miércoles 18 de noviembre de 2009
Carta abierta a los profesores de Chile
Estimados profesores:
Soy un alumno de tercero medio del un liceo fiscal. Mis dos padres son funcionarios públicos, por lo cual estoy permeado por la lamentable situación que viven al ser empleados de un Estado que no reconoce las reivindicaciones que se han ganado los trabajadores de mi patria. No obstante, en vista de que las movilizaciones se han extendido sobremanera - y menciono esto sin querer menoscabar la legitimidad del paro de profesores, ni la demanda monetaria que este conlleva- creo que debemos ser realistas y dejar varias cosas en claro, por ejemplo, las respectivas a un eventual retorno a clases y los métodos concernientes al traspaso de contenidos y la posterior evaluación de los mismos.
Evidente es su descontento, y lo han demostrado de numerosas maneras, siendo las más clásicas formas de lucha las que se utilizan, sin éxito, para hacerse escuchar. En nuestra calidad de estudiantes, los hemos seguido a través de los medios de comunicación, en donde dejan en plena claridad sus demandas por medio de lemas que llaman a la desobediencia civil, la insurrección ante un Estado neoliberal, y como mensaje sempiterno relativo a este tipo de manifestaciones, las críticas al sistema y al gobierno, lo que causa admiración, pero también asombro dentro del estudiantado.
Al escuchar sus acaloradas consignas pareciera que estamos hablando de maestros proactivos, críticos, creativos, que a pesar de su realidad tienen un imperativo categórico que les impulsa a enseñar y combatir por medio de estos valores y conocimientos, al poderoso y su aparataje castrador. Pero la posibilidad más real es, que luego de esta coyuntura, que paradojalmente se ha vuelto una larga travesía por lo que pareciera ser un desierto, los profesores de Chile, a los cuales hoy me he atrevido a dirigir mi palabra, olvidan, o simplemente no recuerdan sus autodenominaciones: “Somos la reserva moral de Chile” o bien, “Somos la reserva intelectual de Chile”; me parece a veces que les queda grande, pues al volver al aula, que es donde se ejerce su labor que se dignifica no solamente por materias cuantitativas respectivas al salario, sino a su ejercicio, se vuelven mensajeros y adalides de la estructura, a la cual hoy por hoy, le declaran la guerra.
No quiero pensar que se trata de clientelismo, pero los preceptos y los tópicos útiles para el sistema, presentes en la competencia, en la evaluación bajo criterios sesgados por la media, poco y nada velan por la “calidad”, ni fortifican las capacidades reales del estudiante.
Recuerdo sin mucho agrado cuando retornamos las clases luego de la movilización por el pago del bono SAE. La vuelta a las aulas tenía un objetivo principal, radicado en el afán de que no les descontaran los días no trabajados. Que el alumno aprendiera o no en plazos tan ajustados, no fue tema en ningún momento. Lo que urgía realmente, era tener las notas en los plazos dados por el Ministerio que tanto aborrecen, por la Ministra que tanto critican, por el Estado y su misión adoctrinadora del servil rebaño de súbditos consumidores y mano de obra barata.
Nos evaluaron sin miramientos, nos fijaron hasta seis pruebas en una semana, y eso sumado a otros trabajos, sin conciencia ni empatía con el estudiantado que no ha criticado las formas de movilización ni ha sido un enemigo para este tipo de medidas de presión. Como pueden imaginar, los días de paro no han sido días de retiro espiritual, ni de vacaciones, ni de ponceo, como algunos profesores intentan caricaturizar, rebajándonos a la porqueriza de la moda, que en esta aciaga época que nos toca vivir, es el sucedáneo perfecto de los ideales juveniles.
Nos encontramos en la incertidumbre, pues muchas materias quedaron a medio pasar. Otros no aprendieron. Ha pasado bastante tiempo desde la última clase. Aunque a mí, en ocasiones me da lo mismo memorizar materias muertas y de segunda mano que nada tienen que ver con mis más puros y elevados interesas que cada jornada escolar, son subestimados, limitando mi travesía por la experiencia y el conocimiento.
Esperamos, estimados profesores de Chile, como sus pupilos, quienes conviven con ustedes la mayor parte del tiempo, sobre todo los que tienen jornada escolar completa o sus derivados, que actúen con consecuencia, con empatía y con la moral que pregonan. Espero de ustedes lo mejor. Me resisto a verlos como guardadores, niñeros, o carceleros. Tampoco quiero ser defraudado con reduccionismos tales como los que apuntan a la flojera del alumno para explicar las complicaciones, sin ver que el origen, en la mayoría de las ocasiones, está en la falta de motivación por situaciones que no conciernen a la infraestructura, y espero, no tienen que ver con un puñado de monedas.
No somos ningún trofeo de batalla, ni el liceo, a nuestro más sentido pesar, un baluarte de educación. Debemos reconocerlo. Hacer un sinceramiento, más cuando ustedes han hecho saber su repudio ante las políticas de Estado. Tenemos que ser claros en dirimir que la educación es una herramienta del sistema para adscribir a las “futuras generaciones” en utilidad de las plataformas neoliberales que destruyen los sueños de muchos y limita a otros tantos en infinidad de metas y expectativas.
Un cúmulo de hechos actuales, dejan en evidencia la ineficiencia y la intransigencia de la clase política, por lo mismo no sería honesto replicar las fallas, omisiones e injusticias en las que incurren para hacer valer su falso poder.
Me gustaría pedirles por medio de esta carta, que ustedes, Profesores de Chile, y nosotros, Alumnos de Chile, como comunidad escolar, construyamos un camino juntos, consensuando una nueva forma de enseñanza, donde exista maestría y humanidad, en donde podamos advertir juntos las trampas del sistema y sus administraidores, que nos venden como valores el pensamiento neoliberal de la contra revolución pinochetista, la competencia, la usura, las diferencias, y en suma, la falsificación de la historia.
Quiero darle énfasis al concepto de consecuencia, ya que si se declaran como violentados por la “estructura”, luego del paro, ese hecho no habrá cambiado, pues una mañana de sol no hace verano. Incluso luego de que se les paguen los dineros que se les adeudan, seguiremos siendo la carne de cañón, por eso, estimados profesores de Chile, sería una incongruencia volver a clases como si nada hubiese ocurrido, comenzando, nuevamente a ser los adoctrinadores de la masa informe sometida a la ignorancia para mantener el status quo, legitimando los abusos que nos mantienen en este mareador circulo vicioso.
El Estado los ha institucionalizado bajo su yugo tiránico, pero esa responsabilidad no recae en nuestros hombros, por tanto, no tenemos el deber de asumirlo, sino de apoyarles como apoyaríamos a cualquier chileno que esté siendo aplastado por el poder, pero sin olvidar que uno tiene la libertad de trabajar donde mejor le parezca, y elegir su profesión según la vocación que se tenga. Ser educados en estas condiciones no puede ser un apostolado y menos un favor.
Creo que la prudencia es un gran atributo. Quedan muy pocos días. Se viene la PSU y luego las elecciones, lo que previene una finalización del año escolar atípica y que debería adaptar las evaluaciones para recalendarizarlas. Esto en un aspecto técnico, empero lo que realmente me convoca a dirigirme a ustedes, profesores de Chile, es vislumbrar un cambio en sus formas de enseñanza. Hay sabiduría vital mucho más valiosa que las metodologías arcaicas basadas en la suma de conocimientos arbitrarios, en una memoria a corto plazo, para cumplir con los planes y programas del ministerio de “educación”, que hace las veces de editor, coartándonos de conocer grandes pensadores contemporáneos, que hace décadas están en la malla de los secundarios del primer mundo.
Además, creo que el conocimiento lo han sobrevalorado sobre la imaginación. La creatividad y la capacidad que pueda demostrar el estudiante, queda cercenada por criterios antojados por la hegemonía. Las pruebas en que preguntan datos que hoy gracias a la tecnología tenemos al alcance de la mano, es un síntoma con el cual es fácil diagnosticar la enfermedad terminal que sufre la educación chilena. Aprender datos, no es gran cosa en la sociedad de la información.
Agradezco la disposición de haber leído esta extensa carta. Agradezco a los profesores de Chile la reflexión que de seguro esta carta contribuirá a desatar. Creo estar en lo cierto cuando pienso que la educación tiene una deuda histórica tanto con los profesores como con los estudiantes de Chile. Y si para los primeros la solución está en el pago monetario, no hay una mejor manera de comenzar a resarcir la deuda histórica con los estudiantes, evitando perjudicarnos con un término del año escolar accidentado, violento y difícil, como lo fue en otras ocasiones, por cumplir con los planes y programas del Estado.
El caso es, que de retornar a clases, sería perjudicial para nuestros resultados, pasar las materias en tiempo record, pues no significaría más que confusiones, carencias y dificultades para nosotros, los estudiantes. Si debemos volver, sólo esperamos que ustedes, los profesores de Chile, no actúen en forma arbitraria y de verdad procuren apoyarnos, así como nosotros lo hemos hecho con ustedes.
Se despide atentamente:
Matías Ignacio Hermosilla Tobar
Estudiante del liceo Abate Molina de Talca.
RUT: 18.042.041-K
lunes 9 de noviembre de 2009
Hoy no es un buen día

Hoy no he tenido un buen día. Sin embargo pienso en lo que alguien dijo al leer una pésima novela italiana: “al menos te das cuenta que hay gente que está peor que tu”. Hay que aceptarlo. Las humillaciones del prójimo empatizan más allá del compadecimiento, pues esa morbosa revelación nos ayuda a compararnos y resistir con mayor ahínco las “putadas” del destino. Nunca es para tanto. Si lo comparamos con lo que le sucedió al cristiano de turno en la portada del diario La Estrella, o al profesor de matemáticas de mi hijo, podremos consolarnos con que lo que nos pasa “son pelos de la cola” aunque la cola sea la de un pavo real, que en rigor son plumas, pero no estoy en un buen día y espero vuestra comprensión. El profesor de mi hijo es joven. Es un voluntario rompe huelgas. Un hombre que más que luchar por el bono SAE, cree en la educación pública y les enseña a los hijos de vecino ese código que tiene hasta a su gremio agarrado de los cojones. Perdonen mi lenguaje, hoy como les mencioné, no he tenido un buen día. Mi hijo no sabe cómo se llama su profesor, pero le dice “el tuerto”. Pero no nació tuerto. Un desafortunado episodio, digno de la purulenta mente de Poe, le aconteció en su tierna infancia. Un pan que comenzó a comer por las orillas, se transformó en un parche para su ojo izquierdo. Lo puso de tal forma que sus saltos de corsario, no lograban removerlo. Abordó varios barcos imaginarios para apoderarse de los tesoros más suculentos, hasta que un pájaro hambriento comenzó a devorar el pan, y también su ojo. Así fue como su ojo quedó deforme, pero no ciego. A veces así suceden las cosas. Los juegos se trasforman en trampas. Las fantasías se convierten en realidad. Los deseos llegan a su culmine con una tragedia irremediable. Pienso en Marco Enríquez-Ominami y cómo todo comenzó con un documental ficción…Hoy no ha sido un buen día, y me he puesto más fatalista que de costumbre. ¿Cómo poder entender esta clase de cosas? He tratado de resolverlo soñando, leyendo, llorando, masturbándome, cocinando y tomándome un té. También drogándome intensivamente con el más potente de los químicos inventados por la farmacéutica experimental de los setenta. Aún así es un misterio, pues el lenguaje es una apariencia del conocimiento, y sólo eso. Entonces es difícil poder comunicarlo inequívocamente; uno se va al final del tractatus de Wittgenstein, a la única frase inolvidable para mi ilógica y se queda callada mirando el techo. Apretar las teclas me cuesta más que en otras oportunidades, porque hoy no ha sido un buen día. Precisamente porque no me he dejado tentar por la banalidad y he apostado por la racionalidad. Me he decidido fríamente a dejar de perseguir quimeras absurdas. De alguna forma hoy me he comido el pan, antes que un cuervo me picoteara el ojo. No funcionaría decir que me “he puesto el parche antes de la herida” pues el parche es el causante de la herida de ese malogrado profesor. A veces sucede cosas que la heurística no es capaz de resolver. Me pregunto si las matemáticas ayudaron a “el tuerto” a superar ese trauma. Habrá hecho esquemas, habrá pensado el asunto de forma cronológica y también inversa, habrá estudiado el comportamiento de los pájaros, haciendo paradojas…Aún entendiéndolo, su ojo está malogrado. Hoy ha sido un mal día, y a pesar de conocer esta historia, de ver los titulares de la prensa roja y amarilla, no logro reconfortarme. Es que la tragedia subyace, y es doblemente trágico, después de haber escrito que “el dolor es una trampa”. Estamos permeados absorbiendo años de “humanidad”, obligados a edificar sobre ruinas, como si tuviéramos un Jerusalén en el pecho, dispuesto a ser bombardeado y reconstruido miles de veces. A veces a sabiendas, a veces por la ley del retorno infinito. Y mientras eso sucede jamás te imaginas que un pájaro hambriento y un niño soñador serán protagonistas de un día aciago e inverosímil. Pareciera que todo da lo mismo. La miseria del mapuche y la del deudor habitacional, porque la deuda histórica va más allá de un bono del Estado, más allá de una cosmovisión capitalista o comunista, del islam o el judaísmo. Pareciera que va más allá incluso de la medianoche de este día. Disculpen, pero hoy, no me he sentido bien, no ha sido un buen día.
domingo 1 de noviembre de 2009
sábado 31 de octubre de 2009
mamakaren
Me gusta mi niño. es hermoso. el niño es para mí lo más importante. baja las escaleras resbalando de un costado a otro. va con cuidado porque tiene miedo y se divierte como un rey. luego apaga la luz que le obligué a ir a apagar por razones de dudosa calidad, pero que meritan usarse, para darle una lección. La luz era de la ampolleta del vecino, y no hay que abusar de la confianza de nadie. Como he dicho, ha bajado resbalando de un lado al otro con la pierna izquierda, la derecha lo sigue con la palma del pie pegada en el piso, lo que frena su rapidez. se precipita cuidadosamente, pero juega. se demora y reclama, va bajando con esa cara de granuja que me fascina. llegando abajo, apaga la luz, que antes prendió para hacer salir a un hombre útil domésticamente que nos ayudo a poner en orden esta casa. el niño ha prendido la luz para que salga. el niño es hermoso. sube corriendo porque está un poco oscuro y corre hacia mis brazos aullando como un lobo. viene riendo y haciendo una mueca de terror sumamente cómica. me abraza y se me saltan las lágrimas saber que sabe que estoy para creer que tiene miedo, que puedo asustarme junto a él. que estoy para estar ahí mirándolo atentamente pero sin entrometerme demasiado, sin embargo, sintiendo lo mismo. una cuestión simple pero difícil de encontrar. como la escultural hermana inalcanzable cibernética intergaláctica que tiene como piloto para la nave tortuga el super agente cobra.
veo las noticias y me siento desgraciada de ver a esos periodistas patéticos. me da tristeza la mediocridad. por mientras el niño canta, tararea con la boca cerrada una melodía inventada por su frenesí ludópata. habla, a veces, mientras juega en su computador. yo veo lo de patton y me dan asco todos los culiaos- se que debo hacer una reprogramación neurolinguistica- ...el niño, el niño... es hermoso. es lo único bueno que va quedando. cuando me necesita lo hace sin mayores rodeos y yo lo atiendo. esto no es zooterapia, es por eso que aún más triste me pone. me siento incapaz de volver a ser la niña que fui. me reprimo y luego me arrepiento. que mierda soy... aunque estoy segura que es mejor que esa mierda de imitación barata de niño weón, pastel, y cruel, influido para más remate por el alcohol. el niño, ese niño hermoso que va a comprar huevos por la mañana para que se los haga revueltos, quizás sea capaz de contagiar algo en mí. pero estoy inmune. no me quedo con nada. solo con torres de mármol y terciopelo blanco en donde me tiendo a sentir frío y pavor de la altura en que me encuentro. no veo el suelo y temo estar en otras tierras. el niño es hermoso. es tan hermoso que puede incluso calzar en esos reinos de mi horror. su androide en la Internet, es rubio y anda con terno. me pregunta si me ha gustado su look. me sonrio y sigo viendo las noticias. esta vez he visto una que me ha gustado y estoy contenta. un intento de suicidio desafiante. una señora oriental desquiciada por las injusticias de siempre. la deuda histórica. pienso que el niño es mi redención. quizás deba tener otro hijo. quizás deba llenarme de hijos. pienso si la señora oriental tendrá hijos. me parece que le daría lo mismo si los tuviera o no. sube una torre de alta tensión mientras mucha gente la observa y las instituciones están esperando el cadaver como si fueran buitres. el cuerpo sube por entremedio de la torre, mientras farfulla y cacarea. dos hombres intentan agarrarla. van montados en unas escaleras mecánicas, con trajes de plastico amarillo y cascos blancos. quieren cerrar el show. pero antes de eso, ha pasado. los electrodos han cruzado su pecho para salir por su rostro con una inmensa llamarada.queda viva. por eso ha sido solo un intento de suicidio y no un suicidio. sigue cacareando y farfullando con el rostro negro por la descarga más grande que un ser humano haya soportado. algo así con 4 mil 500 voltios. seguramente ahora va a ser procesada por atentar contra la vida. como si la muerte no fuera realmente el derecho que nos merecemos por estar vivos. el derecho inalienable de la muerte. El Estado y su omnipotencia frente al ciudadano, me da asco. Su moral me da asco. Su antojo hipócrita, ha echo que mi estómago de un brinco.
pienso en el mamakaren que me lanzan los amigos. no me desagrada y lo acepto con solemnidad. no voy a suicidarme, porque tengo un hijo, y porque tengo esperanzas en mi. me parece que la juventud es patética y antes que ser una jovencita que ha perdido su cuerpo y su espíritu por seguir la "onda", prefiero convertirme en una anciana y envejecer lentamente mirando al niño.
primitivamente admiro al niño, tan distinta a esa falcificación beoda, a ese adulto ridículo que a veces somos los que estamos bordeando los treinta. esos desesperados que aún creemos que la decencia se puede comprar con inocencia.
el niño es lo que miro extasiada. es natural y precioso.
no me interesa ser o no ser. quiero solamente tener a ratos los hombres específicos en cada función, sin que la sexual sea trasversal. no soy una golfa. yo ya estoy redimida desde los quince. el niño es para mí lo más importante.. he buscado el amor.pero me parece que el amor es mesopotámico, o algo así. me parece que la fuerza es la del niño. es a quien yo miro sonriendo. la felicidad es nada más eso y sentirse como el viento, sólo por entender su transcurrir, sin envidiarle y viviendo con él la sensación corporal de velocidad y temperatura. hoy soy un viento frío. que va de derecha a izquierda, una lluvia filuda de pequeños hielos rectangulares que cruzan en diagonal por una calle de talca. en este instante voy pasando por ahí. el niño es mi consuelo. el niño es el que me va trayendo y me convierte en un brisa sobre la quebrada de la calle Elías. ahora marca teclas y hace música en su computador.
al hombre que quiero para amar lo extraño furiosamente. este se ha perdido, como es su costumbre, hacia terrenos inexplorados. el es un pionero y hay que dejar que se autocolonice. que ponga banderas de extremo a extremo. que se soberanice en todo su ancho y largo. le quiero, pero distinto al amor que siento por el niño. por lo tanto cuando todo se mezcla me siento dividida. nadie dijo que no tenia esquizofrenia. pero el niño es hermoso y me ha salvado de manera gratuita, y ha ganado mi confianza y mi entrega. la misma que me gustaría lograr con cada uno de los hombres que deben funcionar en la vida de una madre. confianza y entrega. un hombre que sirva para las fuerzas domésticas. A este ya lo he encontrado. se llama Mauro. uno para salir a almorzar. Los mejores almuerzos son con Alvaro. es un gran amigo. come despacio y muy poco. hay tambien uno para divertirse y pelear y otro para embellecerse y trascender,no estaría segura porque no me he sentido más bella que ahora. el que lo hace, tiene derecho a amarme. pero escasamente el hombre elegido para amar entiende este asunto.
el hombre no es universal. ese es un engaño. o se es un hombre, o un niño.
da vinci era un extraterrestre, y la barba le daba poder ¡entiendan de una buena vez¡ (siempre repito las buenas frases de mi amor, del hombre que elegí para amar, y que cuando está con el niño se mimetiza y me pone un poco nerviosa)La humanidad no puede ampararse en genialidades alienigenas, menos si las circunscriben a un género determinado.
amo al niño, y me gustaría tener más niños. que en el día vieran series de televisión que papá les programe.Un padre que los eduque con el contenido indicado. un reino ideal con este hombre que he elegido para amar.
tengo el dinero como para decidir ser madre de nuevo. yo me encargo del trabajo sucio. presto mi carne para la evocación, solo porque el niño, es hermoso. soy simplona y no tengo dificultad en ser nadie. me gustaría tener más niños. el mío va creciendo y será un adolescente hermoso y un adulto bueno y hermoso, pero no un niño. ahora hay que encontrar a un hombre que comprenda este asunto.
veo las noticias y me siento desgraciada de ver a esos periodistas patéticos. me da tristeza la mediocridad. por mientras el niño canta, tararea con la boca cerrada una melodía inventada por su frenesí ludópata. habla, a veces, mientras juega en su computador. yo veo lo de patton y me dan asco todos los culiaos- se que debo hacer una reprogramación neurolinguistica- ...el niño, el niño... es hermoso. es lo único bueno que va quedando. cuando me necesita lo hace sin mayores rodeos y yo lo atiendo. esto no es zooterapia, es por eso que aún más triste me pone. me siento incapaz de volver a ser la niña que fui. me reprimo y luego me arrepiento. que mierda soy... aunque estoy segura que es mejor que esa mierda de imitación barata de niño weón, pastel, y cruel, influido para más remate por el alcohol. el niño, ese niño hermoso que va a comprar huevos por la mañana para que se los haga revueltos, quizás sea capaz de contagiar algo en mí. pero estoy inmune. no me quedo con nada. solo con torres de mármol y terciopelo blanco en donde me tiendo a sentir frío y pavor de la altura en que me encuentro. no veo el suelo y temo estar en otras tierras. el niño es hermoso. es tan hermoso que puede incluso calzar en esos reinos de mi horror. su androide en la Internet, es rubio y anda con terno. me pregunta si me ha gustado su look. me sonrio y sigo viendo las noticias. esta vez he visto una que me ha gustado y estoy contenta. un intento de suicidio desafiante. una señora oriental desquiciada por las injusticias de siempre. la deuda histórica. pienso que el niño es mi redención. quizás deba tener otro hijo. quizás deba llenarme de hijos. pienso si la señora oriental tendrá hijos. me parece que le daría lo mismo si los tuviera o no. sube una torre de alta tensión mientras mucha gente la observa y las instituciones están esperando el cadaver como si fueran buitres. el cuerpo sube por entremedio de la torre, mientras farfulla y cacarea. dos hombres intentan agarrarla. van montados en unas escaleras mecánicas, con trajes de plastico amarillo y cascos blancos. quieren cerrar el show. pero antes de eso, ha pasado. los electrodos han cruzado su pecho para salir por su rostro con una inmensa llamarada.queda viva. por eso ha sido solo un intento de suicidio y no un suicidio. sigue cacareando y farfullando con el rostro negro por la descarga más grande que un ser humano haya soportado. algo así con 4 mil 500 voltios. seguramente ahora va a ser procesada por atentar contra la vida. como si la muerte no fuera realmente el derecho que nos merecemos por estar vivos. el derecho inalienable de la muerte. El Estado y su omnipotencia frente al ciudadano, me da asco. Su moral me da asco. Su antojo hipócrita, ha echo que mi estómago de un brinco.
pienso en el mamakaren que me lanzan los amigos. no me desagrada y lo acepto con solemnidad. no voy a suicidarme, porque tengo un hijo, y porque tengo esperanzas en mi. me parece que la juventud es patética y antes que ser una jovencita que ha perdido su cuerpo y su espíritu por seguir la "onda", prefiero convertirme en una anciana y envejecer lentamente mirando al niño.
primitivamente admiro al niño, tan distinta a esa falcificación beoda, a ese adulto ridículo que a veces somos los que estamos bordeando los treinta. esos desesperados que aún creemos que la decencia se puede comprar con inocencia.
el niño es lo que miro extasiada. es natural y precioso.
no me interesa ser o no ser. quiero solamente tener a ratos los hombres específicos en cada función, sin que la sexual sea trasversal. no soy una golfa. yo ya estoy redimida desde los quince. el niño es para mí lo más importante.. he buscado el amor.pero me parece que el amor es mesopotámico, o algo así. me parece que la fuerza es la del niño. es a quien yo miro sonriendo. la felicidad es nada más eso y sentirse como el viento, sólo por entender su transcurrir, sin envidiarle y viviendo con él la sensación corporal de velocidad y temperatura. hoy soy un viento frío. que va de derecha a izquierda, una lluvia filuda de pequeños hielos rectangulares que cruzan en diagonal por una calle de talca. en este instante voy pasando por ahí. el niño es mi consuelo. el niño es el que me va trayendo y me convierte en un brisa sobre la quebrada de la calle Elías. ahora marca teclas y hace música en su computador.
al hombre que quiero para amar lo extraño furiosamente. este se ha perdido, como es su costumbre, hacia terrenos inexplorados. el es un pionero y hay que dejar que se autocolonice. que ponga banderas de extremo a extremo. que se soberanice en todo su ancho y largo. le quiero, pero distinto al amor que siento por el niño. por lo tanto cuando todo se mezcla me siento dividida. nadie dijo que no tenia esquizofrenia. pero el niño es hermoso y me ha salvado de manera gratuita, y ha ganado mi confianza y mi entrega. la misma que me gustaría lograr con cada uno de los hombres que deben funcionar en la vida de una madre. confianza y entrega. un hombre que sirva para las fuerzas domésticas. A este ya lo he encontrado. se llama Mauro. uno para salir a almorzar. Los mejores almuerzos son con Alvaro. es un gran amigo. come despacio y muy poco. hay tambien uno para divertirse y pelear y otro para embellecerse y trascender,no estaría segura porque no me he sentido más bella que ahora. el que lo hace, tiene derecho a amarme. pero escasamente el hombre elegido para amar entiende este asunto.
el hombre no es universal. ese es un engaño. o se es un hombre, o un niño.
da vinci era un extraterrestre, y la barba le daba poder ¡entiendan de una buena vez¡ (siempre repito las buenas frases de mi amor, del hombre que elegí para amar, y que cuando está con el niño se mimetiza y me pone un poco nerviosa)La humanidad no puede ampararse en genialidades alienigenas, menos si las circunscriben a un género determinado.
amo al niño, y me gustaría tener más niños. que en el día vieran series de televisión que papá les programe.Un padre que los eduque con el contenido indicado. un reino ideal con este hombre que he elegido para amar.
tengo el dinero como para decidir ser madre de nuevo. yo me encargo del trabajo sucio. presto mi carne para la evocación, solo porque el niño, es hermoso. soy simplona y no tengo dificultad en ser nadie. me gustaría tener más niños. el mío va creciendo y será un adolescente hermoso y un adulto bueno y hermoso, pero no un niño. ahora hay que encontrar a un hombre que comprenda este asunto.
jueves 22 de octubre de 2009
El dolor es una trampa

Se ha dicho hasta el hartazgo que los humanos somos seres de costumbres y que por lo tanto somos capaces de habituarnos a cualquier contexto o circunstancia. Es por eso que los relatos sobre resiliencia abundan no solo en los devocionarios católicos, pues son parte medular en los congresos empresariales, las publicidades de Nike, y las películas hollywoodenses, además de ser materia prima de nuestras entrañables 27 horas de amor.
En la Revolución Silenciosa, el ideólogo opus dai, Joaquín Lavín, hace énfasis en que las carencias que tiene un niño de La Pintana, son las mismas que permiten el desarrollo de su ingenio, haciéndolo fuerte e incluso más inteligente que un niño criado en Vitacura. Y si lo vemos fríamente, incluso la vida de grandes personajes no serían las mismas sin las privaciones y los sufrimientos, esas tragedias que superaron la ficción de Sófocles; esos traumas que les fueron útiles para destacarse ante los pueriles dramas cotidianos, con débiles conflictos, nimios dramatismos y nudos desatados desde el comienzo. Pero quienes fueron vengadores capaces de ganar el gallito frente al feroz puño del destino, son pocos y lamentablemente la mano invisible siempre está atenta para dar su golpe de gracia.
El dolor a pesar de ser fuente de experiencia y templar el carácter, se ha sobrevalorado con el fin de convencer de que entraña un poder en sí mismo. Ésta arraigada costumbre hace naturalizar los abusos y trasformar la victimización en una conducta cotidiana que frena las tracciones homéricas, esos arrojos que hace rato hubiesen trasformado el mundo. Pero se ha consensuado la litúrgica contemplación que nos ha llevado al fin de la historia, al término de las acciones que podrían dar movilidad y otorgar coherencia al tiempo que transcurre terrible, en el crecimiento del pelo, las uñas, y el paso paulatino del calor al frío y del frío al calor.
Así como hay un hemisferio sur, hay otro norte, y tanto existe la ficción, existe también la realidad. Pero para que esto suceda debe haber algo que los divida de forma orgánica o impuesta. Si para el asunto de definir el norte y el sur está una línea imaginaria trazada sobre el globo, el sueño es el suceso que detona el inconsciente, lo onírico, tan distinto al quehacer definido por las normas sociales cuando uno está despierto y activo. De la misma forma el placer y el dolor, poseen un elemento que actúa para que sean antónimos. Pero este es un asunto de sumo complicado por la arbitrariedad para determinar qué es lo que nos hace sufrir o sentirnos plenos. A pesar de las subjetividades, podemos decir que la presencia o ausencia de salud define el polo que ocuparán nuestros sentimientos. Poseerla nos otorga alegría, y que perderla nos provoca dolor. Estamos frente a una dicotomía elemental como la hallada entre Demócrito, que todo lo reía, y Heráclito, que todo lo lloraba, como reza el poema que el peruano Clemente Althaus dedicara con tanta ternura a su bella Amalia
En un mundo donde las cosas caducan cada vez con mayor velocidad, “se echan a perder” a raíz de la fragilidad propia de los materiales desechables o de baja calidad, es bastante común caer en la decadencia, en la enfermedad y ganar experiencias dolorosas. Y esto pasa indiscutiblemente por un asunto material. Por una situación que intrínsecamente está emparentada con la “necesidad”. El órgano que escasea. La vitalidad que se apaga. El malestar que coarta e invalida.
Lo curioso es que parece ser que los apologistas del dolor son los que están menos influidos por las “ausencias”, ya que por razones estructurales, no están habituados a vivir en carne propia los embates del destino. No están sometidos a la necesidad, ni a la “falta” de ningún tipo, así sean menos ingeniosos que el pelusa de la Pintana del que nos hablara Lavín. Esta gente misericordiosa, aquellos que practican la “caridad” y la “solidaridad”, quienes por un llamado interior son “felices ayudando”, los filántropos que encuentran el sentido a su vida utilizando el dolor como su hobby, son quienes trazan las líneas sociales imaginarias, lo trópicos y el Greenwich. Encarnan el elemento disociativo que genera diferencias para mantener un orden y justificar la existencia del dolor, que no es otra cosa que la pobreza, y con ello, el abuso, la usura y en definitiva el mal, obligatorio para que pueda existir el bien. Un bien basado en el asistencialismo y la limosna.
Estas son las “circunstancias” que obligatoriamente constituyen la realidad. Las que perpetúan las pugnas, la victimización y las mediocres reivindicaciones.
El dolor es una trampa que se erige para fortalecer a quienes no están vulnerables a su padecimiento, a quienes pueden sentirlo como un fetiche, pero jamás como una constante humillación manada de la jerarquía de clase. Es por este motivo que debemos evitar compadecernos falsamente, es por eso que debemos tomar el toro por las astas y comenzar a ejercitar el ocio, soltando las riendas de una vida que parece ser prestada por las instituciones de control. Atrevámonos a ser felices, a ser saludables, a vivir ahora, pues las velocidades son altas y solo nos acercan a las borrascas del futuro.
lunes 19 de octubre de 2009
ínflenme¡¡¡ (la tierna victimización de karen)
He sido imbécil durante tanto tiempo,por ejemplo, acabo de poner time en vez de tiempo, antes puse tierno, y a la tercera pude poner tiempo.
No sé escribir. Pienso a una velocidad incompatible con el teclado.
Jamás debería haber dejado la manuscrita. Mi ortografía iba literalmente de la mano del movimiento. Aunque no es cierto...pero algo ayudaba. No me refiero al uso de la c, la s y la z, sino a la palabra. Las cambio. Como si algo me dijera en voz bajita una broma críptica y absurda que yo reproduzco encantada.No me doy siquiera el crédito. Estoy cansada y mis ganas de vivir son tenues. Lloro indiscriminadamente para matar las horas silvestres mirando a la quebrada. Viendo el comportamiento de los gatos en su pequeña jungla.
He sido imbécil durante tanto tiempo, por ejemplo, he hecho cosas que no quiero, porque quiero querer incluso lo inquerible.
Nunca debí perdonar a nadie, y debería haber matado al primero que incurrió en la falta de volverme una imbécil solo por gusto. Estoy cansada y mi cuerpo es enfermizo, me he dejado torturar intensamente por placer. Jamás debería haber apostado por la resiliencia, por adaptarme a la condición de debilidad y volverme fuerte a la fuerza. Me acostumbré a las bondades de la apariencia. Y todo es un fraude. Para quienes me han visto desnuda es aún más claro.
las deformaciones llenan cualquier vacío. son como el aire.
Me miro al espejo y me siento acorralada.
Me gustaría travestirme de un animal distante e invisible. Y al revés, me hago una zancadilla y me vuelvo cercana y evidente.
He sido imbécil por tanto tiempo. He sido fiel por tantos años a convicciones modernas que me llevan de la mano. Que me preceden sin ciencia. La intuición me tiene cansada. La incoherencia, dejó de entretenerme. Veo a la vida en una esquina mirándome y riéndose con el canto enyeguecido de una niña campesina, que se ríe con un humor particularmente burlón y sabio.
Mi labio se sostiene con amargura, y es preciso entristecerse en primavera por algunas horas al día. Es el tiempo el que agita el agua en mi taza ancha, tatuada con grandes flores rojas.
Voy haciendo un truco por el pasillo. Hago una pirueta inconfesable. No sé si la pienso o verdaderamente la hago, pero estoy contenta de estar en el pasillo, algunas veces en el día paso por ahí para encontrarme con la luz que penetra lánguidamente brillante, y para sentir la extraña sensación que da el viento. Parece que quisiera arrastrar consigo las hojas más verdes, y raptar todo ese bochinche de colores que brota de las plantas. Busca compañía, pero es atarantado.
Estoy feliz. Esa es la extraña sensación. Me siento comprendida por el viento. Por ese viento que avanza enloquecido, que se calienta y se vuelve flexible, y se estira como si se aprestara a dormir una siesta. Amo al viento, pero no amo salir a enfrentarme con él. Me gusta observarlo. Verlo llenando los vacíos, deformando las texturas, movilizando la inercia, lanzando los aullidos iracundos del silencio.
Creo que no he visto viento más bello que el de Magallanes. Ese viento frío y múltiple. Hay bitácoras que hablan de ellos. En la del Pirata Drake, se identificaban cincuenta vientos distintos. El bucanero inglés les dio personalidad e historia. Despiadado poeta oceánico se fijó en cada uno de ellos, memorizando sus quehaceres y observando ávidamente su forma. Vi uno en frente del Estrecho. Era como un ladrillo de hielo que subía muy alto y bajaba en picada. Para saber más, visiten alguna biblioteca o busquen en google. Estoy cansada de buscar datos para después olvidarlos por completo. Tengo una memoria llena de gusanos, que se han hecho un pequeño imperio. Bastante limpio y ordenado. Por suerte. Sino ya estaría en una cárcel o en alguna institución. Y no sé si tendré tanta suerte de estar afuera. Acá se gasta más, y en las mismas cosas. Supongo que en todas partes hay de todo, y no digamos tampoco que el gitano se equivocó, porque malparaíso sí amarra como el hambre.
No sé si me quiero ir o me quiero matar. Pero sería lindo morir en un tren. No arrollada por uno. Soy pudorosa, a pesar de todo...
He sido imbécil por tanto tiempo. Pero me he sido obediente y leal.
Estoy sentada justificando mis miserias, y aún del patetismo de verse tirada en pelotas sobre la plaza pública del periódico y el internet, escucho el viento, veo el viento, y me siento feliz.
No sé escribir. Pienso a una velocidad incompatible con el teclado.
Jamás debería haber dejado la manuscrita. Mi ortografía iba literalmente de la mano del movimiento. Aunque no es cierto...pero algo ayudaba. No me refiero al uso de la c, la s y la z, sino a la palabra. Las cambio. Como si algo me dijera en voz bajita una broma críptica y absurda que yo reproduzco encantada.No me doy siquiera el crédito. Estoy cansada y mis ganas de vivir son tenues. Lloro indiscriminadamente para matar las horas silvestres mirando a la quebrada. Viendo el comportamiento de los gatos en su pequeña jungla.
He sido imbécil durante tanto tiempo, por ejemplo, he hecho cosas que no quiero, porque quiero querer incluso lo inquerible.
Nunca debí perdonar a nadie, y debería haber matado al primero que incurrió en la falta de volverme una imbécil solo por gusto. Estoy cansada y mi cuerpo es enfermizo, me he dejado torturar intensamente por placer. Jamás debería haber apostado por la resiliencia, por adaptarme a la condición de debilidad y volverme fuerte a la fuerza. Me acostumbré a las bondades de la apariencia. Y todo es un fraude. Para quienes me han visto desnuda es aún más claro.
las deformaciones llenan cualquier vacío. son como el aire.
Me miro al espejo y me siento acorralada.
Me gustaría travestirme de un animal distante e invisible. Y al revés, me hago una zancadilla y me vuelvo cercana y evidente.
He sido imbécil por tanto tiempo. He sido fiel por tantos años a convicciones modernas que me llevan de la mano. Que me preceden sin ciencia. La intuición me tiene cansada. La incoherencia, dejó de entretenerme. Veo a la vida en una esquina mirándome y riéndose con el canto enyeguecido de una niña campesina, que se ríe con un humor particularmente burlón y sabio.
Mi labio se sostiene con amargura, y es preciso entristecerse en primavera por algunas horas al día. Es el tiempo el que agita el agua en mi taza ancha, tatuada con grandes flores rojas.
Voy haciendo un truco por el pasillo. Hago una pirueta inconfesable. No sé si la pienso o verdaderamente la hago, pero estoy contenta de estar en el pasillo, algunas veces en el día paso por ahí para encontrarme con la luz que penetra lánguidamente brillante, y para sentir la extraña sensación que da el viento. Parece que quisiera arrastrar consigo las hojas más verdes, y raptar todo ese bochinche de colores que brota de las plantas. Busca compañía, pero es atarantado.
Estoy feliz. Esa es la extraña sensación. Me siento comprendida por el viento. Por ese viento que avanza enloquecido, que se calienta y se vuelve flexible, y se estira como si se aprestara a dormir una siesta. Amo al viento, pero no amo salir a enfrentarme con él. Me gusta observarlo. Verlo llenando los vacíos, deformando las texturas, movilizando la inercia, lanzando los aullidos iracundos del silencio.
Creo que no he visto viento más bello que el de Magallanes. Ese viento frío y múltiple. Hay bitácoras que hablan de ellos. En la del Pirata Drake, se identificaban cincuenta vientos distintos. El bucanero inglés les dio personalidad e historia. Despiadado poeta oceánico se fijó en cada uno de ellos, memorizando sus quehaceres y observando ávidamente su forma. Vi uno en frente del Estrecho. Era como un ladrillo de hielo que subía muy alto y bajaba en picada. Para saber más, visiten alguna biblioteca o busquen en google. Estoy cansada de buscar datos para después olvidarlos por completo. Tengo una memoria llena de gusanos, que se han hecho un pequeño imperio. Bastante limpio y ordenado. Por suerte. Sino ya estaría en una cárcel o en alguna institución. Y no sé si tendré tanta suerte de estar afuera. Acá se gasta más, y en las mismas cosas. Supongo que en todas partes hay de todo, y no digamos tampoco que el gitano se equivocó, porque malparaíso sí amarra como el hambre.
No sé si me quiero ir o me quiero matar. Pero sería lindo morir en un tren. No arrollada por uno. Soy pudorosa, a pesar de todo...
He sido imbécil por tanto tiempo. Pero me he sido obediente y leal.
Estoy sentada justificando mis miserias, y aún del patetismo de verse tirada en pelotas sobre la plaza pública del periódico y el internet, escucho el viento, veo el viento, y me siento feliz.
sábado 17 de octubre de 2009
palabras al cierre
a un lado hacen ñauuuu y al otro guauuu
abajo cantan canciones que no me sé
arriba pasan naves y alguien piensa por mi
puras leseras
abajo cantan canciones que no me sé
arriba pasan naves y alguien piensa por mi
puras leseras
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