viernes, 12 de julio de 2013

Karen Hermosilla y Carla Amtmann junto a Marcel Claude

Karen Hermosilla se desmarca de Pacto Nueva Mayoría

Karen Hermosilla se desmarca de Pacto Nueva Mayoría


Karen Hermosilla, ex vocera por un Chile Digno de José Antonio Gómez, aclara que su participación se justificó por el apoyo a la Asamblea Constituyente y la izquierdización de la agenda, pero que hoy dado al contexto de baja votación que impide la exigencia de lo planteado en el proyecto, no se suma a la Nueva Mayoría de la candidata Michelle Bachelet, pues cree que la verdadera mayoría se encuentra en el amplio porcentaje que eleva sus propuestas desde los movimientos sociales. Invitando a un Frente Amplio, manifiesta la importancia de politizar y unir fuerzas en miras de las votaciones del 17 de noviembre.

¿Qué es ser de izquierda? Una reflexión post primarias

EN PUNTO FINAL


Ser de izquierda en un país como el nuestro, pareciera ser más simple de lo que quisiéramos. Solo basta repudiar el uniforme militar y saberse un par de canciones de Silvio. Hoy por hoy, cuando los viejos estandartes de la vuelta de la democracia hablan de la derecha fascista con todo ese arrebato y apoyado por núbiles muchachas comunistas, nos da la falsísima imagen de un país que ha logrado un estado de derechos y una sociedad equitativa.

Lamentablemente ese es un escenario que fabulan no más de dos millones de chilenos. El resto, observa vociferando la deslegitimidad absoluta de la clase política, fastidiados de tanto abuso, de ser como siempre usados en su dimensión de asalariados, como usuarios de sus necesidades más básicas que han sido convertidas en negocio redondo.

Sí, ir por dentro nos costó caro. Como vocera de José Antonio Gómez lo entendí así desde el principio, pero me parecía relevante imponer un proyecto real de izquierda y contraponerlo al de simples reformas “en la medida de lo posible” de la social democracia.

Pero este país, pese a todo lo que creamos dado a su momento histórico, no es de izquierda y perdimos abrumadoramente, sin tener ningún piso para exigir que se realice la Asamblea Constituyente en el afán refundador de un Chile, que desde sus inicios hace 200 años , es una plataforma legal hecha a la medida de las transnacionales.

Que Velasco haya ganado el segundo lugar, por suerte con un 12% del 20% del total del electorado, nos demuestra que avanza la nueva derecha liberal, esa que se preocupa sólo de lo que les toca en un individualismo reaccionario que privilegia sus gustitos progre por sobre las transformaciones sociales de fondo que dan un piso a cualquier cambio cultural.

Quizás viene siendo lo que a mí personalmente más me duele de todo esto. Que exista un buen grupo de personas que crean que el Chile real se encuentra en el Barrio Lastarria.

Los candidatos de derecha, lejos de ser lo que para la “Nueva Mayoría” representa como enemigo poderoso que se debe vencer, fueron vencidos por sus propias miserias que terminan dejándolos fuera de carrera ante un ganador que representa el patético mundo pinochetista que se encapsula en las comunas más ricas de Santiago.

O sea, el panorama es inmejorable para que los mismos de siempre se repitan el plato hasta la arcada y continúen administrando el modelo neoliberal heredado por la dictadura.

Pero aún hay patria ciudadanos, o más bien, nos queda un chance para terminar con esta patria inventada para el lucro por medio de un Estado subsidiario de las empresas y asistencialista con el pueblo. La confianza está puesta justamente en la posibilidad de politizar el movimiento social, para que el 17 de noviembre tenga la suficiente fuerza para imponer las justas demandas de personas que se aburrieron de ser víctimas marginadas y que hoy se atreven a ser una nueva mayoría que palpita fuera del eslogan.

El poder del pueblo en un Frente Amplio que protagonice por sí mismo su historia no solo perfilará la dignidad ciudadana, sino que modelará un relato que por fin haga cuadrar los conceptos de lo que la “izquierda” oportunista se ha olvidado antojadamente, haciendo resurgir esa izquierda que confía en el destino del ser humano como un actor que se hace cargo de su habitar en el mundo con una visión que no se pierde en la asimetría y en el individualismo.

No es Chile, es Turquía, España, Grecia, Brasil, Bulgaria, Egipto y un cuanto hay. Estamos en planes de cambio profundo, uno que se deja venir sin sucedáneos, que es auténtico como la vida y por lo tanto triunfador. La derrota no es para nosotros, ni la muerte puede con las ideas. ¡Hasta la Victoria Siempre!

martes, 25 de junio de 2013

Más que un candidato, un proyecto político desde el pueblo y para el pueblo

Me he caracterizado por apoyar la construcción de un proyecto país  emanado desde las bases y entendiendo que esto no está siendo representado por la clase política en donde prima el partidismo, y dentro de ellos el caudillismo de las cúpulas, aposté por la abstención electoral. Bien lo saben las páginas de Punto Final, donde he abogado por esta postura. Esto sucedió hasta que surgió la oportunidad de sumarme a la candidatura amplia, inclusiva y participativa  representada por José Antonio Gómez, un candidato que desde 2009 se plantea a partir de un proyecto que va por encima de él mismo.

Gómez no es una figura. Cede su capital político al Poder Constituyente, algo muy importante en un escenario donde son los candidatos los que piden adhesión e incluso fanatismo de parte del pueblo, convirtiéndose en líderes al estilo Antares de la Luz, cuestión que deja en segundo plano a la ciudadanía y sus necesarias reivindicaciones.

Las vueltas de la vida me ponen empujando esos sueños junto a él en miras de crear un frente popular de izquierda que pueda terminar con la duopólica correlación de fuerzas que tan entrampado tiene el verdadero desarrollo de Chile.

Es cierto. El Partido Radical carga en sus espaldas la Ley Maldita y personajes tan siniestros como Agustín Figueroa o Isidro Solís, pero también representa el espíritu de Valentín Letelier y Pedro Aguirre Cerda, que colocaron en el centro de toda discusión la educación pública, laica, gratuita y de calidad. Además, cosa que no se recuerda, este partido apoyó el proyecto de la Unidad Popular con una impronta marxista, sin ningún tipo de complejo.

Por eso no me resulta repugnante darle mi apoyo al único candidato que disputando su cupo presidencial en las primarias de este 30 de junio, se ha comprometido a cambiar la Constitución gremialista que rige desde hace más de treinta años los destinos de la patria, perpetuando y lo que es peor,  naturalizando la inequidad y los abusos.

De esta forma no solo se distancia de la Concertación sino que se enfrenta a su poder mediante consistentes propuestas que pretenden superarla, siendo la más importante la de una profunda reforma tributaria, para que por fin la explotación de las riquezas naturales, en un modelo exportador primario que acarrea altas externalidades negativas para las comunidades, tenga un aporte consistente en la obtención de financiamiento para la educación y la salud de calidad y gratuita que nos merecemos como chilenos, y que las regiones de donde provienen estas riquezas, que en vez de desarrollarse sufren de los embates del supuesto “progreso”, puedan beneficiarse directamente sin que el recaudo se centralice.

Portales y luego Guzmán crearon trampas legales que nos tienen presos de una situación indigna marcada por el sometimiento de un contrato social que nos posiciona como meros usuarios.

En definitiva lo que más me entusiasma de esta candidatura a contracorriente y que tiene como valor fundamental la valentía, es la propuesta de un  Estado que no sólo sea una plataforma de poder para los empresarios, sino el alma de un Chile justo y digno, donde cada uno de sus habitantes tenga una vida con garantías elementales y posibilidades de desarrollo sin echar mano al clásico asistencialismo.

Ha llegado la hora de que la institucionalidad sea obra de un frente amplio que represente el alma ciudadana por medio del proceso constituyente. Más allá de el triunfo de un político, queremos el triunfo de las mayorías, hasta ahora silenciadas e ignoradas por la clase política decadente y anquilosada entre las cuatro paredes de lo que se conoce pomposamente como República y que no alcanza ni para republiqueta.

Los invito a no dejarle la Concertación a los concertacionistas y votar este 30 de junio para darles una lección de participación haciendo uso del tan manosiado poder de las “nuevas mayorías”.

miércoles, 12 de junio de 2013

Los dos José Antonio de la "nueva mayoría"

En una columna publicada en Chile B, sobre el primer debate presidencial, José Antonio Viera-Gallo plantea que el candidato y tocayo que, "salvo José Antonio Gómez, los demás tenían planteamientos no sólo bien estudiados, sino realizables. La imagen que dejaban era la de políticos serios. Gómez jugó en otra cancha, buscando el voto duro de izquierda. Pero desentonaba cuando postula por el Partido Radical".

Como vocera de José Antonio Gómez, me gustaría plantearle a quien estando en INP fue parte del directorio de una AFP, que continuar pensando al país como un temeroso vendedor de materias primas que mendiga frente a los inversores y liquida sus recursos, es de partida el error fundamental de los políticos “serios”. 

Son ellos los que han permitido que el Estado garantice por sobre la estabilidad de los ciudadanos, la estabilidad de los empresarios, que poco y nada les importa el manoseado bien común.

José Antonio Gómez, efectivamente marcó la diferencia y en buena hora. De hecho, distintamente a lo que pudiesen pensar en las cúpulas de poder de la denominada “nueva mayoría” es quien le da un hálito más de vida, otorgando legitimidad al bloque por medio de un discurso en sintonía con la ciudadanía, que no sólo es parte del PR, o de cualquier otro partido, sino que forma parte de la verdadera “nueva mayoría”, una que palpita fuera del slogan.

Está clarísimo. La vieja política “en la medida de lo posible” fue superada y con ello a la misma Concertación, esa que defiende José Antonio Viera Gallo. 

Un relato convocante, que llama a recuperar las instituciones para todos y todas las chilenas, que bajo las administraciones timoratas de “políticos serios” se sometieron a entender la ciudadanía nada más que como usuarios, fue el arma que desde las bases empoderó a Gómez en un debate bastante fofo y en demasía acomodado en la fórmula impecable de la moderación.

Poco importa lo que digan los que siempre han dicho todo, los que han secuestrado el discurso, los métodos e incluso las esperanzas del pueblo en las frías paredes de salones que huelen a encierro. 

Estamos con este José Antonio, justamente porque inspira valentía y no será raro que en lo sucesivo sea Gómez el candidato incluso de aquellos desencantados de la política de lo "serio y lo posible" que hoy plagan las calles con el clamor de la protesta, u ocupan su silencio como poder con una abstención que lidera las encuestas con un 66%.

jueves, 11 de abril de 2013

“Rico bueno, rico muerto”


Así era como mi nonagenaria Mamita Ana me chantaba las cucharadas de comida. Una dona trena puchito de paco, carita de macaco. Y una a una, con una velocidad contraindicada por cualquier pediatra, iban llegando a mi boca. Era mañosa, como ahora, y había que hacerme algún showsito, como ahora, para que accediera. Desde ese “tierno” gesto me comenzó a quedar la idea de que los pacos eran unos macacos. Confusión o la más pura verdad con la que crecí entendiendo aquello, aun de tener un abuelo paterno de verde uniforme y patrióticas carabinas, haciendo algo más que adornar mi árbol genealógico.
Hace poco por un entuerto difícil y estúpido con el pase escolar de mi hijo, debí ir a una comisaría a dejar constancia de su pérdida. Fue ahí cuando uno de estos “amigos en su camino” entregó en manos del niño una revista institucional, la cual he revisado hasta el hartazgo. En su edición de aniversario, recordaban la gran proeza de todos los tiempos: la defensa de Juan Pablo Segundo, el Mensajero de la Vida y peregrino de la paz en su visita a Chile, en plena Dictadura. El despliegue impecable y la conducción a sangre fría del papamóvil, la dispersión de las protestas y el místico mensaje “El amor es más fuerte” estaban en un reportaje no muy concienzudo pero sí muy democrático, con el fin de que cualquiera, sí, incluso un macaco pudieran entenderlo.
Los peones del Estado, castrados lingüísticamente, y por consiguiente, ideológicamente para hacer cumplimiento del imperativo de “orden y patria”, eran informados en las páginas de papel couché sobre sus beneficios como uniformados. Caridad pura y dura de quienes como funcionarios públicos desclasados deben acatar las condiciones de la estructura con míseros sueldos. Becas para sus hijos que no alcanzan más que el nivel técnico, y un concurso de pintura que en sus bases obliga a hacer la obra con la inspiración basada en la actividad del carabinero en la comunidad, que para colmo no especificaba el premio, diciendo que “será un pasaje para el grupo familiar a un destino dentro del país que se verá en su momento”.
“Paco bueno, paco muerto” es una frase que tomó aún más sentido con Bernales, pero que encierra que traicionar al pueblo, siendo los perros guardianes de la oligarquía, pocas veces trae signo de bien. Y en evidencia. La revista de la misma institución promete seguridad para el carabinero colocando una infografía donde aparece un efectivo de Fuerzas Especiales, como todos, regordete, modelando la armadura bajo el lema: “Para que no te pase nada”. Ciertamente es una preocupación caer en la lucha cuerpo a cuerpo que se da en las calles.
Cuando explico y hago ver que la violencia es del Estado que, en las poblaciones, da las acotadas opciones de paco o ladrón, muchos me dicen que no debiera ser así de benevolente. Que no debe haber compasión por quienes han decidido llevar la carga de garantes de la propiedad y la defensa de los poderosos. Sin embargo, me queda siempre la duda de si se podría realizar un trabajo con ellos como con el lumpen y la esperanza de las esposas protestando por aumentos frente a La Moneda y en de Pé a Pá, además del desparpajado y exhibicionista Ripetti.
“Ni los obréricos, ni los paquíticos tienen la cúlpica señor fiscálico”, son las alumbradas palabras de laVioleta. Y sí, los pacos no saben lo que hacen al igual que los soldados que atravesaron de un lanzazo al flaco de la cruz.
Ser un matapacos, un luchador centrado en el combate con estos simios de uniforme, quizás es perder el foco de la lucha de clases, pues estos también son trabajadores asalariados, que en su desclasamiento y ausencia de ciudadanía como actores pensantes dentro de la sociedad, quedan incluso más relegados que cualquiera de nosotros. Las poblaciones o guetos de pacos son y seguirán siendo pobres, aunque las viviendas fiscales aminoren la carga económica.
En las últimas páginas de la revista se mostraba a una rolliza mujer con cara de desesperada ilustrando una infografía que daba consejos para llevar una dieta saludable. Se me vino a la cabeza el “ula ula, los pacos tienen tetas, las pacas tienen tula” y sentí una enorme lástima.
Darlos vuelta quizás sea una hazaña difícil, más que tirarles una molotov a mansalva, pero seguro daría más frutos en la verdadera lucha social, donde el verdadero culpable es el poderoso. Quizás debiéramos rayar las murallas con un seco “rico bueno, rico muerto”.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Tú , la misma de ayer


Como un caballo de carrera que se saca solo para los Derby, en este caso una yegua que podría perfectamente correr con el nombre “La Incondicional”, Verónica Michelle, se erige como carta segura en una disputa electoral que desde hace mucho tiempo sabemos el resultado.

Indicar que la mamita de Chile tuvo un gobierno mediocre, con importantes fracasos en materia medio ambiental, indígena y por supuesto social- todo lo es-  da igual para su fanaticada compuesta por el grueso de la población: mujeres pobres que han sido criadas por el sistema como sujetos dependientes del asistencialismo.

Veronica Michelle Bachelet, a pesar de todos sus errores se repetirá el plato y esta vez con la promesa de llegar con un menú saludable, sin los revenidos y tóxicos condimentos del escalonismo y el repulsivo conservante Andrade.

Promesas, que si bien solo a algunos les importan, porque está claro que el sistema de bonos que clienteliza el voto de ese gran público popular  le dará el triunfo indefectiblemente, podrían mejorar la retórica – y sólo eso- de su segunda administración.

La política en Chile ha encontrado un momento de estancamiento sin igual. Lejos de llegar al absoluto metafísico propuesto por Hegel, en un fin de la historia que se alcanza con la comprensión total del mundo luego del juego de contradicciones y el poder de análisis y síntesis de la masa crítica y consciente, somos un pastiche de tanto molido que formamos una chiclosa base social a la cual se adhieren los más bizarros personajillos que quedan de forma inamovible dirigiendo la “patria”, pegados, incapaces de caminar hacia algún destino.

Por mientras las jóvenes promesas erigen sus luchas desde la perspectiva de “usuario”, exigiendo gratuidad por servicios de segunda mano sin proponer una refundación en las bases mismas de la “educación” y con esto avalando el “estado del arte” chicloso y abyecto en su depravada disección de  mercados de modas y fachadas, no tienen una resistencia al poder procedimental de anacronismos y miseria. Por el contrario, se suman. Y no será raro ver a Camila Vallejo levantando el brazo púgil de Verónica Michelle.

De esta forma, Bachelet es lo mejor a lo que podemos optar. Y llegará de la mano de estos jóvenes estandartes, que vestidos con viejas y maniqueas banderas de justicia, igualdad y fraternidad  plasmarán una puesta en escena que remitirá nuevamente al básico ejercicio comparativo entre una supuesta “izquierda” contra una supuestamente “poderosa” derecha.

Con este simple juego de apariencia la concertación se ha sostenido sobre su propio cadáver, haciendo empates con gusto a triunfo ante cualquier error, desinteligencia y hasta corrupción en la que hayan caído. El “antes acá se torturaba y mataba gente” a flor de labios y frente a cualquier cuestión, ha conseguido cristalizar las cosas en un equilibrio. Una normalidad lograda en base al conducto regular del statu quo que solemos creer que es la política misma.

Mientras Piñera nos mostró una sociedad al debe con el sentido común, escaladora, egocéntrica y ridícula  en aspectos tan perversos como candorosos, Bachelet nos retrotrae a una cuestión más permanente y general. El afán de travestir la verdad por medio de una construcción de realidad patética en su no-poder-miento. El nopodermiento de Bachelet, es justamente el que la caracterizó identificando a una gran mayoría de chilenos y chilenas.

Aunque la supongamos crecida por su cargo en la ONU, por la distancia enaltecida y fortalecida en shakesperiana filosofía de “Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras” Bachelet ES la incondicional de la Concertación y por supuesto de nosotros que reflejados en su fracaso somos tan incondicionales como ella, con el conglomerado político “histórico” en su ejercicio democrático.

El molde es el mismo. La venta del hembrismo como cambio, de maternidad como contención social, de democracia como “izquierda” nos muestran justamente nuestras carencias con rostro de mujer.

Bachelet, la presidenta descalificada por su aspecto físico, por su condición de madre soltera, por ser hija de militar, por ser solo una mujer, por tener una hija rebelde y un hijo “barsa” y por sobre todo ser un títere de sus camaradas y que sin autoridad –todos fuimos testigos- no tuvo poder resolutivo ese fatídico 27-F en la Onemi, cuando Vidal y Carmen Fernandez la deslegitimaron en sus funciones como primera autoridad del país, nos hace estar en sintonía. Mal que mal nos pasa lo mismo en lo que llamamos vida, en ambas partes, en la casa y en el trabajo, o por decirlo de otra forma, nuestro nopodermiento contagia tanto lo público como lo privado.

La incondicional, la yegua madura que maternalmente correrá la carrera con caballos viejos que han preferido patearse en la cara para generar expectativa, como buenos caballos de circo, protagonistas de películas como Los 33 o Tragedia en Juan Fernandez, es la misma de ayer, aunque queramos ilusionarnos de que esta vez sí ejercerá el liderazgo. Nosotros como ella, tampoco lo ejerceremos y por eso estamos condenados.

martes, 19 de marzo de 2013

Como en el Far West



Andrónico Luksic no aguantó que se mofaran de su riqueza y no trepidó en demandar por usurpación de identidad al abogado Rodrigo Ferrari, creador de las cuentas de Twitter @losluksic, @andronicoluksic y @luksicandronico en donde con una creatividad descollante dejaba en evidencia el actuar de los dueños de Chile.

El hecho que atenta contra los derechos digitales más básicos y que además demuestra una intoleracia radical de los poderosos ante cualquier tipo de situación que genere algún ruido, por pequeño o humorístico que este sea, convierte en intocables incluso en el no-lugar a estos siniestros personajes.  Ahora, cuando nos trasladamos a lo que territorialmente sucede con la lucha de clases, que niegan, pero que perpetúan manteniendo el usufructo de los recursos que no son sino de la naturaleza y de quienes ahí pertenecen, las cosas se ponen muchísimo más peligrosas.

La tesis de la “bala loca” que habría matado durante su jornada laboral al presidente del sindicato n°1 de la empresa contratista Azeta, Juan Pablo Jiménez, fue depuesta con rapidez pasadas algunas horas del brutal crimen.

La PDI en su indagación preliminar aún no contaba con datos como que la empresa tiene 52 demandas laborales y que Jiménez el viernes 1 de marzo en calidad de líder sindical acudiría a una audiencia en el centro de Justicia a declarar por las denuncias por despido injustificado de sus colegas Javier Tapia y Juan Velásquez.

La empresa que ofrece asados a sus trabajadores no sindicalizados, pero que carece de medidas de seguridad necesarias para el desarrollo de sus faenas,  en el inicio de su página web tiene un sentido comunicado  firmado por Francisco Negrete Aguirre, socio director, donde expone que colaborarán con la investigación del horrendo homicidio.

Sin embargo la sub gerenta de Recursos humanos, María Cristina Leal, ha declarado públicamente que no hay “condenas” para la empresa y que “no tenemos ningún reclamo, ni juicio ni nada pendiente con el sindicato N° 1. Las demandas anteriores no tiene nada que ver con lo que estamos sucediendo” con lo cual niega la acción pendiente que ejecutaría Jiménez en tribunales.

Su viuda y madre de sus dos hijos de 3 y 9 años, ha manifestado que su marido estaba amenazado, que era hostigado telefónicamente y que estaba en completo conocimiento de la cruzada en la que estaba comprometido para que los derechos de los trabajadores no fueran pisoteados.
Ximena Acevedo, pese a las sentidas palabras del comunicado de Negrete, o más bien negrero , no fue llamada por la empresa para dar las condolencias.

Es difícil no recordar  a Jorge Matute Jones, joven desaparecido en Concepción en 1999 y que recién en 2004 fueron encontrados sus restos pero no a los culpables del caso que hoy está sobreseído.

 Su padre, Jorge Matute Matute, fue presidente de la Federación Nacional de Trabajadores del Petróleo (ENAP) hasta el día de su muerte en agosto de 2011. Su labor como dirigente sindical la inició en 1981, en plena dictadura,  colaborando incluso con la Comisión de Derechos Humanos. Una trayectoria que realizó evidentemente con la sombra del acoso y el gran misterio criminal de la muerte de su hijo menor, que a pesar del gran dolor provocado, no menguó su capacidad política.

Ya vemos, el poder se venga de quienes luchan. No les basta con ser propietarios de los medios de producción, del lenguaje de poder encarnado por las leyes, de las fuerzas armadas que responden como si fueran sus guardias privadas, e incluso de la tierra donde pisan los que ni siquiera nacen; quieren la potestad de la vida y la muerte cual dios castigador de la insolencia de quien se defiende de la tiranía.

Es por eso que no hay más opciones que aceptar que nos encontramos en una guerra que están ganando justamente cuando la “paz social” se encuentra en apogeo. No basta con rezar, pero tampoco basta con tirar piedras o escribir incendiarias columnas. Las cosas están bien claras. O nos hacemos cargo con sus mismas “armas”, o nos acostumbramos a seguir cayendo en esta batalla solapada en donde nuestro rol se perpetúa en la victimización y la derrota. 

domingo, 24 de febrero de 2013

El mundo será destruido por medio del amor y podremos por fin vivir en el universo

El amor suele relacionarse con el encantamiento, pero resulta que recién está en la vibra correcta cuando se experimenta la interpretación del fenómeno de encantarse, por medio de la comprensión de qué nos gusta del otro, porqué nos gusta, cual parte somos lo mismo que se retrotrae como una imagen de nuestra belleza. Si superáramos el mero asombro por el trabajo de buscar la novedad constante de las relaciones con nuestro contexto material, llegaríamos al amor. A la profundidad de la energía.

 Conectándose con esa consciencia que no es sino alerta creativa, presente en la medida del deleite sin tiempo ni espacio diferido, EN VIVO Y EN DIRECTO, La Tierra cambiaría de forma inmediata sacándose esa gran máscara de rol llamada "Mundo". Es peligroso el amor. la comprensión de la plenitud.

Por eso las bases estructurales crean prototipos de otredad, identidades que remiten a un nicho de consumo, dialécticas biológicas, anatómicas, circunstanciales, alejando al amor verdadero por así decir. Esa es una baja vibración que se confunde con el amor por la confusión que nos produce y embriaga en un placer que llega incluso por la tristeza.

El concebir como destino final a una "pareja" es un error principalmente forjado ante la idea de prole y trascendencia, en lo de "tener hijos y mascota y casa y tener mi propio rollo". Entonces el amor lo circunscribes a un circulo demasiado pequeño. acotado a lo que te venga de los genes que mezclaste con otra persona sobre la cual decretas pertenencia.

 El amor es justo lo contrario. Es la libertad absoluta por amar exactamente con la misma potencia, sin el deseo de posesión egoísta de tomar en cuenta a una unidad, a un elegido, por sobre de todas las otras cosas fuera de ese mundito personal. Por eso permanecemos aislados. Por ese afán feudal, que hace que extramuros seamos desconfiados, mañosos, sarcásticos, irónicos, trollsculiaos, desconsiderados, malvados, y todo lo bajo y sombrío del desamor. Eso maloliente que viene de la muerte como presencia sobre nuestras pobres cabecitas mortales.

 Amor es el que tiene el jefe. El jefe que se lo toma en serio. Que es dueño de su convicción y su camino es entonces digno de orgullo. El jefe, o dios si se quiera, le gusta mirar el dibujo, el diseño, viéndose imaginándose creador y parte. No estoy hablando de patrón para los que pudieran confundir mi punto. A lo que voy es que si somos nosotros mismos en una honestidad mayúscula podremos romper las barreras estructurales de la construcción social y corregir lo que suponemos real y que responde al antojado bien y mal de la moral cultural que nos tocó como sujetos históricos.

 Todo remitirá a esas formas haciéndonos presos. Sí, evidentemente se puede experimentar lo que te permitan las dimensiones de la celda y se podrá amar a lo que ahí se encuentre. Pero esa no es la vibración original en la que está constituido ese flujo de energía cósmica, que no es "caótica", ni falsa, ni ilusoria, ni pasá a rollo, ni "te perdimos karen". Es la simple y llana consciencia de nuestro espacio, de quienes elegimos ser en el marco de una weá muchísimo más grande, inmanente, infinito, sabio, capaz de recibir y transmitir energía tan lejos como le permita esa vibración de amor.

 Entonces, si amas chiquittito, si temes demasiado, si quieres una manada, un clan, una cofradía, un partido, una mina que no llame la atención o un hombre super fiel, estarás en una muy baja vibración, en una vibración que va en decadencia, que siempre está destinada al fracaso, o al éxito pasajero, pero no a la sensación de bienestar, de alegría, de tranquilidad, de orgullo que te proporcionaría sentirte parte de una naturaleza, de una esencia tan amplia como compleja.

 El mundo será destruido por medio del amor y podremos por fin vivir en el universo.

lunes, 22 de octubre de 2012

El Viejo





En Chile toda figura de mando es “El Viejo” por antonomasia. El político, el profesor, el verdulero de la esquina, el facho, el pelador, el cura, el vecino. Todos son viejos. El viejo chileno es ese que quiere eternizar su momento de gloria. Es ese ser canalla que adapta el pasado al presente, porque el presente le parece un futuro ininteligible de cabros de mierda que jamás serán como él cuando era joven. El viejo chileno es ese que cree en la jerarquía de los tiempos, el que cree en la preeminencia de las canas, la barriga y la pelada. El que cree en la tradición y el monumento, en el monólogo y el prejuicio. El viejo chileno detesta el diálogo entre generaciones, porque no cree más que en su generación.

Y no me culpen por irme en contra de los viejos ¿Cómo vamos a creer en esos muchachos del siglo veinte y viejos del siglo XXI? ¿Cómo vamos a quererlos o ayudarlos, cómo, si los viejos de hoy son los asesinos de ayer? Esos que nos negaron el mundo nuevo, esos que se renovaron sólo para seguir siendo viejos, los artífices y los cómplices, esos que hoy nos apuntan con el dedo y envidian nuestra juventud. 

Los viejos, esos viejos de mierda, vinagres, culiaos, como diría Redolés, que no creen en nada nuevo, y nos mantienen viviendo en sus añejas y putrefactas máximas. Todos estos viejos, que plagan el Congreso, las parroquias, los colegios, las gerencias, los tribunales, La Moneda , no son precisamente el abuelito de Heidi. Los viejos visibles, esos que son la reserva moralmente aceptable en este, su sistema, son los que mataron al hermano ejemplar que no pudo mostrarnos en vida su sabiduría. 

Lo peor es que el “viejo” es todo un clásico. Está el viejo mediático del sábado, el viejo rojo que se ofrece en navidad como ramera, el que se postula en cada elección durante estos últimos 40 años, el viejo verde que como un vampiro sodomiza a la carne joven, el viejo “histórico” que se le aplaude en cada acto, etc.
Es lamentable, pero ese es el ser viejo que aparece y se difunde.

El otro viejo, el viejo que es tan invisible como yo, el montepiado que tiene una hija madre soltera, una enfermedad catastrófica sin plan Auge, una fosa común esperando por él, está calladito tomando tecito en su casa, mascando ásperas las hojas de la vida. Maldiciendo y conformándose, alternadamente. Ese es el viejo que aparecerá sólo en algún comercial del INP, o del Hogar de Cristo, ese viejito que como chiste muestra que no le queda ni un solo diente, ese que vive en Cachillullo y puede hablar por teléfono con un lejano hijo emprendedor, o el que sale en el noticiario porque fue comido por los perros o porque para no morirse de hambre se comía los pañales con caca.

Convengamos en una cosa. En Chile desde el primer aliento, desde el alarido vital, si se es pobre, se sigue pobre. Si no hay herencia, apellido, pituto, compadrazgo, ni un talento que raye en la genialidad, seguirás siendo invisible. Se nace y se muere en la casta respectiva, a pesar de los anodinos esfuerzos de los chilenos meritócratas ¿Cómo puede ser que en un país tan pequeño como Chile y con tantas utilidades gracias a los negocios que este país es capaz de hacer, no cuente con seguridad social que contenga a todos los ciudadanos cuando estos envejecen? Eso se contesta con la misma máxima impuesta por los viejos, la plusvalía.

El gran negocio de la vejez. Los geriatras crecen día a día - y el bono es casi un 40% más caro que el de un medico general. Las AFP especulan con soltura en la bolsa de valores. Como será de rentable que los chilenos vivan casi un siglo - cantidad y no calidad por cierto - que no se discute siquiera el tema de la eutanasia en el Congreso. Uno pudiera pensar que es porque los cancerberos son viejos, y tienen miedo que algún sobrino o hijo un tanto más lozano, decida acabar con el conspicuo cuando este sufra su destino de mala hierba.

Ser viejo en Chile representa el recuerdo de una triste historia, una historia de fracaso y acomodo. Una historia que se extiende balbuceante, desgreñada, descompuesta, añeja, nauseabunda, con rostros conocidos, de viejos que se olvidaron del sueño, y que nacieron viejos para podrirlo todo. Los que siguen apareciéndose como zombis, esos que se encargan de mantener su estatus de héroes y castigar al joven Lizama o al pingüino revoltoso que quiere aprender ahora y no en la universidad la historia de nuestro país. 

Aquí el viejo es el dictador, el asesino, el ladrón que se va en el sueño, que muere de viejo mientras lo rodean sus parientes y lo atienden médicos y enfermeras. Aquí, ese es el viejo. El impune, el homenajeado con la bandera sobre el féretro. En Chile el viejo siempre será el viejo. Porque las momias son viejas y porque ningún héroe sobrevive tras una revolución sin victoria, aunque haya Clotarios Blest y viejos underground, como Charlie Cortés, pero esos nunca han sido viejos.

Aquí encerrados en una cárcel sin rejas, sueño dejar un cuerpo joven. Postulo el suicidio como principio libertador. No creo en los viejos.

Montajes: El “veraneando en Zapallar” de Hinzpeter



Lejos una de las obras más patéticas que tengo en la memoria es “Veraneando en Zapallar”. Se trata de una familia “tuvo” que empobrecida decide encerrarse en la casa durante todo el verano para hacerle creer a todo el mundo que están pasándola de lujo.

El engaño que hacen los de la clase dominante cuando pierde poder siempre resulta ser el más vergonzoso. La “apariencia” responde a la pérdida total del respeto o el temor a esos escasos símbolos de status.

El gobierno elegido democráticamente por voto “popular” derivado de la estulticia multitudinaria de un pueblo desesperado con el acomodo vil concertacionista, se ha visto doblegado desde muy temprano por quienes jamás hemos creído en el status quo y todo aquellos que frente al ridículo psicokiller de Hinzpeter, simplemente han decidido generar una ofensiva discursiva que parte en la mesa, sigue en el taxi, se desparrama en las redes sociales, y obviamente para el alma joven y combativa, termina en el pechito con pechito en la calle, ahí donde las papas están quemando.

Por eso el patético gobierno ha debido convencer al alma debilitada por la frustración y el hambre, esa que por primera vez escuchaba a Silvio llorando la caída del Halcón de Chicureo, esa que se pudre frente al televisor, esa fascista y pobre, ignorante de tanto ignorarla, de que su autoridad es buena y necesaria para repeler el avance del adolescente vándalo. 

No es muy difícil el público elegido por el gobierno. La dictadura de la vieja juliá es similar a la de Hinzpeter, donde el prejuicio, la manipulación y el patetismo priman con tal de continuar con el control.

La vergüenza de la familia cuica que pierde todo aquello que los sujetaba como sujetos, los lleva a encerrarse en una mentira en “Veraneando en Zapallar”, lo mismo que está haciendo el gobierno de Hinzpeter, porque paremos el webeo, es ese enfermo quien lleva las riendas  del más mediocre de los periodos, justamente por su limítrofe entendimiento de la administración pública.

Tres micros quemadas al mismo tiempo en distintos puntos de la ciudad, estando completamente desocupadas y que el responsable sea un mapuche de 14 años, nos habla de lo burdo y de lo lejos que puede llegarse.

Es entendible que la CNI pudiera montar el frikisimo vidente de Villa Alemana, donde Miguel Ángel, un travesti años más tarde que murió de cirrosis, tenía a la misma vieja juliá y al facho pobre embobado con la gracia divina. Pero se supone que los tiempos han cambiado… ¿O es muy tonto lo que estoy diciendo? Claro que sí, porque continúan los mecanismos, para que tú vieja juliá tires botellas, bolsas de basura, incluso piedras desde tu departamentito, a los jóvenes radicalmente dignos, para ayudar al paco gana pan y a ese gobierno que te convence con débiles argumentos pensados detenidamente para atender a tu debilitada mente.

La película de Krammer deja en evidencia el espíritu simulador del Primer Ministro judío, su control sobre Piñera (quizás cuantas llallitas debe de saberle) y esa impronta de botnet inhumana aprendida de seguro en el servicio militar realizado en Israel. Se han desbordado las salas en donde el hazmerreír no es ni Zalaquet ni Rafa Araneda, es él, el poder perdido encarnado en la farsa desesperada.

O sea todo el populacho ya entendió de qué se trata: un engaño en donde el gobierno monta un espectáculo de negación de su estrepitoso fracaso, que se coloca en evidencia por su patetismo y en las pantallas de cine gracias a este comediante, que perdonenmé, con esto ha hecho más que la Camila y el Giorgio juntos que quizás por donde se andan paseado mientras los cabros siguen siendo reprimidos.

Hasta los teckies, muchos de estos escépticos frente a expresiones políticas como la protesta, pero habilidosos en el arte del trolleo, se han dado cuenta del carerrajismo de Hinzpeter a la hora de solapar su derrota y encerrarse como esa familia que no le alcanza para veranear en Zapallar, entre las cuatro paredes de La Moneda para esconder la vergüenza del escaso 36% de aprobación.

El blog Desayunando con Leo Freak publicó 76 cuentas de Twitter (que podrían ser muchísimas más) creadas en fechas acotadas de tiempo, que solo twittean alabanzas  al patético gobierno. Estas cuentas hablan entre sí y además hacen retweet de la cuenta @tronwell, un instituto de inglés.  La prueba de que son falsas radica en que  la agencia de marketing que lleva la cuenta de Tronwell en Twitter es IntelligenX, la empresa que realizó iniciativas como el “censo Twitter” y el famoso monitoreo de conversaciones en redes sociales encomendado por el Ministerio del Interior.

Está clarísimo. Nadie, ni el idiota más neonazisonista podría tener una cuenta llamada @iLoveHinzpeter que durante las 24 horas del día viste un babero para chuparle las gónadas en el no-lugar. Lo más triste, para Hinzpeter es que sus empleados hacen la pega tan a la Chilean Way, que matan dos pájaros de un tiro y le entrega algunos twitteos a otro cliente: el Instituto Tronwell, lo que los delata y da la clave para cachar que es un vil montaje.

 A todo esto y como último dato de este “Veraneando en Zapallar” de Hinzpeter, el gerente  de IntelligenX, se llama Claudio Juliá. Como dice Salfate, el profeta de los montajes y conspiraciones de los últimos tiempos, “Todo calza pollo”.

O sea, el único que cree el asunto de los montajes es la abuela del gerente de la agencia que contrató el gobierno, la vieja juliá, y uno que otro facho pobre.
 ¡Nadie te quiere Hinzpeter! Asúmelo o simplemente tómate todos los ravotril que tienes en el velador y termina con el escándalo. Eres realmente ¡Patético!

Temporada de bicicletas y piernas largas




Nos queda claro que nadie en el mundo puede celebrar un 11 de septiembre (bueno, en rigor los Colombianos sí lo hicieron), pero es un día maldito que gracias al endieciochamiento se  nos olvida en un apagón de tele auspiciado por la gloriosa patria. Pero septiembre es más que ese mes en donde el nacionalismo –que curao no vale- se hace presente.

Es un mes donde comienza a nacer la flor, a brillar más el sol. Comienza la esperanza de esa semilla que en abril dará sus gloriosos frutos. Vamos por el tiempo robado, a devolverlo a su primavera, a esa que le pertenece un todo cosmológico. De donde nace la era.

Sí, suena lindo, y como escupimos en la cara a la belleza sin siquiera sentarla sobre las piernas, no nos damos cuenta. Miren cabros no solo para los lados buscando a otros. Diren en 360° y entiéndanse un ser en el mundo.

La cordillera es un sentimiento vertical. La chilenidad tiene una posición de columna sin cuerpo, en donde la perspectiva del todo se aprisiona y es como dormir en el larguero de la cama. Y con frío. La cordillera es hermosa, pero es una montaña a la cual no accedimos.  ¿Comprenden? Estamos incómodos por lo mismo. La primavera, justamente con el endiociochamiento, contribuye a soltarnos, pero en sentido de permiso, pero no de liberación.

No somos capaces de sacar la jaula.

Algunos si lo comprenden. Quienes han perdido el miedo al ridículo y se han posicionado en igualdad a los otros, o sea con un ser asumido en el mundo y siendo mismo todo el tiempo, con posibilidad de equivocarse, tienen permanentes problemas. Son florescientes, pero no logran su maduración y su fruto. Ellos (nosotros) tenemos una oportunidad, nos entuciasmamos, pero el aguafiestismo siempre gana con su impronta invernal.

Allende o Violeta, tienen esa condición de entes vivos que nacen, florecen y dan frutos antes de morir, pero no mueren naturalmente. No me refiero al autoexterminio, sino la negación de quienes se sienten otros a su primavera. Lo incrustan en un marmoleo vegetalismo de rama vertical que en su estancamiento muere buscando agua.

No es que la gente sea mala en Chile, pero es aturdida. Le gusta el sufrimiento y lo feo. Se enternece, le gusta, le sirve. Ese drama poblacional victima de todo menos de sí mismo, porque ni él mismo lo conoce.
Conectarse con la visión del horizonte es crucial. El paisaje, es cierto, manda más que el lenguaje. Pero simplemente viajemos! Hagamos primavera en una temporada de bicicletas y piernas largas. Nada está perdido cuando logra encontrarse.

A veces hay que retroceder y más que eso moverse, circular, empoderarse y descender a la tierra y mirarla como el planeta que es, y desde ahí entender la maravilla.

Súper terrible lo del paco que da la sensación de que ya somos gringos y lo hemos logrado. Que estamos de verdad cagados y nos vamos a fulminar en cualquier momento, gracias a dios, porque no seríamos capaces de hacerlo por nosotros mismos, porque ese mismo ha sido trucado por un weón feo y cobarde llamado miedo.

Más allá de la tragedia de la pasta base metida con su qué en las poblaciones por sapos de la Dictadura, de la sociedad estratificada demoniaca y absurda que tenemos, de la verticalidad de la cordillera y de dormir en el larguero ideológico, incómodos por hacernos el leso con la verdad, hay un mundo afuera.

La oficina mata más que el cigarro, estoy segura. Vive, no como ¡Viven!, ese documental de zombies andinos, como todo zombie antropófagos. Vive como quien dice autocanibalizándote. Aprovechándote de tu primavera y vive comiendo de tus propios frutos (y por favor! No se malentienda! No me refiero a un sueldo y a eso de “yo me gano los porotos”, sino a algo intrínseco. Gracias por considerar la aclaración). Fin.


Chile se vende



Tal cual, ni mucho más ni mucho menos. El Ministro Pablo Longueira, que confesara ser visitado por  Jaime Guzmán, el eunuco paridor del gremialismo y males tan agudos como las Constitución chilena, en una entrevista sobre el litio realizada por jóvenes estudiantes de la Cátedra Economía II, de Administración Pública de la Universidad de Valparaíso, soltó una frase de de alto calibre: “No estamos entregando un contrato para que se explote “ese” yacimiento; estamos vendiendo Chile”.

El controvertido Ministro de Economía Pablo Longueira, conocido por impulsar la Ley de Pesca, o “Ley Longueira”,  que según los pescadores artesanales y los expertos, continúa privatizando el mar en una evidente concentración de estos recursos dado a que siete familias tienen el derecho de explotación, o por la intromisión en el  fallo contra la construcción de la termoeléctrica Castilla, al declarar a los medios que  se “arriesga el modelo de desarrollo en Chile”, ahora comienza a dar que hablar en el tema minero.

El Contrato Especial de Operación de Litio (Ceol) respondió a la oferta de $19.301 millones (US$40,8 millones) por parte de SQM perteneciente al ex yerno de Augusto Pinochet, Julio Ponce Lerou, y donde el hermano del actual ministro de Minería, Patricio de Solminihac, trabaja como vicepresidente ejecutivo, fue razón suficiente para asignarle el derecho del recurso por 20 años con una extracción promedio de 100 mil toneladas de litio metálico.

Lamentablemente para todos ellos, no se pudo cobrar la herencia del tata malo. Por más empeño que le puso Longueira y el Subsecretario, Pablo Wagner, recientemente renunciado por esta licitación fallida,  todos sus deseos de que se vendiera Chile a los amigos para que todo quedara en familia, no fue posible. ¿La razón? Muy fácil.

Durante la dictadura a esta empresa privada pero con claros lazos con el poder del tirano, se le concedieron varios permisos de manera irregular, entre ellos de usos de agua de la Dirección General de Aguas, organismo público dependiente del Ministerio de Obras Públicas (MOP), que asigna los derechos de aprovechamiento de aguas superficiales y subterráneas, consagrado en la Constitución de 1980, donde se expresa que no puede intervenir sobre el uso que el privado haga de un derecho de aprovechamiento de agua ya asignado.

Por otra parte se le concedieron derechos de explotación en la Pampa del Tamarugal que también estaban fuera de la norma. Estas dos situaciones fueron motivo de demanda. El mismo Estado una vez acabada la dictadura comenzó un litigio que curiosamente solo ahora, que este sector está en el poder, y gracias a los coreano-japoneses de  Posco Consortium —integrado por las empresas Posco, Mitsui, Daewoo International y Minera Li Energy Spa- sale a la luz pública.

Es impresionante que habiendo un departamento jurídico en cada Ministerio se les haya pasado colado este conflicto. Las bases que las mismas autoridades hicieron “a la medida” de Soquimich, fueron vulneradas en una negligencia que causó la salida de del alto funcionario.

Es de pensar que el modus operandi de la derecha chilena ha sido siempre tan espurio y ha estado siempre por sobre la norma, incluso de la mínima decencia, que no les importó y pensando que como antes, no importaría demasiado.

Como decía el Inspector J. Lee, Policía de Nova en la novela de Williams Burroughs “Han vendido el suelo bajo los pies de los que nunca nacerán. Traidores de todas las almas en todas partes. ¿Necesitan el nombre de Hassan i Sabbah para sus inmundos negociados? ¿Para vender a los no nacidos?”.

 Porque es eso lo que uno se pregunta, como si estuviera en el final de los tiempos donde los pueblos de la Tierra solo esperan el éxodo final hacia otro planeta.

Chile está vendido, no hay mucho más que decir al respecto. Si no son los foráneos los que nos arrebatan las riquezas por incapacidad del Estado, es el latifundista quien se hace amo y señor con muy pocos escrúpulos, lo que es una pena en términos humanos como ciudadanos de Chile, y aún más en términos medio ambientales.


Digregaciones ciudadanas



En un Facebook de la República

Luego de que la Ciudadana 1 posteara: CANTAMOS AHHH NO META LA MANO!! AHHHH NO META LA MANO, HIT DE LA RANCIA EPOCA EN QUE CANITROT LA CANTABA LLEGANDO DEL CARRETE CNI A LA OFICINA. PIENSO QUE EL TRANSANTIAGO ES EL TRANSPORTE PUBLICO Y GRATUITO LEGADO POR LA CONCERTA. ALGO BUENO QUE HAYAN HECHO. "GRACIAS MICHELLE",  Se dio lugar el siguiente debate:

Ciudadano 2: Gratuito? p'tas y yo que lo pago a diario. ¿Hasta cuando eso de hacerse el vivo? :\ ...acaso eso nos hace mejores ciudadanos?!

Ciudadano 3: VIVA LA EVASIÓN!!! ¿Quién quiere ser ciudadano? ¿Perdón? pero ¿Qué crestas es eso? ¿Ser pavo y dejar que te roben?

Cuidadano 2: ¿Se entiende que somos parte de una comunidad política y social? ¿Se entiende que aspiramos al "buen vivir", ahora al no pagar la micro en que ayudamos a ello?

Ciudadana 1: Si. Ayudamos a la dignidad absolutamente olvidada de todo un pueblo engañado conceptualmente, como usted lo está. ¿Se entiende, me pregunto, que ser ciudadano no es ser un usuario final? ¿Se entiende que el pobre obrero lo es porque soporta la carga del yugo sobre su pescuezo? Yo a veces no entiendo los buenos modales, el "buen vivir" como usted le dice. A mí me parece de pésimo gusto, una forma de miseria e insolencia con uno mismo. Con el "ciudadano", el ser habitante de la urbe, viajero, pensante, comunicador, político. El que decide.

Ciudadano 2: Mmmhhh... Por el buen vivir entiendo vivir en armonía con uno mismo, con la naturaleza y con los demás, un concepto muy arraigado en mi cultura y personalmente no encuentro sea esto una basura. Para mí el ciudadano debería ser un usuario responsable de lo que elige consumir y de lo que se priva también, en ese caso, ok, no ocupemos el transantiago, pero ¿Justificar el fraude como acto de mala fe para la reivindicación de los derechos de un pueblo? no pienso que eso dé buenos frutos y me tinca que se puede llegar a ser un poco más creativo

Ciudadana 1: Esta bien. Soy medio atarantada y trabajo con lo que hay. Se han aprovechado hasta el cansancio de la buena fe, de los ideales y la decencia. CREO EN EL ROBO HORMIGA, CREO EN EL ROBO A LOS CAJEROS AUTOMÁTICOS, CREO EN SACAR LA VUELTA LEYENDO FILOSOFÍA, CREO EN LA BICICLETA Y CAPEAR METRO CORRIENDO POR LAS CALLES, CON LA IMPUNIDAD DE TOPARSE CON MELNICK Y GRITARLE QUE ESTÁ PENSANDO MAL, QUE ESTÁ VIVIENDO Y COMIENDO MAL. CREO Y CADA VEZ MÁS EN EL MOMENTO. EN LA RAPIÑA A MANSALVA, EN EL VUELO TRIUNFADOR DEL FLAITE POR EL PASEO AHUMADA!

Ciudadano 2: Entiendo tu rabia, pero para mí si hay que dar un golpe tiene que ser bien dado, te aseguro que ese tipo de acciones son marginales para las empresas y que además son pan de cada día, al imaginar un escenario en que todos apoyásemos el flaiteo sólo veo un sufrimiento extremo los primeros días y luego un nuevo orden para convivir... eso cuando ya no nos quede nada más que usurpar, mejor redistribuir de una forma menos violenta.

Cuidadana 4: Permiso. Pero desobediencia de la que una habla es un acto tremendamente cívico, y se llama desobediencia civil:-)

Ciudadano 1: Lo importante es la ruptura del concepto robo. La "apropiación" el "empoderamiento", no es daladi. Por eso el comercial AHHH! NO META LA MANO. Porque hacen creer que el ciudadano le está robando al que otro ciudadano que paga, cuando el que le está robando al ciudadano que paga es el Estado, ya que el que no paga solamente está haciendo uso de su derecho ciudadano. NO ES UN DEBER SER USUARIO. Pero si es un derecho transportarte seguro y cómodo a tu mierda de trabajo o a tu mierda de escuela obligada para poder sobrevivir en una sociedad. ¿No le parece indecente cobrar y mucho por semejante esclavitud? lo que pasa es que nos están reventando, porque este país no tiene decencia. Porque en este país todos son unos desvergonzados. Desde allende suicidándose sin hacerse cargo de una resistencia que nos hiciera fuertes y no víctimas de los canallas, hasta una farándula que configura toda una polvareda densa que confunde conceptos: raja-moreira, teta-lagosweber, libia-robertocarlos, deudas-ciudadanos, redistribución-karadima… y así sucesivamente. 

Ciudadano 5: Claro! Y estamos enseñados a creer que cuando grandes compañías se quedan con recursos naturales no puede ser llamado robo. El uso de la palabra termina declarando el concepto. En mi opinión, es un país muy "bien enseñado" donde el cuestionamiento a la autoridad sólo se ejerce cuando hay quórum, y cuando la autoridad lo permite. A fin de cuentas somos nosotros los que alimentamos a los que nos roban.

Ciudadano 6: "Transporte gratuito"?? Qué legado socialdemocrata!! Yo y el resto pagamos obligados todos los días....si la evasión es muy mínima, el comercial es para legitimar el alza en los precios, na que ver po....una versión narrativa del mensaje podría ser un "los ciudadanos pagan su pasaje cueste lo que cueste"!

Ciudadano 7: lo q hay q aser es too comprar vicy y salir por las calles, así nadie paga.

Ciudadana 1: Si!! Y ojo, lo de Michelle, es una ironía pues!!!

lunes, 17 de septiembre de 2012

CURAO NO VALE


No quiero ser aguafiestas queridos, pero soy de las señoras que se acidifica aún más con la empanada de pino. No entiendo ese desvarío etílico, que nos hace vomitar la vida. Me parece estupendo que podamos carnavalizar esta larga y angosta faja de tierra, pero mejor sería cannabizarla, más aún si consideramos que lo que se promueve en nuestra sociedad para activar la hormona dicharachera sea el nocivo alcohol.

Porque, seamos sinceros, por mucha agua que tomemos, mucha ensalada que comamos y por muy conscientes que seamos de no mezclar los destilados con los fermentados, la caída al litro siempre trae cola.
Sí, no se trata de las sales de baño y sí, mejor que el vino, la mismísima sangre de Cristo, no hay nada. Es un antioxidante, un vaso dilatador, un “bálsamo social”. Pero embriagarse ya no me resulta atractivo, menos para celebrar la patria.

No mis queridos y queridas fumarolitas. Al igual que ustedes siento que hay cosas mejores que la sensación de que se te haya hecho tiras el oído medio, bamboleándote de lado a lado, con un estólido convencimiento de que eres feliz con este país, siendo que tú pobrecito mortal, como yo, todos los días te preguntas cuál es el beneficio de ser chileno. ¿El tiqui tiqui ti? Quizás el éxodo campo-ciudad sucedió hace tanto tiempo que esta alegoría que renace en el primaveral mes de septiembre se me hace ajena.

No es por ser malagradecida, pero inclusive si indagamos en las condiciones de trabajo de quienes trabajan en las viñas, o en la huella de carbono que tiene el copete importado, nos comenzarían a dar arcadas sin haber probado un sorbo.

La idea no es que vuelvan los tiempos de Al Capone, pero sin duda pienso que el alcohol es la más charcha de las drogas. Se me hace la idea que la talentosa Amy, a pesar de su coketa (ketamina-cocaina) estaría vivita y coleando de no ser por su alta dosis de destilado.

No, si no quise satanizar el brebaje espirituoso, aunque sí, los viejos chichas y los machos cabríos femicidas, tienen una relación bastante estrecha con él. Pero discúlpenme, es difícil eso de las medias tintas, o las medias botellas, porque si hay que tomar tomamos y no paramos,  porque eso de que se calienta el hociquillo no es un mito.

Todo calza estimado polluelo. Para tener orgullo patrio en las condiciones en que ha sido desarrollada la República, simplemente hay que estar borracho. Quizás por eso se promueve con tanto ahínco la celebración y catarsis dieciochera, aunque todos bien sabemos que tanto entusiasmo, tanto cariño y aceptación curao, no vale.

viernes, 14 de septiembre de 2012

algo que escribí

es que todo el lenguaje está acá y no en la calle con la gaceta la gente vive la ciudad como transito hacia sus trabajos
no hay gente que compre diario en el quiosco
para leer en el café
va a la oficina y revisa internet
mientras se supone que trabaja. 

La delincuencia se toma la calle, el perro vago-callejero-abandonado, los policías; mientras nosotros estamos encerrados en nuestras oficinas. Co
n frío por el aire acondicionado...

Afuera hacen los primeros calores del año y se puede usar ropa de verano
pero preferimos comunicarnos
porque cuesta pensar solo

Se está atomizado en la actividad humana-principalmente económica como describiría marx- del modelo, que la escritura resulta terapéutica. De ahí la necesidad de opinión. el exceso de retórica. la émica. el discurso.

uno quiere ser
y tw y fb lo permiten hasta por ahí
porque si no hay revuelta interior del sujeto hablante
repite el discurso de la realidad y no el de la verdad
y es un personaje

lo unico concreto justamente por lo inconcreto es la verdad
la interpretación del ecosistema
la realidad siempre es mula
la verdad es La tierra. La realidad el mundo
fb y tw pueden ser orgánicos con lo que la gente realmente piensa, o simulados como la gente realmente cree

los del mundo y los de la tierra

la dialéctica de realidad vs verdad

la creencia. la creación

uno se mete al capitalismo por medio del trabajo asalariado, ahí tus redes sociales, se convierte en una gruta si cumples un rol sin un status... El status no como algo arribista, sino ideal. El monumento que podría ser una plataforma de Internet, cumpliendo el parriano deseo de Monumentos para Todos o para Ninguno, se releva por un triste mamarracho modelado por la estructura.

o sea tu mismo le pertenece a la empresa, cuando no haces lo que te gusta, y no puedes decir la verdad, hablar de lo que piensas, sino solo de lo que te hacen creer y que como resultado genera realidad
Esa que generan los medios tristemente cobardes, con una mordaza autoimpuesta, por un servilismo baratísimo (se dan de a 12 los periodistas. Y son como los huevos. Algunos vienen hueros aunque no importa, porque a lo más nacen pollos, y mueren gallinas.

es que todo el lenguaje está acá y no en la calle con la gaceta
la gente vive la ciudad como transito hacia sus trabajos
no hay gente que compre diario en el quiosco
para leer en el café
va a la oficina y revisa internet
mientras se supone que trabaja.

La opinión nos da valor, pero tiene que ser verdadera para generar un cambio comunicacional.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Chile goebbeliano




Nos dicen que Chile es un país serio, republicano, donde las instituciones funcionan. Una nación ejemplar. Mal que mal somos la primera nación con la primera revolución por la vía democrática y la primera con la salida de una dictadura por medio de un plebiscito…

Nos enseñan un país de nombre tan singular como su simpática existencia, con una historia que atendiendo a esta característica, cuenta relatos de la “vida social i cultural” además de espeluznantes revelaciones de mujeres perversas como la Quintala, sin embargo, muy pocas veces se hace de valor para adentrarse en la experiencia de héroes como Balmaceda, Recabarren, Violeta Parra, De Rokha, Allende…o para narrar la vida de sujetos populares sin caer en la crónica roja.

Chile, a pesar de ciertas bondades que aparecen en los discursos de los próceres desvencijados para fechas conmemorativas,  es un país que no digamos olvida, pues no se acordaría de cómo generar sus trampas, sino que se hace el tonto de puro pillo.

Eso nos lleva a pensar que Chile sí tiene identidad, una que tiene que ver con una personalidad, pero no con un espíritu. Psicoanalizar Chile es psicoanalizar el fraccionamiento de quien no reconoce su esencia y se diluye en la frivolidad y miseria de lo  utilitario en el sentido de permanecer en un cuerpo que ya está muerto gracias a las turbias artes del engaño a la propia vida.

Los discursos de poder se han parapetado en la mentira, han silenciado los verdaderos discursos manados desde el pueblo con fines de solapamiento. Han arrebatado la patria como tal, entregando un sucedáneo que con su exceso de artificio genera el más hondo rechazo.

Recientemente Giorgio Jackson se encargó de develar que la Fundación Jaime Guzmán hace cursos de comunicación basándose en las técnicas goebbelianas de propaganda nazi a las Juventudes Udi, que recalcan que la política es un arte donde el engaño y la mentira llevan la delantera.

La retórica como medio de seducción de masas tecnificada en el marketing, explica la tendencia que no solo responde a esta facción. Este afán por mostrar a Chile como un país que basa sus raíces en mitología criollista en donde el arribismo y el amaneramiento son activos para los cada día más emprendedores ciudadanos, ha dado excelentes resultados.

 El “orgullo patriótico” viene y se queda en las entrañas por medio de triunfos deportivos pasajeros, concursos de belleza, o juerga y desvarío en una catarsis dieciochera ideal para resetear los debilitados cerebros que a la vuelta a la realidad estarán llanos al voto voluntario, que gracias a la inscripción automática amplió el electorado sin cambiar un ápice el sistema binominal.

El fin a las listas de espera, la reducción del 7%, los tribunales medio ambientales, la reforma tributaria, el post natal, y anteriormente el nuevo y maravilloso Transantiago, el reforzamiento de la educación preescolar, el plan auge y todas esas promesas que partieron en una campaña en donde no hubo nada más alegre que la promesa de que la alegría ya venía son parte de ese marketing, de esa propaganda en donde se gastan cientos de miles de millones para solapar la decadencia y a su vez dejar fuera lo mejor de nosotros. El alma joven silenciada, la autenticidad, esa que no tiene filiación partidista y menos fronteras, esa que depende del alerta creativa, de la unión intersubjetiva de quienes nos conocemos sin vernos y sin siquiera tenernos cerca.

El Estado Nación es un cuerpo muerto ocupado por vampíricos barones que lo utilizan como plataforma para conseguir corromper la sangre fresca. Está de baja y la mayoría de los niños lo sabe, sabe que se nacen sin patria cuando ya no se es soberano de un territorio y solo cliente con deberes de pago y conducta. Por eso no les interesa la educación formal y necesitan de un cambio cultural profundo que se encargue de la memoria del pueblo, de su propia y palpitante construcción que acabe por fin con el publicitario afán de vender Chile y el concepto de país como una prerrogativa de existencia humana, cuando sabemos que justamente ahí no está la vida, justamente porque en su nombre se la niega descaradamente.



sábado, 11 de agosto de 2012

El ciclo de la vida



Debo admitir que fui dura, pero mal que mal es mi estilo. Claudito, ni tan “ito” ya a sus 12 años, me preguntó en qué consistía el ciclo de la vida (desde que salió Veo Verde como meme en Jaidefinichon me considera una eminencia). Le contesté así: Nacer: Nacemos. Crecer: crecemos, nos salen pelos, espinillas, follamos en la medida de lo posible, nos mandamos un cagazo llamado reproducción y luego de eso  trabajar, trabajar, trabajar y morir, morir, morir, así hasta la eternidad.

Claro, deje afuera todas las descripciones del jugoseo en cada una de las etapas, pero el niño entendió y se preocupó. Me dijo que si uno es bien tratado en la infancia bien bueno sería seguir  el ejemplo de Oscar y tocar el tambor para siempre.

 La existencia humana es bien mediocre y cuando uno se sumerge en la adicción a alguna sustancia alucinógena entiende con mayor impacto, la futilidad de este ciclo hasta que llega a la nada. Waking Life o Enter the Void, cada uno a su manera, explican desde una perspectiva bizarra  lo agarrados de los cocos o las tetas que estamos del capital y sus vicios.

La subsistencia no resiste la recolección de bayas, la pesca y la caza, ni siquiera la agricultura en una inexistencia de tierras pertenecientes a algún natural. No, depende ya de supercorporaciones  (como Cencosud) a las cuales el Estado les condona  las deudas y que construyen para nuestra perversa tentación mundana, torres de babel (Costanera Center) que se erigen justamente en los polos de transitabilidad social, ahí donde el obrero del área de servicios, sueña con ser de la comuna(Providencia) y dejar de viajar en transantiago. 

La urbe y su columna vertebral lordiósica que sube hasta las montañas mientras el viento sopla para que los más pobres se intoxiquen y mueran, no es más que una réplica de todo un país, e incluso el mundo, que inhibe las buenas prácticas por un par de moneditas. Pero los diagnósticos ya están dados y fíjense que es el propio poder el que ahora por “transparencia” lo comunica y difunde.

El “Informe del Estado del Medio Ambiente” entregado por el Ministerio del idem declara que 10 millones de chilenos se ven obligados a aspirar caca manada, y ellos mismo lo dicen, por las termoléctricas, las cupríferas, que nos dan ese sueldo que poco y nada vemos salvo cuando se hacen homenajes al tirano y nos acordamos que un gran porcentaje se va a “defensa”, y la calefacción a leña. Si, es cierto, a veces también tenemos la culpa.

Paralelamente, la ONU saca el informe GEO 5 en el cual dice lo siguiente a sangre de pato “La Tierra sufrirá un colapso sin precedentes, abrupto e irreversible” dado a que “El crecimiento económico ha tenido lugar a expensas de los recursos naturales y los ecosistemas; debido a los incentivos perjudiciales” como el subsidio a los combustibles fósiles de parte del Estado de todas las naciones.

Ya, ¿y? Y nada, pues. Nos dicen que nos estamos muriendo, o que nos vamos a morir, pero como esto es parte del ciclo de la vida parece que da lo mismo; la verdad es que las cosas seguirán de mal en peor y que, bueno, ya no es que los Mayas o Salfate tengan razón, sino que son ellos mismos la tienen, como también las soluciones, pero es muy difícil que las lleven a cabo. Hay muchos intereses de por medio y cosas que parece, van más allá de la lógica y racionalidad que tanto predican.

¡Todos vamos a morir! Y sí, eso es evidente, pero que el mismo hombre finalmente haya logrado ser la profecía autocumplida nos demuestra lo poco empáticos que hemos sido con nuestra propia naturaleza, réplica del mismo Universo.

No sé porqué me tinca que muchos sienten orgullo de una sociedad suicida, de que no sea Dios el que plantee un Apocalipsis, sino que sea una creación humana la que escriba un guión Mad-maxiano.

Claro, yo también me siento doblándole la mano al destino y quemándole, gracias a un porro, las hojas a la biblia, pero me doy cuenta que no soy solo yo la que me muero, sino todos y todas, haciendo por fin causa común en una partusa tanatológica indecente e inmoral, que agarra a varios miles de especies ajenas a lo repugnantemente humano, terminando de una vez y para siempre con el “ciclo de la vida” en lo que en el Informe oficial de a ONU se denomina científicamente “la sexta extinción”.



Asistencialismo vs Populismo


El estado es la administración de la pobreza y en cuanto a eso no hay nada más que discutir. Como las instituciones de caridad inspiradas en diosito, les es útil mantener un amplio rebaño o res-pública, con el fin de ser necesarios en la misión de “salvaguardar” la vida a medio morir saltando.

Los “más necesitados” lo son porque resultan imperativos en el argumento de su propia existencia. Y es así como en vez de repartir las riquezas del país en el derecho soberano del respeto y sustento de la tierra en que se habita, se dedican a mantener el status quo, el saqueo y la división de clases.

Independizar al pueblo de la mediocre “ayuda” que depende de los “esfuerzos” que dicen los personeros, hace el gobierno de turno, haría innecesaria la representación del voto en la patética puesta en escena democrática. Esa que se utiliza para renovar el triste contrato social que cede el cuerpo político de cada quién a un “representante” que se encargará de conservar las mismas lógicas de “asistencia”.

Un estado como el nuestro que se dedica a administrar la pobreza y a servir de plataforma para que los más ricos lo sean aún más en  el obsceno y exhibicionista hábito de la  transparencia que ventea sin pudor leyes tributarias, licitaciones y patentes de desparpajada podredumbre, no tiene en carpeta poner a disposición de los ciudadanos las fórmulas correctas para concretar el verdadero desarrollo.

Siempre he pensado que si tuviéramos una sola vez en nuestra vida republicana, esa que tanto enorgullece a quienes se autoproclaman estadistas , un gobierno populista con todo lo que ello implica, muchos trabajadores y trabajadoras comprenderían lo que es ser habitante de una nación pues probarían los beneficios que dota pertenecer a un país.

El asistencialismo, los bonos, las migajas, el chorreo, han sido el impulso para caer en un espiral desventurado de no-ciudadanos esclavos que en su destino tienen a “un amigo en su camino”, un “Techo para Chile”, un “fondo solidario” y a un Joaquín Lavín repartiendo frazadas a los indigentes de la capital.

Esta realidad moral nacional es la que causa el clientelismo político. La venta de voluntad de voto a raíz de la enorme carencia que no permite más que la mirada cortoplacista del hambre que se tiene a la hora de almuerzo y del frío al caer la noche.

Es así perfecto para quienes detentan el poder que al llegar el periodo de elecciones ellos puedan vincular su representatibidad por medio de cajas de fideos y computadores viejos.

Quienes no estábamos interesados en estar dentro de este vulgar juego, simplemente no estábamos inscritos, pero lamentablemente el voto voluntario nos ha incluido, dirección publicada mediante, en los registros del SERVEL, sin haber cambiado las reglas, manteniéndonos decidiendo en el marco binominal.

Al llegar este nuevo votante que tiene claro cómo es utilizado el rebaño res-público, los políticos han comenzado con nuevas estrategias que intentan responder a otro tipo de necesidades que escapan a los ofrecimientos materiales.
Por ejemplo las de orden de derechos individuales. Vemos al ministro Beyer en una marcha por la igualdad, dado que entiende que los estudiantes, que siendo pioneros abrieron el tema de las libertades sexuales con movimientos o tribus urbanas como los Pokemon u Otaku, hace algunos años atrás.

Lamentablemente para él, y tantos otros,  nosotros no exigiremos nada para darles nuestro apoyo. No estamos interesados, no somos clientes de su política porque no hay ofrecimiento alguno del cual podamos dar crédito.

Nuestra misión es hacer entender que el modelo está caduco porque representa el anquilosamiento de la mediocridad, de la falsa caridad y la asistencia cuando lo realmente necesario es hacer que nuestro pueblo se independice y por su cuenta con leyes justas y redistribución de los recursos naturales, se arme y comience a politizar su propio espacio, a crear sus lógicas para participar siendo un activo que no requiere de representantes chantas que no conciben de una forma digna el poder que detentan. ¡Nosotros debemos enseñarles dignidad! Aunque esta sola frase sea motivo para que ellos nos acusen de populismo.