sábado, 31 de enero de 2009

Ahora que Tre Cinìc ha caido en decadencia...recordemos a los de a de veras

Hara-Kiri fue una publicación francesa de sátira y crítica política famosa por su constante enfrentamiento con el establishment (gobierno, iglesia y militares) de los 60. Ya en sus inicios se benefició de un trato favorable por parte de algunos programas televisivos, lo que llevó a la revista a tener un éxito relativamente importante en Francia aunque sólo fuera pasada de “mano en mano” por vendedores ambulantes. Posteriormente llegó a los kioscos de todo el pais hasta que fue prohibida en los años 1961 y 1968. Lo que sigue es una selección de sus portadas más ácidas y libertinas sin que por eso se pusieran misóginos o a jugar a darse vuelta la chaqueta como el tristemente célebre The Clinic, o mejor Tre Cinìc, el bufón de los poderosos.
Y Acá tienen un regalito para que refresquen su creatividad. No puede ser que para portada de Obama hayan ocupado el Sabía Usted que yo les envié hace más de dos meses. Por lo menos tírense un billetito. Patuos¡¡












viernes, 30 de enero de 2009

EUREKA¡¡



ella me corrigió varias veces, porque no supe pronunciar su nombre. Ezra. no Ensrra. porque soy como soy y no me pidan más. Frívola, provinciana, prejuiciosa, ignorante, pretenciosa, sin caridad posible, amarga y conflictiva, conflictuada, egoísta, vulnerable, mal hablada, llena de dioses, llena de supersticiones, llena de baches como un camino olvidado, tan distinto a la fila india de buenas hormigas que transitan por un tráfico alienante, pero comulgando con las hostias de la unión, con un proposito claro e infalible, tuberculoso, pero amable. Llena de juicios y de imagenes tan comunes, que entonces molestan; mariposas granujas que invaden cada recoveco de un paraíso abyecto y expensivo, y llena, llena de ganas de un no sé qué crestas. Supongo que de vacío, de libertad, de verdadero amor en el deslinde, ni siquiera en los bordes o la huida, simplemente donde aquello es tan obscenamente visible, asfixiante, vergonzoso; un clavo hundido hasta el fondo en una madera cárnica más rosada que los pómulos de un femenino travesti.
Mientras mal digo su nombre, pero con ganas de que ese nombre sea mi héroe negado; el loco mio que quisieron todas, desde la más farandulera de las escaladoras, hasta la intelectual yunki presa de la nada, solo pensé en un poema que un día leí. Pound, quiero que seas mi maestro.

EL DESVÁN

Ven, apiadémonos de los que tienen más fortuna que nosotros.
Ven, amiga, y recuerda
que los ricos tienen mayordomos en vez de amigos,
y nosotros tenemos amigos en vez de mayordomos.
Ven, apiadémonos de los casados y de los solteros.

La aurora entra con sus pies diminutos
como una dorada Pavlova,
y yo estoy cerca de mi deseo.
Nada hay en la vida que sea mejor
que esta hora de limpia frescura,
la hora de despertarnos juntos.

la sustituta

me encontraba una guagua en el mesón de una farmacia. un bebé moreno con la nariz un un poco grande para su cara y un poco chueca para su juventud. quizas al nacer se la había roto. estaba ahí olvidado, lloroso, vestido de azul marino. lúgubre para ser tan nuevo. Yo lo tomaba y lo desnudaba para ver si lo que le incomodaba era su pañal sucio y la ropa amarga que lo cubría. Le cambié en pañal, estaba en una farmacia así que solamente tuve que solicitarle uno a la vendedora y comenarle si sabía a quien se le había quedado. No sabía nada de él. tomé una crema, que creí era para emulsionar, pero fue mi primer error, pues era dentrífica. Su piel no sufrió, espero, pero le invadió un frío intenso. Entonces comencé a vestirlo denuevo, pensando que pronto debía comprarle otro trajesito. Lo arruye en mis brazos, contemplé su carita triste y morena, y a pesar de mi natural amor por él, no pude amamantarlo, pues no era su verdadera madre. Ella estaría cautiva en algún sitio, superada por el miedo, confusa, retraida, haciendo planes para huir a cualquier sitio.
andaba con él en brazos y lo paseaba por la calles sin saber a donde guarecerlo, pensando en los resguardos legales para no ser acusada de plagio, tarde o temprano. Pero de un momento a otro mi bebesito feo y triste, mi marañita de deseos mudos, agazapados en la cueva del lenguaje, desapareció de súbito, y yo me vi enfrascada en una inutil conversación en un barucho de mala muerte para gente de mala muerte, tirando al suelo una copa y mirando feo a una antigua compañera de colegio, que consiguió destinarse al lejano mundo de las adolescentes Juno. Yo no pude. por suerte o pereza, seguirle en ese camino. En este caótico plan de exorcisar demonios me encontraba, cuando caí en cuenta de mi fatídica ausencia.
Crucé veloz la calle para ver al guaguito angustiado en brazos drogones de su padre. Un tipo risueño y delgado como un macaco, con una camiseta verde chillón, lo sostenía sin ningún cuidado. Al verme sonrió con sus ojos extraviados y lo dejó caer al suelo, pero no cumplió su objetivo, porque sin ser la madre real, fui a pelotiar su pequeña humanidad para quedarmelo, así , triste feo, con su naricita chueca y vestido de azul marino.

miércoles, 28 de enero de 2009

AURORA SNOW

POEMA CENSURADO POR VALENTINA SOTO, REGENTA DEL CLAP (una pena que el oscurantismo de las machas cabrias asole regiones tan luminicas como el blog del Club de Literatos Asesinos y Pornógrafos)



No es una milf tampoco una teen
o yea mmm
oo guau
es tan hermosa
es tan largo su pelo y su ano tan redondo
multifuncional esponjoso versátil
generoso en su amplitud cosmológica

Ahí se anida el futuro
¡ahí cocinan las ollas comunes los pobres del mundo!

y es tan tiernamente guarra
tan dulce su creampie
su gorgonia bermellón en una guinda cautiva
burbujea en una ola caliente pegada a mi mano
conteniéndola acuñándola empollándola
faisán lustroso

Su crinoidea (la comá-tula)
está dispuesta "al revés"
es prima de las estrellas de mar
pero con los siete brazos entrándole

Me gusta que se llame Aurora Snow
Y que su humanidad sea un sonajero rumiante
un ventrílocuo de miles de orgasmos microscópicos fantasmagóricos suprabentónicos

infaunales

Ella es mi corazoncito risueño generoso impúdico sincero

Y quiero ser yo quien reciba de su boca
esperma
luego de una expedición anal iluminadora

anélido culo
acceso al lenguaje final

Aurora Snow
no sé si me puedes hablar de Rimbaud o Tarkovsky
De Marulanda la independencia o el rizoma de Deluze

tu discurso me convence
TU ESTERTOR me compromete
Tu grito primal me catequiza

Parto en periplo
cuando ya no hay nada más
que señalar
y me arrojo al elegante coctel

Aur¡orita dame un beso luego del chupetón atómico
ahógame el hocico puto
que siento que te amo

Con un cumswap solidario y ama-zóonico.
Emponzóñame la garganta
COMPARTEME tu basura

ADELANTE "COMPAÑERAS"




(esto es broma. para los graves que ABUNDAN¡¡)

sábado, 24 de enero de 2009

explicitaciones pertinentes a propósito de la anterior columna

No son malas mujeres, sino que nada más, no aptas para desempeñar el rol de madres, autoimpuesto para cumplir con instituciones morales, afanadas en eludir la resaca de la culpa. Espero hacer justicia por los seres humanos que han tenido que cargarse con el prefijo mujeril llamado maternidad. Mi anhelo es encontrar más mujeres con el utero vacío y no por ello acomplejadas por la ausencia, pues la presencia muchas veces entorpece sus verdaderas luchas, que estar cursadas en pos de la No-redención.

Los cables a tierra no pueden ser humanos instrumentalizados como corderos. Las mujeres no tienen porqué pastorear al mal rebaño. No tienen porqué, si no se sienten llamadas a ser numerarias, cumplir con el santo oficio. No se trata de buenos ni malos, ni de corrientes o vanguardias, nada más es afición, como las de un hombre por el villar o el poker, o ambos, o pescar, o fornicar con multitudes como el usufructuador Henry Miller.

Hubiese quizas preferido, por la felicidad y la ternura de la buena vida, no nacer, para haber contruibuido con alguna matriarca descreida y más aún arrepentida, haciendo un parele al influjo de la vida porque sí, cortando su reproducción abrupta y tantas veces sin sentido.

Una mujer que haya talado las ramas del árbol genealógico, haciendose cargo de su existencia sin encontrar la solución, facilona, en otro pedazo de carne, en el cual confíar con ciega convicción hasta que nace, le ahorra de hacer juicios anticipados a los que se harán, inexorablemente, en las exequias por aquellos que sí tazaron su valor en vida, pues las madres nunca saben quienes son sus hijos realmente. Primero los juzgan, los decoran con ambiciones, proyecciones, envidias y transfieren como nadie.

Las madres nunca conocerán realmente a sus hijos, sino que los determinarán.

Y no siempre se puede creer en las proyecciones de la simiente. Las madres son poco objetivas y muchas veces implacables y perentorias. Se apresuran en la preadolescencia de sus vastagos en catalogarlos y almacenarlos en algún cajón.
Lo lamentable es que los hijos hostigados terminan por acercarse lo más posible a la imagen construida por las madres.

Cuando el juicio que hacen proviene del recuerdo del semen fermentado por rencores, que más que una entrega de "amor" fue un marcamiento de territorio, es una situación del todo desleal. Una meada de gato. Por eso tanto dolor, radicado en la confusión de ideas de "algo" que no es otra cosa que ficción.

La vida siempre será una permanente duda y el amor, algo más que una certeza.

Si como mujeres no somos capaces de aceptar a un otro, tal cual, sin más cláusulas o resguardos, expetativas o proyecciones con repecto a una pareja infestada por fantasmas y sombras, es dificil que podamos comenzar a criar con cierta salud.

El asunto es el siguiente:
Al ser más propias, más nuestras, más mismas, las cosas cambiarán. No tendremos que preocuparnos y parapetarnos en los otros. Así el costo fuera que los niños tuvieran que llegar al mundo gracias al levantamiento de la restricción de investigar con celulas madres, realizado por Obama.

ÚTEROS LIBRES PARA EL DESEMPEÑO LIBRE DEL SER HUMANO
el alma no tiene sexo ni género
no nos autocondenemos a nada
no victimicemos más a las mujeres
NO A LAS FIGURAS MARIANAS
NO A LOS RICTUS INDULGENTES Y CULPÓGENOS
y acuerdense

nada es natural

Mama don't preach





La trasferencia es inevitable, dije bien fuerte en una clase. Ya lo decía Freud: "todo es trasferencia". Si el marido le pega a la esposa, la esposa le darán ganas de sacarle la cresta al hijo engendrado por su esperma. Por eso hay madres que han tenido hijos de sus amantes y así son más exitosas en su rol histórico. Paulina se escandalizó, habló fuerte con su mal aliento, quizás demasiado, rayando en la histeria, para contradecir mi capcioso comentario. Se decidió a interrumpirme con una intempestiva frase: "a mi siempre me han sacado las recrestas, y con mayor razón me he sacado las recresta por mis críos". Lo dijo con orgullo y logró conmover a todas las mujeres presentes que apoyaron su testimonio. No quise continuar argumentando a cerca de la trasferencia positiva o el deslindamiento emancipador de las experiencias traumáticas, donde uno puede alcanzar el libre albedrío y comenzar a practicar el "amor", que es la verdadera libertad.

La mujeres han tenido que cargar con "la fábrica" humana, eso que hace que inevitablemente sientan un imperativo reproductivo, porque "¿o si no para qué son mujeres?" mencionó equilibrándose en su borrachera el niño macho, soltando una carcajada de aquellas.

Mujeres que no aman a sus hijos abundan, mujeres que tienen que solapar su instinto asesino, para diferenciarse de las gatas parricidas, no obstante, algunas sucumben.

La vecina de enfrente acuchilló a su hijo con frialdad y certera puntería. Mi madre dijo que quizás el cabro se lo merecía, cosa que me hizo precaverme con mayor sigilo, cada vez que se diera una de esas peleas donde yo como hija debía contrarrestar los ataques, nada más que esquivándolos. Corrí mejor suerte que mi tía con mi abuela, que logró clavarle a distancia un tenedor en pleno estómago.

Para qué ponerme a relatar las histerias que se desencadenan cuando la frustración a causa de un marido indolente carcome el corazón, y hoy por hoy, para la mujer "emancipada", las doble jornadas, la explotación laboral, el acoso sexual o las desavenencias con alguno de sus amantes, que logran desajustar los tornillos y manijas. Los niños, esas esponjitas que suelen convertirse en el resumidero de la realidad alienante, abusadora y profundamente indolente, reciben el absurdo merecimiento por idioteces como no hacer una tarea, de todas formas inútil, y de seguro antipedagógica, no colgar su uniforme, gastarse la plata del vuelto, esconder la tapa de la tetera, o rellenar el envase vació de gotas para el glaucoma, con agua.

Los hermanitos rojo fueron mártires en esta asquerosa historia de madres que jamás les convenció la idea de darle correcto uso al útero. La falta de honestidad consigo mismas, el cumplimiento de los cannones sociales, y la idea que para ser mujer respetable se debe construir una familia, a muchas las lleva a desempeñar el rol con saña y despótica impronta, o son completamente indiferentes a los miedos y fantasías de sus retoños.

Esos niños fueron asesinados a martillazos por una madre enloquecida por problemas que ella consideró argumentos suficientes para perseguir a los niños por la casa, matando a uno primero en el living a vista de los ojitos del menor, que corrío aturdido por el terror al segundo piso, donde, su esfínter mutilado por el asombro, expulsó los últimos resabios de humanidad y vida, justo antes de que "mamá" pusiera todo el empeño del mundo en partirle la cabeza y destrozar lo que ella supuso, su creación.
Una Medea chilensis, con la brutalidad de una villana y sin la delicada mística y cuidado en las artes homicidas de la mencionada sacerdotisa.

Madre hay una sola. Bien lo sabía Truffaut que dedicó gran parte de su filmografía a relatar la relación con esa mujer empoderada, ama y señora del espacio íntimo, que una vez conquistado el espacio público, se dedicó a pregonar por calles y avenidas su indiferencia con el rol impuesto por las culturas dominantes.

La maternidad no puede seguir siendo una estrategia para validarse como mujer. Es una posibilidad que se da en todas las especies, sin que esto resulte ser un elemento categorizador que de status a uno de los sexos.

Con respecto a la relación de madres e hijas, situación complejizada por la envidia y la competencia de la cual nos habla Khalil Gibran en su cuento Las Sonámbulas, que agregaré al final, es importante entender que el respeto de la individualidad es clave para dejar crecer sanamente a las jóvenes, sin presionarlas a replicar vidas carentes de sentido y destinadas al fracaso.


LAS SONÁMBULAS

En mi ciudad natal vivían una mujer y sus hija, que caminaban dormidas.

Una noche, mientras el silencio envolvía al mundo, la mujer y su hija caminaron dormidas hasta que se reunieron en el jardín envuelto en un velo de niebla.

Y la madre habló primero, y dijo: “¡Al fin! ¡Al fin puedo decírtelo, mi enemiga! ¡A ti, que destrozaste mi juventud, y que has vivido edificando tu vida en las ruinas de la mía! ¡Tengo deseos de matarte!"

Luego, la hija habló, en estos términos: “¡Oh mujer odiosa, egoísta y vieja! ¡Te interpones entre mi libertada y yo! ¡Quisieras que mi vida fuera un resultado de tu propia vida marchita! ¡Desearías que estuvieras muerta!"

En aquel instante cantó el gallo, y ambas mujeres despertaron. La madre dijo amablemente “¿Eres tú, tesoro?” Y la hija respondió con la misma amabilidad: “Sí; soy yo, querida madre”.