Estoy en Talca por asuntos de alta importancia. Nunca puede ser de otra manera. Los méritos deben ser altos para pisar estas sulfurosas tierras. Fui invitada a un casorio de dos grandes amigos y compañeros desde séptimo básico a cuarto medio. Me pidieron que dijera unas palabras, y la verdad es que siempre es difícil hablar del amor, aun más en el marco del matrimonio, pero tratandose de mí, la más suelta, perdón, soltera del curso (mamá soltera del curso, y de talca, y de Chile y del mundo), se me hacia doblemente complicado. Pues bien, el discurso fue directo, sencillo y con una ternura que hasta ahora no había experimentado:
MAURICIO Y MACARENA:
Pude pensar hace un tiempo que el hipnotismo de un encuentro podía embeberme en un circuito de locuras tales que me llevaran a perderme. Me figuré desfigurada por las altas pasiones de un compromiso, y temí y huí varias docenas de veces. Por lo menos un par. Que como si fueran huevos fui rompiendo y poniendo en una sartén.
Cada persona me parecía primero una tela suave y limpia que podría despejar el cristal por donde miran mis ojos, pero resultaba luego que el empañamiento con el que emocionados contagiaban mi prisma, era ensuciado por un guaipe que se frotaba compulsivo como una brújula en mal estado. Y de esa forma mis frases favoritas fueron:
A la manera de Dios que no existió nunca, en palabras de De Rokha,
O “somos islas en un mar sin orillas” de Nietzsche.
Convertí mi temor no en una falsa credulidad, sino en una estoica voluntad de verdad, pero un tipo de verdad fraudulenta, manada del despropósito y la futilidad.
Había dudas en esa suposición de verdad, un mito maltrecho que me convencía de la inexistencia del amor fuera del desasosiego y lo extático de la permanencia,
Sin embargo ver ejemplos en los otros me compelían a abstenerme de juicios rebosados en la pasta espesa y agria donde se unta la pescada de la generalidad.
En la edad de la inocencia dos viejos queridos amigos, y por lo tanto aprensibles y entrañables pues no se trataba del soldado desconocido, la princesa del castillo, o el poeta anónimo, se enamoraron y no hubo vuelta atrás.
Pisaron el palito, ese que yo tránsfugamente soslayé e incluso quebré con mis manos temblorosas creyendo que era furia.
En la edad en que las certezas son un bulto brillante que pesa lo que una pluma, en la edad en que las sonrisas son pan de cada día y dieta obligada y las pisadas que damos son más ágiles, en la ausencia y libertad de un lenguaje que a penas se construye en el deseo, Macarena y Mauricio comenzaron a trazar con la trasparencia propia de quien vive sin tiempo, un sendero que hoy podemos decir han decidido ensanchar.
Ahora a la distancia, hasta “pollo luz” adquiere coherencia, y eso porque hay historia.
Una historia íntima que no excluyó a los testigos y por eso hoy estamos contentos, contentos por ustedes y contentos por nosotros.
Por mi, que entiendo que las perdidas son encuentros de otras cosas, en otros lugares.
Con cierta nostalgia recuerdo los amores de esos años y lo que pudo haber sido si no fuera una maniática de la destrucción.
Mas el privilegio de verlos decidir compartir
“su mismo” transmutado en el otro y disfrutar de la experiencia con la serenidad y elegancia de las plantas, los fractales, el universo y su coordinación dinámica y perfecta, es una invitación extensa, cercana, placentera.
La disolución de los egos, el homicidio de las banas esperanzas por ser uno solo, la aceptación de la multiplicidad en la que cada día vivimos,
De seguro ha sido la clave para crear esta historia que como si fuera una saga, pasa por etapas y seguirá siendo escrita por Mauricio y Macarena.
Solo saludarlos con el respeto que despierta el autentico coraje, y desearles que vuestro discurso amoroso sea el más real y bello que puedan ejercitar en sus vidas. Lealtad, amistad y pasión. Felicidades.
Como fui la última en dar los parabienes a los novios, tuve que pedir el beso de rigor, ya que el oficial del registro civil, era eso y no otra cosa, aunque enjundia si le puso, sobretodo por el sonsonete que brindaba un toque folclórico a la ceremonía solemne hecha en el club árabe, no caia en cuenta que más allá del papeleo hay un par de corazoncitos enamorados.
Bien regado estuvo el asunto. Sume en este fragil cuerpo 4 pisco sour de entradita, 3 copas de vino en la cena, y luego más de cinco wisky, y no es que los estuviera contando, pero cada vez que me acerqué a la barra, algún encuentro marco el momento de la transacción, la mejor que pude hacer en mi vida: un vaso vacio por un vaso lleno. Ir a Bolivia y traer parte de sus encantos en mi bolsito de mano, amortiguó el impacto. Así las alitas de mosca me elevaron sobre la borrachera. Lucida y soltera me puse en primera fila para el ramo y sin esfuerzo alguno cayó entre mis brazos. Algo bastante loco tratandose de mí, y aún más loco tirar el cordelito de la torta y que te salga las campanas de boda. La dulce condena caia nuevamente. El primer matrimonio al que asistí marcó mi destino con una guaguita, el segundo con un serrucho, y la verdad es que esto es independiente del éxito, porque no fue buena idea levantarle el pololo a esa chiquilla. Pero como dice jorgito gonzalez "el tiempo pasa y todo cambia, la sección de pena ya pasó".
eso pues y ahora una cancioncita y buenas noches los pastores, porque este calor y la caña hacen una dupla maligna y cizañera.
domingo, 31 de enero de 2010
martes, 19 de enero de 2010
Neopopulismo ALIVE¡

El mundo no se acabó el 18 de enero, por lo cual muchos tendrán que “habérselas” con lo que la chusma inconsciente decidió en forma democrática, como lo estila la tradición republicana que tanto nos enorgullece, y como “al mal tiempo, buena cara” tomémonos con Andina los cambios en el estilo que se vienen durante el bicentenario. Quizás se pueda sacar algo en limpio, mientras algunos transiten por un desierto reducido de 40 a 4 años.
En este momento tenemos un presidente electo de derecha con claros rasgos neopopulistas, ya que cumple con las tres características esenciales según Wikipedia:
Un discurso crítico hacia las élites establecidas. Se responsabiliza de los problemas sociales, de la mala gestión de las elites establecidas en el poder y, para ello, reivindica figuras dicotómicas del tipo amigo/enemigo (como, por ejemplo, pueblo versus elite, pobre versus rico o indio versus blanco).
El uso de técnicas avanzadas de ingeniería política (encuestas, focus group, etc.), la estructura partidista pasa a un segundo plano para convertirse en movimientos de apoyo al líder.
La preponderancia de una mediación entre líder y masas a través de los medios de comunicación de masas (preferentemente, la televisión). Se acrecienta la relación mediática propia del populismo clásico, pero ahora se recurre a nuevas técnicas de marketing y de teatralización, de modo que el liderazgo personal carismático y los mensajes televisivos adquieren una mayor preponderancia.
Sumado a esto, el discurso con el cual Sebastián derrotó a la Concertación, fue universalista, aglutinador, siendo su frase característica en la apertura de cada uno de ellos la que rezaba: “miles y miles de chilenos”, consiguiendo de esta manera apoderarse de la psiquis colectiva de quienes no se sentían plenamente identificados con el proyecto oficialista. También podemos mencionar la bandera chilena de proporciones bíblicas, más propias de una ferviente hinchada de fútbol, y el familión siempre sonriente y saludable que se desplegó como telón de fondo durante su larguísima campaña por la primera magistratura.
Me fue inevitable recordar a Perón y Evita, por su imagen de matrimonio perfecto, besucones de señoras entradas en carnes y guagas pegajosas.
A pesar de la intrincada historia política del país vecino, siempre he pensado que los hermanos argentinos tienen una cultura política mucho mejor que la nuestra, a pesar de que nadie entienda muy bien como operan los poderes tras la cordillera.
El nivel de organización de base es muy superior al nuestro: existe un montón de instancias de autogestión y contraculturales en alianza con universidades que no han sido cooptadas por el Estado, aunque una facción de las Madres de Mayo demuestre lo contrario. Es envidiable cómo se empoderan de las calles cuando existe la menor sensación de injusticia, o los servicios no funcionan con la calidad que un usuario se merece; el Transantiago si hubiese sido el Transbuenosaires, de seguro causaba una cruenta guerra civil.
Muchos amigos trasandinos me han explicado que esta conducta radica en la administración peronista, pues aunque resulte fachista gobernar para el pueblo, pero sin el pueblo, dio garantías sociales efectivas, otorgado coherencia al concepto de “ciudadanía”. El ciudadano otorga su poder individual a una instancia superior, denominada Estado, el que lo acoge dándole protección y asegurando que sus necesidades elementales estén cubiertas. El rol que este posee no es otro que el mencionado, pues si no, no se justifica su existencia. Es decir, si tu padre es un mal padre, mejor hubiese sido no tenerlo. Pues así los argentinos comprendieron que habían derechos de gratuidad de la educación y la salud, así el gobierno sea una mierda, propia o ajena. Las demás reivindicaciones corren por cuenta de cada individuo que puede corregir las deficiencias con autogestión.
En Chile es al revés. El clientelismo fue la forma para conseguir resarcimientos, y lo elemental quedo por cuenta de cada uno, haciendo un negocio de la salud y la educación. Es por eso que continuamente tengo la idea que un gobierno populista y paternalista como el de Perón, sería una solución efectiva para comenzar a entender cuales son los beneficios de estar suscrito al pacto social, que te convierte en súbdito de una nación. Es por eso que es preferible verle el lado amable a lo sucedido y comenzar a ver que no solo la aleccionada será la finada Concertación, sino también esa ansiosa chusma inconsciente que por fin consiguió el vértigo que ambicionó bajo un arco iris durante tantos años. Esta vez bajo un cielo raso y con la certeza que Piñera por muy neo populista no nos regalará educación gratuita, tocará hacerse cargo de lo que políticamente decidió la chusma inconsciente, usuaria de LAN, televidente se SQP y con ínfulas de especulador financiero.
sábado, 16 de enero de 2010
LA PITONIZA

Sé que tengo poderes supersónicos y extrasensoriales, aunque a veces me equivoco. Pero en esta oportunidad fui un lince. Cuando vi la noticia de los hermanos Rojo, supe que su madre los había matado con una seguridad inapelable. Aquí está la columna que escribí en ese entonces.
Mama don't preach
La trasferencia es inevitable, dije bien fuerte en una clase. Ya lo decía Freud: "todo es trasferencia". Si el marido le pega a la esposa, la esposa le darán ganas de sacarle la cresta al hijo engendrado por su esperma. Por eso hay madres que han tenido hijos de sus amantes y así son más exitosas en su rol histórico. Paulina se escandalizó, habló fuerte con su mal aliento, quizás demasiado, rayando en la histeria, para contradecir mi capcioso comentario. Se decidió a interrumpirme con una intempestiva frase: "a mi siempre me han sacado las recrestas, y con mayor razón me he sacado las recresta por mis críos". Lo dijo con orgullo y logró conmover a todas las mujeres presentes que apoyaron su testimonio. No quise continuar argumentando a cerca de la trasferencia positiva o el deslindamiento emancipador de las experiencias traumáticas, donde uno puede alcanzar el libre albedrío y comenzar a practicar el "amor", que es la verdadera libertad.
La mujeres han tenido que cargar con "la fábrica" humana, eso que hace que inevitablemente sientan un imperativo reproductivo, porque "¿o si no para qué son mujeres?" mencionó equilibrándose en su borrachera el niño macho, soltando una carcajada de aquellas.
Mujeres que no aman a sus hijos abundan, mujeres que tienen que solapar su instinto asesino para diferenciarse de las gatas parricidas, no obstante, algunas sucumben.
La vecina de enfrente acuchilló a su hijo con frialdad y certera puntería. Mi madre dijo que quizás el cabro se lo merecía, cosa que me hizo precaverme con mayor sigilo cada vez que se diera una de esas peleas donde yo como hija debía contrarrestar los ataques, nada más que esquivándolos. Corrí mejor suerte que mi tía con mi abuela, que logró clavarle a distancia un tenedor en pleno estómago.
Para qué ponerme a relatar las histerias que se desencadenan cuando la frustración a causa de un marido indolente carcome el corazón, y hoy por hoy, para la mujer "emancipada", las doble jornadas, la explotación laboral, el acoso sexual o las desavenencias con alguno de sus amantes, que logran desajustar los tornillos y manijas. Los niños, esas esponjitas que suelen convertirse en el resumidero de la realidad alienante, abusadora y profundamente indolente, reciben el absurdo merecimiento por idioteces como no hacer una tarea, de todas formas inútil, y de seguro antipedagógica, no colgar su uniforme, gastarse la plata del vuelto, esconder la tapa de la tetera, o rellenar el envase vació de gotas para el glaucoma, con agua.
Los hermanitos rojo fueron mártires en esta asquerosa historia de madres que jamás les convenció la idea de darle correcto uso al útero. La falta de honestidad consigo mismas, el cumplimiento de los cannones sociales, y la idea que para ser mujer respetable se debe construir una familia, a muchas las lleva a desempeñar el rol con saña y despótica impronta, o son completamente indiferentes a los miedos y fantasías de sus retoños.
Esos niños fueron asesinados a martillazos por una madre enloquecida por problemas que ella consideró argumentos suficientes para perseguir a los niños por la casa, matando a uno primero en el living a vista de los ojitos del menor, que corrío aturdido por el terror al segundo piso, donde, su esfínter mutilado por el asombro, expulsó los últimos resabios de humanidad y vida, justo antes de que "mamá" pusiera todo el empeño del mundo en partirle la cabeza y destrozar lo que ella supuso, su creación.
Una Medea chilensis, con la brutalidad de una villana y sin la delicada mística y cuidado en las artes homicidas de la mencionada sacerdotisa.
Madre hay una sola. Bien lo sabía Truffaut que dedicó gran parte de su filmografía a relatar la relación con esa mujer empoderada, ama y señora del espacio íntimo, que una vez conquistado el espacio público, se dedicó a pregonar por calles y avenidas su indiferencia con el rol impuesto por las culturas dominantes.
La maternidad no puede seguir siendo una estrategia para validarse como mujer. Es una posibilidad que se da en todas las especies, sin que esto resulte ser un elemento categorizador que de status a uno de los sexos.
Con respecto a la relación de madres e hijas, situación complejizada por la envidia y la competencia de la cual nos habla Khalil Gibran en su cuento Las Sonámbulas, que agregaré al final, es importante entender que el respeto de la individualidad es clave para dejar crecer sanamente a las jóvenes, sin presionarlas a replicar vidas carentes de sentido y destinadas al fracaso.
LAS SONÁMBULAS
En mi ciudad natal vivían una mujer y sus hija, que caminaban dormidas.
Una noche, mientras el silencio envolvía al mundo, la mujer y su hija caminaron dormidas hasta que se reunieron en el jardín envuelto en un velo de niebla.
Y la madre habló primero, y dijo: “¡Al fin! ¡Al fin puedo decírtelo, mi enemiga! ¡A ti, que destrozaste mi juventud, y que has vivido edificando tu vida en las ruinas de la mía! ¡Tengo deseos de matarte!"
Luego, la hija habló, en estos términos: “¡Oh mujer odiosa, egoísta y vieja! ¡Te interpones entre mi libertada y yo! ¡Quisieras que mi vida fuera un resultado de tu propia vida marchita! ¡Desearías que estuvieras muerta!"
En aquel instante cantó el gallo, y ambas mujeres despertaron. La madre dijo amablemente “¿Eres tú, tesoro?” Y la hija respondió con la misma amabilidad: “Sí; soy yo, querida madre”.
miércoles, 6 de enero de 2010
El miedo y la chusma inconciente

Faltan tantos días aún para que pierda Frei... la verdad es que estoy ansiosa de que se abra la cajita de pandora y los enanos que cuidan las ollas con oro en los extremos del arcoiris salgan despavoridos nuevamente con destino a las europas. Porque ya sabemos. Si no son del bando oficialista, ni cagando son una buena y contundente oposición. No estan dispuestos, después de esos tortuosos años en el exilio sacando titulos honoris causa y doctorados dos años en uno, de sentarse desde el otro lado de la vereda para fiscalizar. Lo de ellos es gobernar,aunque sea como ha sido hasta ahora -para qué desgastarme en adjetivos que matan- a una chusma inconciente que, hoy por hoy, ya no les dará su preferencia.
Es cierto que dejar a cargo el país de asesinos y chicago boys es descabellado, y aún más parece serlo arriesgar el patrimonio cultural de Rojo: Fama contra Fama, Pelotón, o Buenos Dias a Todos. Tener como segundo himno patrio el "leyla leyla leyla", "filo, filo" o "era la luna llena" es todavía más repugnante.Pero como pensaba Trotsky, entre más se agudiza la crisis, más fácil resulta el pensamiento dialéctico, que posibilite cambios y avances sociales.
En el caso de votar -porque no lo hago, no creo en el estado nación, en el presidente de la República, y menos aún, que existan opciones para poder elegir- no lo haría por un latifundista enmascarado que se hizo millonario a costa de los recursos nacionales. Si bien un ludópata adicto al riesgo, un hombre mesiánico y con características napoleónicas, tampoco es en ningún caso un líder,o Capitán en palabras de Patito Navia, para nadie que se encuentre cuerdo, debemos sincerarnos y apreciar que el mercado de los servicios, por más canalla que este sea, es menos usufructuador que el que especula con los recursos naturales, y peor aún, mientras se utiliza la primera magistratura para ello. Mal que mal, es el puesto que confiere la ciudadanía, quién en un acto de confianza, suscribe el pacto o contrato social.
Frei a pesar de haber sido el más malo de los presidentes de la Concertación y por consiguiente, el sepulturero de esta coalición ahora como candidato, es protegido irracionalemente por quienes se creen demócratas. Si lo fueran, no tendrían tanto miedo a la alternancia en el poder, no tendrían tanto apego a éste y comenzarían a pensar, que teniendo la mayoría en el parlamento, podrían tomar el toro por las astas y liquidar a la derecha, desde dentro, por fin haciendole honor a ese topo que nunca fueron, para cambiar las cosas y crear un país más honesto.
La chusma inconciente dará su voto a Piñera porque no le queda otra, porque los chistes repetidos ni a Alvarito Salas la gente se los aguanta, porque quiere probar, porque necesita, despues de 20 años de letargo, del mismo vértigo que el de un especulador finanaciero, porque quiere un cambio, aunque sea para peor, contraviniendo el viejo adagio.
Todos sabemos en el fondo que cuanto antes mejor. Que entre antes le perdamos el miedo a la derecha, con mayor fuerza podremos hacer una nueva fuerza política. Que votar por Frei es trastocar los deseos de libreabedrío, las esperanzas de que Chile vuelva a tener unidad popular, mística y carisma.
Por eso, no se acoquine, usted es grande, y por algo le dicen populacho, masa y chusma inconciente. Aprovéchese. A lo más veremos corriendo despavoridos a los enanos de siempre cargando ollas con oro, y desmantelando el arcoiris de pvc que tanto tiempo flotó sobre nuestras cabezas. Además de eso, el horroroso timbre de voz de quienes con más desparpajo disfrutan de la merca y la noche.
¿Profundización de las desigualdades? ¿Avance brutal del libre mercado? No, no no no, esa pega ya la hicieron, y a la perfección.
viernes, 11 de diciembre de 2009
La muralla
No saco nada enfrentándome en estas líneas a mi querido público con cotorreos baratos para conseguir su aprobación. Puedo caer en el facilismo de expresarles mi repudio a la trinidad diabólica de la religión, la economía y la política. Puedo hablarles de esta última y contarles que en un ataque de furia rompí 9 palometas del guatón Pinto, alias perrita Pupy, con Frei que estaban en la Plaza Victoria. Puedo decirles que esas propagandas políticas en la Avenida Argentina, son el hogar de un par de indigentes. Podría extenderme con argumentos relativos a lo patéticos que son los músicos mercenarios, como La Noche, que toca una semana para Lagos Weber y la otra para Lavín, o Américo, que casi no toca para Chaguán, pues no llegaba su porción de sushi al camerino.
Podría continuar explicando porque Arrate no es un traidor, aunque las pique de libertario mientras hace pactos con la Concertación. Rebelarles que Piñera tiene Parkinson, que Frei piensa ser estatista pero seguir aumentando las utilidades de su sociedad anónima llamada Saturno. Me podría entusiasmar diciéndoles que ME-O cuando fue a la Radio Placeres me tocaba la rodilla barsamente mientras lo entrevistaba y que tenía un manchón de base sin esparcir al lado de la nariz. Pero ustedes saben. Todas y cada una de las cosas que he dicho, siendo tan verdad como que la capa de ozono desapareció en la Antártida y que Bukowski, Pavese y Mailer son absolutamente patéticos y anacrónicos, son webadas.
No tengo interés en descubrir la pólvora, pero me gustaría decirles algo que no implique remitirme a la gran obra del ser humano, pues ya me tiene podrida el conocimiento que no se refleja en la acción.
Agarrarle el hilo a la vida es una tarea trabajosa que no permite impaciencias. Tenemos que tener claro que no podremos ver la obra finiquitada, como les ocurrió a los jornales de la muralla China. Aunque es divertido saber que hay grandes ausencias, alturas dispares, pedazos sin construir, que simplemente se dejaron en barbecho y nunca fueron concluidos.
La continuidad a la que nos sentimos obligados, hace que vivamos a prisa. Rellenando los espacios con belleza comprada en la farmacia y felicidad en la botillería, nos dejamos permear por fórmulas de comportamiento que creemos son las mejores por su estilo, pero no son más que pavoneos de virilidad mal comprendida, y eterno femenino no asumido.
Caminamos ayudados por bastones consumidos por las termitas de la imbecilidad, heredando males y omisiones, para cumplir con la condición de “individuos” bípedos; fortalezas resguardadas por la muralla de la identidad, construida penosamente por el maestro chasquilla que somos, por el albañil que nunca será arquitecto, ni siquiera de su propia guarida.
Enredada en la madeja de los afectos, di con la hebra de una vez y para siempre. Puede pasar en cualquier parte y de un momento a otro. Es simple y no es necesario tener un hardware con todo el conocimiento universal en el cerebro. Tampoco haber hecho ayuno, ni castigarse con sustancias psicotrópicas naturales o químicas.
La escurría es gratis.
En lo cotidiano, en lo externo donde hierve la actividad, están muchas veces las claves para liberar adentro un proceso de análisis que nos hará ver la totalidad, incluso fuera de los cercos, murallas y rejas a las que nos condenamos para sentirnos “seguros”.
Podría continuar explicando porque Arrate no es un traidor, aunque las pique de libertario mientras hace pactos con la Concertación. Rebelarles que Piñera tiene Parkinson, que Frei piensa ser estatista pero seguir aumentando las utilidades de su sociedad anónima llamada Saturno. Me podría entusiasmar diciéndoles que ME-O cuando fue a la Radio Placeres me tocaba la rodilla barsamente mientras lo entrevistaba y que tenía un manchón de base sin esparcir al lado de la nariz. Pero ustedes saben. Todas y cada una de las cosas que he dicho, siendo tan verdad como que la capa de ozono desapareció en la Antártida y que Bukowski, Pavese y Mailer son absolutamente patéticos y anacrónicos, son webadas.
No tengo interés en descubrir la pólvora, pero me gustaría decirles algo que no implique remitirme a la gran obra del ser humano, pues ya me tiene podrida el conocimiento que no se refleja en la acción.
Agarrarle el hilo a la vida es una tarea trabajosa que no permite impaciencias. Tenemos que tener claro que no podremos ver la obra finiquitada, como les ocurrió a los jornales de la muralla China. Aunque es divertido saber que hay grandes ausencias, alturas dispares, pedazos sin construir, que simplemente se dejaron en barbecho y nunca fueron concluidos.
La continuidad a la que nos sentimos obligados, hace que vivamos a prisa. Rellenando los espacios con belleza comprada en la farmacia y felicidad en la botillería, nos dejamos permear por fórmulas de comportamiento que creemos son las mejores por su estilo, pero no son más que pavoneos de virilidad mal comprendida, y eterno femenino no asumido.
Caminamos ayudados por bastones consumidos por las termitas de la imbecilidad, heredando males y omisiones, para cumplir con la condición de “individuos” bípedos; fortalezas resguardadas por la muralla de la identidad, construida penosamente por el maestro chasquilla que somos, por el albañil que nunca será arquitecto, ni siquiera de su propia guarida.
Enredada en la madeja de los afectos, di con la hebra de una vez y para siempre. Puede pasar en cualquier parte y de un momento a otro. Es simple y no es necesario tener un hardware con todo el conocimiento universal en el cerebro. Tampoco haber hecho ayuno, ni castigarse con sustancias psicotrópicas naturales o químicas.
La escurría es gratis.
En lo cotidiano, en lo externo donde hierve la actividad, están muchas veces las claves para liberar adentro un proceso de análisis que nos hará ver la totalidad, incluso fuera de los cercos, murallas y rejas a las que nos condenamos para sentirnos “seguros”.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Carta abierta a los profesores de Chile
Estimados profesores:
Soy un alumno de tercero medio del un liceo fiscal. Mis dos padres son funcionarios públicos, por lo cual estoy permeado por la lamentable situación que viven al ser empleados de un Estado que no reconoce las reivindicaciones que se han ganado los trabajadores de mi patria. No obstante, en vista de que las movilizaciones se han extendido sobremanera - y menciono esto sin querer menoscabar la legitimidad del paro de profesores, ni la demanda monetaria que este conlleva- creo que debemos ser realistas y dejar varias cosas en claro, por ejemplo, las respectivas a un eventual retorno a clases y los métodos concernientes al traspaso de contenidos y la posterior evaluación de los mismos.
Evidente es su descontento, y lo han demostrado de numerosas maneras, siendo las más clásicas formas de lucha las que se utilizan, sin éxito, para hacerse escuchar. En nuestra calidad de estudiantes, los hemos seguido a través de los medios de comunicación, en donde dejan en plena claridad sus demandas por medio de lemas que llaman a la desobediencia civil, la insurrección ante un Estado neoliberal, y como mensaje sempiterno relativo a este tipo de manifestaciones, las críticas al sistema y al gobierno, lo que causa admiración, pero también asombro dentro del estudiantado.
Al escuchar sus acaloradas consignas pareciera que estamos hablando de maestros proactivos, críticos, creativos, que a pesar de su realidad tienen un imperativo categórico que les impulsa a enseñar y combatir por medio de estos valores y conocimientos, al poderoso y su aparataje castrador. Pero la posibilidad más real es, que luego de esta coyuntura, que paradojalmente se ha vuelto una larga travesía por lo que pareciera ser un desierto, los profesores de Chile, a los cuales hoy me he atrevido a dirigir mi palabra, olvidan, o simplemente no recuerdan sus autodenominaciones: “Somos la reserva moral de Chile” o bien, “Somos la reserva intelectual de Chile”; me parece a veces que les queda grande, pues al volver al aula, que es donde se ejerce su labor que se dignifica no solamente por materias cuantitativas respectivas al salario, sino a su ejercicio, se vuelven mensajeros y adalides de la estructura, a la cual hoy por hoy, le declaran la guerra.
No quiero pensar que se trata de clientelismo, pero los preceptos y los tópicos útiles para el sistema, presentes en la competencia, en la evaluación bajo criterios sesgados por la media, poco y nada velan por la “calidad”, ni fortifican las capacidades reales del estudiante.
Recuerdo sin mucho agrado cuando retornamos las clases luego de la movilización por el pago del bono SAE. La vuelta a las aulas tenía un objetivo principal, radicado en el afán de que no les descontaran los días no trabajados. Que el alumno aprendiera o no en plazos tan ajustados, no fue tema en ningún momento. Lo que urgía realmente, era tener las notas en los plazos dados por el Ministerio que tanto aborrecen, por la Ministra que tanto critican, por el Estado y su misión adoctrinadora del servil rebaño de súbditos consumidores y mano de obra barata.
Nos evaluaron sin miramientos, nos fijaron hasta seis pruebas en una semana, y eso sumado a otros trabajos, sin conciencia ni empatía con el estudiantado que no ha criticado las formas de movilización ni ha sido un enemigo para este tipo de medidas de presión. Como pueden imaginar, los días de paro no han sido días de retiro espiritual, ni de vacaciones, ni de ponceo, como algunos profesores intentan caricaturizar, rebajándonos a la porqueriza de la moda, que en esta aciaga época que nos toca vivir, es el sucedáneo perfecto de los ideales juveniles.
Nos encontramos en la incertidumbre, pues muchas materias quedaron a medio pasar. Otros no aprendieron. Ha pasado bastante tiempo desde la última clase. Aunque a mí, en ocasiones me da lo mismo memorizar materias muertas y de segunda mano que nada tienen que ver con mis más puros y elevados interesas que cada jornada escolar, son subestimados, limitando mi travesía por la experiencia y el conocimiento.
Esperamos, estimados profesores de Chile, como sus pupilos, quienes conviven con ustedes la mayor parte del tiempo, sobre todo los que tienen jornada escolar completa o sus derivados, que actúen con consecuencia, con empatía y con la moral que pregonan. Espero de ustedes lo mejor. Me resisto a verlos como guardadores, niñeros, o carceleros. Tampoco quiero ser defraudado con reduccionismos tales como los que apuntan a la flojera del alumno para explicar las complicaciones, sin ver que el origen, en la mayoría de las ocasiones, está en la falta de motivación por situaciones que no conciernen a la infraestructura, y espero, no tienen que ver con un puñado de monedas.
No somos ningún trofeo de batalla, ni el liceo, a nuestro más sentido pesar, un baluarte de educación. Debemos reconocerlo. Hacer un sinceramiento, más cuando ustedes han hecho saber su repudio ante las políticas de Estado. Tenemos que ser claros en dirimir que la educación es una herramienta del sistema para adscribir a las “futuras generaciones” en utilidad de las plataformas neoliberales que destruyen los sueños de muchos y limita a otros tantos en infinidad de metas y expectativas.
Un cúmulo de hechos actuales, dejan en evidencia la ineficiencia y la intransigencia de la clase política, por lo mismo no sería honesto replicar las fallas, omisiones e injusticias en las que incurren para hacer valer su falso poder.
Me gustaría pedirles por medio de esta carta, que ustedes, Profesores de Chile, y nosotros, Alumnos de Chile, como comunidad escolar, construyamos un camino juntos, consensuando una nueva forma de enseñanza, donde exista maestría y humanidad, en donde podamos advertir juntos las trampas del sistema y sus administraidores, que nos venden como valores el pensamiento neoliberal de la contra revolución pinochetista, la competencia, la usura, las diferencias, y en suma, la falsificación de la historia.
Quiero darle énfasis al concepto de consecuencia, ya que si se declaran como violentados por la “estructura”, luego del paro, ese hecho no habrá cambiado, pues una mañana de sol no hace verano. Incluso luego de que se les paguen los dineros que se les adeudan, seguiremos siendo la carne de cañón, por eso, estimados profesores de Chile, sería una incongruencia volver a clases como si nada hubiese ocurrido, comenzando, nuevamente a ser los adoctrinadores de la masa informe sometida a la ignorancia para mantener el status quo, legitimando los abusos que nos mantienen en este mareador circulo vicioso.
El Estado los ha institucionalizado bajo su yugo tiránico, pero esa responsabilidad no recae en nuestros hombros, por tanto, no tenemos el deber de asumirlo, sino de apoyarles como apoyaríamos a cualquier chileno que esté siendo aplastado por el poder, pero sin olvidar que uno tiene la libertad de trabajar donde mejor le parezca, y elegir su profesión según la vocación que se tenga. Ser educados en estas condiciones no puede ser un apostolado y menos un favor.
Creo que la prudencia es un gran atributo. Quedan muy pocos días. Se viene la PSU y luego las elecciones, lo que previene una finalización del año escolar atípica y que debería adaptar las evaluaciones para recalendarizarlas. Esto en un aspecto técnico, empero lo que realmente me convoca a dirigirme a ustedes, profesores de Chile, es vislumbrar un cambio en sus formas de enseñanza. Hay sabiduría vital mucho más valiosa que las metodologías arcaicas basadas en la suma de conocimientos arbitrarios, en una memoria a corto plazo, para cumplir con los planes y programas del ministerio de “educación”, que hace las veces de editor, coartándonos de conocer grandes pensadores contemporáneos, que hace décadas están en la malla de los secundarios del primer mundo.
Además, creo que el conocimiento lo han sobrevalorado sobre la imaginación. La creatividad y la capacidad que pueda demostrar el estudiante, queda cercenada por criterios antojados por la hegemonía. Las pruebas en que preguntan datos que hoy gracias a la tecnología tenemos al alcance de la mano, es un síntoma con el cual es fácil diagnosticar la enfermedad terminal que sufre la educación chilena. Aprender datos, no es gran cosa en la sociedad de la información.
Agradezco la disposición de haber leído esta extensa carta. Agradezco a los profesores de Chile la reflexión que de seguro esta carta contribuirá a desatar. Creo estar en lo cierto cuando pienso que la educación tiene una deuda histórica tanto con los profesores como con los estudiantes de Chile. Y si para los primeros la solución está en el pago monetario, no hay una mejor manera de comenzar a resarcir la deuda histórica con los estudiantes, evitando perjudicarnos con un término del año escolar accidentado, violento y difícil, como lo fue en otras ocasiones, por cumplir con los planes y programas del Estado.
El caso es, que de retornar a clases, sería perjudicial para nuestros resultados, pasar las materias en tiempo record, pues no significaría más que confusiones, carencias y dificultades para nosotros, los estudiantes. Si debemos volver, sólo esperamos que ustedes, los profesores de Chile, no actúen en forma arbitraria y de verdad procuren apoyarnos, así como nosotros lo hemos hecho con ustedes.
Se despide atentamente:
Matías Ignacio Hermosilla Tobar
Estudiante del liceo Abate Molina de Talca.
RUT: 18.042.041-K
lunes, 9 de noviembre de 2009
Hoy no es un buen día

Hoy no he tenido un buen día. Sin embargo pienso en lo que alguien dijo al leer una pésima novela italiana: “al menos te das cuenta que hay gente que está peor que tu”. Hay que aceptarlo. Las humillaciones del prójimo empatizan más allá del compadecimiento, pues esa morbosa revelación nos ayuda a compararnos y resistir con mayor ahínco las “putadas” del destino. Nunca es para tanto. Si lo comparamos con lo que le sucedió al cristiano de turno en la portada del diario La Estrella, o al profesor de matemáticas de mi hijo, podremos consolarnos con que lo que nos pasa “son pelos de la cola” aunque la cola sea la de un pavo real, que en rigor son plumas, pero no estoy en un buen día y espero vuestra comprensión. El profesor de mi hijo es joven. Es un voluntario rompe huelgas. Un hombre que más que luchar por el bono SAE, cree en la educación pública y les enseña a los hijos de vecino ese código que tiene hasta a su gremio agarrado de los cojones. Perdonen mi lenguaje, hoy como les mencioné, no he tenido un buen día. Mi hijo no sabe cómo se llama su profesor, pero le dice “el tuerto”. Pero no nació tuerto. Un desafortunado episodio, digno de la purulenta mente de Poe, le aconteció en su tierna infancia. Un pan que comenzó a comer por las orillas, se transformó en un parche para su ojo izquierdo. Lo puso de tal forma que sus saltos de corsario, no lograban removerlo. Abordó varios barcos imaginarios para apoderarse de los tesoros más suculentos, hasta que un pájaro hambriento comenzó a devorar el pan, y también su ojo. Así fue como su ojo quedó deforme, pero no ciego. A veces así suceden las cosas. Los juegos se trasforman en trampas. Las fantasías se convierten en realidad. Los deseos llegan a su culmine con una tragedia irremediable. Pienso en Marco Enríquez-Ominami y cómo todo comenzó con un documental ficción…Hoy no ha sido un buen día, y me he puesto más fatalista que de costumbre. ¿Cómo poder entender esta clase de cosas? He tratado de resolverlo soñando, leyendo, llorando, masturbándome, cocinando y tomándome un té. También drogándome intensivamente con el más potente de los químicos inventados por la farmacéutica experimental de los setenta. Aún así es un misterio, pues el lenguaje es una apariencia del conocimiento, y sólo eso. Entonces es difícil poder comunicarlo inequívocamente; uno se va al final del tractatus de Wittgenstein, a la única frase inolvidable para mi ilógica y se queda callada mirando el techo. Apretar las teclas me cuesta más que en otras oportunidades, porque hoy no ha sido un buen día. Precisamente porque no me he dejado tentar por la banalidad y he apostado por la racionalidad. Me he decidido fríamente a dejar de perseguir quimeras absurdas. De alguna forma hoy me he comido el pan, antes que un cuervo me picoteara el ojo. No funcionaría decir que me “he puesto el parche antes de la herida” pues el parche es el causante de la herida de ese malogrado profesor. A veces sucede cosas que la heurística no es capaz de resolver. Me pregunto si las matemáticas ayudaron a “el tuerto” a superar ese trauma. Habrá hecho esquemas, habrá pensado el asunto de forma cronológica y también inversa, habrá estudiado el comportamiento de los pájaros, haciendo paradojas…Aún entendiéndolo, su ojo está malogrado. Hoy ha sido un mal día, y a pesar de conocer esta historia, de ver los titulares de la prensa roja y amarilla, no logro reconfortarme. Es que la tragedia subyace, y es doblemente trágico, después de haber escrito que “el dolor es una trampa”. Estamos permeados absorbiendo años de “humanidad”, obligados a edificar sobre ruinas, como si tuviéramos un Jerusalén en el pecho, dispuesto a ser bombardeado y reconstruido miles de veces. A veces a sabiendas, a veces por la ley del retorno infinito. Y mientras eso sucede jamás te imaginas que un pájaro hambriento y un niño soñador serán protagonistas de un día aciago e inverosímil. Pareciera que todo da lo mismo. La miseria del mapuche y la del deudor habitacional, porque la deuda histórica va más allá de un bono del Estado, más allá de una cosmovisión capitalista o comunista, del islam o el judaísmo. Pareciera que va más allá incluso de la medianoche de este día. Disculpen, pero hoy, no me he sentido bien, no ha sido un buen día.
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