miércoles, 25 de junio de 2008

La última noche en El Cinzano



Ayer comimos y bebimos a expensas de la Carmencita Corena, porque la corrida de buen vino, las papas fritas y las calugas de pescado deben haber sido pagadas con todo lo que se le quedó debiendo a tan importante cantante popular. Ayer un par de rancios personajes hicieron proselitismo al referirse a esa mujer que en valiente soledad se consagró a la Bohemia porteña, a la decadente “movida” que le ofrece a los músicos un miserable sueldo y un escenario bajo la humareda y la indiferencia de la “chusma inconciente” (recordando las palabras de Alvaro Peña).
Carmen se fue y no hay vuelta atrás. Su inigualable voz, que fue descubierta en una Boite ariqueña, nos abandono de sopetón, porque lejos de exigir jubilarse, o de irse llendo de a poco, La Corena dejó todo en El Cinzano. Con un horario que comenzaba a las 8 de la tarde y terminaba a las 4 de la mañana, terminó sus días de cantante popular. Y está pérdida no es nada más que un apronte al final que ya le llega al Valparaíso profundo.

Todos le quedamos debiendo a la Carmen. Es por eso que se ofreció una calle (que podría instalarse en el borde costero para darle “identidad”), un monumento (quizás igualmente hórrido que el del Negro Farías), una beca, y cuantos chispazos institucionales aparecieron en la sentida velada que se prestó, como de costumbre, para hacer política y sentirse parte de la socialitè porteña.

Conocí a la Carmen apenas llegué a Valparaíso y apenas tuve la mediana habilidad de entrevistar, fui a buscarla para hablar con ella. Había estado postrada durante cuatro meses y la muerte de Rafael Palacios, me instigó a apurar las gestiones. La encontré en El Cinzano convaleciente. Nos fuimos a un café durante más de una hora a conversar de la vida. Fue acogedora, simple, humilde y tremendamente honesta. De este dialogo nació un microprograma que será retransmitido en Caballo Inglés (Sábado de 6 a 8 de la tarde en Radio Placeres) y una entrevista que fue publicada en la revista Punto Final y que a continuación es replicada en la plataforma web de Radio Placeres. Un pequeño homenaje a un ser humano que se atrevió a ser mujer y artista.


Entrevista a Carmen Corena:


La reina de la bohemia porteña ha vuelto:



“¿Dónde trabajan los músicos? Esto es crítico”

46 años de carrera musical le han dado propiedad para criticar cómo se valora la trayectoria del artista popular en Chile y de patentar la difícil situación que enfrentan los nuevos músicos en la escena local.
Hace cuatro meses que no la veíamos por las calles ni en las noches del Cinzano. Una afección cardiaca la mantenía fuera de la vorágine nocturna. La muerte repentina de Rafael Palacios, vocalista de los Blue Splendor había dejado a todos un poco saltones. Sin embargo Carmen Corena volvió “de milagro” a los escenarios porteños. Con sus 73 años no piensa parar de cantar pues, como nos cuenta, “es su contacto con el mundo”.

Soy Carmen Corena, cantante. Llevo 46 años cantando y he recorrido a través de los años todo el repertorio, desde cuecas hasta el jazz, pasando por bosanova y los valses, música latinoamericana…de todo un poco. Me gusta dejar a la gente contenta, pide una canción y yo se la canto, no como los tangueros que les piden un tango y se demoooran… a veces lo hacen y a veces no. Hay un caballero que se pone en la barra y me dice “no cante tanto señora”. Carmen canta y canta, pues no puede hacer otra cosa más que cantar, lo lleva en el cuerpo. Tiene 73 años y siente que tiene para rato. Siempre la están llamando. Tiene cancheos o pitutos que le salen fuera del Cinzano: en matrimonios, en el famoso Liguria y hasta en la Batuta, la catedral de rock. Además, grabó dos discos con Roberto "Titae" Lindl, bajista de Los Tres. “Este es mi contacto con el mundo, esta es mi vida social, porque soy bien ermitaña, en el barrio mío saludo a cuatro o cinco personas, siempre estoy dentro de mi casa”

¿Cómo comenzó su carrera?
Yo soy coquimbana, luego de terminan mis estudios de secretariado en un Instituto Comercial, me fui a la casa de mi abuela en Calama. Una ciudad inhóspita, con un clima terrible. Había una franquicia en Arica para las personas que querían sacar mercadería, pero no se podía volver en 6 meses, por eso había mucho matute como se llama, que trabajaba en sacar las maletas cargaditas. Se pagaba el pasaje y una platita más que quedaba para uno. Yo me puse a cargar maletas, con tan mala suerte que el caballero que me contrató se había robado unos cheques y nos tuvimos que quedar allá porque el hombre se desapareció. Conseguí un trabajo en una lavandería bien humilde que no tenía ni letrero, un joven lavaba y yo me dedicaba a planchar. Arica era un ciudad muy bullente, con mucha población flotante y vida nocturna. Mi casita colindaba con una Boite, y yo escuchaba a la cantante y ya me sabía todo el repertorio.

¿Usted todavía no cantaba en ese entonces?
No para nada, si yo me crié en una familia muy estricta, no tenia personalidad, era súper tímida. Un día fuimos a pasar una noche de juerga a esa Boite y de repente no sé de donde saqué tanta patudes que me subí al escenario y canté una canción en inglés, Blue Moon, y un bolero que estaba de moda en ese tiempo y chao, nos fuimos con los amigos y amigas. Como a la semana llegaron a golpearme la puerta. “a usted la necesitamos, lo que haga falta se lo enseñamos” y yo ya me sabía el repertorio y cantaba en italiano, en inglés, en portugués…eso en el año 59. Estuve seis años en Arica. Ahí tuve un niño, porque lo que más ansiaba era un hijo, estaba sola, así que tuve un hijo con el baterista del conjunto. Cuando yo me retiré para parir, la banda tomó a la antigua cantante y se fueron a Perú. Después me fui a Santiago.

Sin el baterista
Claro, sin el baterista.

¿Cuándo surgió la idea de venirse a Valparaíso?
El mismo año en que llegué a Santiago, en el 62. Luego de una gira al sur que hicimos junto a Pat Henry, Larry Wilson y algunos cómicos, el representante me ofreció actuaciones para Valparaíso en el Café Cherry, un lugar de alto prestigio pues llegaban artistas extranjeros de renombre. Yo no conocía Valparaíso y me vine por diez días, luego de esos días el dueño del café me dijo: quédese pues pero no le voy a pagar el representante, y yo: yapo si me lleva la mitad de la plata¡¡


“Me dicen Santa Cecilia”



¿Y cómo lo hizo con un niño a cargo?
Para trabajar tuve que poner a mi niño en una guardería.

Pero luego vino otro hijo más
Si, pero nueve años después, también de un músico, me dicen Santa Cecilia.

La Corena celebra la broma, sin embargo me cuenta que ser madre soltera fue una cortapisa para continuar con su trabajo. “Me truncó la carrera el asunto de los hijos. Viví muchos años en Santiago sola con mis dos niños, no tenía a nadie que me los cuidara porque tenía mi familia en el norte, es por eso que rechacé muchas giras al extranjero. Una vez hubo un terremoto en Santiago, en el año 1971, yo estaba en Puerto Montt, y me llegaron noticias de que estaba todo en el suelo. Mis hijos estaban encargados con una señora que sacó a sus dos niños y dejó al mío en la cama y se rajó la pared. Desde ahí yo dije nunca más, nunca más salgo, no me puedo fiar de nadie. Pero la maternidad en sí no fue la que me trunco la carrera, hay mucha gente que tiene hijos, el problema era que no tenía con quién dejarlos…la soledad”

¿Es muy difícil permanecer en el mundo de la música para una mujer sola, con dos hijos?

Muy, muy difícil, porque yo cuando era joven, modestia a parte, tenía lindo cuerpo, entonces mucho acoso y eso me incomodaba mucho, no sabía como manejarlo. Además tenía que hacer todas las cosas de la casa y en la noche salir a trabajar, y yo a mis niños los llevaba al cine a las entretenciones, al far west, y siempre los sacaba a pasear, cuando se podía claro, porque después del 73 todo fue más complicado…

¿Algún mensaje a las mujeres que siguen un camino poco tradicional en una sociedad que si bien avanza, aún mantiene códigos machistas?
Imponerse no más. No dejarse pisotear.


“¿Dónde trabajan los músicos? Esto es crítico”



A la Corena se le atraviesan los recuerdos entre sorbo y sorbo de café. Aún bajo dictadura, me cuenta, hicieron de la noche día y se las ingeniaron para continuar bajo la única ley que conoce, la bohemia: “En el Lo de Pancho recuerdo a los jóvenes que como pollitos gritaban una consigna, tímidamente, porque los carabineros andaban al aguaite. Éramos como la gallina y ellos se cobijaban en nosotros. Esos años fueron muy lindos, el 85, 86. Cantábamos toda la noche de toque a toque”

¿Cómo ve la situación del artista en Chile, ha mejorado en la actualidad?
Hay distintos movimientos: teatro, baile, música, pero es mal pagado, no hay lugares para presentarse. Antes había una ley en la cual los artistas extranjeros tenían que pagar un 5% al sindicato de artistas chilenos, fuera quién fuera. Pero esa ley se derogó durante Pinochet. Siempre había habido elecciones libres en el sindicato, pero de pronto pusieron a dos personas designadas: el Pollo Fuentes y la Patricia Maldonado. Ambos para un Festival de Viña dijeron que se iba a derogar esta ley porque era mucho el dinero. Yo pienso que fue para que los artistas vinieran más seguido a Chile… ve que por esto de la Dictadura ninguno quería venir… Desde entonces perdimos ese derecho, y ahora hemos ido a reclamar con todos los gobiernos de la Concertación y ninguno nos ha hecho caso.

¿Cuál es la situación que vive el Valparaíso bohemio del que tanto se habla y una razón fundamental para ser la Capital Cultural?
El Sindicato de músicos de Valparaíso, al cual pertenezco, no tenemos nada de fuerza, con decirle que están a punto de desalojarnos de la oficina en que estamos que es de 4x4, por que no hay para pagar. No hay teléfono, los niños no pagan cuotas porque no hay trabajos…¿Cuántos negocios hay para trabajar aquí en Valparaíso? El Cinzano, una tanguería, el Hollywood que ya no es lo que era, ahora es un restauran. ¿Dónde trabajan los músicos? Esto es crítico. Alza la voz y golpea la mesa. La Corena está enojada, sabe que las cosas se fueron poniendo de mal en peor... “Me llena de ira ver como traen todas las semanas a artistas de afuera, que no pagan nada y que están en manos de transnacionales, si ni siquiera el productor chileno tiene cabida”.

Aquí no sirve un viejo

¿Se siente satisfecha con el reconocimiento que se le ha entregado?
Me doy por bien servida. Me han hecho dos homenajes, uno en la Intendencia cuando fui nombrada mujer del año y otro en el municipio por el día de la mujer, a más no puedo aspirar. Para ver los artistas como están, la mayoría pobres y enfermos. Yo todavía puedo sobrellevar mi enfermedad a pesar de tener el corazón dilatado y una atrofia al ventrículo derecho, si yo de milagro estoy, de milagro. Para ver como la gente va desapareciendo…Thompson, se murió porque el doctor no lo quiso atender, si es una cosa descabellada…

¿No hay respeto en este país por la trayectoria?
No, y sobretodo por los viejos. Yo vi en México a Tito Guízar trabajar en una comedia cuando tenía 93 años, la Libertad la Marque murió a los 84 años trabajando. Aquí no, aquí no sirve un viejo.

2 comentarios:

luzroja dijo...

y bueno mujer...ahora vendrán las pompas y homenajes..ya tú sabes
gracias por publicar la entrevista

Anónimo dijo...

Hola, me llamo Pablo Millar GUzm{an..te quer{ia preguntar su tu Sabes el verdadero Nombre de Carmen Corena??

Saludos