El amor suele relacionarse con el encantamiento, pero resulta que recién está en la vibra correcta cuando se experimenta la interpretación del fenómeno de encantarse, por medio de la comprensión de qué nos gusta del otro, porqué nos gusta, cual parte somos lo mismo que se retrotrae como una imagen de nuestra belleza. Si superáramos el mero asombro por el trabajo de buscar la novedad constante de las relaciones con nuestro contexto material, llegaríamos al amor. A la profundidad de la energía.
Conectándose con esa consciencia que no es sino alerta creativa, presente en la medida del deleite sin tiempo ni espacio diferido, EN VIVO Y EN DIRECTO, La Tierra cambiaría de forma inmediata sacándose esa gran máscara de rol llamada "Mundo".
Es peligroso el amor. la comprensión de la plenitud.
Por eso las bases estructurales crean prototipos de otredad, identidades que remiten a un nicho de consumo, dialécticas biológicas, anatómicas, circunstanciales, alejando al amor verdadero por así decir. Esa es una baja vibración que se confunde con el amor por la confusión que nos produce y embriaga en un placer que llega incluso por la tristeza.
El concebir como destino final a una "pareja" es un error principalmente forjado ante la idea de prole y trascendencia, en lo de "tener hijos y mascota y casa y tener mi propio rollo". Entonces el amor lo circunscribes a un circulo demasiado pequeño. acotado a lo que te venga de los genes que mezclaste con otra persona sobre la cual decretas pertenencia.
El amor es justo lo contrario. Es la libertad absoluta por amar exactamente con la misma potencia, sin el deseo de posesión egoísta de tomar en cuenta a una unidad, a un elegido, por sobre de todas las otras cosas fuera de ese mundito personal.
Por eso permanecemos aislados. Por ese afán feudal, que hace que extramuros seamos desconfiados, mañosos, sarcásticos, irónicos, trollsculiaos, desconsiderados, malvados, y todo lo bajo y sombrío del desamor. Eso maloliente que viene de la muerte como presencia sobre nuestras pobres cabecitas mortales.
Amor es el que tiene el jefe. El jefe que se lo toma en serio. Que es dueño de su convicción y su camino es entonces digno de orgullo. El jefe, o dios si se quiera, le gusta mirar el dibujo, el diseño, viéndose imaginándose creador y parte. No estoy hablando de patrón para los que pudieran confundir mi punto. A lo que voy es que si somos nosotros mismos en una honestidad mayúscula podremos romper las barreras estructurales de la construcción social y corregir lo que suponemos real y que responde al antojado bien y mal de la moral cultural que nos tocó como sujetos históricos.
Todo remitirá a esas formas haciéndonos presos. Sí, evidentemente se puede experimentar lo que te permitan las dimensiones de la celda y se podrá amar a lo que ahí se encuentre. Pero esa no es la vibración original en la que está constituido ese flujo de energía cósmica, que no es "caótica", ni falsa, ni ilusoria, ni pasá a rollo, ni "te perdimos karen". Es la simple y llana consciencia de nuestro espacio, de quienes elegimos ser en el marco de una weá muchísimo más grande, inmanente, infinito, sabio, capaz de recibir y transmitir energía tan lejos como le permita esa vibración de amor.
Entonces, si amas chiquittito, si temes demasiado, si quieres una manada, un clan, una cofradía, un partido, una mina que no llame la atención o un hombre super fiel, estarás en una muy baja vibración, en una vibración que va en decadencia, que siempre está destinada al fracaso, o al éxito pasajero, pero no a la sensación de bienestar, de alegría, de tranquilidad, de orgullo que te proporcionaría sentirte parte de una naturaleza, de una esencia tan amplia como compleja.
El mundo será destruido por medio del amor y podremos por fin vivir en el universo.
domingo, 24 de febrero de 2013
lunes, 22 de octubre de 2012
El Viejo
En Chile toda figura de mando es “El Viejo” por antonomasia.
El político, el profesor, el verdulero de la esquina, el facho, el pelador, el
cura, el vecino. Todos son viejos. El viejo chileno es ese que quiere eternizar
su momento de gloria. Es ese ser canalla que adapta el pasado al presente,
porque el presente le parece un futuro ininteligible de cabros de mierda que
jamás serán como él cuando era joven. El viejo chileno es ese que cree en la
jerarquía de los tiempos, el que cree en la preeminencia de las canas, la
barriga y la pelada. El que cree en la tradición y el monumento, en el monólogo
y el prejuicio. El viejo chileno detesta el diálogo entre generaciones, porque
no cree más que en su generación.
Y no me culpen por irme en contra de los viejos ¿Cómo vamos
a creer en esos muchachos del siglo veinte y viejos del siglo XXI? ¿Cómo vamos
a quererlos o ayudarlos, cómo, si los viejos de hoy son los asesinos de ayer?
Esos que nos negaron el mundo nuevo, esos que se renovaron sólo para seguir
siendo viejos, los artífices y los cómplices, esos que hoy nos apuntan con el
dedo y envidian nuestra juventud.
Los viejos, esos viejos de mierda, vinagres,
culiaos, como diría Redolés, que no creen en nada nuevo, y nos mantienen
viviendo en sus añejas y putrefactas máximas. Todos estos viejos, que plagan el
Congreso, las parroquias, los colegios, las gerencias, los tribunales, La
Moneda , no son precisamente el abuelito de Heidi. Los viejos visibles, esos
que son la reserva moralmente aceptable en este, su sistema, son los que
mataron al hermano ejemplar que no pudo mostrarnos en vida su sabiduría.
Lo
peor es que el “viejo” es todo un clásico. Está el viejo mediático del sábado,
el viejo rojo que se ofrece en navidad como ramera, el que se postula en cada
elección durante estos últimos 40 años, el viejo verde que como un vampiro
sodomiza a la carne joven, el viejo “histórico” que se le aplaude en cada acto,
etc.
Es lamentable, pero ese es el ser viejo que aparece y se
difunde.
El otro viejo, el viejo que es tan invisible como yo, el montepiado
que tiene una hija madre soltera, una enfermedad catastrófica sin plan Auge,
una fosa común esperando por él, está calladito tomando tecito en su casa,
mascando ásperas las hojas de la vida. Maldiciendo y conformándose,
alternadamente. Ese es el viejo que aparecerá sólo en algún comercial del INP,
o del Hogar de Cristo, ese viejito que como chiste muestra que no le queda ni
un solo diente, ese que vive en Cachillullo y puede hablar por teléfono con un
lejano hijo emprendedor, o el que sale en el noticiario porque fue comido por
los perros o porque para no morirse de hambre se comía los pañales con caca.
Convengamos en una cosa. En Chile desde el primer aliento,
desde el alarido vital, si se es pobre, se sigue pobre. Si no hay herencia, apellido,
pituto, compadrazgo, ni un talento que raye en la genialidad, seguirás siendo
invisible. Se nace y se muere en la casta respectiva, a pesar de los anodinos
esfuerzos de los chilenos meritócratas ¿Cómo puede ser que en un país tan
pequeño como Chile y con tantas utilidades gracias a los negocios que este país
es capaz de hacer, no cuente con seguridad social que contenga a todos los
ciudadanos cuando estos envejecen? Eso se contesta con la misma máxima impuesta
por los viejos, la plusvalía.
El gran negocio de la vejez. Los geriatras crecen
día a día - y el bono es casi un 40% más caro que el de un medico general. Las
AFP especulan con soltura en la bolsa de valores. Como será de rentable que los
chilenos vivan casi un siglo - cantidad y no calidad por cierto - que no se
discute siquiera el tema de la eutanasia en el Congreso. Uno pudiera pensar que
es porque los cancerberos son viejos, y tienen miedo que algún sobrino o hijo
un tanto más lozano, decida acabar con el conspicuo cuando este sufra su destino
de mala hierba.
Ser viejo en Chile representa el recuerdo de una triste
historia, una historia de fracaso y acomodo. Una historia que se extiende
balbuceante, desgreñada, descompuesta, añeja, nauseabunda, con rostros
conocidos, de viejos que se olvidaron del sueño, y que nacieron viejos para
podrirlo todo. Los que siguen apareciéndose como zombis, esos que se encargan
de mantener su estatus de héroes y castigar al joven Lizama o al pingüino
revoltoso que quiere aprender ahora y no en la universidad la historia de
nuestro país.
Aquí el viejo es el dictador, el asesino, el ladrón que se va en
el sueño, que muere de viejo mientras lo rodean sus parientes y lo atienden
médicos y enfermeras. Aquí, ese es el viejo. El impune, el homenajeado con la
bandera sobre el féretro. En Chile el viejo siempre será el viejo. Porque las
momias son viejas y porque ningún héroe sobrevive tras una revolución sin
victoria, aunque haya Clotarios Blest y viejos underground, como Charlie
Cortés, pero esos nunca han sido viejos.
Aquí encerrados en una cárcel sin rejas, sueño dejar un
cuerpo joven. Postulo el suicidio como principio libertador. No creo en los
viejos.
Montajes: El “veraneando en Zapallar” de Hinzpeter
Lejos una de las obras más patéticas que tengo en la memoria
es “Veraneando en Zapallar”. Se trata de una familia “tuvo” que empobrecida
decide encerrarse en la casa durante todo el verano para hacerle creer a todo
el mundo que están pasándola de lujo.
El engaño que hacen los de la clase dominante cuando pierde
poder siempre resulta ser el más vergonzoso. La “apariencia” responde a la
pérdida total del respeto o el temor a esos escasos símbolos de status.
El gobierno elegido democráticamente por voto “popular”
derivado de la estulticia multitudinaria de un pueblo desesperado con el
acomodo vil concertacionista, se ha visto doblegado desde muy temprano por
quienes jamás hemos creído en el status quo y todo aquellos que frente al
ridículo psicokiller de Hinzpeter, simplemente han decidido generar una
ofensiva discursiva que parte en la mesa, sigue en el taxi, se desparrama en
las redes sociales, y obviamente para el alma joven y combativa, termina en el
pechito con pechito en la calle, ahí donde las papas están quemando.
Por eso el patético gobierno ha debido convencer al alma
debilitada por la frustración y el hambre, esa que por primera vez escuchaba a
Silvio llorando la caída del Halcón de Chicureo, esa que se pudre frente al
televisor, esa fascista y pobre, ignorante de tanto ignorarla, de que su
autoridad es buena y necesaria para repeler el avance del adolescente vándalo.
No es muy difícil el público elegido por el gobierno. La
dictadura de la vieja juliá es similar a la de Hinzpeter, donde el prejuicio,
la manipulación y el patetismo priman con tal de continuar con el control.
La vergüenza de la familia cuica que pierde todo aquello que
los sujetaba como sujetos, los lleva a encerrarse en una mentira en “Veraneando
en Zapallar”, lo mismo que está haciendo el gobierno de Hinzpeter, porque
paremos el webeo, es ese enfermo quien lleva las riendas del más mediocre de los periodos, justamente
por su limítrofe entendimiento de la administración pública.
Tres micros quemadas al mismo tiempo en distintos puntos de
la ciudad, estando completamente desocupadas y que el responsable sea un
mapuche de 14 años, nos habla de lo burdo y de lo lejos que puede llegarse.
Es
entendible que la CNI
pudiera montar el frikisimo vidente de Villa Alemana, donde Miguel Ángel, un
travesti años más tarde que murió de cirrosis, tenía a la misma vieja juliá y
al facho pobre embobado con la gracia divina. Pero se supone que los tiempos
han cambiado… ¿O es muy tonto lo que estoy diciendo? Claro que sí, porque continúan
los mecanismos, para que tú vieja juliá tires botellas, bolsas de basura,
incluso piedras desde tu departamentito, a los jóvenes radicalmente dignos,
para ayudar al paco gana pan y a ese gobierno que te convence con débiles
argumentos pensados detenidamente para atender a tu debilitada mente.
La película de Krammer deja en evidencia el espíritu
simulador del Primer Ministro judío, su control sobre Piñera (quizás cuantas
llallitas debe de saberle) y esa impronta de botnet inhumana aprendida de
seguro en el servicio militar realizado en Israel. Se han desbordado las salas
en donde el hazmerreír no es ni Zalaquet ni Rafa Araneda, es él, el poder
perdido encarnado en la farsa desesperada.
O sea todo el populacho ya entendió de qué se trata: un
engaño en donde el gobierno monta un espectáculo de negación de su estrepitoso
fracaso, que se coloca en evidencia por su patetismo y en las pantallas de cine
gracias a este comediante, que perdonenmé, con esto ha hecho más que la Camila y el Giorgio juntos
que quizás por donde se andan paseado mientras los cabros siguen siendo
reprimidos.
Hasta los teckies, muchos de estos escépticos frente a
expresiones políticas como la protesta, pero habilidosos en el arte del
trolleo, se han dado cuenta del carerrajismo de Hinzpeter a la hora de solapar
su derrota y encerrarse como esa familia que no le alcanza para veranear en
Zapallar, entre las cuatro paredes de La Moneda para esconder la vergüenza del escaso 36%
de aprobación.
El blog Desayunando con Leo Freak publicó 76 cuentas de
Twitter (que podrían ser muchísimas más) creadas en fechas acotadas de tiempo,
que solo twittean alabanzas al patético
gobierno. Estas cuentas hablan entre sí y además hacen retweet de la cuenta
@tronwell, un instituto de inglés. La
prueba de que son falsas radica en que la
agencia de marketing que lleva la cuenta de Tronwell en Twitter es IntelligenX,
la empresa que realizó iniciativas como el “censo Twitter” y el famoso monitoreo
de conversaciones en redes sociales encomendado por el Ministerio del Interior.
Está clarísimo. Nadie, ni el idiota más neonazisonista
podría tener una cuenta llamada @iLoveHinzpeter que durante las 24
horas del día viste un babero para chuparle las gónadas en el no-lugar. Lo más
triste, para Hinzpeter es que sus empleados hacen la pega tan a la Chilean Way , que matan
dos pájaros de un tiro y le entrega algunos twitteos a otro cliente: el
Instituto Tronwell, lo que los delata y da la clave para cachar que es un vil
montaje.
A todo esto y como
último dato de este “Veraneando en Zapallar” de Hinzpeter, el gerente de IntelligenX, se llama Claudio Juliá. Como
dice Salfate, el profeta de los montajes y conspiraciones de los últimos
tiempos, “Todo calza pollo”.
O sea, el único que cree el asunto de los montajes es la
abuela del gerente de la agencia que contrató el gobierno, la vieja juliá, y
uno que otro facho pobre.
¡Nadie te quiere
Hinzpeter! Asúmelo o simplemente tómate todos los ravotril que tienes en el
velador y termina con el escándalo. Eres realmente ¡Patético!
Temporada de bicicletas y piernas largas
Nos queda claro que nadie en el mundo puede celebrar un 11
de septiembre (bueno, en rigor los Colombianos sí lo hicieron), pero es un día
maldito que gracias al endieciochamiento se
nos olvida en un apagón de tele auspiciado por la gloriosa patria. Pero
septiembre es más que ese mes en donde el nacionalismo –que curao no vale- se
hace presente.
Es un mes donde comienza a nacer la flor, a brillar más el
sol. Comienza la esperanza de esa semilla que en abril dará sus gloriosos
frutos. Vamos por el tiempo robado, a devolverlo a su primavera, a esa que le
pertenece un todo cosmológico. De donde nace la era.
Sí, suena lindo, y como escupimos en la cara a la belleza
sin siquiera sentarla sobre las piernas, no nos damos cuenta. Miren cabros no
solo para los lados buscando a otros. Diren en 360° y entiéndanse un ser en el
mundo.
La cordillera es un sentimiento vertical. La chilenidad
tiene una posición de columna sin cuerpo, en donde la perspectiva del todo se
aprisiona y es como dormir en el larguero de la cama. Y con frío. La cordillera
es hermosa, pero es una montaña a la cual no accedimos. ¿Comprenden? Estamos incómodos por lo mismo.
La primavera, justamente con el endiociochamiento, contribuye a soltarnos, pero
en sentido de permiso, pero no de liberación.
No somos capaces de sacar la jaula.
Algunos si lo comprenden. Quienes han perdido el miedo al
ridículo y se han posicionado en igualdad a los otros, o sea con un ser asumido
en el mundo y siendo mismo todo el tiempo, con posibilidad de equivocarse,
tienen permanentes problemas. Son florescientes, pero no logran su maduración y
su fruto. Ellos (nosotros) tenemos una oportunidad, nos entuciasmamos, pero el
aguafiestismo siempre gana con su impronta invernal.
Allende o Violeta, tienen esa condición de entes vivos que
nacen, florecen y dan frutos antes de morir, pero no mueren naturalmente. No me
refiero al autoexterminio, sino la negación de quienes se sienten otros a su
primavera. Lo incrustan en un marmoleo vegetalismo de rama vertical que en su
estancamiento muere buscando agua.
No es que la gente sea mala en Chile, pero es aturdida. Le
gusta el sufrimiento y lo feo. Se enternece, le gusta, le sirve. Ese drama
poblacional victima de todo menos de sí mismo, porque ni él mismo lo conoce.
Conectarse con la visión del horizonte es crucial. El
paisaje, es cierto, manda más que el lenguaje. Pero simplemente viajemos!
Hagamos primavera en una temporada de bicicletas y piernas largas. Nada está
perdido cuando logra encontrarse.
A veces hay que retroceder y más que eso moverse, circular,
empoderarse y descender a la tierra y mirarla como el planeta que es, y desde
ahí entender la maravilla.
Súper terrible lo del paco que da la sensación de que ya
somos gringos y lo hemos logrado. Que estamos de verdad cagados y nos vamos a
fulminar en cualquier momento, gracias a dios, porque no seríamos capaces de
hacerlo por nosotros mismos, porque ese mismo ha sido trucado por un weón feo y
cobarde llamado miedo.
Más allá de la tragedia de la pasta base metida con su qué
en las poblaciones por sapos de la Dictadura, de la sociedad estratificada
demoniaca y absurda que tenemos, de la verticalidad de la cordillera y de
dormir en el larguero ideológico, incómodos por hacernos el leso con la verdad,
hay un mundo afuera.
La oficina mata más que el cigarro, estoy segura. Vive, no
como ¡Viven!, ese documental de zombies andinos, como todo zombie antropófagos.
Vive como quien dice autocanibalizándote. Aprovechándote de tu primavera y vive
comiendo de tus propios frutos (y por favor! No se malentienda! No me refiero a
un sueldo y a eso de “yo me gano los porotos”, sino a algo intrínseco. Gracias
por considerar la aclaración). Fin.
Chile se vende
Tal cual, ni mucho más ni mucho menos. El Ministro Pablo
Longueira, que confesara ser visitado por
Jaime Guzmán, el eunuco paridor del gremialismo y males tan agudos como
las Constitución chilena, en una entrevista sobre el litio realizada por
jóvenes estudiantes de la Cátedra Economía II, de Administración Pública de la
Universidad de Valparaíso, soltó una frase de de alto calibre: “No estamos
entregando un contrato para que se explote “ese” yacimiento; estamos vendiendo
Chile”.
El controvertido Ministro de Economía Pablo Longueira,
conocido por impulsar la Ley de Pesca, o “Ley Longueira”, que según los pescadores artesanales y los
expertos, continúa privatizando el mar en una evidente concentración de estos
recursos dado a que siete familias tienen el derecho de explotación, o por la
intromisión en el fallo contra la
construcción de la termoeléctrica Castilla, al declarar a los medios que se “arriesga el modelo de desarrollo en
Chile”, ahora comienza a dar que hablar en el tema minero.
El Contrato Especial de Operación de Litio (Ceol)
respondió a la oferta de $19.301 millones (US$40,8 millones) por parte de SQM perteneciente
al ex yerno de Augusto Pinochet, Julio Ponce Lerou, y donde el hermano del
actual ministro de Minería, Patricio de Solminihac, trabaja como vicepresidente
ejecutivo, fue razón suficiente para asignarle el derecho del recurso por 20
años con una extracción promedio de 100 mil toneladas de litio metálico.
Lamentablemente para todos ellos, no se pudo cobrar la
herencia del tata malo. Por más empeño que le puso Longueira y el
Subsecretario, Pablo Wagner, recientemente renunciado por esta licitación
fallida, todos sus deseos de que se
vendiera Chile a los amigos para que todo quedara en familia, no fue posible.
¿La razón? Muy fácil.
Durante la dictadura a esta empresa privada pero con
claros lazos con el poder del tirano, se le concedieron varios permisos de
manera irregular, entre ellos de usos de agua de la Dirección General de Aguas,
organismo público dependiente del Ministerio de Obras Públicas (MOP), que
asigna los derechos de aprovechamiento de aguas superficiales y subterráneas,
consagrado en la Constitución de 1980, donde se expresa que no puede intervenir
sobre el uso que el privado haga de un derecho de aprovechamiento de agua ya
asignado.
Por otra parte se le concedieron derechos de explotación
en la Pampa del Tamarugal que también estaban fuera de la norma. Estas dos
situaciones fueron motivo de demanda. El mismo Estado una vez acabada la
dictadura comenzó un litigio que curiosamente solo ahora, que este sector está
en el poder, y gracias a los coreano-japoneses de Posco Consortium —integrado por las empresas
Posco, Mitsui, Daewoo International y Minera Li Energy Spa- sale a la luz
pública.
Es impresionante que habiendo un departamento jurídico en
cada Ministerio se les haya pasado colado este conflicto. Las bases que las
mismas autoridades hicieron “a la medida” de Soquimich, fueron vulneradas en
una negligencia que causó la salida de del alto funcionario.
Es de pensar que el modus operandi de la derecha chilena
ha sido siempre tan espurio y ha estado siempre por sobre la norma, incluso de
la mínima decencia, que no les importó y pensando que como antes, no importaría
demasiado.
Como decía el Inspector J. Lee, Policía de Nova en la
novela de Williams Burroughs “Han vendido el suelo bajo los pies de los que
nunca nacerán. Traidores de todas las almas en todas partes. ¿Necesitan el
nombre de Hassan i Sabbah para sus inmundos negociados? ¿Para vender a los no
nacidos?”.
Porque es eso lo
que uno se pregunta, como si estuviera en el final de los tiempos donde los
pueblos de la Tierra solo esperan el éxodo final hacia otro planeta.
Chile está vendido, no hay mucho más que decir al
respecto. Si no son los foráneos los que nos arrebatan las riquezas por
incapacidad del Estado, es el latifundista quien se hace amo y señor con muy
pocos escrúpulos, lo que es una pena en términos humanos como ciudadanos de
Chile, y aún más en términos medio ambientales.
Digregaciones ciudadanas
En un
Facebook de la República
Luego de que la Ciudadana 1 posteara: CANTAMOS
AHHH NO META LA MANO!! AHHHH NO META LA MANO, HIT DE LA RANCIA EPOCA EN
QUE CANITROT LA CANTABA LLEGANDO DEL CARRETE CNI A LA OFICINA. PIENSO QUE EL
TRANSANTIAGO ES EL TRANSPORTE PUBLICO Y GRATUITO LEGADO POR LA CONCERTA. ALGO
BUENO QUE HAYAN HECHO. "GRACIAS MICHELLE", Se dio lugar el
siguiente debate:
Ciudadano 2: Gratuito? p'tas y yo que lo pago a diario. ¿Hasta cuando eso de
hacerse el vivo? :\ ...acaso eso nos hace mejores ciudadanos?!
Ciudadano 3: VIVA LA EVASIÓN!!! ¿Quién quiere ser ciudadano? ¿Perdón? pero ¿Qué
crestas es eso? ¿Ser pavo y dejar que te roben?
Cuidadano 2: ¿Se entiende que somos parte de una comunidad política y
social? ¿Se entiende que aspiramos al "buen vivir", ahora al no
pagar la micro en que ayudamos a ello?
Ciudadana 1: Si. Ayudamos a la dignidad absolutamente olvidada de todo un pueblo
engañado conceptualmente, como usted lo está. ¿Se entiende, me pregunto, que
ser ciudadano no es ser un usuario final? ¿Se entiende que el pobre obrero lo
es porque soporta la carga del yugo sobre su pescuezo? Yo a veces no entiendo
los buenos modales, el "buen vivir" como usted le dice. A mí me
parece de pésimo gusto, una forma de miseria e insolencia con uno mismo. Con el
"ciudadano", el ser habitante de la urbe, viajero, pensante,
comunicador, político. El que decide.
Ciudadano 2: Mmmhhh... Por el buen vivir entiendo vivir en armonía con uno mismo,
con la naturaleza y con los demás, un concepto muy arraigado en mi cultura y
personalmente no encuentro sea esto una basura. Para mí el ciudadano debería
ser un usuario responsable de lo que elige consumir y de lo que se priva
también, en ese caso, ok, no ocupemos el transantiago, pero ¿Justificar el fraude
como acto de mala fe para la reivindicación de los derechos de un pueblo? no
pienso que eso dé buenos frutos y me tinca que se puede llegar a ser un poco
más creativo
Ciudadana 1: Esta bien. Soy medio atarantada y trabajo con lo que hay. Se han
aprovechado hasta el cansancio de la buena fe, de los ideales y la decencia.
CREO EN EL ROBO HORMIGA, CREO EN EL ROBO A LOS CAJEROS AUTOMÁTICOS, CREO EN
SACAR LA VUELTA LEYENDO FILOSOFÍA, CREO EN LA BICICLETA Y CAPEAR METRO
CORRIENDO POR LAS CALLES, CON LA IMPUNIDAD DE TOPARSE CON MELNICK Y GRITARLE
QUE ESTÁ PENSANDO MAL, QUE ESTÁ VIVIENDO Y COMIENDO MAL. CREO Y CADA VEZ MÁS EN
EL MOMENTO. EN LA RAPIÑA A MANSALVA, EN EL VUELO TRIUNFADOR DEL FLAITE POR EL
PASEO AHUMADA!
Ciudadano 2: Entiendo tu rabia, pero para mí si hay que dar un golpe tiene que ser
bien dado, te aseguro que ese tipo de acciones son marginales para las empresas
y que además son pan de cada día, al imaginar un escenario en que todos
apoyásemos el flaiteo sólo veo un sufrimiento extremo los primeros días y luego
un nuevo orden para convivir... eso cuando ya no nos quede nada más que
usurpar, mejor redistribuir de una forma menos violenta.
Cuidadana 4: Permiso. Pero desobediencia de la que una habla es un acto
tremendamente cívico, y se llama desobediencia civil:-)
Ciudadano 1: Lo importante es la ruptura del concepto robo. La
"apropiación" el "empoderamiento", no es daladi. Por eso el
comercial AHHH! NO META LA MANO. Porque hacen creer que el ciudadano le está
robando al que otro ciudadano que paga, cuando el que le está robando al
ciudadano que paga es el Estado, ya que el que no paga solamente está haciendo
uso de su derecho ciudadano. NO ES UN DEBER SER USUARIO. Pero si es un derecho
transportarte seguro y cómodo a tu mierda de trabajo o a tu mierda de escuela
obligada para poder sobrevivir en una sociedad. ¿No le parece indecente cobrar
y mucho por semejante esclavitud? lo que pasa es que nos están reventando,
porque este país no tiene decencia. Porque en este país todos son unos
desvergonzados. Desde allende suicidándose sin hacerse cargo de una resistencia
que nos hiciera fuertes y no víctimas de los canallas, hasta una farándula que
configura toda una polvareda densa que confunde conceptos: raja-moreira,
teta-lagosweber, libia-robertocarlos, deudas-ciudadanos,
redistribución-karadima… y así sucesivamente.
Ciudadano 5: Claro! Y estamos enseñados a creer que cuando grandes compañías se
quedan con recursos naturales no puede ser llamado robo. El uso de la palabra
termina declarando el concepto. En mi opinión, es un país muy "bien
enseñado" donde el cuestionamiento a la autoridad sólo se ejerce cuando
hay quórum, y cuando la autoridad lo permite. A fin de cuentas somos
nosotros los que alimentamos a los que nos roban.
Ciudadano
6: "Transporte gratuito"?? Qué legado socialdemocrata!! Yo y el
resto pagamos obligados todos los días....si la evasión es muy mínima, el
comercial es para legitimar el alza en los precios, na que ver po....una
versión narrativa del mensaje podría ser un "los ciudadanos pagan su
pasaje cueste lo que cueste"!
Ciudadano 7: lo q hay q aser es too comprar
vicy y salir por las calles, así nadie paga.
Ciudadana 1: Si!! Y ojo, lo de Michelle, es una
ironía pues!!!
lunes, 17 de septiembre de 2012
CURAO NO VALE
No quiero ser aguafiestas queridos, pero soy de
las señoras que se acidifica aún más con la empanada de pino. No entiendo ese
desvarío etílico, que nos hace vomitar la vida. Me parece estupendo que podamos
carnavalizar esta larga y angosta faja de tierra, pero mejor sería cannabizarla,
más aún si consideramos que lo que se promueve en nuestra sociedad para activar
la hormona dicharachera sea el nocivo alcohol.
Porque, seamos sinceros, por mucha agua que tomemos, mucha
ensalada que comamos y por muy conscientes que seamos de no mezclar los
destilados con los fermentados, la caída al litro siempre trae cola.
Sí, no se trata de las sales de baño y sí, mejor que el
vino, la mismísima sangre de Cristo, no hay nada. Es un antioxidante, un vaso
dilatador, un “bálsamo social”. Pero embriagarse ya no me resulta atractivo,
menos para celebrar la patria.
No mis queridos y queridas fumarolitas. Al igual que ustedes
siento que hay cosas mejores que la sensación de que se te haya hecho tiras el oído
medio, bamboleándote de lado a lado, con un estólido convencimiento de que eres
feliz con este país, siendo que tú pobrecito mortal, como yo, todos los días te
preguntas cuál es el beneficio de ser chileno. ¿El tiqui tiqui ti? Quizás el
éxodo campo-ciudad sucedió hace tanto tiempo que esta alegoría que renace en el
primaveral mes de septiembre se me hace ajena.
No es por ser malagradecida, pero inclusive si indagamos en las
condiciones de trabajo de quienes trabajan en las viñas, o en la huella de carbono
que tiene el copete importado, nos comenzarían a dar arcadas sin haber probado
un sorbo.
La idea no es que vuelvan los tiempos de Al Capone, pero sin
duda pienso que el alcohol es la más charcha de las drogas. Se me hace la idea
que la talentosa Amy, a pesar de su coketa (ketamina-cocaina) estaría vivita y
coleando de no ser por su alta dosis de destilado.
No, si no quise satanizar el brebaje espirituoso, aunque sí,
los viejos chichas y los machos cabríos femicidas, tienen una relación bastante
estrecha con él. Pero discúlpenme, es difícil eso de las medias tintas, o las
medias botellas, porque si hay que tomar tomamos y no paramos, porque eso de que se calienta el hociquillo
no es un mito.
Todo calza estimado polluelo. Para tener orgullo patrio en
las condiciones en que ha sido desarrollada la República, simplemente hay que
estar borracho. Quizás por eso se promueve con tanto ahínco la celebración y
catarsis dieciochera, aunque todos bien sabemos que tanto entusiasmo, tanto
cariño y aceptación curao, no vale.
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