miércoles, 12 de noviembre de 2008

Vuelve a ser inteligente: No votes Concertación


Yo Fumo Marihuana

Hola. Me ha costado ponerme a escribir luego del terrible de porro que me fume a hondas caladas. Primero no encontraba el computador y cuando lo encontré fui a prenderlo pero no se encendió, hasta que lo enchufé. Había problemas para escribir en el adobe, y traté de hacerlo donde decía Picassa. Jajaja. El nombre es súper chistoso. No funcionó porque es para editar fotos, no para escribir. Me cayó la chaucha cuando me puse firme conmigo misma y disipé esas reflexiones "trasnochadas" como dijo el ególatra patrón de la república.
Estaba entretenida cavilando: ¿Cómo saber si la determinación del hombre está dada por el mono o por una sublime totalidad llamada Dios? ¿Por qué no nos concentramos en dar 10 becas anuales para que jóvenes estudien medicina y así mejorar estructuralmente la Salud chilena? ¿El origen en sí mismo es tan decadente como el final? ¿Es hipocresía no ir la inauguración del memorial de Jaime Guzmán cuando se gobierna según su palabra hecha ley? ¿El mundo en su comienzo no era una fumarola de gases más venenosos que los manados por la industria?
Me bullía la cabeza que se alzaba sobre mis hombros y no había cómo ponerle atajo. Me gusta esa sensación. Me imagino la sinapsis cada vez más corta. La vaina de mielina estallando al contacto con la cola de mis neuronas burbujeantes de ideas, que como pompas, se elevan y se estrellan frágiles contra la muralla de la racionalidad, destruyéndose por completo, pero dejando una huella como la del caracol cuando avanza lento y seguro.
Es verdad. La marihuana me pone motoramente lenta y mentalmente fértil. Eso es lo que no conviene. Por eso tanto ataque a una planta, hermosa por lo demás. No sirven los huachos lerdos, los poetas atolondrados, los locos que lo están por improductivos. ¿Por qué no hacen una propaganda de un pasturri vuelto mono asaltando a la abuela de al lado de su casa? ¿Por qué no muestran las aventuras de un cuico flaite jalando en el baño del Club árabe y después compitiendo en una carrera de autos hasta hacerse cagar en un choque? ¿O las tretas del chofer de un Diputado para transar en los cerros porteños una buena bolsa de mote, para que el "jefe" se la esnife en el mismísimo hemiciclo?
No quiero resultar apologética, pero cuando el mundo se vuelve técnica y artificio y las certezas son las incertidumbres políticas y económicas no habiendo ni un huequito para el desvarío, para el ejercicio de orfebre pulidor de la piedra de la locura, y no hay momento para dejarse ir en el disparate y la relatividad física del cosmos, se necesita de un remedio natural. De un medio para conseguir la develación del alma: su estulticia esencialmente humana y proféticamente divina.
Yo empecé a fumarla cuando tenía 17 años, y lo recuerdo con cariño porque fue una primera vez esperada y libre, diametralmente opuesta a la primera vez sexual. Fue como si me hubiesen instalado un software para componer la vida en mí. Desde ahí en adelante mis juicios fueron más severos y más profundos. Me enternecí con las patas de empanada de los niños de dos años y me enrabié como fiera con los hombres abusadores de la inocencia de mis quince.
La marihuana me hizo salir la muela del juicio. Me quitó la preocupación del cuerpo y sus banales rituales, exigidos para marchar de uniforme decadente y marino en las filas de la ignorancia escolástica. Me lavé menos los dientes y comí más helados de frutilla y ricolates. Me compré menos petos y más VHS de The Doors, anduve menos en micro y más a pié, porque el tiempo era para alargarlo y disfrutarlo como a un beso. Mi adolescencia tuvo ese condimento, verde como la albaca y oloroso como un pomelo.
Quizás no vuelva a ser inteligente nunca, y no pueda jamás ser un formal canciller, un contralor, un senador, un jefe o un corredor en la bolsa de valores. Definitivamente odio los productos químicos sintetizados con arsénico. Creo que esa weá si que te puede dejar imbécil, insensible, mundano, utilísimo a un sistema que funciona con un molino, en donde la sangre, la mierda y la merca hacen girar las aspas.

6 comentarios:

vaavila dijo...

Esa propaganda para quienes no consumen fomenta o confirma los prejuicios y la segregación.

Hasta ahora no he escuchado que alguien quisiera realizar un tratamiento de dependencia o abuso de este tipo de sustancia gracias al comercial.
Especulo que el motivo es que pocas personas de las que consume o nadie, se siente identificado con las dificultades que enfrenta semejante personaje en el comercial. Simplemente porque para estar en esas condiciones debes ser un consumidor de sustancias duras, tener retardo mental u otro trastorno.

Esa plata se voto a la basura, porque se definio como problema del consumo de marihuana la estupidez, y uno no trata la estupidez, uno realiza un tratamiento al consumo que puede dificultar el trabajo, la vida personal, social y familiar.

No le hago una PSU a la persona para evaluar si tiene que realizar un tratamiento o no, sino si la persona o su entorno cree que le trae dificultades.

La Piedra de la Locura dijo...

Ja ja, que divertido, yo no hubiera terminado nunca de escribir el artículo, seguramente me hubiese parado a preparar un café y luego perdido entre la ventana y la polilla que se golpea porfiadamente en la pantalla de globo.

Y claro, si ser inteligente es hacer malabarismos para mantenerse durante milenios en el poder político, me suscribo a la estupidez mágica de la porromanía y de parar el tiempo.

Saludos y gracias por tu lectura del otro día.

Marulista dijo...

Ohh.

Debo decir que pienso que es un hermoso texto.
Y aún no descubro el porqué de la satanización a la marihuana y no a otras drogas. Pork ésta? Por qué la que es más sanita en comparación con coca o pasta??

Puede que sea por el pensar, no lo sé.

Hace cmo 10 meses que no fumo uno, no me atreví a fumar preñada, pero bueno...

hay algo extrañamente maquinado en todo esto que me tiene metida. Pero aún no lo descubro.

Si Miguelito estaba en los 80 para distraer la atención al igual que el festival de viña y la teletón, qué se esconde detrás de esta campaña antimarihuanera?

La volaíta.

Eso sería.

Alejandro dijo...

bravo!

Anónimo dijo...

Si no votar Concerta es ser inteligente,entonces desde hace 18 años que acumulo Genialidad. Soy un maldito Stephen Hawkings.

¡No sea huevón a medias!
Vote Juntos Perdemos.

La gente bien de clase media consume marihuana. Los rotos fuman esa mierda de pasta. Las bostas que sólo están para los hornos de exterminio le hacen al neoprén.

¿qué soy yo si uso Ketamina?

karen dijo...

un maldito striper mental. un jodido hijo de la gran vida. eso es quien keta.

señora muerte allá voy¡¡