martes, 4 de mayo de 2010

Coco loco eres tú



La locura siempre se instala desde el exterior, pues es difícil que una persona, estando realmente perturbada, se autodenomine como enferma mental. Casi siempre son las familias las encargadas de encerrarte en el casillero de la locura. Es como el tema de los apodos. Yo nunca me dije a mi misma “zancudo playero”, fueron esos estúpidos de siempre, los que me bautizaron como tal.

Que le digan loco a Bielsa, es más o menos lo mismo. Un apelativo que le coloca la “sociedad” al individuo, condenándolo a la “prisión continua” de la que nos habla Focault, esa que está presente incluso extramuros, pues los dispositivos de control se reproducen incluso fuera de las instituciones que estructuran el orden del discurso, y que mejor para recordar “la norma” que la prensa, ese cuarto poder, claro está, que forma parte del privilegiado duopolio.

En la página editorial del diario La Tercera se habló de la charla que dio el “loco” en donde se pronunció en referencia a los saqueos posteriores al terremoto, pero no para profundizar en los dichos del DT de La Roja, porque mucha agua a pasado, o se ha estancado bajo el puente desde los griegos que no sabían realmente si estas personas eran locos o verdaderos sabios, sino para reprenderle como a un niño: ““pastelero a tus pasteles” por que como sociólogo eres un buen entrenador”.

La integridad de la “verdad” está en peligro cuando un tipo con características de héroe abre la boca para decir que el capitalismo salvaje a moldeado a un ciudadano hambriento de bienes materiales, que se encuentra entre la maraña de la publicidad confundido, y que en una situación de crisis y con esa base moral neoliberal, hasta él, el mismísimo Bielsa, se robaba el plasma.

Se supone que el “loco” Bielsa, ha preferido el error y desdeñado a la verdad. A esos son los que llamamos orates, a esos que utilizan su ética para otorgar la libertad para pensar sin patrones establecidos por el poder. Lo que puede ser de lo más normal en una sociedad que sienta las bases en la honestidad, pero estamos hablando de la realidad y no de quimeras. Por eso el loco es loco, y si no está encerado, es simplemente porque nos es de suma utilidad. De lo contrario estaría bajo siete llaves.

Pero algo así pasaba. Pues Bielsa no es seguido por los periodistas para hacer entrevistas en profundidad. Simplemente resultaba un enigma y no sabíamos el porqué de su apodo. Habían teorías que hablaban de su obsesión con la cancha, pero nada más, salvo una imitación en la cual nuevamente se utilizaba su figura para ordeñar el bolsillo ciudadano.

En Occidente la historia de la locura se ha desarrollado en cuatro etapas: 1. en el siglo XVI, se despoja a la locura de su carácter de santidad. 2. durante los siglos XVII y XVIII, la época clásica, la locura es la sinrazón que se enfrenta a la razón y se la encierra en el Hospital General. 3. el siglo XIX, libera a los locos de sus cadenas y les da la calidad de enfermos, encerrándolos en el asilo especial donde serán tratados, entre otros con el tratamiento moral. 4. En el siglo XX aparece en escena el psicoanálisis, y en tratamiento de la neurosis.

Auque las cosas hayan cambiado, y exista la “terapia” para resolver esta enfermedad, el prejuicio y la subjetividad con respecto a qué es correcto y que no, es gravitante para que la locura, aún en el siglo XXI, sea un buen argumento para desacreditar pensamientos que se hayan en la impostura, que son nuevos y no caben en los viejos moldes de la teoría.

Quizás lo único que nos quede en limpio es eso que se dice: “los niños, los locos y los ebrios dicen la verdad” y por eso hay que escucharlos con atención, ya que mensaje no tiene que ver con discursos memorizados, acomodados en la hipocresía, y formulados en el facilismo de lo que está zanjado por los “otros”.

miércoles, 21 de abril de 2010

Para el Narcisista

El espectro de la muerte sobre el sujeto
Por Amanda Goya


El cuerpo yaciente y petrificado del melancólico ostenta el déficit de la negativización del goce, goce que exacerba el puro dolor de existir como afecto princeps de la melancolía.


La autora trabaja desde Freud y Lacan el duelo patológico en contrapunto con el duelo normal. Dentro del duelo patológico desarrolla exhaustivamente los desarreglos del goce en la melancolía y en la manía, como así también de que modo incide el superyó en las mismas.

Un yo ensombrecido por el objeto es la fórmula propuesta por Freud para designar aquello de lo que el sujeto se desembaraza mediante el trabajo del duelo, duelo de esa sombra que aflige al yo y a partir del cual el sujeto podrá restaurar el vínculo con el objeto causa del deseo y reinvestir nuevamente otro objeto con las insignias del precedente. Este proceso, propio del duelo normal, se demuestra inaccesible en la melancolía, situada desde 1914 por Freud entre los márgenes de la psicosis.

Freud nos presenta la melancolía como una vía regia para concebir la constitución misma del yo humano. En ella se observa cómo una parte del yo se sitúa frente a la otra valorándola como si fuera un objeto. Dicha parte no es sino la conciencia moral que —al decir de Freud— puede enfermar por sí sola. Las autoacusaciones que el sujeto se infringe con ferocidad son en verdad reproches hacia el objeto perdido que ha sido reintegrado en el yo.

Ahora bien, la manera freudiana de situar la particularidad de la disociación melancólica se distingue por la regresión de la libido en el yo —esencial a las afecciones narcisistas—, un yo que se identifica al objeto abandonado. De allí procede el fenómeno primario de la psicosis, a saber: el desastre libidinal que resulta de la no reversibilidad de la libido entre la imagen y el cuerpo propio, característico de la libido objetal, es decir de los estados amorosos del neurótico.

La tesis lacaniana de la melancolía también se afirma en el campo de las psicosis. La categoría de rechazo del inconsciente como consecuencia de la forclusión, es el punto pivote para abordar la estructura melancólica. La ausencia de la Bejahung de la castración impide no sólo la inscripción del falo en el inconsciente como significante de la vida, sino también la extracción del objeto a del lugar del Otro. La estructura así conformada dejará vacante el sitio del Ideal del yo como aspiración del yo ideal, de forma que éste no podrá regularse por la ley del gustar —como sucede en la neurosis—.

En Psicología de las masas y análisis del yo Freud confiesa que los únicos casos de sujetos melancólicos que el psicoanálisis ha podido descifrar son aquellos en los que el objeto queda abandonado por haberse demostrado "indigno de amor", objeto que el melancólico reconstituye en el yo mediante la identificación y al cual le dirige los autorreproches.

Así pues, diremos que el melancólico abandona a un objeto que no puede perder, debido a la no extracción del objeto a. En su defecto, instaura un yo ideal degradado al registro de lo inmundo. La regresión tópica al estadio del espejo adquiere aquí una forma peculiar. A diferencia del paranoico, que erige un doble especular persecutorio, el sujeto melancólico ataca su propia imagen, en una tentativa fracasada de operar su separación del objeto que no ha tenido para él categoría de imposible. El recurso último al acto suicida es la maniobra en la que él se pierde por no poder perder el objeto que le resulta esencialmente desconocido, puesto que lo lleva consigo mismo "escondido en su bolsillo".

El melancólico no puede hacer de su yo ideal un objeto amable a los ojos del Ideal del yo, pues éste no existe para él pura y simplemente. La imagen de sí queda presa del significante en lo real que lo petrifica en su abominable ser, significante extraído de la cadena del sentido y que da nombre a su ser fuera del Otro, en una verdadera realización estética de la tortura.

El rechazo del inconsciente instala un yo ideal mortífero habitado por un goce no frenado por el falo. El efecto del desconocimiento del a es lo que el melancólico hace pasar a través de su propia imagen a la que ataca encarnizadamente para consumar en ella la caída del objeto a, pero la coalescencia de a con la imagen puede llegar a empujarlo a precipitarse a través del marco de la ventana, en ausencia del único marco que le hubiera permitido recatarse como objeto en el Otro: el del fantasma.

Freud concluye sobre este sujeto que sólo puede ser un perseguido del Superyó, a través de cuyo sadismo se lleva a cabo la "muerte del yo", como consumación de la manía de empequeñecimiento. Lacan traduce esta muerte del yo presentando al sujeto melancólico como una víctima inerme del "filo mortal del lenguaje", lo que le ocasiona un "trastorno en la articulación más íntima del sentimiento de la vida" articulado alrededor de una significación delirante de autoinjuria. El cuerpo yaciente y petrificado del melancólico ostenta el déficit de la negativización del goce, goce que exacerba el puro dolor de existir como afecto princeps de la melancolía.

En la manía, la imposible extracción del objeto a no implica solamente su desconocimiento, como en la melancolía. El retorno en lo real del "filo mortal del lenguaje" se manifiesta, en la manía, como ruptura del encadenamiento significante y fracaso de la intención de significación. El maníaco se halla disperso en lo infinito del lenguaje que lo atraviesa y ello confina con la muerte del sujeto, pues éste no puede localizarse ni detenerse.

¿Cómo inciden estas anomalías del goce en el yo del maníaco?

Para esclarecer esta pregunta recurriremos al Grafo del deseo. Lacan define al moi en Subversión del sujeto como la metonimia de la significación del Je, metonimia que puede localizarse mediante la función que aporta el yo de sumarse a la significación del discurso. La escansión del mensaje del Otro depende de la acción subyacente del objeto.

Por carecer de la función de a, el maníaco ve pulverizarse la imagen de su yo, que se verá arrastrada en la dispersión del la cadena rota. El fenómeno de la excitación maníaca fragmenta la imagen del yo en ausencia del punto de extimidad que dicha imagen debería revestir.

Melancolía y manía constituyen ambas un tratamiento por lo simbólico de los retornos de real, solución que da cuenta de algunas estabilizaciones, cuando las hay. En estos casos el sujeto se sirve de un significante —frecuentemente tomado del Otro materno— que le suministra una significación ideal con la que conformar un pseudo ser que vela parcialmente su identificación con la cosa.
Bibliografía
• S. Freud: Introducción al narcisismo. Duelo y melancolía. El yo y el ello. Psicología de las masas y análisis del yo.
• J. Lacan: Subversión del sujeto. De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de las psicosis. Televisión. Seminario X, La angustia.
• J. A. Miller: Seminario: Del síntoma al fantasma. Seminario: Los signos del goce.
• C. Soler: Seminario: Los poderes de lo simbólico (inédito). Artículos "Inocencia paranoica e indignidad melancólica" y "La manía, pecado mortal" en Estudios sobre la psicosis.
• G. Dessal: El objeto indigno del melancólico (inédito).

viernes, 16 de abril de 2010

Cinestesia

Aparece en Revista Punto Final

Cuando leí la entrevista inédita de Bolaño, me sentí más acompañada. No es que me crea una escritora prolifera y extraordinaria, y menos aún, un enigma seguido por una multitud de escritorcitos menores que me prenden velitas y se reúnen como viejujas “tupperware ” a comentar alguno de mis hitos noveles, precisamente porque no los tengo. Digo que me sentí acompañada, porque al revés de lo que uno podría esperarse de un literatostart, Bolaño tenía que someterse a los deberes paternales, cambiando las noches de juerga y desenfreno por videotapes arrendados en algún club de barrio. Es así como me he instalado frente al televisor y me he dado, poco a poco, una cierta ínfula de cinéfila que me ha hecho zanjar en ciertos asuntos.

Los parecidos entre películas y películas son evidentes, y es por que la tragedia humana no deja de suceder y siempre es más o menos la misma. Por más enrevesada que sea la trama y con todos los efectos especiales que posea, el argumento final radica la mayoría de las veces, por no decir todas las veces, en los residuos elementales. Los instintos nos llevan a derivar en tal o cual lógica que avale cierto tipo de acción. Lo importante en el caso del arte, es cómo narrar la historia repetida. Es gravitante entonces, qué énfasis ponga el actor, cual es la evocación que conecta los paisajes con los personajes y su poder de persuasión con el espectador.

Hay actores como Richard Burton o Charlton Heston, que no han tenido que desembarcarse de su personalidad para interpretar diversos roles. Nada más son ellos mismos, con sus patologías que los hacen atractivos para el ojo hambriento, el voyerista enmascarado, el impotente existencial que se solapa tras una carátula. Al parecer el mejor actor no es el que actúa, sino el que vive y renueva sus votos a cada frase memorizada con sello y distinción. Es algo difícil de encontrar en nuestro tiempo. Pasa con “rostros” que causan una suerte de obsesión, como el que provoca Penélope Cruz en Almodóvar y sus fanáticos, o el exquisito Johnny Depp en Tim Burton y todas sus devotas, entre las cuales me incluyo, pues no cualquiera resiste Los Piratas del Caribe III, sin tener algo de fervor por su protagonista.

Hay un espíritu en cada película, una singularidad que se logra escarbando en la intimidad de las circunstancias y personajes, y que a su vez, devela el dilema que se sitúa sentado tras la pantalla. Mucho se ha hablado de la “transmutación” y es lo que le pasa primero al director con el guión y luego al actor con su personaje, para desembocar en la empatía con quien consume el material ya terminado.

Me imagino a Bolaño recorriendo con su ojo tullido y su fragilidad ambulante los escaparates plagados de films. A cuanto tragadero debió someterse, como cuando erré y me matriculé con La batalla en el cielo, una pretenciosa e ininteligible película mexicana, situación que sufre cualquier mortal que aplaca su aburrimiento, casi todas las noches, con un sucedáneo de vivismo. Pienso en esos paseos del escritor por los pasillos, buscando, escudriñando en las rimbombantes referencias, iguales a las de botellas de vino, o los prólogos de los libros, o dejándose seducir por alguna imagen: por el ángel de alas metálicas de Brazil, o la mano reptil de Videodromo, en su sorpresa cuando encuentra una buena película que no sea de un gran director o un clásico sacado de las novelas de Tennessee Williams; y me doy cuenta que el solo hecho de imaginarlo, es como estar viéndolo en una película dirigida y producida por mí. Como en Paprika, donde se inventa un dispositivo que graba los sueños, capaces de permear la realidad y generar tal tumulto revolucionario, que los planos cruzados se hacen dueños y señores del tajante y adoctrinador presente.

El luchador y La nana, son relatos de un especial fulgor en la maraña de ocurrencias supuestamente “originales”, e iluminan las noches apagadas y silenciosas, replicantes de un suelo movedizo. Narraciones que parecen hiperreales, simples y cotidianas, en donde el sucesor de la acción se encuentra en un rincón de la sala, sobornado por las imágenes, implicado en la secuencia, embadurnado de fotogramas, que rápida y sucesivamente, se convierten en la ortopedia perfecta de un seudotetrapléjico, que quiere recrear la impresión de movimiento. Me gustaría ver que diría Bolaño de estas dos historias, pero no se puede, aunque la ficción siempre le tuerza la mano incluso a la muerte.

lunes, 12 de abril de 2010

Mejor que Tim Burton



Alicia empezó a sentirse incómoda: a decir verdad ella no había tenido todavía ninguna disputa con la Reina, pero sabía que podía suceder en cualquier instante. «Y entonces», pensaba, «¿qué será de mí? Aquí todo lo arreglan cortando cabezas. Lo extraño es que quede todavía alguien con vida!»

Estaba buscando pues alguna forma de escapar, Y preguntándose si podría irse de allí sin que la vieran, cuando advirtió una extraña aparición en el aire. Al principio quedó muy desconcertada, pero, después de observarla unos minutos, descubrió que se trataba de una sonrisa, y se dijo:

--Es el Gato de Cheshire. Ahora tendré alguien con quien poder hablar.

--¿Qué tal estás? --le dijo el Gato, en cuanto tuvo hocico suficiente para poder hablar.

Alicia esperó hasta que aparecieron los ojos, y entonces le saludó con un gesto. «De nada servirá que le hable», pensó, «hasta que tenga orejas, o al menos una de ellas». Un minuto después había aparecido toda la cabeza, Y entonces Alicia dejó en el suelo su flamenco y empezó a contar lo que, ocurría en el juego, muy contenta de tener a alguien que la escuchara. El Gato creía sin duda que su parte visible era ya suficiente, y no apareció nada más.

--Me parece que no juegan ni un poco limpio --empezó Alicia en tono quejumbroso--, y se pelean de un modo tan terrible que no hay quien se entienda, y no parece que haya reglas ningunas... Y, si las hay, nadie hace caso de ellas... Y no puedes imaginar qué lío es el que las cosas estén vivas. Por ejemplo, allí va el aro que me tocaba jugar ahora, ¡justo al otro lado del campo! ¡Y le hubiera dado ahora mismo al erizo de la Reina, pero se largó cuando vio que se acercaba el mío!

--¿Qué te parece la Reina? --dijo el Gato en voz baja.

--No me gusta nada --dijo Alicia . Es tan exagerada... --En este momento, Alicia advirtió que la Reina estaba justo detrás de ella, escuchando lo que decía, de modo que siguió--: ... tan exageradamente dada a ganar, que no merece la pena terminar la partida.

Lewis Carroll

martes, 6 de abril de 2010

Todos sabían qué era lo que pasaría si ganaba la derecha




Partimos con el trauma del comienzo de año, un telúrico versión Apocalipsis, los cagazos finales de la concerta, que se fue diciendo “último día, nadie se enoja”, y Piñera entrando a La Moneda. La cruz está pesada, por lo mismo parece que el gobierno pretende que nos empecemos a cagar de la risa. No sería raro que de un día para otro nos digan que el ministro de Bienes Nacionales es el excelentísimo Mauricio Israel.

El gobierno de excelencia ya mostró a tres de los mejores ladrones con terno y corbata para el cargo de Gobernador. Pero lo peor, no es eso, lo terrible es que durante los 20 años de Concertación jamás nadie advirtió como capeaban su cita con la justicia. Aún más, siguieron estafando, malversando y saqueando a vista y paciencia, inclusive de nosotros, los “revolucionarios”.

Por eso me embronco cuando los concertacionistas se golpean el pecho diciendo lo evidente: que la derecha no tiene gente “honesta” o con los papeles limpios para encargarse de la gestión pública, como si no tuviéramos como antecedente que estaban bajo la ley del más fuerte en la privada, confiándole su botín a la mano (negra) invisible.

Ahora se destapa la olla, y eso, para mí por lo menos, es agradable. Agradable que entre ellos mismos se deban castigar, claro está, por la negligencia de la coalición saliente.

Esos “paliativos”, “asistencias”, “males menores”, son los que no nos han permitido ver la realidad tal cual está. Siempre es mejor comprar sin intermediarios que corten la cola. Por eso prefería mil veces que la derecha gobernara, de una vez por todas, el sistema que ellos crearon, a que tuvieran unos administraidores, con impronta democrática.


Sabíamos también que los pactos de consenso y todas esas patrañas eran para confundir a la gente y mostrarnos una cara amable, una bandera blanca y flameante ante la irrupción de los Holdings, en donde se hace efectivo eso de que el pez más grande se come al más chico. Algunos ignorantes deben creer que es parte del llamado a La Unidad Nacional que Fallabela hoy tenga alianza con LAN, Sodimac, Totus, y quizás cuantas otras empresas, creando un monopolio que echa por tierra todas esas faramallas que hablan de la “libre competencia”.

Después del “terrepoto” en palabras de patán, perdón, Tatán - un lapsus lo tiene cualquiera- el uso del concepto “reconstrucción” sirve para saquear lo poco y nada que les va quedando a los pobres de nuestro país.

¿Esta era la forma de "revitalizar el campo chileno", que tanto pregonaron durante la campaña? Barrer con las tejas, los adobes, la picantería del horno de barro, las ojotas y todo ese criollismo paupérrimo, es en definitiva lo que hará la mentada “reconstrucción”, termino tan parecido a “renovación”. Las coincidencias de la vida…

Lo malo es que esté pasando, pero lo bueno es que nos estamos dando cuenta de qué está pasando, y desde hace por lo menos 4 décadas.

Ya sabemos que el proyecto final es modernizar Chile, y si es con la ayuda de la naturaleza, es porque hay un designio divino en todo esto. Por eso evitemos lloriquear sobre la leche derramada y comprar las pomadas de los ahora “opositores”, pues todos han contribuido a que el resultado sea este.

Parece ser que la historia está escrita. Que el castigo quizás nos llega porque somos unos levantados de raja, y que por eso mismo el asunto de “Levantar Chile” se hará a punta de patás en la raja. No por nada siempre se dice que somos hijos del rigor, incluso del rigor mortis.

lunes, 5 de abril de 2010

La ex – ex




El sábado recorrí por última vez La ex cárcel de Valparaíso. Ahora será la Ex Ex cárcel. Su enternecedora decadencia retratada en los grafitis plasmados sobre las destartaladas celdas, me retrotrajo a tantas historias. El circo en picada, la Radioneta, los talleres de los escultores, artesanos, pintores, teatristas, los cantantes, los innombrables, los entrañables, el cumpleaños del Claudito en la cocina de la ñaña Juana, los almuerzos de la ñaña Juana, los poemas de la ñaña Juana, la misma ñaña Juana, El Gran Encuentro por la Unidad de los Pueblos, en donde trabajamos los súper periodistas revolucionarios y entrevistamos a Hector Kol (quien desestabilizó la industria del salmón), los cabros de la Fech, y el único y mejor líder, Cristian Cuevas, eran algunas situaciones y personas que me venían a la mente mientras jugaba frisbee con mi hijo en su patio principal.

La verdad es que nunca me gusto mucho. Sobretodo eso de los incendios provocados. Sentía en el aire ese resentimiento. Una resaca del odio demasiado ondera. En el fondo me daba miedo de que me gustara mucho y me pusiera muy engrupia. Por que era eso especialmente lo que caracterizaba a su gente. El compromiso. Esa magia que surge cuando en un grupo la sinergia se hace presente, o al contrario, esa maldición que emerge desde los egos y personalismos. Pero los más, tenían el poder de hacer del desperdicio una opción de reciclaje, comprometiéndose con ser una protesta en sí mismos.

Debió pasarles lo mismo a los presos. Para mí eso era lo malo. Confiarse tanto a ese lugar, a ese “espacio publico”, que antes fuera el que te “privara” de libertad. Pero esas son sutilezas, porque esos muros de piedra carcomidos por el insubordinado viento porteño, y careados por el terremoto, contienen grandes espacios que daban para un enorme parque como esos que hay en Baires o en Sao Paulo, o cualquier ciudad que se precie de serlo, pero que fueron utilizados, por un tiempo demasiado corto, para hacer grandes tocatas e incluso un Rockodromo, que ha pesar de las críticas por anga o por manga (esa de los ruidos molestos, o esas de la cultura de masas que promovía el Consejo) eran actividades liberadoras en un país tan solemne.

Fue ahí donde llegó Chinoy por primera vez desde San Antonio, acarreando como único equipaje, una guitarra de palo tatuada con dragones y cosas parecidas a las que están dibujadas en las hojas del final del cuaderno, a mostrarle su trinar a los de Las Escuelas de Rock. De ahí fue llevado por Zúñiga a la Radio Placeres, y todo era tan distinto, por ejemplo Lagos Weber no era Senador, y Piñera no era Presidente.

El proceso que ha sufrido la ex y el nuevo camino en son del progreso que deberá seguir, será el mismo que vive ese Chile afectado por el telúrico. Estructuras también preñadas de una cierta consonancia, serán absorbidas por la “reconstrucción”. Este último concepto, será la forma de barrer con múltiples identidades. Las de la ex, próximamente ex ex, siempre fueron molestas, por eso siempre estuvieron en peligro de derrumbe, o por lo menos eso aludía Bienes Nacionales cuando se negaba a prestarla para eventos culturales y fiestas tan necesarias para todos.

La ex estaba cargada. Cargada de dolores, y heroísmos como el del viejo Bushman, que saltó desde un muro, cuando era cárcel a secas, ganándose una cojera y la inmortalidad del guerrillero que logra safar de las fuerzas represivas. Pero también cargada de autoridad y pertenencia.De diversa llegó a ser dispersa, y de unida llegó a ser sectaria. La ex cárcel era un lugar cargado de sentidos.

Me imagino ahora que será la ex -ex cárcel, y en realidad no puedo. Nadie sabe bien que irá a pasar, pero lo mejor que podría pasar, es que cupiéramos todos de nuevo. Hacinados en buena, para que no penen más las ánimas ni ningún fantasma. Qué habiten esas pequeñas células que juegan al romántico gobierno popular, los que hacen uso de la palabra ocupación, el que cree en el turismo, pero también el que sueña con hacer comunidad, y por supuesto el chorizo que juega a la pelota y el que va a elevar volantines, para que todos, y con una batucada que nos haga por fin bailar, y no se escuche a lo lejos como banda de guerra, le hagamos un machi Tun supersónico que recargue de un sentido polifónico este segundo ex de la ex cárcel, sacándole así, todas esas energías presidiarias que mantenían, a algunos, sometidos a una autoridad invisible, esa de dogmas y prejuicios.

viernes, 19 de marzo de 2010

AULLIDO

por Allen Ginsberg

traducción de Rodrigo Olavarría

Para Carl Salomón



I
Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas,
arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de un colérico pinchazo,
hipsters con cabezas de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial con el estrellado dínamo de la maquinaria nocturna,
que pobres y harapientos y ojerosos y drogados pasaron la noche fumando en la oscuridad sobrenatural de apartamentos de agua fría, flotando sobre las cimas de las ciudades contemplando jazz,
que desnudaron sus cerebros ante el cielo bajo el El y vieron ángeles mahometanos tambaleándose sobre techos iluminados,
que pasaron por las universidades con radiantes ojos imperturbables alucinando Arkansas y tragedia en la luz de Blake entre los maestros de la guerra,
que fueron expulsados de las academias por locos y por publicar odas obscenas en las ventanas de la calavera,
que se acurrucaron en ropa interior en habitaciones sin afeitar, quemando su dinero en papeleras y escuchando al Terror a través del muro,
que fueron arrestados por sus barbas púbicas regresando por Laredo con un cinturón de marihuana hacia Nueva York,
que comieron fuego en hoteles de pintura o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o sometieron sus torsos a un purgatorio noche tras noche,
con sueños, con drogas, con pesadillas que despiertan, alcohol y verga y bailes sin fin,
incomparables callejones de temblorosa nube y relámpago en la mente saltando hacia los polos de Canadá y Paterson, iluminando todo el inmóvil mundo del intertiempo,
realidades de salones de Peyote, amaneceres de cementerio de árbol verde en el patio trasero, borrachera de vino sobre los tejados, barrios de escaparate de paseos drogados luz de tráfico de neón parpadeante, vibraciones de sol, luna y árbol en los rugientes atardeceres invernales de Brooklyn, desvaríos de cenicero y bondadosa luz reina de la mente,
que se encadenaron a los subterráneos para el interminable viaje desde Battery al santo Bronx en benzedrina hasta que el ruido de ruedas y niños los hizo caer temblando con la boca desvencijada y golpeados yermos de cerebro completamente drenados de brillo bajo la lúgubre luz del Zoológico,
que se hundieron toda la noche en la submarina luz de Bickford salían flotando y se sentaban a lo largo de tardes de cerveza desvanecida en el desolado Fugazzi’s, escuchando el crujir del Apocalipsis en el jukebox de hidrógeno,
que hablaron sin parar por setenta horas del parque al departamento al bar a Bellevue al museo al puente de Brooklyn,
un batallón perdido de conversadores platónicos saltando desde las barandas de salidas de incendio desde ventanas desde el Empire State desde la luna,
parloteando gritando vomitando susurrando hechos y memorias y anécdotas y excitaciones del globo ocular y shocks de hospitales y cárceles y guerras,
intelectos enteros expulsados en recuerdo de todo por siete días y noches con ojos brillantes, carne para la sinagoga arrojada en el pavimento,
que se desvanecieron en la nada Zen Nueva Jersey dejando un rastro de ambiguas postales del Atlantic City Hall,
sufriendo sudores orientales y crujidos de huesos tangerinos y migrañas de la china con síndrome de abstinencia en un pobremente amoblado cuarto de Newark,
que vagaron por ahí y por ahí a medianoche en los patios de ferrocarriles preguntándose dónde ir, y se iban, sin dejar corazones rotos,
que encendieron cigarrillos en furgones furgones furgones haciendo ruido a través de la nieve hacia granjas solitarias en la abuela noche,
que estudiaron a Plotino Poe San Juan de la Cruz telepatía bop kabbalah porque el cosmos instintivamente vibraba a sus pies en Kansas,
que vagaron solos por las calles de Idaho buscando ángeles indios visionarios que fueran ángeles indios visionarios,
que pensaron que tan sólo estaban locos cuando Baltimore refulgió en un éxtasis sobrenatural,
que subieron en limosinas con el chino de Oklahoma impulsados por la lluvia de pueblo luz de calle en la medianoche invernal,
que vagaron hambrientos y solitarios en Houston en busca de jazz o sexo o sopa, y siguieron al brillante Español para conversar sobre América y la Eternidad, una tarea inútil y así se embarcaron hacia África,
que desaparecieron en los volcanes de México dejando atrás nada sino la sombra de jeans y la lava y la ceniza de la poesía esparcida en la chimenea Chicago,
que reaparecieron en la costa oeste investigando al F.B.I. con barba y pantalones cortos con grandes ojos pacifistas sensuales en su oscura piel repartiendo incomprensibles panfletos,
que se quemaron los brazos con cigarrillos protestando por la neblina narcótica del tabaco del Capitalismo,
que distribuyeron panfletos supercomunistas en Union Square sollozando y desnudándose mientras las sirenas de Los Álamos aullaban por ellos y aullaban por la calle Wall, y el ferry de Staten Island también aullaba,
que se derrumbaron llorando en gimnasios blancos desnudos y temblando ante la maquinaria de otros esqueletos,
que mordieron detectives en el cuello y chillaron con deleite en autos de policías por no cometer más crimen que su propia salvaje pederastia e intoxicación,
que aullaron de rodillas en el subterráneo y eran arrastrados por los tejados blandiendo genitales y manuscritos,
que se dejaron follar por el culo por santos motociclistas, y gritaban de gozo,
que mamaron y fueron mamados por esos serafines humanos, los marinos, caricias de amor Atlántico y Caribeño,
que follaron en la mañana en las tardes en rosales y en el pasto de parques públicos y cementerios repartiendo su semen libremente a quien quisiera venir,
que hiparon interminablemente tratando de reír pero terminaron con un llanto tras la partición de un baño turco cuando el blanco y desnudo ángel vino para atravesarlos con una espada,
que perdieron sus efebos por las tres viejas arpías del destino la arpía tuerta del dólar heterosexual la arpía tuerta que guiña el ojo fuera del vientre y la arpía tuerta que no hace más que sentarse en su culo y cortar las hebras intelectuales doradas del telar del artesano,
que copularon extáticos e insaciables con una botella de cerveza un amorcito un paquete de cigarrillos una vela y se cayeron de la cama, y continuaron por el suelo y por el pasillo y terminaron desmayándose en el muro con una visión del coño supremo y eyacularon eludiendo el último hálito de conciencia,
que endulzaron los coños de un millón de muchachas estremeciéndose en el crepúsculo, y tenían los ojos rojos en las mañanas pero estaban preparados para endulzar el coño del amanecer, resplandecientes nalgas bajo graneros y desnudos en el lago,
que salieron de putas por Colorado en miríadas de autos robados por una noche, N.C. héroe secreto de estos poemas, follador y Adonis de Denver -regocijémonos con el recuerdo de sus innumerables jodiendas de muchachas en solares vacíos y patios traseros de restaurantes, en desvencijados asientos de cines, en cimas de montañas, en cuevas o con demacradas camareras en familiares solitarios levantamientos de enaguas y especialmente secretos solipsismos en baños de gasolineras y también en callejones de la ciudad natal,
que se desvanecieron en vastas y sórdidas películas, eran cambiados en sueños, despertaban en un súbito Manhattan y se levantaron en sótanos con resacas de despiadado Tokai y horrores de sueños de hierro de la tercera avenida y se tambalearon hacia las oficinas de desempleo,
que caminaron toda la noche con los zapatos llenos de sangre sobre los bancos de nieve en los muelles esperando que una puerta se abriera en el East River hacia una habitación llena de vapor caliente y opio,
que crearon grandes dramas suicidas en los farellones de los departamentos del Hudson bajo el foco azul de la luna durante la guerra y sus cabezas serán coronadas de laurel y olvido,
que comieron estofado de cordero de la imaginación o digirieron el cangrejo en el lodoso fondo de los ríos de Bowery,
que lloraron ante el romance de las calles con sus carritos llenos de cebollas y mala música,

que se sentaron sobre cajas respirando en la oscuridad bajo el puente y se levantaron para construir clavicordios en sus áticos,
que tosieron en el sexto piso de Harlem coronados de fuego bajo el cielo tubercular rodeados por cajas naranjas de Teología,
que escribieron frenéticos toda la noche balanceándose y rodando sobre sublimes encantamientos que en el amarillo amanecer eran estrofas incoherentes,
que cocinaron animales podridos pulmón corazón pié cola borsht & tortillas soñando con el puro reino vegetal,
que se arrojaron bajo camiones de carne en busca de un huevo,
que tiraron sus relojes desde el techo para emitir su voto por una eternidad fuera del tiempo, & cayeron despertadores en sus cabezas cada día por toda la década siguiente,
que cortaron sus muñecas tres veces sucesivamente sin éxito, desistieron y fueron forzados a abrir tiendas de antigüedades donde pensaron que estaban envejeciendo y lloraron,
que fueron quemados vivos en sus inocentes trajes de franela en Madison Avenue entre explosiones de versos plúmbeos & el enlatado martilleo de los férreos regimientos de la moda & los gritos de nitroglicerina de maricas de la publicidad & el gas mostaza de inteligentes editores siniestros, o fueron atropellados por los taxis ebrios de la realidad absoluta,
que saltaron del puente de Brooklyn esto realmente ocurrió y se alejaron desconocidos y olvidados dentro de la fantasmal niebla de los callejones de sopa y carros de bomba del barrio Chino, ni siquiera una cerveza gratis,
que cantaron desesperados desde sus ventanas, se cayeron por la ventana del metro, saltaron en el sucio Passaic, se abalanzaron sobre negros, lloraron por toda la calle, bailaron descalzos sobre vasos de vino rotos y discos de fonógrafo destrozados de nostálgico Europeo jazz Alemán de los años 30 se acabaron el whisky y vomitaron gimiendo en el baño sangriento, con lamentos en sus oídos y la explosión de colosales silbatos de vapor,
que se lanzaron por las autopistas del pasado viajando hacia la cárcel del gólgota -solitario mirar- autos preparados de cada uno de ellos o Encarnación de Jazz de Birmingham,
que condujeron campo traviesa por 72 horas para averiguar si yo había tenido una visión o tú habías tenido una visión o él había tenido una visión para conocer la eternidad,
que viajaron a Denver, murieron en Denver, que volvían a Denver; que velaron por Denver y meditaron y andaban solos en Denver y finalmente se fueron lejos para averiguar el tiempo, y ahora Denver extraña a sus héroes,
que cayeron de rodillas en desesperanzadas catedrales rezando por la salvación de cada uno y la luz y los pechos, hasta que al alma se le iluminó el cabello por un segundo,
que chocaron a través de su mente en la cárcel esperando por imposibles criminales de cabeza dorada y el encanto de la realidad en sus corazones que cantaba dulces blues a Alcatraz,
que se retiraron a México a cultivar un hábito o a Rocky Mount hacia el tierno Buda o a Tánger en busca de muchachos o a la Southern Pacific hacia la negra locomotora o de Harvard a Narciso a Woodland hacia la guirnalda de margaritas o a la tumba,
que exigieron juicios de cordura acusando a la radio de hipnotismo y fueron abandonados con su locura y sus manos y un jurado indeciso,
que tiraron ensalada de papas a los lectores de la CCNY sobre dadaísmo y subsiguientemente se presentan en los escalones de granito del manicomio con las cabezas afeitadas y un arlequinesco discurso de suicidio, exigiendo una lobotomía al instante,
y recibieron a cambio el concreto vacío de la insulina Metrazol electricidad hidroterapia psicoterapia terapia ocupacional ping pong y amnesia,
que en una protesta sin humor volcaron sólo una simbólica mesa de ping pong, descansando brevemente en catatonia,
volviendo años después realmente calvos excepto por una peluca de sangre, y de lágrimas y dedos, a la visible condenación del loco de los barrios de las locas ciudades del Este,
los fétidos salones del Pilgrim State Rockland y Greystones, discutiendo con los ecos del alma, balanceándose y rodando en la banca de la soledad de medianoche reinos dolmen del amor, sueño de la vida una pesadilla, cuerpos convertidos en piedra tan pesada como la luna,
con la madre finalmente ****** [i] , y el último fantástico libro arrojado por la ventana de la habitación, y a la última puerta cerrada a las 4 AM y el último teléfono golpeado contra el muro en protesta y el último cuarto amoblado vaciado hasta la última pieza de mueblería mental, un papel amarillo se irguió torcido en un colgador de alambre en el closet, e incluso eso imaginario, nada sino un esperanzado poco de alucinación-
ah, Carl, mientras no estés a salvo yo no voy a estar a salvo, y ahora estás realmente en la total sopa animal del tiempo-
y que por lo tanto corrió a través de las heladas calles obsesionado con una súbita inspiración sobre la alquimia del uso de la elipse el catálogo del medidor y el plano vibratorio,
que soñaron e hicieron aberturas encarnadas en el tiempo y el espacio a través de imágenes yuxtapuestas y atraparon al Arcángel del alma entre 2 imágenes visuales y unieron los verbos elementales y pusieron el nombre y una pieza de conciencia saltando juntos con una sensación de Pater Omnipotens Aeterna Deus
para recrear la sintaxis y medida de la pobre prosa humana y pararse frente a ti mudos e inteligentes y temblorosos de vergüenza, rechazados y no obstante confesando el alma para conformarse al ritmo del pensamiento en su desnuda cabeza sin fin,
el vagabundo demente y el ángel beat en el tiempo, desconocido, y no obstante escribiendo aquí lo que podría quedar por decir en el tiempo después de la muerte,
y se alzaron reencarnando en las fantasmales ropas del jazz en la sombra de cuerno dorado de la banda y soplaron el sufrimiento de la mente desnuda de América por el amor en un llanto de saxofón eli eli lamma lamma sabacthani que estremeció las ciudades hasta la última radio
con el absoluto corazón del poema sanguinariamente arrancado de sus cuerpos bueno para alimentarse mil años.



II
¿Qué esfinge de cemento y aluminio abrió sus cráneos y devoró sus cerebros y su imaginación?
¡Moloch! ¡Soledad! ¡Inmundicia! ¡Ceniceros y dólares inalcanzables! ¡Niños gritando bajo las escaleras! ¡Muchachos sollozando en ejércitos! ¡Ancianos llorando en los parques!
¡Moloch! ¡Moloch! ¡Pesadilla de Moloch! ¡Moloch el sin amor! ¡Moloch mental! ¡Moloch el pesado juez de los hombres!
¡Moloch la prisión incomprensible! ¡Moloch la desalmada cárcel de tibias cruzadas y congreso de tristezas! ¡Moloch cuyos edificios son juicio! ¡Moloch la vasta piedra de la guerra! ¡Moloch los pasmados gobiernos!
¡Moloch cuya mente es maquinaria pura! ¡Moloch cuya sangre es un torrente de dinero! ¡Moloch cuyos dedos son diez ejércitos! ¡Moloch cuyo pecho es un dínamo caníbal! ¡Moloch cuya oreja es una tumba humeante!
¡Moloch cuyos ojos son mil ventanas ciegas! ¡Moloch cuyos rascacielos se yerguen en las largas calles como inacabables Jehovás! ¡Moloch cuyas fábricas sueñan y croan en la niebla! ¡Moloch cuyas chimeneas y antenas coronan las ciudades!
¡Moloch cuyo amor es aceite y piedra sin fin! ¡Moloch cuya alma es electricidad y bancos! ¡Moloch cuya pobreza es el espectro del genio! ¡Moloch cuyo destino es una nube de hidrógeno asexuado! ¡Moloch cuyo nombre es la mente!
¡Moloch en quien me asiento solitario! ¡Moloch en quien sueño ángeles! ¡Demente en Moloch! ¡Chupa vergas en Moloch! ¡Sin amor ni hombre en Moloch!
¡Moloch quien entró tempranamente en mi alma! ¡Moloch en quien soy una conciencia sin un cuerpo! ¡Moloch quien me ahuyentó de mi éxtasis natural! ¡Moloch a quien yo abandono! ¡Despierten en Moloch! ¡Luz chorreando del cielo!
¡Moloch! ¡Moloch! ¡Departamentos robots! ¡Suburbios invisibles! ¡Tesorerías esqueléticas!
¡Capitales ciegas! ¡Industrias demoníacas! ¡Naciones espectrales! ¡Invencibles manicomios! ¡Vergas de granito! ¡Bombas monstruosas!
¡Rompieron sus espaldas levantando a Moloch hasta el cielo! ¡Pavimentos, árboles, radios, toneladas! ¡Levantando la ciudad al cielo que existe y está alrededor nuestro!
¡Visiones! ¡Presagios! ¡Alucinaciones! ¡Milagros! ¡Éxtasis! ¡Arrastrados por el río americano!
¡Sueños! ¡Adoraciones! ¡Iluminaciones! ¡Religiones! ¡Todo el cargamento de mierda sensible!
¡Progresos! ¡Sobre el río! ¡Giros y crucifixiones! ¡Arrastrados por la corriente! ¡Epifanías! ¡Desesperaciones! ¡Diez años de gritos animales y suicidios! ¡Mentes! ¡Nuevos amores! ¡Generación demente! ¡Abajo sobre las rocas del tiempo!
¡Auténtica risa santa en el río! ¡Ellos lo vieron todo! ¡Los ojos salvajes! ¡Los santos gritos! ¡Dijeron hasta luego! ¡Saltaron del techo! ¡Hacia la soledad! ¡Despidiéndose! ¡Llevando flores! ¡Hacia el río! ¡Por la calle!



III
¡Carl Solomon! Estoy contigo en Rockland
Donde estás más loco de lo que yo estoy
Estoy contigo en Rockland
Donde te debes sentir muy extraño
Estoy contigo en Rockland
Donde imitas la sombra de mi madre
Estoy contigo en Rockland
Donde has asesinado a tus doce secretarias
Estoy contigo en Rockland
Donde te ríes de este humor invisible
Estoy contigo en Rockland
Donde somos grandes escritores en la misma horrorosa máquina de escribir
Estoy contigo en Rockland
Donde tu condición se ha vuelto seria y es reportada por la radio
Estoy contigo en Rockland
Donde las facultades de la calavera no admiten más los gusanos de los sentidos
Estoy contigo en Rockland
Donde bebes el té de los pechos de las solteras de Utica
Estoy contigo en Rockland
Donde te burlas de los cuerpos de tus enfermeras las arpías del Bronx
Estoy contigo en Rockland
Donde gritas en una camisa de fuerza que estás perdiendo el juego del verdadero
ping pong del abismo
Estoy contigo en Rockland
Donde golpeas el piano catatónico el alma es inocente e inmortal jamás debería
morir sin dios en una casa de locos armada
Estoy contigo en Rockland
Donde cincuenta shocks más no te devolverán nunca tu alma a su cuerpo de su
peregrinaje a una cruz en el vacío
Estoy contigo en Rockland
Donde acusas a tus doctores de locura y planeas la revolución socialista hebrea
contra el Gólgota nacional fascista
Estoy contigo en Rockland
Donde abres los cielos de Long Island y resucitas a tu Jesús humano y viviente de la
tumba sobrehumana
Estoy contigo en Rockland
Donde hay veinticinco mil camaradas locos juntos cantando las estrofas finales de
La Internacional
Estoy contigo en Rockland
Donde abrazamos y besamos a los Estados Unidos bajo nuestras sábanas los
Estados Unidos que tosen toda la noche y no nos dejan dormir

Estoy contigo en Rockland
Donde despertamos electrificados del coma por el rugir de los aeroplanos de
nuestras propias almas sobre el tejado ellos han venido para lanzar bombas
angelicales el hospital se ilumina a sí mismo colapsan muros imaginarios Oh
escuálidas legiones corren afuera Oh estrellado shock de compasión la guerra
eterna está aquí Oh victoria olvida tu ropa interior somos libres
Estoy contigo en Rockland
En mis sueños caminas goteando por un viaje a través del mar sobre las carreteras a
través de América llorando hasta la puerta de mi cabaña en la noche del oeste



San Francisco, 1955-1956



Nota A Pie De Página Para “Aullido”
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!
¡El mundo es santo! ¡El alma es santa! ¡La piel es santa! ¡La nariz es santa! ¡La lengua y la verga y la mano y el agujero del culo son santos!
¡Todo es santo! ¡todos son santos! ¡todos los lugares son santos! ¡todo día está en la eternidad! ¡Todo hombre es un ángel!
¡El vago es tan santo como el serafín! ¡el demente es tan santo como tú mi alma eres santa!
¡La máquina de escribir es santa el poema es santo la voz es santa los oyentes son santos el éxtasis es santo!
¡Santo Peter santo Allen santo Solomon santo Lucien santo Kerouac santo Huncke santo Burroughs santo Cassady santos los desconocidos locos y sufrientes mendigos santos los horribles ángeles humanos!
¡Santa mi madre en la casa de locos! ¡Santas las vergas de los abuelos de Kansas!

¡Santo el gimiente saxofón! ¡Santo el apocalipsis del bop! ¡Santas las bandas de jazz marihuana hipsters paz peyote pipas y baterías!
¡Santa las soledades de los rascacielos y pavimentos! ¡Santas las cafeterías llenas con los millones! ¡Santos los misteriosos ríos de lágrimas bajo las calles!
¡Santo el argonauta solitario! ¡Santo el vasto cordero de la clase media! ¡Santos los pastores locos de la rebelión! ¡Quien goza Los Ángeles es Los Ángeles!
¡Santa New York santa San Francisco santa Peoria & Seattle santa París santa Tánger santa Moscú santa Estambul!
¡Santo el tiempo en la eternidad santa eternidad en el tiempo santos los relojes en el espacio la cuarta dimensión santa la quinta Internacional santo el ángel en Moloch!
¡Santo el mar santo el desierto santa la vía férrea santa la locomotora santas las visiones santas las alucinaciones santos los milagros santo el globo ocular santo el abismo!
¡Santo perdón! ¡compasión! ¡caridad! ¡fe! ¡Santos! ¡Nosotros! ¡cuerpos! ¡sufriendo! ¡magnanimidad!
¡Santa la sobrenatural extra brillante inteligente bondad del alma!



Berkeley, 1955



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[i] "Aullido", en su primera edición de 500 ejemplares, no tuvo mayores contratiempos, fue la segunda edición de 3 mil ejemplares, en Mayo de 1957 que fue retirada de las librerías tras ser declarada obscena por el fiscal Chester McPhee quien declaró "las palabras y el sentido de la escritura es obscena" y "usted no querría que sus hijos se cruzaran con esto". El 21 de Mayo de 1957, el poeta Lawrence Ferlinghetti fue arrestado bajo los cargos de "concientemente publicar y vender material indecente". El 2 de Octubre del mismo año, la restricción sobre el libro fue levantada y Ferlinghetti fue declarado inocente. Ferlinghetti dijo que Ginsberg dejó los puntos en lugar de "Fucked" como una declaraciòn política en recuerdo del proceso judicial.