larguísimas horas en los puestos para evitar que uno tenga vida y con eso proyecciones de mejora y nuevas ideas.

Pedir aumento, o pedir vacaciones, es simplemente una afrenta a la empresa, que hace dudar de tus capacidades profesionales de estoicismo y compromiso, necesarios para que estén contentos contigo y de tanto garrotazo en el lomo a veces se dignen hacer aparecer una zanahoria (que por lo inmundamente mezquina, da ganas de metérsela en culo al patrón).

Y eso que hablo desde la trinchera de los imbéciles que creímos en la educación como trampolín de ascenso social, y que por eso, no ganamos el mínimo. Los sueldos de hambre en Chile, son pan –que marca su ausencia- de cada día, y el nivel de endeudamiento es proporcional a la decadencia económica en la que estamos sumidos. Por eso aumentar la dieta parlamentaria, con la urgencia que se requeriría para cambiar la Constitución pinocheta, es simplemente indignante.

Dos palos, uno en el culo y otro en el hocico, ha dicho la ciudadanía que sería lo único en aprobar para el Senado. “Los honorables” como se hacen llamar estos caras de raja, necesitan, según ellos, mayor asesoría para levantar proyectos de ley, que en realidad no tienen muchas veces ningún sentido, y solo implican menos libertades individuales para los ciudadanos.

Con lo que nos cuesta “ganarnos la vida” y aún más, hacer política empleando nuestro biopoder, en la calle, frente a esos funcionarios desclasados remunerados con las migajas de un Estado depredador y empresarial desvergonzado, estos cerdos engordados con las arcas fiscales, que tienen el descaro de hablar de “bien común”, sin talento alguno, figurones frente a las pantallas, indolentes e ignorantes de lo que ocurre en las calles, los hospitales, las escuelas, el trasporte público, y un largo etcétera de servicios callampas, se suben el sueldo.

Lo peor es que ahora se querrán subir el sueldo los diputados. La Anef saldrá a la calle a pelear el 11%, los gerentes de las AFP dirán que en realidad deberían hacer valer la investidura del cargo, y obviamente los jueces encontrarán que si todo se está rasando hacia arriba, habrá que hacer justicia.

Nosotros seguiremos con la existencia al tres y al cuatro. Sin capacidad de ahorro, Gastándonos el sueldo en cargas para la tarjeta Bip, mensualidades escolares, y comida de tercera, para alimentar una existencia sin sentido alguno, más que el de ir a comprar un entrada a algún concierto.

En cualquier parte del mundo esto hubiese significado la guerra social. La batalla campal fuera del Congreso, y la quema, no de un Transantiago, sino de dos docenas, además de huevos, y pescados podridos en la cabeza de miserables de la talla de la Ena. Pero no. Estamos muy cansados, absolutamente desmotivados, con la moral baja, muy baja, que nos hace ser siempre un ejército derrotado.

Si las redes sociales, un pasquín, o esta misma columna son importantes en este país, es porque la retórica es la forma que nos mantiene sintiendo que hacemos algo. Somos pura boca, y sin distinción de género porque estamos atados al lenguaje.

Como el amor, las palabras no se comen y no sirven más que para ponerle paños fríos, lo que debería haber explotado hace rato.

Yo esta vez, no sé qué podemos hacer, y debo reconocer que me siento sumida en la desesperanza total. Chile se ha vuelto más que nunca un país que debería desaparecer, que debería ser refundado por su pueblo, ajusticiando a la pacotilla de tiranos que lo mantienen en este estado vegetativo.

Si bien los crímenes de odio en este caso los justifico con todo mi derecho de justicia, la única vía será ir a votar en masa para deslegitimar el sistema corrompido por el sacrificio de todos nosotros, los olvidados.

Anula tu opción de entregar tu poder a estas alimañas ladronas. Anula tu voto, aunque la Vallejo te este prometiendo la roja manzana del comunismo utópico, por que las bases del modelo están podridas, sedimentadas en los huesos de los desaparecidos. Vota nulo, y convence a todos a que vayan a votar de esta manera.

Modelo de desarrollo

No se sabe si es pena o asco, o las dos cosas. Lo único que finalmente uno tiene claro es que otra vez tuvo razón, pero perdió ante el absurdo de un sistema corrupto. Que no se saca mucho con develar la verdad, porque nos hemos situado hace mucho en el imperio de la realidad. Entonces, una cuestión por mala que sea, cuando se institucionaliza en el hábito, se hace inamovible.

 Incluso las modificaciones de la letra jurídica y divina se harán prestamente, facilitando la instalación por sécula seculorum del perjurio. Y es así como hemos perdido una a una cada potestad del pueblo, y la tierra como bien supremo. El pueblo confió su biopoder a un grupo de supuestos líderes, y perdió en la posibilidad de contener ese bien tan preciado para cada uno: la dignidad.

 Ahora vemos cómo quienes gobiernan, simplemente lo hacen desde las gerencias de alguna de sus empresas. El ministro de energía, Jorge Bunster, ingeniero comercial y caperuso gerente de diversas empresas ligadas a AFP, fue también gerente durante 19 años de Copec. ¿Cómo es posible que un hombre tan comprometido, pueda decidir lo mejor para el país, y no para su bolsillo, en materias energéticas?

 Copec, la primera en servicio para arruinar la vida de los habitantes de Calbuco, vecinos de la Planta Pureo, que sufriera un derrame por negligencias en las instalaciones, y que llenó de camiones que trasladan combustibles, es también la empresa que tiene en marcha el proyecto carbonífero de la Minera Invierno en Isla Riesco. La señal no es buena.

Si el Ministro de Energía, digamos las cosas como son, es palo blanco dentro del gobierno de la Corporación de Petróleos de Chile, no nos queda más que esperar que se aprueben las 5 minas en esta isla en Magallanes, las que surtirán del carbón de la más mala calidad, a, a lo menos, 7 termoeléctricas que trasformarán la vida de distintas localidades, contaminándolas y enfermándolas gravemente, para dotar de energía a las sucias mineras, que poco y nada aportan al desarrollo del pueblo de Chile.

 El conflicto de intereses es evidente y no parece preocuparles ni por decencia. La obscenidad del poder es cada vez mayor, y es así como Pablo Longueira, Ministro de Economía, llega con desparpajo y se pronuncia sobre lo mala que fue la decisión de la Corte de Apelaciones de Antofagasta, al fallar en contra del proyecto termoeléctrico con base a carbón, Castilla, que afecta en Atacama a la comunidad de Totoral, pues “atenta en contra del modelo de desarrollo de Chile”.

 Obviamente en defensa de este glorioso modelo de “desarrollo” pinochetista, aparece la editorial en El Mercurio: Energía: “La Tormenta Perfecta”, prediciendo maldiciones variadas y terribles, si es que la ciudadanía y tribunales no entiende que deben sacrificar sus vidas en pos del progreso. Que los cortes de luz están a la vuelta de la esquina, las alzas en las cuentas de luz, y por supuesto la temida inestabilidad social. Es así como se juega en Chile.

 La pugna ideológica sigue viva y sin posible solución, en un gallito donde los más débiles han sacado músculos en la misma batalla. Ante la arrogancia del modelo económico, los habitantes de esta patria rematada, han debido defenderse solos.

El problema es que la correlación de fuerzas es tan desequilibrada, que muchas veces sentimos una profunda impotencia, y una vergüenza tan grande que uno confunde pena con asco. Difícil es la salida. Difícil ante tanto estrago causado, y ante tanta irracionalidad vertida y desperdigada, que llena de basura todo lo bueno, por ejemplo Vallenar y Huasco a la llegada de Barrick, dejándonos perplejos. Perplejos como cuando oímos de boca de estos mismos seres que comandan la debacle.

 El UDI, Jorge Reyes, cabecilla de Pro-Vida, declaró que “si la gente hubiese conocido a Zamudio no opinarían lo mismo”, justificando el odio y la muerte. No es raro entender entonces que toda la mierdería que cae sobre la gente sencilla es parte de la discriminación institucionalizada.

Que los temporeros, las nanas, los homosexuales, el jardinero, tú, yo, y hasta el paco, son para el fregado y el planchado, y que deben estar ahí, al pie del cañón para soportar el bendito modelo de desarrollo, ese indolente y precario que para lo único que ha servido es para llenarle aun más el bolsillo a quienes son tan ricos, que poco les interesa lo que pase fuera de su triste y miserable oficina.

 Crímenes de odio se justificarían en este caso, pero ya nos convencieron que debemos ser pacíficos, civilizados, que debemos esperar a la justicia, aunque esta se vea mil veces violentada, como cada uno de nosotros en miras del supuesto e inexistente “bien común”. Es por eso ciertamente que la rabia de un sistema fracasado aflora entre nosotros, algo tan conveniente y sistémico que no es más que una, y la más triste, pieza del puzzle donde todo calza.

viernes, 30 de marzo de 2012

Sembrando la Cizarra



Somos demasiadas cosas en la memoria y el presente se agolpa en un umbral demasiado estrecho. Todos caemos hacia adelante como una piedra de cuatro kilos en el pecho de una periodista.

Inimputables, todos somos inocentes, interdictos, canallas simples y corrientes, como un piño de cabros flaites que no tienen más que el prejuicio como moral. Una moda; la tribu urbana del ridículo tatuaje aborigen posmoderno y en la esvástica, el dolor de ser sudacas mal educados por un estado-nación callampa, con el cóndor y el huemul enfermos de muerte.

Entonces, se es mejor por cosas básicas, accesibles, como asumir el rol de niñito hombre que no le gusta prestar el cuerpo, como las niñitas de Chile que sí deben hacerlo para el abultamiento de la raza, como postula la Ena.
Son las leyes de la vida. Los nenes con los nenes y las nenas con las nenas, mientras pelan papas.

El chulerío como carne de cañón aguanta, aguanta, aguanta incluso que el Colo, el eterno campeón, se convierta definitivamente en una rata embardunada con la caca de una alcantarilla llamada sociedad anónima.

Está la cagada y no es culpa de los temporeros que crían a su hijo en la medida de lo posible. Porque todo es en la medida de lo posible, y lo más posible es que un tremendo huracán de imbecilidades continúe arrasando nuestra maldad en el alma, y la convierta en maldad en el cuerpo, en una ira loca, en una furia bizarra, en una cosa que no es de uno sino del mal viaje que se pega en la mollera una vez que ha sido sometido al “milagro de la vida”.

Eres chileno, y no te queda otra. Has nacido en la provincia señalada que hace un rato es un pescado con hombros, un huevo frito en moto. Chile no existe, y los que acá estamos, intentamos mantener la realidad a punta de violencia.

Violencia que recrea estado, violencia que recrea resistencia. Somos frágiles, tan frágiles en nuestra total demencia, en nuestra pataleta feroz, en nuestra resignación igualmente apremiante. Estamos así, para el fregado y el planchado, para la criminalización y la victimización.

Y los monos con navajas de multiplican para señorear la pobla, el patio de la casa, la esquina de la plaza, la pasarela, y así en la oscuridad del abandono, hacer la maldad como a de lugar, en un pensamiento vacío y triste, desesperado.

Y cuando una exige legalizar el control de plagas, restablecer el artículo 119 para parar el escándalo de que unos asesinos en 1989 lo hayan derogado para perpetuar la pobreza, ese pilar donde se sostienen los poderes fácticos y su “obra”, nos hablan de “respeto”, de “humanidad” de “vida”.

Más “Techos para Chile” y una Teletón anual que se conmisere de lejitos y por depósito bancario de la simiente vertida en descampado con fulminantes pesticidas. De los rotitos mutantes, del bastardaje que chistosísimamente se cree puro en su inopia, en su inexistencia, y que como flor del mal, expulsa su veneno sobre la debilidad de Zamudio, aún más inexistente en su minoría menor.

El poder transita y se agolpa en un umbral demasiado estrecho, el poder se obstruye a sí mismo y reverbera hasta salir expulsado hacia adelante, como esa piedra de 4 kilos, lanzada por un niño de 11 años en Rengo.

A lo Pavone



(De La Noche)

Mejor escuchas a Rita Pavone. Mejor si bailas y no te preocupas de lo que dice, porque sabes que no resultará ser otra cosa que la humanidad misma y su amor universalmente italiano, apasionado, desesperadamente optimista. Eso por mientras yo te hablo de política, porque es lo que la lleva. Criticar en un poco más de 2 mil caracteres, para ser shuper, y estar en la movida.

Te puedo decir que lo de Aysén es una cosa que pasa en un país de mierda como el nuestro, y que definitivamente, Atacama por el norte y Biobío por el sur, debieran independizarse de Chile, porque los administraidores del poder están hasta el copi sólo con Santiago.

Y que si eso pasa, que Chile se trasforme por fin en ese minúsculo país donde los elegidos pueden tomarse los copetes sin culpa alguna, mientras las regiones son asoladas por aludes, tsunamis, o empresas saquedoras: mineras, pesqueras y forestales, se asegura la decadencia protagonizada por clientes, usuarios, y proveedores de servicios, porque todos somos eso por acá, en la zona centro centro del país.

“No Money, no honey”, entonces el reino de “Jamás Nunca” mantendrá expropiada la tierra, bajo secuestro a sus habitantes, así estos se envalentonen izando banderas azules con dorado; la una con la cruz del sur, la otra con una solitaria estrella en honor al laicismo de León Gallo.

Todo lo que diga quedará en eso, en un manifiesto simpatizante, en un saludo a esas banderas parecidas en diseño y fondo. Porque las cosas inertes no se mueven, porque la muerte es para siempre y una vez que sucede, ya no tiene remedio.

La Pavone sonará más fuerte, se escuchará con su canto hermosamente histriónico entrando como aliciente y como venganza, porque la obra es eso, una afrenta al tiempo espacio. Y te recordaré para estar tranquila, que los rusos hicieron florecer una flor de 30 mil años, y se encontraron con el lago Vostok que tiene 20 millones de años, cavando 3.768 metros.

Entonces pensarás que nada es tan grave. Y de la Pavone, te pasarás a Sasha Grey, a Sandrita Romain, a la Kery Sable. Despertarás contento, mirarás el festival con cierta complacencia. Te reirás en el Transantiago. Comentarás las noticias freak de Publimetro, e incluso lo de la flor y el lago.

Dirás lo imprescindible del día. El chiste misógino, el único sin represalias ni prejuicio, el con inmunidad e impunidad. Y seguirás tu día, mirando a los vagos como en un zoológico, y encontrarás tierno que los perros te bailen por el resto de pan con jamonada supercerdo.

Y así andarás por la vida, como una canción de la Rita Pavone, con la humanidad misma y su amor universalmente italiano, apasionado, desesperadamente optimista.