martes, 14 de octubre de 2008

Dos columnas para entender a dos rebeldes/ El Rey Midas y los chicos de Wall Street




Las tetas prestadas del Rey Midas


Fue tal como el Rey Midas. Todo lo que tocó lo volvió oro. Sí, porque fue Ministro de Educación, y el mercado oferente de “oportunidades académicas” apuntó su flecha hacia el cielo sin importar la fábula de Babel y ahora cada joven chileno tiene el “derecho” a endeudarse por una carrera de dudosa calidad profesional que le quita 5 años de su vida para asegurar un incierto panorama laboral. Porque fue Ministro de obras públicas, y pavimentó de punta a cabo todo el territorio nacional con las famosísimas carreteras concesionadas- llegando a tener tal éxito el look “esfaltado” que los urbanistas continuaron la estética en edificios gubernamentales y espacios públicos, convirtiéndolo en el sello indeleble de la Concertación. Ahora estas “autopistas bicentenarias” aumentan proporcional a la velocidad que ofrecen, sus tarifas.

Cuando finalmente el Rey midas consiguió uso cabal de sus facultades, no fueron solo esas “carteras” – educación y obras públicas- sino todas las que se convirtieron en un estupendo negocio. Porque gobernó “para todos los chilenos” y “en igualdad”, Lagos Escobar, hizo buenas migas con el empresariado chileno y dio vida a un Estado comprometido con la privada. Bastante crípticas las frases para quién las entendió literalmente y soñó con el rimbombante y románticamente apocalíptico socialismo.

Es de tener en cuanta que el estado tísico y profundamente anciano, no posee la sustancia popular de antaño, y no es capaz de absorber la masa ciudadana. Los gobiernos populistas que podrían haber entronizado el derecho a salud, educación, trabajo y vivienda, han sido sistemáticamente estigmatizados. Los gobiernos de la concertación lejos de ser populistas han sido elitistas vendiendo las necesidades básicas, y otorgando la potestad de estas a los privados.

El dicho está de moda: sin tetas no hay paraíso. El estado sin tetas o sea un estado seco, sin capacidad de nutrir a su pueblo, no tiene razón de existir. Consiente de esto el estado le ha pedido prestadas las tetas a los empresarios, chicos que se han inflado de polímero gelatinoso, para darnos la ilusión de ser las nuevas matriarcas, cuando son simples fetiches de la industria del porno.

El “Emprestado” (empresarios más estado) se convierte en aras del Bicentenario en una eficiente y transformadora fuerza modernizante y un excelente negocio para la República. Pero si hablamos de darle “el palo al gato” convirtiendo en activos financieros a cada uno de los paisanos, el Transantiago es y será su broche de oro.



Las tetas del infierno

Antes de la caída de Wall Street pensaba que el mercado era un espíritu rebelde que confiaba en una nueva manera de hacer las cosas e intentaba separarse de esa autoridad totalizadora llamada Estado. Y lejos de haber cambiado de opinión, refrendo esa teoría, pues la actitud que tomaron los especuladores frente a la crisis, es la de un chiquillo “rebelde”, que al primer problemilla recurre al reclamo de lo que en “justicia” él cree le corresponde, develando su poderoso perfil de mamonsote. Ya nos lo contaba la ochentena publicidad de yogurt americano.

Los financistas jugaron con el vértigo, esa sensación de desplome inminente, sin sopesar qué sucedería si su deseo se concretaba. No se hicieron cargo de su aventura y traspasaron a papito estado las responsabilidades de su caída. Es bastante chistoso cuando hablan de los activos tóxicos que tuvo que comprarles el estado. Me imagino un niño manipulador en marcada etapa anal diciéndole a la mamá: ¿me compras este mojoncito? Éste es para mí el rebelde, el que a las finales recurre de todas formas al seno y tiene arrojos de confianza simplemente por que se siente respaldado, no en sus talentos, sino en una protección otorgada por distintos poderes que le apadrinan.

El rebelde no es un revolucionario. Solamente quiere mandarse solo mientras profita de lo que han construido los demás, sea en buenas o malas artes. Lo vemos en los rebeldes y alocados ayudantes de Orson Wells en sed de Mal. Son chicos que lo pasan bien, que lo hacen a su modo, que quieren marcar la diferencia con estilo y que por mientras, como jugando, realizan un trabajito al rechoncho y mafioso jefe de policía.
El estado y el mercado al correr de los años han establecido la relación que existe entre el musgo y la piedra.

Ahora que está de moda la frasesita “sin tetas no hay paraíso” pienso en el Estado que ha privatizado el riesgo, separándose radicalmente de un necesario populismo que entronice los derechos de las masas trabajadoras, haciendo que la institución pierda su sentido de existir. Un estado sin tetas, seco, sin sustancia ni nutrientes, necesita imperiosamente del artificio del rebelde, ese que se solapa en formulas económicas, cuidadosamente estudiadas para distinguirse del resto.

De esta forma el estado le pidió prestadas las tetas al mercado, un chico rebelde que cae en la exageración de la Pornostar, deseada por todos y penetrada por nadie. Producto de su gran cantidad de silicona le es permitido interpretar excéntricos cuadros plásticos: bukkake, ass to mouth o deep trota, demostrando, de este modo, ser una rebelde perversa que nunca dejará a nadie aguzar los dientes. Una madre con tetas de plástico, de polímero gelatinoso, cancerígeno, que amenaza con envenenarnos.

Nos levantábamos a duras penas por debajo del muro de Berlín como felices zoombies para succionar de un embase vacío, y presos del enajenamiento fetichista, no advertimos como se nos desplomaba la estrecha calle del bajo Manhattan.

2 comentarios:

vaavila dijo...

(Comentario a las tetas del infierno)

Tal como en la mayoría de las guerras. Los problemas de un sector, que vela por intereses particulares, terminan siendo pagados por todos.

Es la historia del hijo prodigo, pero con algunas variantes.
Aquí el hijo viene con deudas y que papá se las paga. No regresa arrepentido de corazón, habiendo reflexionando por lo que hizo.
Y ante la más mínima oportunidad va a volver a irse y seguir con la weaita.

jorgemunizaga dijo...

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