lunes, 22 de octubre de 2012

El Viejo





En Chile toda figura de mando es “El Viejo” por antonomasia. El político, el profesor, el verdulero de la esquina, el facho, el pelador, el cura, el vecino. Todos son viejos. El viejo chileno es ese que quiere eternizar su momento de gloria. Es ese ser canalla que adapta el pasado al presente, porque el presente le parece un futuro ininteligible de cabros de mierda que jamás serán como él cuando era joven. El viejo chileno es ese que cree en la jerarquía de los tiempos, el que cree en la preeminencia de las canas, la barriga y la pelada. El que cree en la tradición y el monumento, en el monólogo y el prejuicio. El viejo chileno detesta el diálogo entre generaciones, porque no cree más que en su generación.

Y no me culpen por irme en contra de los viejos ¿Cómo vamos a creer en esos muchachos del siglo veinte y viejos del siglo XXI? ¿Cómo vamos a quererlos o ayudarlos, cómo, si los viejos de hoy son los asesinos de ayer? Esos que nos negaron el mundo nuevo, esos que se renovaron sólo para seguir siendo viejos, los artífices y los cómplices, esos que hoy nos apuntan con el dedo y envidian nuestra juventud. 

Los viejos, esos viejos de mierda, vinagres, culiaos, como diría Redolés, que no creen en nada nuevo, y nos mantienen viviendo en sus añejas y putrefactas máximas. Todos estos viejos, que plagan el Congreso, las parroquias, los colegios, las gerencias, los tribunales, La Moneda , no son precisamente el abuelito de Heidi. Los viejos visibles, esos que son la reserva moralmente aceptable en este, su sistema, son los que mataron al hermano ejemplar que no pudo mostrarnos en vida su sabiduría. 

Lo peor es que el “viejo” es todo un clásico. Está el viejo mediático del sábado, el viejo rojo que se ofrece en navidad como ramera, el que se postula en cada elección durante estos últimos 40 años, el viejo verde que como un vampiro sodomiza a la carne joven, el viejo “histórico” que se le aplaude en cada acto, etc.
Es lamentable, pero ese es el ser viejo que aparece y se difunde.

El otro viejo, el viejo que es tan invisible como yo, el montepiado que tiene una hija madre soltera, una enfermedad catastrófica sin plan Auge, una fosa común esperando por él, está calladito tomando tecito en su casa, mascando ásperas las hojas de la vida. Maldiciendo y conformándose, alternadamente. Ese es el viejo que aparecerá sólo en algún comercial del INP, o del Hogar de Cristo, ese viejito que como chiste muestra que no le queda ni un solo diente, ese que vive en Cachillullo y puede hablar por teléfono con un lejano hijo emprendedor, o el que sale en el noticiario porque fue comido por los perros o porque para no morirse de hambre se comía los pañales con caca.

Convengamos en una cosa. En Chile desde el primer aliento, desde el alarido vital, si se es pobre, se sigue pobre. Si no hay herencia, apellido, pituto, compadrazgo, ni un talento que raye en la genialidad, seguirás siendo invisible. Se nace y se muere en la casta respectiva, a pesar de los anodinos esfuerzos de los chilenos meritócratas ¿Cómo puede ser que en un país tan pequeño como Chile y con tantas utilidades gracias a los negocios que este país es capaz de hacer, no cuente con seguridad social que contenga a todos los ciudadanos cuando estos envejecen? Eso se contesta con la misma máxima impuesta por los viejos, la plusvalía.

El gran negocio de la vejez. Los geriatras crecen día a día - y el bono es casi un 40% más caro que el de un medico general. Las AFP especulan con soltura en la bolsa de valores. Como será de rentable que los chilenos vivan casi un siglo - cantidad y no calidad por cierto - que no se discute siquiera el tema de la eutanasia en el Congreso. Uno pudiera pensar que es porque los cancerberos son viejos, y tienen miedo que algún sobrino o hijo un tanto más lozano, decida acabar con el conspicuo cuando este sufra su destino de mala hierba.

Ser viejo en Chile representa el recuerdo de una triste historia, una historia de fracaso y acomodo. Una historia que se extiende balbuceante, desgreñada, descompuesta, añeja, nauseabunda, con rostros conocidos, de viejos que se olvidaron del sueño, y que nacieron viejos para podrirlo todo. Los que siguen apareciéndose como zombis, esos que se encargan de mantener su estatus de héroes y castigar al joven Lizama o al pingüino revoltoso que quiere aprender ahora y no en la universidad la historia de nuestro país. 

Aquí el viejo es el dictador, el asesino, el ladrón que se va en el sueño, que muere de viejo mientras lo rodean sus parientes y lo atienden médicos y enfermeras. Aquí, ese es el viejo. El impune, el homenajeado con la bandera sobre el féretro. En Chile el viejo siempre será el viejo. Porque las momias son viejas y porque ningún héroe sobrevive tras una revolución sin victoria, aunque haya Clotarios Blest y viejos underground, como Charlie Cortés, pero esos nunca han sido viejos.

Aquí encerrados en una cárcel sin rejas, sueño dejar un cuerpo joven. Postulo el suicidio como principio libertador. No creo en los viejos.

Montajes: El “veraneando en Zapallar” de Hinzpeter



Lejos una de las obras más patéticas que tengo en la memoria es “Veraneando en Zapallar”. Se trata de una familia “tuvo” que empobrecida decide encerrarse en la casa durante todo el verano para hacerle creer a todo el mundo que están pasándola de lujo.

El engaño que hacen los de la clase dominante cuando pierde poder siempre resulta ser el más vergonzoso. La “apariencia” responde a la pérdida total del respeto o el temor a esos escasos símbolos de status.

El gobierno elegido democráticamente por voto “popular” derivado de la estulticia multitudinaria de un pueblo desesperado con el acomodo vil concertacionista, se ha visto doblegado desde muy temprano por quienes jamás hemos creído en el status quo y todo aquellos que frente al ridículo psicokiller de Hinzpeter, simplemente han decidido generar una ofensiva discursiva que parte en la mesa, sigue en el taxi, se desparrama en las redes sociales, y obviamente para el alma joven y combativa, termina en el pechito con pechito en la calle, ahí donde las papas están quemando.

Por eso el patético gobierno ha debido convencer al alma debilitada por la frustración y el hambre, esa que por primera vez escuchaba a Silvio llorando la caída del Halcón de Chicureo, esa que se pudre frente al televisor, esa fascista y pobre, ignorante de tanto ignorarla, de que su autoridad es buena y necesaria para repeler el avance del adolescente vándalo. 

No es muy difícil el público elegido por el gobierno. La dictadura de la vieja juliá es similar a la de Hinzpeter, donde el prejuicio, la manipulación y el patetismo priman con tal de continuar con el control.

La vergüenza de la familia cuica que pierde todo aquello que los sujetaba como sujetos, los lleva a encerrarse en una mentira en “Veraneando en Zapallar”, lo mismo que está haciendo el gobierno de Hinzpeter, porque paremos el webeo, es ese enfermo quien lleva las riendas  del más mediocre de los periodos, justamente por su limítrofe entendimiento de la administración pública.

Tres micros quemadas al mismo tiempo en distintos puntos de la ciudad, estando completamente desocupadas y que el responsable sea un mapuche de 14 años, nos habla de lo burdo y de lo lejos que puede llegarse.

Es entendible que la CNI pudiera montar el frikisimo vidente de Villa Alemana, donde Miguel Ángel, un travesti años más tarde que murió de cirrosis, tenía a la misma vieja juliá y al facho pobre embobado con la gracia divina. Pero se supone que los tiempos han cambiado… ¿O es muy tonto lo que estoy diciendo? Claro que sí, porque continúan los mecanismos, para que tú vieja juliá tires botellas, bolsas de basura, incluso piedras desde tu departamentito, a los jóvenes radicalmente dignos, para ayudar al paco gana pan y a ese gobierno que te convence con débiles argumentos pensados detenidamente para atender a tu debilitada mente.

La película de Krammer deja en evidencia el espíritu simulador del Primer Ministro judío, su control sobre Piñera (quizás cuantas llallitas debe de saberle) y esa impronta de botnet inhumana aprendida de seguro en el servicio militar realizado en Israel. Se han desbordado las salas en donde el hazmerreír no es ni Zalaquet ni Rafa Araneda, es él, el poder perdido encarnado en la farsa desesperada.

O sea todo el populacho ya entendió de qué se trata: un engaño en donde el gobierno monta un espectáculo de negación de su estrepitoso fracaso, que se coloca en evidencia por su patetismo y en las pantallas de cine gracias a este comediante, que perdonenmé, con esto ha hecho más que la Camila y el Giorgio juntos que quizás por donde se andan paseado mientras los cabros siguen siendo reprimidos.

Hasta los teckies, muchos de estos escépticos frente a expresiones políticas como la protesta, pero habilidosos en el arte del trolleo, se han dado cuenta del carerrajismo de Hinzpeter a la hora de solapar su derrota y encerrarse como esa familia que no le alcanza para veranear en Zapallar, entre las cuatro paredes de La Moneda para esconder la vergüenza del escaso 36% de aprobación.

El blog Desayunando con Leo Freak publicó 76 cuentas de Twitter (que podrían ser muchísimas más) creadas en fechas acotadas de tiempo, que solo twittean alabanzas  al patético gobierno. Estas cuentas hablan entre sí y además hacen retweet de la cuenta @tronwell, un instituto de inglés.  La prueba de que son falsas radica en que  la agencia de marketing que lleva la cuenta de Tronwell en Twitter es IntelligenX, la empresa que realizó iniciativas como el “censo Twitter” y el famoso monitoreo de conversaciones en redes sociales encomendado por el Ministerio del Interior.

Está clarísimo. Nadie, ni el idiota más neonazisonista podría tener una cuenta llamada @iLoveHinzpeter que durante las 24 horas del día viste un babero para chuparle las gónadas en el no-lugar. Lo más triste, para Hinzpeter es que sus empleados hacen la pega tan a la Chilean Way, que matan dos pájaros de un tiro y le entrega algunos twitteos a otro cliente: el Instituto Tronwell, lo que los delata y da la clave para cachar que es un vil montaje.

 A todo esto y como último dato de este “Veraneando en Zapallar” de Hinzpeter, el gerente  de IntelligenX, se llama Claudio Juliá. Como dice Salfate, el profeta de los montajes y conspiraciones de los últimos tiempos, “Todo calza pollo”.

O sea, el único que cree el asunto de los montajes es la abuela del gerente de la agencia que contrató el gobierno, la vieja juliá, y uno que otro facho pobre.
 ¡Nadie te quiere Hinzpeter! Asúmelo o simplemente tómate todos los ravotril que tienes en el velador y termina con el escándalo. Eres realmente ¡Patético!

Temporada de bicicletas y piernas largas




Nos queda claro que nadie en el mundo puede celebrar un 11 de septiembre (bueno, en rigor los Colombianos sí lo hicieron), pero es un día maldito que gracias al endieciochamiento se  nos olvida en un apagón de tele auspiciado por la gloriosa patria. Pero septiembre es más que ese mes en donde el nacionalismo –que curao no vale- se hace presente.

Es un mes donde comienza a nacer la flor, a brillar más el sol. Comienza la esperanza de esa semilla que en abril dará sus gloriosos frutos. Vamos por el tiempo robado, a devolverlo a su primavera, a esa que le pertenece un todo cosmológico. De donde nace la era.

Sí, suena lindo, y como escupimos en la cara a la belleza sin siquiera sentarla sobre las piernas, no nos damos cuenta. Miren cabros no solo para los lados buscando a otros. Diren en 360° y entiéndanse un ser en el mundo.

La cordillera es un sentimiento vertical. La chilenidad tiene una posición de columna sin cuerpo, en donde la perspectiva del todo se aprisiona y es como dormir en el larguero de la cama. Y con frío. La cordillera es hermosa, pero es una montaña a la cual no accedimos.  ¿Comprenden? Estamos incómodos por lo mismo. La primavera, justamente con el endiociochamiento, contribuye a soltarnos, pero en sentido de permiso, pero no de liberación.

No somos capaces de sacar la jaula.

Algunos si lo comprenden. Quienes han perdido el miedo al ridículo y se han posicionado en igualdad a los otros, o sea con un ser asumido en el mundo y siendo mismo todo el tiempo, con posibilidad de equivocarse, tienen permanentes problemas. Son florescientes, pero no logran su maduración y su fruto. Ellos (nosotros) tenemos una oportunidad, nos entuciasmamos, pero el aguafiestismo siempre gana con su impronta invernal.

Allende o Violeta, tienen esa condición de entes vivos que nacen, florecen y dan frutos antes de morir, pero no mueren naturalmente. No me refiero al autoexterminio, sino la negación de quienes se sienten otros a su primavera. Lo incrustan en un marmoleo vegetalismo de rama vertical que en su estancamiento muere buscando agua.

No es que la gente sea mala en Chile, pero es aturdida. Le gusta el sufrimiento y lo feo. Se enternece, le gusta, le sirve. Ese drama poblacional victima de todo menos de sí mismo, porque ni él mismo lo conoce.
Conectarse con la visión del horizonte es crucial. El paisaje, es cierto, manda más que el lenguaje. Pero simplemente viajemos! Hagamos primavera en una temporada de bicicletas y piernas largas. Nada está perdido cuando logra encontrarse.

A veces hay que retroceder y más que eso moverse, circular, empoderarse y descender a la tierra y mirarla como el planeta que es, y desde ahí entender la maravilla.

Súper terrible lo del paco que da la sensación de que ya somos gringos y lo hemos logrado. Que estamos de verdad cagados y nos vamos a fulminar en cualquier momento, gracias a dios, porque no seríamos capaces de hacerlo por nosotros mismos, porque ese mismo ha sido trucado por un weón feo y cobarde llamado miedo.

Más allá de la tragedia de la pasta base metida con su qué en las poblaciones por sapos de la Dictadura, de la sociedad estratificada demoniaca y absurda que tenemos, de la verticalidad de la cordillera y de dormir en el larguero ideológico, incómodos por hacernos el leso con la verdad, hay un mundo afuera.

La oficina mata más que el cigarro, estoy segura. Vive, no como ¡Viven!, ese documental de zombies andinos, como todo zombie antropófagos. Vive como quien dice autocanibalizándote. Aprovechándote de tu primavera y vive comiendo de tus propios frutos (y por favor! No se malentienda! No me refiero a un sueldo y a eso de “yo me gano los porotos”, sino a algo intrínseco. Gracias por considerar la aclaración). Fin.


Chile se vende



Tal cual, ni mucho más ni mucho menos. El Ministro Pablo Longueira, que confesara ser visitado por  Jaime Guzmán, el eunuco paridor del gremialismo y males tan agudos como las Constitución chilena, en una entrevista sobre el litio realizada por jóvenes estudiantes de la Cátedra Economía II, de Administración Pública de la Universidad de Valparaíso, soltó una frase de de alto calibre: “No estamos entregando un contrato para que se explote “ese” yacimiento; estamos vendiendo Chile”.

El controvertido Ministro de Economía Pablo Longueira, conocido por impulsar la Ley de Pesca, o “Ley Longueira”,  que según los pescadores artesanales y los expertos, continúa privatizando el mar en una evidente concentración de estos recursos dado a que siete familias tienen el derecho de explotación, o por la intromisión en el  fallo contra la construcción de la termoeléctrica Castilla, al declarar a los medios que  se “arriesga el modelo de desarrollo en Chile”, ahora comienza a dar que hablar en el tema minero.

El Contrato Especial de Operación de Litio (Ceol) respondió a la oferta de $19.301 millones (US$40,8 millones) por parte de SQM perteneciente al ex yerno de Augusto Pinochet, Julio Ponce Lerou, y donde el hermano del actual ministro de Minería, Patricio de Solminihac, trabaja como vicepresidente ejecutivo, fue razón suficiente para asignarle el derecho del recurso por 20 años con una extracción promedio de 100 mil toneladas de litio metálico.

Lamentablemente para todos ellos, no se pudo cobrar la herencia del tata malo. Por más empeño que le puso Longueira y el Subsecretario, Pablo Wagner, recientemente renunciado por esta licitación fallida,  todos sus deseos de que se vendiera Chile a los amigos para que todo quedara en familia, no fue posible. ¿La razón? Muy fácil.

Durante la dictadura a esta empresa privada pero con claros lazos con el poder del tirano, se le concedieron varios permisos de manera irregular, entre ellos de usos de agua de la Dirección General de Aguas, organismo público dependiente del Ministerio de Obras Públicas (MOP), que asigna los derechos de aprovechamiento de aguas superficiales y subterráneas, consagrado en la Constitución de 1980, donde se expresa que no puede intervenir sobre el uso que el privado haga de un derecho de aprovechamiento de agua ya asignado.

Por otra parte se le concedieron derechos de explotación en la Pampa del Tamarugal que también estaban fuera de la norma. Estas dos situaciones fueron motivo de demanda. El mismo Estado una vez acabada la dictadura comenzó un litigio que curiosamente solo ahora, que este sector está en el poder, y gracias a los coreano-japoneses de  Posco Consortium —integrado por las empresas Posco, Mitsui, Daewoo International y Minera Li Energy Spa- sale a la luz pública.

Es impresionante que habiendo un departamento jurídico en cada Ministerio se les haya pasado colado este conflicto. Las bases que las mismas autoridades hicieron “a la medida” de Soquimich, fueron vulneradas en una negligencia que causó la salida de del alto funcionario.

Es de pensar que el modus operandi de la derecha chilena ha sido siempre tan espurio y ha estado siempre por sobre la norma, incluso de la mínima decencia, que no les importó y pensando que como antes, no importaría demasiado.

Como decía el Inspector J. Lee, Policía de Nova en la novela de Williams Burroughs “Han vendido el suelo bajo los pies de los que nunca nacerán. Traidores de todas las almas en todas partes. ¿Necesitan el nombre de Hassan i Sabbah para sus inmundos negociados? ¿Para vender a los no nacidos?”.

 Porque es eso lo que uno se pregunta, como si estuviera en el final de los tiempos donde los pueblos de la Tierra solo esperan el éxodo final hacia otro planeta.

Chile está vendido, no hay mucho más que decir al respecto. Si no son los foráneos los que nos arrebatan las riquezas por incapacidad del Estado, es el latifundista quien se hace amo y señor con muy pocos escrúpulos, lo que es una pena en términos humanos como ciudadanos de Chile, y aún más en términos medio ambientales.


Digregaciones ciudadanas



En un Facebook de la República

Luego de que la Ciudadana 1 posteara: CANTAMOS AHHH NO META LA MANO!! AHHHH NO META LA MANO, HIT DE LA RANCIA EPOCA EN QUE CANITROT LA CANTABA LLEGANDO DEL CARRETE CNI A LA OFICINA. PIENSO QUE EL TRANSANTIAGO ES EL TRANSPORTE PUBLICO Y GRATUITO LEGADO POR LA CONCERTA. ALGO BUENO QUE HAYAN HECHO. "GRACIAS MICHELLE",  Se dio lugar el siguiente debate:

Ciudadano 2: Gratuito? p'tas y yo que lo pago a diario. ¿Hasta cuando eso de hacerse el vivo? :\ ...acaso eso nos hace mejores ciudadanos?!

Ciudadano 3: VIVA LA EVASIÓN!!! ¿Quién quiere ser ciudadano? ¿Perdón? pero ¿Qué crestas es eso? ¿Ser pavo y dejar que te roben?

Cuidadano 2: ¿Se entiende que somos parte de una comunidad política y social? ¿Se entiende que aspiramos al "buen vivir", ahora al no pagar la micro en que ayudamos a ello?

Ciudadana 1: Si. Ayudamos a la dignidad absolutamente olvidada de todo un pueblo engañado conceptualmente, como usted lo está. ¿Se entiende, me pregunto, que ser ciudadano no es ser un usuario final? ¿Se entiende que el pobre obrero lo es porque soporta la carga del yugo sobre su pescuezo? Yo a veces no entiendo los buenos modales, el "buen vivir" como usted le dice. A mí me parece de pésimo gusto, una forma de miseria e insolencia con uno mismo. Con el "ciudadano", el ser habitante de la urbe, viajero, pensante, comunicador, político. El que decide.

Ciudadano 2: Mmmhhh... Por el buen vivir entiendo vivir en armonía con uno mismo, con la naturaleza y con los demás, un concepto muy arraigado en mi cultura y personalmente no encuentro sea esto una basura. Para mí el ciudadano debería ser un usuario responsable de lo que elige consumir y de lo que se priva también, en ese caso, ok, no ocupemos el transantiago, pero ¿Justificar el fraude como acto de mala fe para la reivindicación de los derechos de un pueblo? no pienso que eso dé buenos frutos y me tinca que se puede llegar a ser un poco más creativo

Ciudadana 1: Esta bien. Soy medio atarantada y trabajo con lo que hay. Se han aprovechado hasta el cansancio de la buena fe, de los ideales y la decencia. CREO EN EL ROBO HORMIGA, CREO EN EL ROBO A LOS CAJEROS AUTOMÁTICOS, CREO EN SACAR LA VUELTA LEYENDO FILOSOFÍA, CREO EN LA BICICLETA Y CAPEAR METRO CORRIENDO POR LAS CALLES, CON LA IMPUNIDAD DE TOPARSE CON MELNICK Y GRITARLE QUE ESTÁ PENSANDO MAL, QUE ESTÁ VIVIENDO Y COMIENDO MAL. CREO Y CADA VEZ MÁS EN EL MOMENTO. EN LA RAPIÑA A MANSALVA, EN EL VUELO TRIUNFADOR DEL FLAITE POR EL PASEO AHUMADA!

Ciudadano 2: Entiendo tu rabia, pero para mí si hay que dar un golpe tiene que ser bien dado, te aseguro que ese tipo de acciones son marginales para las empresas y que además son pan de cada día, al imaginar un escenario en que todos apoyásemos el flaiteo sólo veo un sufrimiento extremo los primeros días y luego un nuevo orden para convivir... eso cuando ya no nos quede nada más que usurpar, mejor redistribuir de una forma menos violenta.

Cuidadana 4: Permiso. Pero desobediencia de la que una habla es un acto tremendamente cívico, y se llama desobediencia civil:-)

Ciudadano 1: Lo importante es la ruptura del concepto robo. La "apropiación" el "empoderamiento", no es daladi. Por eso el comercial AHHH! NO META LA MANO. Porque hacen creer que el ciudadano le está robando al que otro ciudadano que paga, cuando el que le está robando al ciudadano que paga es el Estado, ya que el que no paga solamente está haciendo uso de su derecho ciudadano. NO ES UN DEBER SER USUARIO. Pero si es un derecho transportarte seguro y cómodo a tu mierda de trabajo o a tu mierda de escuela obligada para poder sobrevivir en una sociedad. ¿No le parece indecente cobrar y mucho por semejante esclavitud? lo que pasa es que nos están reventando, porque este país no tiene decencia. Porque en este país todos son unos desvergonzados. Desde allende suicidándose sin hacerse cargo de una resistencia que nos hiciera fuertes y no víctimas de los canallas, hasta una farándula que configura toda una polvareda densa que confunde conceptos: raja-moreira, teta-lagosweber, libia-robertocarlos, deudas-ciudadanos, redistribución-karadima… y así sucesivamente. 

Ciudadano 5: Claro! Y estamos enseñados a creer que cuando grandes compañías se quedan con recursos naturales no puede ser llamado robo. El uso de la palabra termina declarando el concepto. En mi opinión, es un país muy "bien enseñado" donde el cuestionamiento a la autoridad sólo se ejerce cuando hay quórum, y cuando la autoridad lo permite. A fin de cuentas somos nosotros los que alimentamos a los que nos roban.

Ciudadano 6: "Transporte gratuito"?? Qué legado socialdemocrata!! Yo y el resto pagamos obligados todos los días....si la evasión es muy mínima, el comercial es para legitimar el alza en los precios, na que ver po....una versión narrativa del mensaje podría ser un "los ciudadanos pagan su pasaje cueste lo que cueste"!

Ciudadano 7: lo q hay q aser es too comprar vicy y salir por las calles, así nadie paga.

Ciudadana 1: Si!! Y ojo, lo de Michelle, es una ironía pues!!!

lunes, 17 de septiembre de 2012

CURAO NO VALE


No quiero ser aguafiestas queridos, pero soy de las señoras que se acidifica aún más con la empanada de pino. No entiendo ese desvarío etílico, que nos hace vomitar la vida. Me parece estupendo que podamos carnavalizar esta larga y angosta faja de tierra, pero mejor sería cannabizarla, más aún si consideramos que lo que se promueve en nuestra sociedad para activar la hormona dicharachera sea el nocivo alcohol.

Porque, seamos sinceros, por mucha agua que tomemos, mucha ensalada que comamos y por muy conscientes que seamos de no mezclar los destilados con los fermentados, la caída al litro siempre trae cola.
Sí, no se trata de las sales de baño y sí, mejor que el vino, la mismísima sangre de Cristo, no hay nada. Es un antioxidante, un vaso dilatador, un “bálsamo social”. Pero embriagarse ya no me resulta atractivo, menos para celebrar la patria.

No mis queridos y queridas fumarolitas. Al igual que ustedes siento que hay cosas mejores que la sensación de que se te haya hecho tiras el oído medio, bamboleándote de lado a lado, con un estólido convencimiento de que eres feliz con este país, siendo que tú pobrecito mortal, como yo, todos los días te preguntas cuál es el beneficio de ser chileno. ¿El tiqui tiqui ti? Quizás el éxodo campo-ciudad sucedió hace tanto tiempo que esta alegoría que renace en el primaveral mes de septiembre se me hace ajena.

No es por ser malagradecida, pero inclusive si indagamos en las condiciones de trabajo de quienes trabajan en las viñas, o en la huella de carbono que tiene el copete importado, nos comenzarían a dar arcadas sin haber probado un sorbo.

La idea no es que vuelvan los tiempos de Al Capone, pero sin duda pienso que el alcohol es la más charcha de las drogas. Se me hace la idea que la talentosa Amy, a pesar de su coketa (ketamina-cocaina) estaría vivita y coleando de no ser por su alta dosis de destilado.

No, si no quise satanizar el brebaje espirituoso, aunque sí, los viejos chichas y los machos cabríos femicidas, tienen una relación bastante estrecha con él. Pero discúlpenme, es difícil eso de las medias tintas, o las medias botellas, porque si hay que tomar tomamos y no paramos,  porque eso de que se calienta el hociquillo no es un mito.

Todo calza estimado polluelo. Para tener orgullo patrio en las condiciones en que ha sido desarrollada la República, simplemente hay que estar borracho. Quizás por eso se promueve con tanto ahínco la celebración y catarsis dieciochera, aunque todos bien sabemos que tanto entusiasmo, tanto cariño y aceptación curao, no vale.

viernes, 14 de septiembre de 2012

algo que escribí

es que todo el lenguaje está acá y no en la calle con la gaceta la gente vive la ciudad como transito hacia sus trabajos
no hay gente que compre diario en el quiosco
para leer en el café
va a la oficina y revisa internet
mientras se supone que trabaja. 

La delincuencia se toma la calle, el perro vago-callejero-abandonado, los policías; mientras nosotros estamos encerrados en nuestras oficinas. Co
n frío por el aire acondicionado...

Afuera hacen los primeros calores del año y se puede usar ropa de verano
pero preferimos comunicarnos
porque cuesta pensar solo

Se está atomizado en la actividad humana-principalmente económica como describiría marx- del modelo, que la escritura resulta terapéutica. De ahí la necesidad de opinión. el exceso de retórica. la émica. el discurso.

uno quiere ser
y tw y fb lo permiten hasta por ahí
porque si no hay revuelta interior del sujeto hablante
repite el discurso de la realidad y no el de la verdad
y es un personaje

lo unico concreto justamente por lo inconcreto es la verdad
la interpretación del ecosistema
la realidad siempre es mula
la verdad es La tierra. La realidad el mundo
fb y tw pueden ser orgánicos con lo que la gente realmente piensa, o simulados como la gente realmente cree

los del mundo y los de la tierra

la dialéctica de realidad vs verdad

la creencia. la creación

uno se mete al capitalismo por medio del trabajo asalariado, ahí tus redes sociales, se convierte en una gruta si cumples un rol sin un status... El status no como algo arribista, sino ideal. El monumento que podría ser una plataforma de Internet, cumpliendo el parriano deseo de Monumentos para Todos o para Ninguno, se releva por un triste mamarracho modelado por la estructura.

o sea tu mismo le pertenece a la empresa, cuando no haces lo que te gusta, y no puedes decir la verdad, hablar de lo que piensas, sino solo de lo que te hacen creer y que como resultado genera realidad
Esa que generan los medios tristemente cobardes, con una mordaza autoimpuesta, por un servilismo baratísimo (se dan de a 12 los periodistas. Y son como los huevos. Algunos vienen hueros aunque no importa, porque a lo más nacen pollos, y mueren gallinas.

es que todo el lenguaje está acá y no en la calle con la gaceta
la gente vive la ciudad como transito hacia sus trabajos
no hay gente que compre diario en el quiosco
para leer en el café
va a la oficina y revisa internet
mientras se supone que trabaja.

La opinión nos da valor, pero tiene que ser verdadera para generar un cambio comunicacional.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Chile goebbeliano




Nos dicen que Chile es un país serio, republicano, donde las instituciones funcionan. Una nación ejemplar. Mal que mal somos la primera nación con la primera revolución por la vía democrática y la primera con la salida de una dictadura por medio de un plebiscito…

Nos enseñan un país de nombre tan singular como su simpática existencia, con una historia que atendiendo a esta característica, cuenta relatos de la “vida social i cultural” además de espeluznantes revelaciones de mujeres perversas como la Quintala, sin embargo, muy pocas veces se hace de valor para adentrarse en la experiencia de héroes como Balmaceda, Recabarren, Violeta Parra, De Rokha, Allende…o para narrar la vida de sujetos populares sin caer en la crónica roja.

Chile, a pesar de ciertas bondades que aparecen en los discursos de los próceres desvencijados para fechas conmemorativas,  es un país que no digamos olvida, pues no se acordaría de cómo generar sus trampas, sino que se hace el tonto de puro pillo.

Eso nos lleva a pensar que Chile sí tiene identidad, una que tiene que ver con una personalidad, pero no con un espíritu. Psicoanalizar Chile es psicoanalizar el fraccionamiento de quien no reconoce su esencia y se diluye en la frivolidad y miseria de lo  utilitario en el sentido de permanecer en un cuerpo que ya está muerto gracias a las turbias artes del engaño a la propia vida.

Los discursos de poder se han parapetado en la mentira, han silenciado los verdaderos discursos manados desde el pueblo con fines de solapamiento. Han arrebatado la patria como tal, entregando un sucedáneo que con su exceso de artificio genera el más hondo rechazo.

Recientemente Giorgio Jackson se encargó de develar que la Fundación Jaime Guzmán hace cursos de comunicación basándose en las técnicas goebbelianas de propaganda nazi a las Juventudes Udi, que recalcan que la política es un arte donde el engaño y la mentira llevan la delantera.

La retórica como medio de seducción de masas tecnificada en el marketing, explica la tendencia que no solo responde a esta facción. Este afán por mostrar a Chile como un país que basa sus raíces en mitología criollista en donde el arribismo y el amaneramiento son activos para los cada día más emprendedores ciudadanos, ha dado excelentes resultados.

 El “orgullo patriótico” viene y se queda en las entrañas por medio de triunfos deportivos pasajeros, concursos de belleza, o juerga y desvarío en una catarsis dieciochera ideal para resetear los debilitados cerebros que a la vuelta a la realidad estarán llanos al voto voluntario, que gracias a la inscripción automática amplió el electorado sin cambiar un ápice el sistema binominal.

El fin a las listas de espera, la reducción del 7%, los tribunales medio ambientales, la reforma tributaria, el post natal, y anteriormente el nuevo y maravilloso Transantiago, el reforzamiento de la educación preescolar, el plan auge y todas esas promesas que partieron en una campaña en donde no hubo nada más alegre que la promesa de que la alegría ya venía son parte de ese marketing, de esa propaganda en donde se gastan cientos de miles de millones para solapar la decadencia y a su vez dejar fuera lo mejor de nosotros. El alma joven silenciada, la autenticidad, esa que no tiene filiación partidista y menos fronteras, esa que depende del alerta creativa, de la unión intersubjetiva de quienes nos conocemos sin vernos y sin siquiera tenernos cerca.

El Estado Nación es un cuerpo muerto ocupado por vampíricos barones que lo utilizan como plataforma para conseguir corromper la sangre fresca. Está de baja y la mayoría de los niños lo sabe, sabe que se nacen sin patria cuando ya no se es soberano de un territorio y solo cliente con deberes de pago y conducta. Por eso no les interesa la educación formal y necesitan de un cambio cultural profundo que se encargue de la memoria del pueblo, de su propia y palpitante construcción que acabe por fin con el publicitario afán de vender Chile y el concepto de país como una prerrogativa de existencia humana, cuando sabemos que justamente ahí no está la vida, justamente porque en su nombre se la niega descaradamente.



sábado, 11 de agosto de 2012

El ciclo de la vida



Debo admitir que fui dura, pero mal que mal es mi estilo. Claudito, ni tan “ito” ya a sus 12 años, me preguntó en qué consistía el ciclo de la vida (desde que salió Veo Verde como meme en Jaidefinichon me considera una eminencia). Le contesté así: Nacer: Nacemos. Crecer: crecemos, nos salen pelos, espinillas, follamos en la medida de lo posible, nos mandamos un cagazo llamado reproducción y luego de eso  trabajar, trabajar, trabajar y morir, morir, morir, así hasta la eternidad.

Claro, deje afuera todas las descripciones del jugoseo en cada una de las etapas, pero el niño entendió y se preocupó. Me dijo que si uno es bien tratado en la infancia bien bueno sería seguir  el ejemplo de Oscar y tocar el tambor para siempre.

 La existencia humana es bien mediocre y cuando uno se sumerge en la adicción a alguna sustancia alucinógena entiende con mayor impacto, la futilidad de este ciclo hasta que llega a la nada. Waking Life o Enter the Void, cada uno a su manera, explican desde una perspectiva bizarra  lo agarrados de los cocos o las tetas que estamos del capital y sus vicios.

La subsistencia no resiste la recolección de bayas, la pesca y la caza, ni siquiera la agricultura en una inexistencia de tierras pertenecientes a algún natural. No, depende ya de supercorporaciones  (como Cencosud) a las cuales el Estado les condona  las deudas y que construyen para nuestra perversa tentación mundana, torres de babel (Costanera Center) que se erigen justamente en los polos de transitabilidad social, ahí donde el obrero del área de servicios, sueña con ser de la comuna(Providencia) y dejar de viajar en transantiago. 

La urbe y su columna vertebral lordiósica que sube hasta las montañas mientras el viento sopla para que los más pobres se intoxiquen y mueran, no es más que una réplica de todo un país, e incluso el mundo, que inhibe las buenas prácticas por un par de moneditas. Pero los diagnósticos ya están dados y fíjense que es el propio poder el que ahora por “transparencia” lo comunica y difunde.

El “Informe del Estado del Medio Ambiente” entregado por el Ministerio del idem declara que 10 millones de chilenos se ven obligados a aspirar caca manada, y ellos mismo lo dicen, por las termoléctricas, las cupríferas, que nos dan ese sueldo que poco y nada vemos salvo cuando se hacen homenajes al tirano y nos acordamos que un gran porcentaje se va a “defensa”, y la calefacción a leña. Si, es cierto, a veces también tenemos la culpa.

Paralelamente, la ONU saca el informe GEO 5 en el cual dice lo siguiente a sangre de pato “La Tierra sufrirá un colapso sin precedentes, abrupto e irreversible” dado a que “El crecimiento económico ha tenido lugar a expensas de los recursos naturales y los ecosistemas; debido a los incentivos perjudiciales” como el subsidio a los combustibles fósiles de parte del Estado de todas las naciones.

Ya, ¿y? Y nada, pues. Nos dicen que nos estamos muriendo, o que nos vamos a morir, pero como esto es parte del ciclo de la vida parece que da lo mismo; la verdad es que las cosas seguirán de mal en peor y que, bueno, ya no es que los Mayas o Salfate tengan razón, sino que son ellos mismos la tienen, como también las soluciones, pero es muy difícil que las lleven a cabo. Hay muchos intereses de por medio y cosas que parece, van más allá de la lógica y racionalidad que tanto predican.

¡Todos vamos a morir! Y sí, eso es evidente, pero que el mismo hombre finalmente haya logrado ser la profecía autocumplida nos demuestra lo poco empáticos que hemos sido con nuestra propia naturaleza, réplica del mismo Universo.

No sé porqué me tinca que muchos sienten orgullo de una sociedad suicida, de que no sea Dios el que plantee un Apocalipsis, sino que sea una creación humana la que escriba un guión Mad-maxiano.

Claro, yo también me siento doblándole la mano al destino y quemándole, gracias a un porro, las hojas a la biblia, pero me doy cuenta que no soy solo yo la que me muero, sino todos y todas, haciendo por fin causa común en una partusa tanatológica indecente e inmoral, que agarra a varios miles de especies ajenas a lo repugnantemente humano, terminando de una vez y para siempre con el “ciclo de la vida” en lo que en el Informe oficial de a ONU se denomina científicamente “la sexta extinción”.



Asistencialismo vs Populismo


El estado es la administración de la pobreza y en cuanto a eso no hay nada más que discutir. Como las instituciones de caridad inspiradas en diosito, les es útil mantener un amplio rebaño o res-pública, con el fin de ser necesarios en la misión de “salvaguardar” la vida a medio morir saltando.

Los “más necesitados” lo son porque resultan imperativos en el argumento de su propia existencia. Y es así como en vez de repartir las riquezas del país en el derecho soberano del respeto y sustento de la tierra en que se habita, se dedican a mantener el status quo, el saqueo y la división de clases.

Independizar al pueblo de la mediocre “ayuda” que depende de los “esfuerzos” que dicen los personeros, hace el gobierno de turno, haría innecesaria la representación del voto en la patética puesta en escena democrática. Esa que se utiliza para renovar el triste contrato social que cede el cuerpo político de cada quién a un “representante” que se encargará de conservar las mismas lógicas de “asistencia”.

Un estado como el nuestro que se dedica a administrar la pobreza y a servir de plataforma para que los más ricos lo sean aún más en  el obsceno y exhibicionista hábito de la  transparencia que ventea sin pudor leyes tributarias, licitaciones y patentes de desparpajada podredumbre, no tiene en carpeta poner a disposición de los ciudadanos las fórmulas correctas para concretar el verdadero desarrollo.

Siempre he pensado que si tuviéramos una sola vez en nuestra vida republicana, esa que tanto enorgullece a quienes se autoproclaman estadistas , un gobierno populista con todo lo que ello implica, muchos trabajadores y trabajadoras comprenderían lo que es ser habitante de una nación pues probarían los beneficios que dota pertenecer a un país.

El asistencialismo, los bonos, las migajas, el chorreo, han sido el impulso para caer en un espiral desventurado de no-ciudadanos esclavos que en su destino tienen a “un amigo en su camino”, un “Techo para Chile”, un “fondo solidario” y a un Joaquín Lavín repartiendo frazadas a los indigentes de la capital.

Esta realidad moral nacional es la que causa el clientelismo político. La venta de voluntad de voto a raíz de la enorme carencia que no permite más que la mirada cortoplacista del hambre que se tiene a la hora de almuerzo y del frío al caer la noche.

Es así perfecto para quienes detentan el poder que al llegar el periodo de elecciones ellos puedan vincular su representatibidad por medio de cajas de fideos y computadores viejos.

Quienes no estábamos interesados en estar dentro de este vulgar juego, simplemente no estábamos inscritos, pero lamentablemente el voto voluntario nos ha incluido, dirección publicada mediante, en los registros del SERVEL, sin haber cambiado las reglas, manteniéndonos decidiendo en el marco binominal.

Al llegar este nuevo votante que tiene claro cómo es utilizado el rebaño res-público, los políticos han comenzado con nuevas estrategias que intentan responder a otro tipo de necesidades que escapan a los ofrecimientos materiales.
Por ejemplo las de orden de derechos individuales. Vemos al ministro Beyer en una marcha por la igualdad, dado que entiende que los estudiantes, que siendo pioneros abrieron el tema de las libertades sexuales con movimientos o tribus urbanas como los Pokemon u Otaku, hace algunos años atrás.

Lamentablemente para él, y tantos otros,  nosotros no exigiremos nada para darles nuestro apoyo. No estamos interesados, no somos clientes de su política porque no hay ofrecimiento alguno del cual podamos dar crédito.

Nuestra misión es hacer entender que el modelo está caduco porque representa el anquilosamiento de la mediocridad, de la falsa caridad y la asistencia cuando lo realmente necesario es hacer que nuestro pueblo se independice y por su cuenta con leyes justas y redistribución de los recursos naturales, se arme y comience a politizar su propio espacio, a crear sus lógicas para participar siendo un activo que no requiere de representantes chantas que no conciben de una forma digna el poder que detentan. ¡Nosotros debemos enseñarles dignidad! Aunque esta sola frase sea motivo para que ellos nos acusen de populismo. 

La venganza de la ley o la justicia de clase


Mi hermano está estudiando Derecho en la U de Chile. Por eso se vino de Talcatraz a la capital donde yo ya estoy hace dos años trabajando incesantemente sin aún poder moverme de este centro de producción para tomar un respiro. Gracias a que como buena hermana he intentado ayudarlo en las labores de estudio, me he adentrado en la concepción del derecho y de la ley. Claro, muy somera pero significativamente.

La otra noche nos quedamos haciendo el trabajo: Estado y Castigo, consideraciones sobre la Ley Hinzpeter, para lo cual tomamos a Kant, Marx, Jakobs más aportes de Focault, Recabarren y Mayakovski.

Y cabros, lo que me quedó claro como el agua, a pesar del hardware defectuoso, fue que el Estado es el mito fundacional de la sociedad de clases, amparado en un marco legal que no es otra cosa que una justicia estratificada, en tanto sirve para la protección del propietario.

El contrato social que se firma mediante el voto para la elección de representantes, nada más confirma esta situación que asegura la administración de la pobreza en la forma de asistencialismo, y la venta y saqueo de los recursos naturales que son entregados en la más trucha de las maneras, haciendo eco de un marco legal que solo pueden crear, entender y aplicar los poderosos, que por lo mismo lo son en un círculo vicioso que deja afuera a los verdaderos soberanos del territorio.

Las leyes son la cara interna del poder; la cara externa es la violencia, la cual es empleada en el clamor ciudadano por justicia en las calles, al ver pisoteados sus “derechos” a causa de las mismas leyes que lo violan. Por eso mismo el Estado también posee esta cara externa en la forma de FF. AA. Ahí se entiende el drama de la UP y por supuesto nuestro propio drama en la represión que se hace del pueblo que por medio de la protesta pública hace uso de la violencia como única representación de poder, al no tener un discurso considerado para generar un marco nuevo de legalidad y justicia esta vez no de clases sino que social: una nueva y necesaria Constitución.

La ciudadanía sale a la calle a raíz de la insolente injusticia que roba para su enriquecimiento lo que a todos como nacionales nos pertenece. El Estado protege a los propietarios, que no son más que ladrones de esa soberanía. No es extraño entonces que los mismos políticos sean quienes han ocupado como plataforma al Estado para hacerse ricos y robar lo que no le pertenece sino a la naturaleza y por consiguiente a los naturales que ahí viven.

La ley Hinzpeter plantea el miedo que tienen los poderosos de soltar la teta. Les da terror tener que comenzar a cambiar esta administración de la pobreza por la redistribución de las riquezas. Temen el poder del pueblo en las calles como consigna de agotamiento de la estructura y por consiguiente lo reprimen duramente, pues ellos hablan de paz social justamente cuando van ganando la guerra.

Pero no parece muy lógico que se requiera de pobres en una sociedad, diría alguien muy bienintencionado. Pues bien, mantener a los ciudadanos en esta posición de desmedro, sin contar con lo que en justicia les toca, los obliga a permanecer en el rol de trabajadores asalariados que abultan aún más sus negocios hechos con nuestras materias primas.

Sí, es para llorar y sino, para colocar las estúpidas bombas en los más estúpidos bancos, en señal de que sino podemos realizar una constituyente, por lo menos podemos rebelarlos y tomar para nosotros ese poquito de poder que se revela en esa estridente detonación. No cambiará nada, a lo más nos mantendrá excluidos, confinados en una sucia e indigna cárcel, pues ellos no intentarán siquiera reinsertarnos, pues a ellos les conviene silenciar a este enemigo “interno” y vengarse por medio de la ley, de su insolente afán de recuperar lo que ladrones de cuello y corbata le han robado al pueblo.



Nadie engaña a la señora Juanita

Casen, o mejor dicho “cazen” a otro incauto, pero no a ese que por nacer sin herencia ha tenido que vivir con las migajas de una gran panadería donde el pan se enmohece y pone duro en los escaparates a vista y paciencia de los hambrientos.

A la señora Juanita no se le engaña. Ella sabe bien lo que cuestan los huesos carnuos y la harina, el té la rendidora, la manteca. Conoce como ha subido el kilo de papas y la chuchoca. Tiene los mismos problemas, aunque seamos nación de la OCDE, de los pobres narrados por Recabarren.

Ella sabe, ella entiende aunque no sepa ni un rabo de estadísticas, que la Casen miente, que mienten los políticos y que los empresarios son la misma clase avara que le ha arrebatado no solo su bienestar sino que su identidad al jugar con ellos como si fueran una jauría de dóciles perros galgos, que entre más flacos más útiles para correr en su miserable carrera por subir en las encuestas.

Porque los pobres son capital político, son discurso de sandía calá, son razón de existir de la iglesia, y de toda institución que por medio de la ley viola el derecho humano de vivir en igualdad, slogan que recordarán por supuesto y que hizo suyo el tótem concertacionista, Lagos Escobar.

 Los pobres existen y continuarán existiendo para el beneficio de los ricos que a todo evento les sacan provecho. Los pobres de Chile en su ignorada ignorancia viven sin recurso alguno ya que todos, partiendo por los naturales, han sido robados por la clase dominante a vista, paciencia y colaboración del Estado que privilegia y propicia la acaparación y concentración de las riquezas en un evidente afán de mantener y promover la sociedad de clases.

La sencillez es respetable, y siempre lo ha sido. No así la miseria. ¿Pero donde está la miseria? Quien perdió el respeto al charquicán, es quien reprodujo la desesperación y el asco. Ahí, en los débiles que cayeron en el robo suntuario e institucionalizado, en la burguesía burócrata que da órdenes de allanamiento a las comunidades mapuche, en esos los soldados del ejercicio del miedo a sí mismo radica la verdadera miseria. Y todo lo que de ahí provenga aunque creyéndose bueno, filántropo, caritativo, solidario, no es más que la mascarada del demonio capitalista que ha destruido al ser humano y todo habitáculo, toda memoria, toda dignidad.

La señora Juanita lo sabe, y prefiere ser honesta. Quizás sus hijos presos de la única educación posible, la del consumo, se han especializado en el oxicorte, la estafa telefónica y el alunizaje, pero en realidad ahí no está la verdadera pobreza, esa que tan bien ha sido retratada por la obra de Radrigán, esa incapaz de rebajarse, de ensuciar sus manos con venta de droga, esa que tiene cara de mujer, de niño entibiado frente a un brasero, de hombre de manos con olor a tierra, que trabaja como buey por un sueldo de hambre.

La pobreza sí tiene dignidad, porque no se ha vendido al deseo feroz de antropofagia. Sin embargo no por eso quienes hemos tenido más suerte por venir de una casta que ya lleva su segunda generación con zapatos, debemos aceptar su realidad.

Hay que luchar para acabar con la justicia estratificada, esa plataforma discursiva de los poderosos que mediante la mismísima Carta Magna han postulado la economía maléfica, provocando que aunque crezcan mágicamente hamburguesas con queso doble en el desierto, que llueva café en el campo y caiga un aguacero de yuca y té, exista la señora Juanita y el hambre de todos sus hijos, hijas y nietos, que la han condenado a la soledad y al desequilibrio.

Esa es la miseria que debemos combatir. Esa artificiosa que surge del egoísmo bizarro de quien innaturalmente prefiere botar la comida antes de repartirla, que prefiere la máquina al ser humano, y en definitiva, siempre escoge la muerte por sobre la vida.

Por eso “cazen” a otro incauto. Sabemos muy bien que esos numeritos no hablan y pueden ser torturados en el silencio de una oficina pública para el deleite de este malgobierno, que como el anterior se empeña en manifestar abiertamente su burlesque mediocre e indignante.

domingo, 10 de junio de 2012

Peras al Olmo


Pedirle peras al olmo es una perdida de tiempo. Si bien la vida misma en las condiciones a las que esta sujeta parece obligarnos a malgastarlo, hay varias formas de hacerlo más interesantes que empeñarse en que el olmo se ponga a dar peras, o que el Presidente proponga y haga lo que en evidencia el pueblo propone y exige. Hay situaciones sociales que por lo anquilosadas que se encuentran, parecen ser verdaderas leyes físicas ininmutables.

No vas a convencer a un flaite de que la sopaipilla es un peinado desopilante y horrible, o que salir con pistolones en las fotos los delata de cualquiera de sus temerarios actos. Sería lo mismo que explicarle a un shuper que sus pelmazos bailes y su idiota jerga “random” apesta a pocos minutos de desplegarse con elegante abajismo.

El poder es el poder, y con respecto a éste podemos solo someternos si no somos capaces de ejercerlo y traspasarlo para que sea lo que originalmente es, un medio y no un fin, para conseguir cosas buenas para el mundo.

Pero estos buenos deseos sacados de tarjeta Village, se han extinguido igual que la ídem, y ya todos tenemos más que claro que el arte de la política ha culminado en la patética representación de políticos que sin tener nada más útil que hacer con sus mediocres vidas se han desatado generosamente en una vergonzosa puesta en escena que nada tiene que ver con  generar soluciones a los problemas originados por la obligatoria vida en sociedad.

Cae de cajón y lo sé. Tenemos a la vista que los políticos no generan políticas y que esto le conviene al show business de los medios de comunicación, las empresas, los comandos y partidos. Después de todo nos gusta, sin tener muy claro que fue primero, el huevo o la gallina, y el espectáculo desplegado en torno a estos decadentes representantes de la voz del pueblo, es un bien de consumo.

¿No será que la voz del pueblo está igualmente decaída? No, dirán los que se sienten orgullosos de las incontables marchas, de los mata pacos y las proclamas estudiantiles, igualmente espectaculares y obviamente también convertida en un bien de consumo dentro del mercado de lo “político”.

Se advierte que esto está de moda, y sólo eso, cuando en efecto podemos ver que la voz, el discurso del pueblo y más aún su práctica está tan decaída como su representación en la forma humana de “políticos”. 

Cuando lo veo a usted sin saber comportarse cívicamente en el metro, donde se queda parapetado en el poder de ir pegado a la puerta cuando se baja 15 estaciones después, cuando se arrastra frente al jefe que lo amilana con solo una mirada, cuando decide comprarse un auto con 5 puertas para ser más bacán,  cuando bota al perro o al gato, o cuando se siente mejor viendo al otro ser cagado por la polola, despedido del trabajo, asaltado “por weón” en una pasarela,  uno se da cuenta que esperar que tu representante te represente fuera de la norma cotidiana de tu propia actuación, es pedirle peras al olmo.

Sabemos o intuimos que la sociedad es una farsa de los centros de producción para colocar la mano de obra en un solo lugar, siendo devenir  del drama éxodo campo-ciudad, de las necesidades crecientes y un aburrido etcétera que ha construido esta familia hacinada que se odia y se abusa, pero que hipócritamente y sobretodo por miedo, permanece unida, con líderes gestados a imagen y semejanza  de la imperfección, mezquindad, cobardía y deseos de “humanidad”, de diferenciación y valoración de supuestas cualidades excepcionales.

Por eso, si queremos que las cosas cambien, en primer lugar asumamos que somos espejo de los otros y que al haber finalmente accedido a esta argamasa de miserias sapiens no podemos esperar que la mierda huela a gloria. Esto antes para comenzar a intentar abrir los ojos desde un ángulo menos frontal que contrapone pechito con pechito y ombligo con ombligo en un baile que gesta aún más bocas con discursos y prácticas decadentes. Quizás sólo así por fin podamos cultivar el ansiado campo de perales y alimentarnos de sus dulces frutos.


“Rico bueno, rico muerto”

Así era como mi nonagenaria Mamita Ana me chantaba las cucharadas de comida. Una dona trena puchito de paco, carita de macaco. Y una a una, con una velocidad contraindicada por cualquier pediatra, iban llegando a mi boca. Era mañosa, como ahora, y había que hacerme algún showsito, como ahora, para que accediera. Desde ese “tierno” gesto me comenzó a quedar la idea de que los pacos eran unos macacos.

Confusión o la más pura verdad con la que crecí entendiendo aquello, aun de tener un abuelo paterno de verde uniforme y patrióticas carabinas haciendo algo más que adornar mi árbol genealógico. Hace poco por un entuerto difícil y estúpido con el pase escolar de mi hijo, debí ir a una Comisaría a dejar constancia de su perdida. Fue ahí cuando uno de estos “amigos en su camino” entrego en manos del niño una revista institucional, la cual he revisado hasta el hartazgo.

En su edición de Aniversario, recordaban la gran proeza de todos los tiempos: la defensa de Juan Pablo Segundo, el Mensajero de la vida y peregrino de la paz en su visita a Chile en plena Dictadura. El despliegue impecable y la conducción a sangre fría del papamóvil, la dispersión de las protestas y el místico mensaje “El amor es más fuerte” estaban en un reportaje no muy concienzudo pero sí muy democrático, con el fin que cualquiera, sí, incluso un macaco pudieran entenderlo.

Los peones del Estado, castrados lingüísticamente, y por consiguiente, ideológicamente para hacer cumplimiento del imperativo de “orden y patria”, eran informados en las páginas en couché de sus beneficios como uniformados. Caridad pura y dura de quienes como funcionarios públicos desclasados deben acatar las condiciones de la estructura con míseros sueldos.

Becas para sus hijos que no alcanzan más que el nivel técnico, y un concurso de pintura que en sus bases obliga a hacer la obra con la inspiración basada en la actividad del carabinero en la comunidad, que para colmo no especificaba el premio, diciendo que “será un pasaje para el grupo familiar a un destino dentro del país que se verá en su momento”.

“Paco bueno, paco muerto” es una frase que tomó aún más sentido con Bernales, pero que encierra que traicionar al pueblo, siendo los perros guardianes de la oligarquía, pocas veces trae signo de bien. Y en evidencia.

La revista de la misma institución promete seguridad para el carabinero colocando una infografía donde aparece un FF.EE, como todos regordete, modelando la armadura bajo el lema “Para que no te pase nada”. Ciertamente es una preocupación caer en la lucha cuerpo a cuerpo que se da en las calles.

Cuando explico y hago ver que la violencia es del Estado que en las poblaciones da las acotadas opciones de paco o ladrón, muchos me dicen que no debiera ser así de benevolente. Que no debe haber compasión por quienes han decidido llevar la carga de garantes de la propiedad y la defensa de los poderosos. Sin embargo, me queda siempre la duda si se podría realizar un trabajo con ellos como con el lumpen y la esperanza de las esposas protestando por aumentos frente a La Moneda y en de Pé a Pá, además del desparpajado y exhibicionista Ripetti.

“Ni los obréricos, ni los paquíticos tienen la cúlpica señor fiscálico” son las alumbradas palabras de la Violeta. Y sí, los pacos no saben lo que hacen al igual que los soldados que atravesaron de un lanzazo al flaco de la cruz.

Ser un matapacos, un luchador centrado en el combate con estos simios de uniforme, quizás es perder el foco de la lucha de clases, pues estos también son trabajadores asalariados, que en su desclasamiento y ausencia de ciudadanía como actores pensantes dentro de la sociedad, quedan aun más relegados que cualquiera de nosotros.

Las poblaciones o guetos de pacos son y seguirán siendo pobres, aun de que las viviendas fiscales aminoren la carga económica. En las últimas páginas de la revista se mostraba a una rolliza mujer con cara de desesperada ilustrando una infografía que daba consejos para llevar una dieta saludable.

 Se me vino a la cabeza el “ula ula, los pacos tienen tetas, las pacas tienen tula” y sentí una enorme lástima. Darlos vuelta quizás sea una hazaña difícil, más que tirarles una molotov a mansalva, pero seguro daría más frutos en la verdadera lucha social, donde el verdadero culpable es el poderoso. Quizás debiéramos rayar las murallas con un seco “rico bueno, rico muerto”.

domingo, 29 de abril de 2012

Los Dueños de Casa

No es por ofender, pero la figura de la “dueña de casa” siempre me ha parecido vomitiva. En primer lugar porque es un decir y no una realidad. La mayoría de ellas no son dueñas de nada, sólo de su obsesión por lo doméstico y por las reglas que han impuesto en ese mediocre reino, como moneda de cambio por su, muchas veces autoimpuesto, cautiverio.

 Una vez escuché que la política comenzaba ahí, en la dueña de casa y sus reglas de mierda que parten por limpiarse bien los pies y no fumar en el living. Y que luego de eso, viene el asalto al poder en los municipios, desde el Aseo y Ornato, Seguridad Ciudadana, Control de Plagas y una sarta de menudencias que fácil se lograrían coordinar con una buena organización vecinal. Pero no, está el dueño de casa, o la dueña de casa, que le gusta dirigir el tránsito como paco raso, para tener una cuotita de poder acorde con una ambicioncita de poder, que no se fija en ningún futuro sino en un presente represivo y conservador de las buenas maneras, que seguro aprendió en la casa-fundo donde pasó cada uno de los veranos de la infancia.

 Este es el Alcalde u Alcaldesa, un señor o señora, preocupados del tejemaneje de una comuna que tratan como fundo, feudo o casona colonial, en donde imponen sus ideologías, pero no de forma ideológica propiamente tal, sino que práctica, y justamente he ahí el problema. Esta base política que les da atribuciones, y en donde se sientan los culos de estos verdaderos patrones, es la que hace que el avance sea impensado hacia una política autogestionada o con mayor autonomía, obviamente que no para ellos, sino que para el pueblo.

 Acostumbrados los “ciudadanos” a ir a las oficinas de los municipios, a reunioncitas con el alcalde, a “exigirle” de esto y de aquello, los ha alejado de las soluciones que ellos mismos podrían crear con un poco de ingenio y creatividad. Así, el mal de la política se ha instalado desde este primer escalón hacia el poder: El clientelismo.

 Los mejores amigos de los alcaldes, terminan siendo los paquetes de fideos, los trabajos al mejor estilo Pem y Pojh, y esos títulos de dominio de tierras que con suerte podrán sostener una media agua. En Valparaíso cómo olvidar a Pupy, el alcalde regalón de los cerros, que dio a manos llenas tierras de quebradas en donde se construían casas que al primer chaparrón terminaban cerro abajo.

 El alcalde Diamantes, gorda Pupy, o Hernán Pinto y su hoyo de 20 mil millones de pesos no afectó a que se tirara a senador, y ahora, a las primarias de la Concertación por un nuevo periodo parapetado en el “Castillo de Greiscol”, como cariñosamente se le dice a la Municipalidad porteña, pero sí afectó a la madurez política de los electores.

 Es ahí, insisto, en donde reside el drama. En el hijo que a sus 35 años sigue viviendo en la pieza con el poster de Iron Maiden pegado en la muralla, corriéndose la paja escondido, comiéndose toda la comida que le regalan mientras se jibariza su independencia proporcionalmente que hace caso a las reglas de la casa.

 Tenemos un sinfín de ejemplos de alcaldes. El de Penco, de ÑuñoaProvidencia, Peñalolén, Iquique, Viña del Mar, Valpo, Pelotillehue, Springfield, y en realidad, el de cada localidad de punta a cabo, con ese prototipo de dueño o dueña de casa, en una dictadura del cotidiano que se embadurna de mediocridad en la chimuchina de la necesidad primera, lo único que pueden responder con algo y solo algo de efectividad, porque para las grandes cosas, como la educación, está requete demostrado que no les da el ancho, aunque su cinturita de huevo, diga lo contrario.

 Es importante ya que no podemos extirparlos, darles nuevas necesidades. Exigirle al dueño de casa que no solo saque la basura y riegue el jardín, sino que implemente reciclaje, no basureros clandestinos de donde saque la plata para los pendones y gigantografías de campaña.

 Exigirle forestación, plazas, parques, ciclovías, infraestructura deportiva y recreativa de calidad, política de tenencia responsable de mascotas y, por supuesto, un sinceramiento. La educación no es lo suyo, recordemos el 2×1 de Regginato “Bozzio” que no tenía la media completa, y deleguen al Estado la responsabilidad. No por la plata que se les da por la subvención vamos a tener a estos cortoplacistas y domésticos dueños de casa, decidiendo un futuro que tan poco les importa.

sábado, 21 de abril de 2012

La Única Vía


Las condiciones de trabajo en Chile son como la mierda. En general se nos paga poco, se nos estruja harto, se nos presiona, se nos mantiene cagados de susto con los despidos, y larguísimas horas en los puestos para evitar que uno tenga vida y con eso proyecciones de mejora y nuevas ideas.

Pedir aumento, o pedir vacaciones, es simplemente una afrenta a la empresa, que hace dudar de tus capacidades profesionales de estoicismo y compromiso, necesarios para que estén contentos contigo y de tanto garrotazo en el lomo a veces se dignen hacer aparecer una zanahoria (que por lo inmundamente mezquina, da ganas de metérsela en culo al patrón).

Y eso que hablo desde la trinchera de los imbéciles que creímos en la educación como trampolín de ascenso social, y que por eso, no ganamos el mínimo. Los sueldos de hambre en Chile, son pan –que marca su ausencia- de cada día, y el nivel de endeudamiento es proporcional a la decadencia económica en la que estamos sumidos. Por eso aumentar la dieta parlamentaria, con la urgencia que se requeriría para cambiar la Constitución pinocheta, es simplemente indignante.

Dos palos, uno en el culo y otro en el hocico, ha dicho la ciudadanía que sería lo único en aprobar para el Senado. “Los honorables” como se hacen llamar estos caras de raja, necesitan, según ellos, mayor asesoría para levantar proyectos de ley, que en realidad no tienen muchas veces ningún sentido, y solo implican menos libertades individuales para los ciudadanos.

Con lo que nos cuesta “ganarnos la vida” y aún más, hacer política empleando nuestro biopoder, en la calle, frente a esos funcionarios desclasados remunerados con las migajas de un Estado depredador y empresarial desvergonzado, estos cerdos engordados con las arcas fiscales, que tienen el descaro de hablar de “bien común”, sin talento alguno, figurones frente a las pantallas, indolentes e ignorantes de lo que ocurre en las calles, los hospitales, las escuelas, el trasporte público, y un largo etcétera de servicios callampas, se suben el sueldo.

Lo peor es que ahora se querrán subir el sueldo los diputados. La Anef saldrá a la calle a pelear el 11%, los gerentes de las AFP dirán que en realidad deberían hacer valer la investidura del cargo, y obviamente los jueces encontrarán que si todo se está rasando hacia arriba, habrá que hacer justicia.

Nosotros seguiremos con la existencia al tres y al cuatro. Sin capacidad de ahorro, Gastándonos el sueldo en cargas para la tarjeta Bip, mensualidades escolares, y comida de tercera, para alimentar una existencia sin sentido alguno, más que el de ir a comprar un entrada a algún concierto.

En cualquier parte del mundo esto hubiese significado la guerra social. La batalla campal fuera del Congreso, y la quema, no de un Transantiago, sino de dos docenas, además de huevos, y pescados podridos en la cabeza de miserables de la talla de la Ena. Pero no. Estamos muy cansados, absolutamente desmotivados, con la moral baja, muy baja, que nos hace ser siempre un ejército derrotado.

Si las redes sociales, un pasquín, o esta misma columna son importantes en este país, es porque la retórica es la forma que nos mantiene sintiendo que hacemos algo. Somos pura boca, y sin distinción de género porque estamos atados al lenguaje.

Como el amor, las palabras no se comen y no sirven más que para ponerle paños fríos, lo que debería haber explotado hace rato.

Yo esta vez, no sé qué podemos hacer, y debo reconocer que me siento sumida en la desesperanza total. Chile se ha vuelto más que nunca un país que debería desaparecer, que debería ser refundado por su pueblo, ajusticiando a la pacotilla de tiranos que lo mantienen en este estado vegetativo.

Si bien los crímenes de odio en este caso los justifico con todo mi derecho de justicia, la única vía será ir a votar en masa para deslegitimar el sistema corrompido por el sacrificio de todos nosotros, los olvidados.

Anula tu opción de entregar tu poder a estas alimañas ladronas. Anula tu voto, aunque la Vallejo te este prometiendo la roja manzana del comunismo utópico, por que las bases del modelo están podridas, sedimentadas en los huesos de los desaparecidos. Vota nulo, y convence a todos a que vayan a votar de esta manera.

Modelo de desarrollo

No se sabe si es pena o asco, o las dos cosas. Lo único que finalmente uno tiene claro es que otra vez tuvo razón, pero perdió ante el absurdo de un sistema corrupto. Que no se saca mucho con develar la verdad, porque nos hemos situado hace mucho en el imperio de la realidad. Entonces, una cuestión por mala que sea, cuando se institucionaliza en el hábito, se hace inamovible.

 Incluso las modificaciones de la letra jurídica y divina se harán prestamente, facilitando la instalación por sécula seculorum del perjurio. Y es así como hemos perdido una a una cada potestad del pueblo, y la tierra como bien supremo. El pueblo confió su biopoder a un grupo de supuestos líderes, y perdió en la posibilidad de contener ese bien tan preciado para cada uno: la dignidad.

 Ahora vemos cómo quienes gobiernan, simplemente lo hacen desde las gerencias de alguna de sus empresas. El ministro de energía, Jorge Bunster, ingeniero comercial y caperuso gerente de diversas empresas ligadas a AFP, fue también gerente durante 19 años de Copec. ¿Cómo es posible que un hombre tan comprometido, pueda decidir lo mejor para el país, y no para su bolsillo, en materias energéticas?

 Copec, la primera en servicio para arruinar la vida de los habitantes de Calbuco, vecinos de la Planta Pureo, que sufriera un derrame por negligencias en las instalaciones, y que llenó de camiones que trasladan combustibles, es también la empresa que tiene en marcha el proyecto carbonífero de la Minera Invierno en Isla Riesco. La señal no es buena.

Si el Ministro de Energía, digamos las cosas como son, es palo blanco dentro del gobierno de la Corporación de Petróleos de Chile, no nos queda más que esperar que se aprueben las 5 minas en esta isla en Magallanes, las que surtirán del carbón de la más mala calidad, a, a lo menos, 7 termoeléctricas que trasformarán la vida de distintas localidades, contaminándolas y enfermándolas gravemente, para dotar de energía a las sucias mineras, que poco y nada aportan al desarrollo del pueblo de Chile.

 El conflicto de intereses es evidente y no parece preocuparles ni por decencia. La obscenidad del poder es cada vez mayor, y es así como Pablo Longueira, Ministro de Economía, llega con desparpajo y se pronuncia sobre lo mala que fue la decisión de la Corte de Apelaciones de Antofagasta, al fallar en contra del proyecto termoeléctrico con base a carbón, Castilla, que afecta en Atacama a la comunidad de Totoral, pues “atenta en contra del modelo de desarrollo de Chile”.

 Obviamente en defensa de este glorioso modelo de “desarrollo” pinochetista, aparece la editorial en El Mercurio: Energía: “La Tormenta Perfecta”, prediciendo maldiciones variadas y terribles, si es que la ciudadanía y tribunales no entiende que deben sacrificar sus vidas en pos del progreso. Que los cortes de luz están a la vuelta de la esquina, las alzas en las cuentas de luz, y por supuesto la temida inestabilidad social. Es así como se juega en Chile.

 La pugna ideológica sigue viva y sin posible solución, en un gallito donde los más débiles han sacado músculos en la misma batalla. Ante la arrogancia del modelo económico, los habitantes de esta patria rematada, han debido defenderse solos.

El problema es que la correlación de fuerzas es tan desequilibrada, que muchas veces sentimos una profunda impotencia, y una vergüenza tan grande que uno confunde pena con asco. Difícil es la salida. Difícil ante tanto estrago causado, y ante tanta irracionalidad vertida y desperdigada, que llena de basura todo lo bueno, por ejemplo Vallenar y Huasco a la llegada de Barrick, dejándonos perplejos. Perplejos como cuando oímos de boca de estos mismos seres que comandan la debacle.

 El UDI, Jorge Reyes, cabecilla de Pro-Vida, declaró que “si la gente hubiese conocido a Zamudio no opinarían lo mismo”, justificando el odio y la muerte. No es raro entender entonces que toda la mierdería que cae sobre la gente sencilla es parte de la discriminación institucionalizada.

Que los temporeros, las nanas, los homosexuales, el jardinero, tú, yo, y hasta el paco, son para el fregado y el planchado, y que deben estar ahí, al pie del cañón para soportar el bendito modelo de desarrollo, ese indolente y precario que para lo único que ha servido es para llenarle aun más el bolsillo a quienes son tan ricos, que poco les interesa lo que pase fuera de su triste y miserable oficina.

 Crímenes de odio se justificarían en este caso, pero ya nos convencieron que debemos ser pacíficos, civilizados, que debemos esperar a la justicia, aunque esta se vea mil veces violentada, como cada uno de nosotros en miras del supuesto e inexistente “bien común”. Es por eso ciertamente que la rabia de un sistema fracasado aflora entre nosotros, algo tan conveniente y sistémico que no es más que una, y la más triste, pieza del puzzle donde todo calza.

viernes, 30 de marzo de 2012

Sembrando la Cizarra



Somos demasiadas cosas en la memoria y el presente se agolpa en un umbral demasiado estrecho. Todos caemos hacia adelante como una piedra de cuatro kilos en el pecho de una periodista.

Inimputables, todos somos inocentes, interdictos, canallas simples y corrientes, como un piño de cabros flaites que no tienen más que el prejuicio como moral. Una moda; la tribu urbana del ridículo tatuaje aborigen posmoderno y en la esvástica, el dolor de ser sudacas mal educados por un estado-nación callampa, con el cóndor y el huemul enfermos de muerte.

Entonces, se es mejor por cosas básicas, accesibles, como asumir el rol de niñito hombre que no le gusta prestar el cuerpo, como las niñitas de Chile que sí deben hacerlo para el abultamiento de la raza, como postula la Ena.
Son las leyes de la vida. Los nenes con los nenes y las nenas con las nenas, mientras pelan papas.

El chulerío como carne de cañón aguanta, aguanta, aguanta incluso que el Colo, el eterno campeón, se convierta definitivamente en una rata embardunada con la caca de una alcantarilla llamada sociedad anónima.

Está la cagada y no es culpa de los temporeros que crían a su hijo en la medida de lo posible. Porque todo es en la medida de lo posible, y lo más posible es que un tremendo huracán de imbecilidades continúe arrasando nuestra maldad en el alma, y la convierta en maldad en el cuerpo, en una ira loca, en una furia bizarra, en una cosa que no es de uno sino del mal viaje que se pega en la mollera una vez que ha sido sometido al “milagro de la vida”.

Eres chileno, y no te queda otra. Has nacido en la provincia señalada que hace un rato es un pescado con hombros, un huevo frito en moto. Chile no existe, y los que acá estamos, intentamos mantener la realidad a punta de violencia.

Violencia que recrea estado, violencia que recrea resistencia. Somos frágiles, tan frágiles en nuestra total demencia, en nuestra pataleta feroz, en nuestra resignación igualmente apremiante. Estamos así, para el fregado y el planchado, para la criminalización y la victimización.

Y los monos con navajas de multiplican para señorear la pobla, el patio de la casa, la esquina de la plaza, la pasarela, y así en la oscuridad del abandono, hacer la maldad como a de lugar, en un pensamiento vacío y triste, desesperado.

Y cuando una exige legalizar el control de plagas, restablecer el artículo 119 para parar el escándalo de que unos asesinos en 1989 lo hayan derogado para perpetuar la pobreza, ese pilar donde se sostienen los poderes fácticos y su “obra”, nos hablan de “respeto”, de “humanidad” de “vida”.

Más “Techos para Chile” y una Teletón anual que se conmisere de lejitos y por depósito bancario de la simiente vertida en descampado con fulminantes pesticidas. De los rotitos mutantes, del bastardaje que chistosísimamente se cree puro en su inopia, en su inexistencia, y que como flor del mal, expulsa su veneno sobre la debilidad de Zamudio, aún más inexistente en su minoría menor.

El poder transita y se agolpa en un umbral demasiado estrecho, el poder se obstruye a sí mismo y reverbera hasta salir expulsado hacia adelante, como esa piedra de 4 kilos, lanzada por un niño de 11 años en Rengo.

A lo Pavone



(De La Noche)

Mejor escuchas a Rita Pavone. Mejor si bailas y no te preocupas de lo que dice, porque sabes que no resultará ser otra cosa que la humanidad misma y su amor universalmente italiano, apasionado, desesperadamente optimista. Eso por mientras yo te hablo de política, porque es lo que la lleva. Criticar en un poco más de 2 mil caracteres, para ser shuper, y estar en la movida.

Te puedo decir que lo de Aysén es una cosa que pasa en un país de mierda como el nuestro, y que definitivamente, Atacama por el norte y Biobío por el sur, debieran independizarse de Chile, porque los administraidores del poder están hasta el copi sólo con Santiago.

Y que si eso pasa, que Chile se trasforme por fin en ese minúsculo país donde los elegidos pueden tomarse los copetes sin culpa alguna, mientras las regiones son asoladas por aludes, tsunamis, o empresas saquedoras: mineras, pesqueras y forestales, se asegura la decadencia protagonizada por clientes, usuarios, y proveedores de servicios, porque todos somos eso por acá, en la zona centro centro del país.

“No Money, no honey”, entonces el reino de “Jamás Nunca” mantendrá expropiada la tierra, bajo secuestro a sus habitantes, así estos se envalentonen izando banderas azules con dorado; la una con la cruz del sur, la otra con una solitaria estrella en honor al laicismo de León Gallo.

Todo lo que diga quedará en eso, en un manifiesto simpatizante, en un saludo a esas banderas parecidas en diseño y fondo. Porque las cosas inertes no se mueven, porque la muerte es para siempre y una vez que sucede, ya no tiene remedio.

La Pavone sonará más fuerte, se escuchará con su canto hermosamente histriónico entrando como aliciente y como venganza, porque la obra es eso, una afrenta al tiempo espacio. Y te recordaré para estar tranquila, que los rusos hicieron florecer una flor de 30 mil años, y se encontraron con el lago Vostok que tiene 20 millones de años, cavando 3.768 metros.

Entonces pensarás que nada es tan grave. Y de la Pavone, te pasarás a Sasha Grey, a Sandrita Romain, a la Kery Sable. Despertarás contento, mirarás el festival con cierta complacencia. Te reirás en el Transantiago. Comentarás las noticias freak de Publimetro, e incluso lo de la flor y el lago.

Dirás lo imprescindible del día. El chiste misógino, el único sin represalias ni prejuicio, el con inmunidad e impunidad. Y seguirás tu día, mirando a los vagos como en un zoológico, y encontrarás tierno que los perros te bailen por el resto de pan con jamonada supercerdo.

Y así andarás por la vida, como una canción de la Rita Pavone, con la humanidad misma y su amor universalmente italiano, apasionado, desesperadamente optimista.

viernes, 23 de marzo de 2012

La realidad y la verdad



La verdad no es lo mismo que la realidad. Los hechos no tienen la profundidad de las razones que dan curso a lo que en evidencia sucede. Puede parecer irónico ¿Pero no parece ser una parodia esto de estar vivos?

Siempre he creído en que el objeto antecede al deseo y que lo material supedita a la ficción. Que en definitiva los ideales por sí solos no existen, porque siempre son motivados por algo existente, tangible, de facto. Que “el yo pienso, luego existo” es una estupidez. Porque para pensar hay que existir primero que nada. Tener un cerebro, un cuerpo, que sea capaz de posibilitar dicha tarea.

Ustedes pensarán a estas alturas, para qué la paja. Para qué si el tiempo apremia. Si las líneas de esta columna escasean y el jingle es imperativo.

Simplemente porque me parece necesario tenerme a mi misma como aval de lo que pueda decir. Ustedes saben lo que es nacer solo y saber que se morirá solo también.

Ustedes y yo somos cuerpos, que aunque intenten conceptualizarse, venderse, enmarcarse dentro de una ideología, tienen una capacidad material única y perecible.

Que las cifras sean un bastón para aquellos que no pueden sino ganar o perder a modo de estafadores, como las madres que utilizan a sus hijos como razón de vida, es algo que ha dado vida y cuerpo al 9/11, al 27/2, al 8,8, a los 33, al 24.500-03.

Nos hacen creer que la caridad es algo positivo, porque no somos capaces de darnos cuenta, que al igual que trabajar por chauchas, que prestar el culo, que hacer la pata, que mendigar justicia, estamos colaborando con la mentira. Con la construcción de sucedáneos de verdad.

Una forma de salvaguardar la mediocridad de todo discurso insípido, intrascendente, pedestre e inmaterial. El fantasma del miedo a no ser verdad, una entelequia dispuesta a ser derrocada por cualquiera, que infarta a quienes quieren construir el mundo según sus parámetros.

Es ahí donde el número encaja perfecto, haciendo historia, planteando fechas y muertos, estadísticas y gráficos, estimaciones y proyecciones. ÉXITO.

La miseria ha tenido varios managers. La religión, las instituciones gubernamentales, las no gubernamentales, las estrellas del rock, del pop, los escritores de poca monta, los animadores de televisión, los políticos. Porque la miseria es un discurso patético, improbable, maldito. Que no debería existir siquiera, PORQUE NO ES PARTE DE LA VERDAD.

Se basa en las diferencias de clases, en la usura, la explotación, LA MALDAD.

Es una realidad que existan los pobres, pero la verdad es que no deberían existir.

Es una realidad que haya chilenos y chilenas carentes de soluciones habitacionales, de salud, educación y trabajo, pero no es razonable que esto suceda.

Es real que hay gente que gana propinas, que sufre necesidades, que padece de dolores insufribles, pero no es verdad que eso sea parte de la vida.

Es una realidad que hay lisiados, es una realidad que tenemos un estado mediocre, de funcionarios mediocres, y un mundo de gente cobarde, que teme ver la verdad.

La verdad encara un duelo, una pena, un trabajo. Hacer frente a la cobardía, a la pereza, al conformismo. Despertar de la siesta y la modorra para atacar el objeto, la materia codiciada, que aunque enmascarada en la entelequia del dinero, en el concepto de codicia, de usura, de poder, forma parte de todo acceso al deseo mezquino de realidad.

Es real que hay niños que sufren y se arrastran, pero la verdad es que la religión, las instituciones gubernamentales, las no gubernamentales y las privadas, las estrellas del rock, del pop, los escritores de poca monta, los animadores de televisión y los políticos capitalizan el dolor de todos ellos para hacerse ricos y famosos.